{"id":1664,"date":"2012-08-13T09:34:09","date_gmt":"2012-08-13T09:34:09","guid":{"rendered":"http:\/\/alqueriasegundociclo.wordpress.com\/?p=1664"},"modified":"2012-08-13T09:34:09","modified_gmt":"2012-08-13T09:34:09","slug":"hans-christian-andersen-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alqueria.es\/blogs\/alqueriasegundociclo\/2012\/08\/13\/hans-christian-andersen-2\/","title":{"rendered":"Hans Christian Andersen"},"content":{"rendered":"<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"color:#800000;font-size:x-large\">Guardado en el coraz\u00f3n, y no olvidado<br \/>\n<\/span><span style=\"color:#800000;font-size:small\">[Cuento infantil. Texto completo]<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2>\u00c9rase una vez un viejo castillo, con su foso pantanoso y su puente levadizo, el cual estaba m\u00e1s veces levantado que bajado, pues no todas las visitas son deseables. Hab\u00eda troneras bajo el tejado, y mirillas a lo largo de los muros; por ellos pod\u00eda dispararse al exterior o arrojar agua hirviendo o plomo derretido sobre el enemigo, cuando se acercaba demasiado. Los aposentos interiores eran de alto techo, y as\u00ed conven\u00eda que fuesen, por el mucho humo que sal\u00eda del fuego del hogar, alimentado con troncos h\u00famedos. De la pared colgaban retratos de hombres con sus armaduras, y de altivas damas en sus pesados ropajes. La m\u00e1s altiva de todas viv\u00eda y deambulaba por los recintos del castillo; era su due\u00f1a y se llamaba Mette Mogens.<\/h2>\n<h2>Una noche vinieron bandidos. Mataron a tres de los servidores del castillo y al perro mast\u00edn, ataron luego a Dama Mette a la perrera con la cadena del animal e, instal\u00e1ndose en la gran sala, se bebieron el vino de la bodega y la buena cerveza.<\/h2>\n<h2>Dama Mette permanec\u00eda encadenada en la caseta; ni siquiera pod\u00eda ladrar.<\/h2>\n<h2>En \u00e9stas se le acerc\u00f3 el m\u00e1s joven de los bandidos, desliz\u00e1ndose de puntillas para no ser o\u00eddo, pues los dem\u00e1s lo hubieran asesinado.<\/h2>\n<h2>-Se\u00f1ora Mette Mogens -dijo el mozo-, \u00bfte acuerdas de que un d\u00eda mi padre, en vida a\u00fan de tu esposo, fue condenado a montar en el potro del tormento? T\u00fa pediste piedad para \u00e9l, pero en vano; hubo de cumplirse la sentencia. Pero t\u00fa te acercaste a hurtadillas como lo hago yo ahora, y le pusiste una piedra debajo de cada pie para procurarle un punto de apoyo. Nadie lo vio, o por lo menos hicieron como si no lo vieran; por algo eras la se\u00f1ora. Mi padre me lo cont\u00f3, y yo he guardado el relato en mi coraz\u00f3n, mas no lo he olvidado. \u00a1Ahora te devuelvo la libertad, se\u00f1ora Mette Mogens!<\/h2>\n<h2>Poco despu\u00e9s los dos galopaban, bajo la lluvia y la tempestad, en busca de ayuda.<\/h2>\n<h2>-Ha sido un pago espl\u00e9ndido por el peque\u00f1o favor que prest\u00e9 al viejo -dijo Dama Mogens.<\/h2>\n<h2>-Lo que se guarda en el coraz\u00f3n no se olvida -respondi\u00f3 el joven.<\/h2>\n<h2>Los bandidos fueron ahorcados.<\/h2>\n<h2>En una regi\u00f3n solitaria se alzaba un viejo castillo; todav\u00eda hoy existe. No era el de Dama Mette Mogens, sino de otra noble familia.<\/h2>\n<h2>La historia sucede en nuestros tiempos. El sol brilla en la punta dorada de la torre; peque\u00f1as manchas de bosque destacan como ramilletes entre el agua, y en derredor nadan cisnes salvajes. En el jard\u00edn crecen rosas; la castellana es la rosa m\u00e1s preciosa, radiante de alegr\u00eda, la alegr\u00eda de una buena acci\u00f3n. El rayo de gozo no se proyecta hacia fuera, hacia el mundo, sino que penetra profundamente en el coraz\u00f3n; en \u00e9l permanece bien guardado, no olvidado.<\/h2>\n<h2>La se\u00f1ora viene del castillo y se dirige a la caba\u00f1a de unos jornaleros que viven en el campo. En ella yace una pobre muchacha paral\u00edtica. La ventana del reducido cuartucho da al Norte, y nunca entra por ella el sol. La inv\u00e1lida s\u00f3lo puede ver un pedacito de campo, cerrado por el alto borde del foso. Pero hoy luce all\u00ed el sol, el hermoso y confortador sol de Dios, que entra desde el Sur por la nueva ventana, que antes era toda ella pared. La enferma est\u00e1 sentada al sol, ve el bosque y la orilla del mar; el mundo se ha vuelto para ella inmenso y bello, y todo gracias a una sola palabra de la bondadosa castellana.<\/h2>\n<h2>-\u00a1La palabra fue tan sencilla, la acci\u00f3n tan insignificante! -dijo-, pero la alegr\u00eda que sent\u00ed fue inmensamente grande y bienhechora.<\/h2>\n<h2>Y por eso practica tantas buenas obras, piensa en todos los hogares humildes y tambi\u00e9n en los ricos, cuando pasan por alguna tribulaci\u00f3n. Lo hace todo sin ostentaci\u00f3n, en secreto; pero Dios no lo olvida.<\/h2>\n<h2>Hay una antigua casa patricia en la ciudad grande y laboriosa. No entraremos en sus aposentos y salones, sino que nos quedaremos en la cocina. Est\u00e1 clara y caldeada, limpia y aseada. La bater\u00eda de cobre reluce como espejos, la mesa parece pulimentada, el vertedero est\u00e1 como una tabla acabada de fregar. Es una sola criada la que ha hecho todo el trabajo, y a\u00fan ha tenido tiempo de vestirse primorosamente, como para ir a la iglesia. Lleva en la cofia un lazo, un lazo negro, se\u00f1al de luto. Y, sin embargo, no tiene a nadie por quien llevar luto, ni padre ni madre, ning\u00fan pariente, ni novio; es una pobre doncella. En tiempos estuvo prometida, con un hombre pobre tambi\u00e9n; se quer\u00edan entra\u00f1ablemente. Un d\u00eda \u00e9l le dijo:<\/h2>\n<h2>-No poseemos nada. La rica viuda que es due\u00f1a de la bodega me ha dirigido palabras cari\u00f1osas y quiere proporcionarme el bienestar; pero t\u00fa sola vives en mi coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 me aconsejas?<\/h2>\n<h2>-Lo que t\u00fa creas que haya de hacer tu felicidad -respondi\u00f3 la muchacha-. S\u00e9 bueno y afectuoso con ella; pero piensa que no volveremos a vernos desde el momento en que nos separemos.<\/h2>\n<h2>Transcurrieron unos a\u00f1os. Un d\u00eda ella se encontr\u00f3 en la calle con su antiguo amigo y novio. Su aspecto era triste y enfermo, y la joven no pudo por menos de preguntarle:<\/h2>\n<h2>-\u00bfQu\u00e9 tal est\u00e1s?<\/h2>\n<h2>-Muy bien, no me falta nada -respondi\u00f3 \u00e9l-. La mujer es buena y honrada, pero t\u00fa llenas mi coraz\u00f3n. He sostenido una terrible batalla, que pronto terminar\u00e1. \u00a1No volveremos a vernos sino ante el trono de Dios!<\/h2>\n<h2>Transcurri\u00f3 otra semana, y en el peri\u00f3dico de hoy viene la noticia de su muerte; pero eso se ha puesto luto la doncella. El que un d\u00eda fue su novio ha fallecido -dice la esquela-, dejando esposa y tres hijastros. La campana ta\u00f1e con un son quebrado; y, sin embargo, el metal es puro.<\/h2>\n<h2>El lazo negro indica el luto, el rostro de la joven lo indica a\u00fan m\u00e1s. Vive oculto en el coraz\u00f3n, pero no olvidado.<\/h2>\n<h2>\u00bfVes? Son tres historias, tres hojas de un tallo. \u00bfQuieres m\u00e1s hojas de tr\u00e9bol? Hay muchas guardadas en el libro del coraz\u00f3n; guardadas, pero no olvidadas.<\/h2>\n<h2 align=\"center\">FIN<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guardado en el coraz\u00f3n, y no olvidado [Cuento infantil. Texto completo] \u00c9rase una vez un viejo castillo, con su foso pantanoso y su puente levadizo, el cual estaba m\u00e1s veces levantado que bajado, pues no todas las visitas son deseables. 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