Queridas familias:
Aunque esta entrada del blog se ha hecho esperar un poquito más de lo habitual, por fin puedo compartir con vosotros una pequeña crónica de nuestra estancia en la granja escuela. Entre algunas circunstancias personales que han retrasado su elaboración y la ardua tarea de revisar y seleccionar entre cientos de fotografÃas para mostrar una representación significativa de todo lo vivido, han pasado ya un par de semanas desde aquella aventura. Sin embargo, las imágenes, los recuerdos y, sobre todo, las emociones siguen tan presentes como el primer dÃa.

Esta salida, enmarcada dentro de nuestro Plan de Centro, ha supuesto una experiencia extraordinaria para nuestro alumnado. Más allá de las numerosas actividades realizadas, me gustarÃa destacar la ilusión, la motivación y las ganas de aprender que demostraron nuestros niños y niñas durante las dos jornadas. Muchos de ellos llegaban con una mezcla de emoción y nerviosismo ante la idea de pasar una noche fuera de casa, pero una vez comenzó la aventura, esos temores dieron paso a la curiosidad, la convivencia y el disfrute compartido.

La emoción comenzó incluso antes de llegar a nuestro destino. Durante el trayecto en autobús fuimos identificando algunos de los pueblos que habÃamos trabajado previamente en nuestro mapa de clase. Ver cómo aquellos nombres y lugares que habÃamos estudiado cobraban vida ante nuestros ojos convirtió el viaje en una actividad de aprendizaje desde el primer momento.












Tras nuestra llegada y una vez visitadas las habitaciones y organizado el equipaje y todo lo que llevábamos, nos reunimos en un lugar especial de la granja, para tomar un pequeño tentempié y conocer algunos de los espacios que Ãbamos a visitar durante nuestra estancia allÃ.
Mientras tanto «los profes» organizamos las actividades a realizar, teniendo en cuenta las altas temperaturas previstas para aquellos dÃas y nos preparamos para una de las experiencias más esperadas: la excursión a la antigua mina de plomo.


Equipados con nuestras gorras, protección solar y suficiente agua para el camino, afrontamos un recorrido que supuso un pequeño reto motriz para todos. La llegada a la mina, iluminada únicamente por velas y envuelta en el misterio de los pequeños gnomos que habitan la granja, despertó la imaginación y el asombro de todo el grupo. Fue una de esas experiencias difÃciles de olvidar.


De regreso a las instalaciones visitamos la almazara y algunos espacios exteriores de la granja.
Allà pudimos profundizar en el conocimiento de las materias primas que obtenemos tanto de origen animal como vegetal y observar cómo muchas de ellas se transforman en otros productos que consumimos habitualmente. Esta actividad conectó de forma muy significativa con el trabajo realizado durante el primer trimestre en torno al aliño de aceitunas. Aquellas aceitunas que conocÃamos tan bien aparecÃan ahora transformadas en un magnÃfico aceite de oliva virgen extra ecológico, elaborado con una variedad propia de la zona. Además, cada uno pudo llevarse una pequeña muestra de este producto tan representativo de nuestro entorno.





La hora del almuerzo nos dejó también una gran satisfacción. El personal de la granja quiso felicitarnos por el excelente comportamiento mostrado en el comedor, por la autonomÃa demostrada y por la magnÃfica actitud hacia la alimentación. Recibimos con orgullo estas palabras, que reflejan el gran trabajo que familias y escuela realizamos conjuntamente en aspectos tan importantes como los hábitos de alimentación y convivencia.


Mientras Alberto y yo comÃamos y para resguardarlos un poquito del sol, estuvieron llevando a cabo un tranquilo taller de papel reciclado que les permitió reflexionar sobre la importancia de reutilizar materiales y reducir residuos. Una actividad plenamente conectada con las iniciativas de educación ambiental que desarrollamos habitualmente en nuestro centro y que ayudó al alumnado a comprender, de forma práctica y manipulativa, que muchos materiales pueden tener una segunda vida.
Posteriormente recorrimos la zona de la charca, donde observamos pavos, gallinas, patos y otros animales.


También conocimos algunos aspectos relacionados con el trabajo de las abejas y la producción de miel. Divididos en nuestros equipos Conejo y Cerdito, acompañados por monitores y profesorado, pudimos cepillar caballos, alimentar animales y seguir descubriendo la riqueza de la vida en la granja desde una perspectiva cercana, respetuosa y participativa.
















La tarde continuó con la celebración del cumpleaños de Lucas y un taller de transformación de alimentos en el que elaboramos unos deliciosos roscos. Además de disfrutar enormemente durante su preparación, la experiencia nos permitió comprender mejor los procesos de elaboración de algunos alimentos y valorar el trabajo que existe detrás de aquello que consumimos. La recompensa llegó al dÃa siguiente, cuando pudimos degustarlos en el desayuno.









La primera jornada habÃa sido tan intensa como emocionante. HabÃamos aprendido mucho, habÃamos convivido, explorado, descubierto y disfrutado juntos. Algunas de las fotografÃas que acompañan esta entrada muestran perfectamente ese momento en el que el cansancio comenzaba a hacerse notar en nuestras caras.

Llegó la hora de coger fuerzas cenando y aprovechamos el momento para dar la medicación pertinente a aquellos compañeros que la necesitaron.



Tras la cena, los monitores compartieron con los niños y niñas una bonita historia sobre los gnomos que habitan la granja y la visita de un hada muy especial, y dio comienzo una de las actividades más mágicas de toda la estancia. Equipados con nuestras sudaderas y linternas, iniciamos una pequeña aventura nocturna siguiendo pistas repartidas por distintos rincones de la granja.




No hace falta extenderse demasiado para explicar lo especial que resultó aquella experiencia. Ver la granja en silencio, observar cómo descansaban los animales, caminar bajo una hermosa luna y un cielo estrellado y contemplar los rostros de ilusión del alumnado fue, probablemente, uno de los recuerdos más bonitos que nos llevamos de estos dos dÃas. La jornada concluyó con la visita de aquella entrañable hada en la zona de asamblea, poniendo el broche perfecto a una noche que muchos recordarán durante mucho tiempo.

Antes de ir a dormir llegó otro momento cargado de aprendizajes. Cada niño y cada niña tuvo la oportunidad de demostrar su grado de autonomÃa personal al organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa, prepararse para descansar y gestionar sus materiales. Más allá de la propia experiencia de dormir fuera de casa, estos momentos cotidianos constituyen importantes oportunidades para desarrollar la responsabilidad, la planificación y la confianza en uno mismo.

El despertar nos regaló también algunos momentos especialmente entrañables. Compartir la mañana junto a los compañeros y compañeras, después de un curso tan intenso y lleno de vivencias nos permitió apreciar, una vez más, cuánto han crecido durante estos meses. Organizados en pequeños grupos, fueron vistiéndose, aseándose y preparando sus pertenencias con una autonomÃa que, en muchos casos, nos sorprendió gratamente.


Las imágenes del cepillado de dientes tras el desayuno reflejan perfectamente esa mezcla de responsabilidad, compañerismo y naturalidad con la que afrontaron cada momento de la estancia.


La segunda jornada comenzó con energÃas renovadas y con nuevas experiencias por delante. Tras el desayuno nos convertimos nuevamente en auténticos granjeros y granjeras. Visitamos la zona de los establos para conocer de cerca a cabras, ovejas, conejos, faisanes, cerdos, burros, vacas y caballos. Aprendimos qué alimentación necesita cada especie, recogimos hierba fresca, paja y distintos tipos de pienso, y tuvimos la oportunidad de acceder a algunos de sus espacios para participar activamente en su cuidado.
Especialmente emocionante resultó poder alimentar a varios de estos animales con nuestras propias manos, siempre siguiendo cuidadosamente las indicaciones de los monitores. Entre las muchas curiosidades aprendidas, nos sorprendió descubrir que las vacas no tienen dientes en la parte superior de la boca, algo que permitió a algunos compañeros acercarse con mayor confianza a la hora de alimentarlas. También disfrutamos enormemente dando de comer a las ovejas y compartiendo momentos de contacto directo con los animales.

























La mañana continuó con nuevas propuestas relacionadas con la transformación de alimentos y el cuidado del entorno. Elaboramos nuestro propio pan, que posteriormente pudimos llevar a casa, y participamos en un interesante taller de bombas de semillas que nos ayudó a comprender la importancia de contribuir activamente a la conservación y mejora del medio natural. Y nos fuimos a almorzar para reponer energÃas, que a esas alturas ya nos quedaban bien pocas.












Casi sin darnos cuenta llegó el momento de regresar. No sin antes vivir la última experiencia inolvidable.
A través de un juego de pistas pudimos ver a lo lejos al gnomo. Algo tÃmido no quiso acercarse demasiado pero nos concedió un deseo mágico que solo sucede en lugares como ese. Sacó uno de los personajes de cuento para que pudiésemos conocerlo en persona. La mismÃsima Blancanieves apareció de entre los olivos y nos dedicó un baile lanzándonos besos y abrazos a todos.




Como culminación de la etapa de Educación Infantil, esta aventura ha supuesto un magnÃfico broche final. Han demostrado autonomÃa, responsabilidad, capacidad de adaptación, curiosidad por aprender y una extraordinaria convivencia entre compañeros y compañeras. Los docentes regresamos cansados, ya nos visteis, pero profundamente satisfechos y agradecidos por haber tenido el privilegio de acompañarlos en una experiencia tan especial.

Esperamos que esta crónica y la selección fotográfica que la acompaña os permitan revivir, aunque sea un poquito, todo lo que vuestros hijos e hijas experimentaron durante estos inolvidables dÃas en la granja escuela.
¡Un fuerte abrazo!
Esther Justicia.









































Repasamos (y en algunos casos conocimos) la nomenclatura de todos los miembros de una familia. Incluimos algunos términos nuevos, como por ejemplo lechones, gazapos o carnero, de tal forma que fuimos ampliando nuestro vocabulario en torno a esta temática. Conocimos cómo se llaman las distintas onomatopeyas que hacen los animales (cantar, cacarear, piar, balar, gruñir…) y también fuimos entre todos definiendo algunas caracterÃsticas particulares de cada uno de ellos, del lugar donde viven, las materias primas que nos proporcionan…


















Otra de las tareas o responsabilidades que tenÃamos que hacer era 












La última visita de las profesiones ha sido muy especial para nuestra clase. La familia de 





Para finalizar esta estupenda jornada, disfrutamos de un riquÃsimo zumo acompañado de unas deliciosas rosquillas elaboradas por un grupo de naranjitas.
Nos quedamos con muchÃsimos recuerdos bonitos… y, sobre todo, con la alegrÃa de haber disfrutado juntos de esta experiencia junto a nuestros compañeros y compañeras naranjitas.


El martes recibimos a 


