Durante esta semana, en clase comenzamos a adentrarnos en el mundo de los microrrelatos. Para ello, primero hemos comentamos sobre qué creemos que son y cuáles son sus características principales.
Un microrrelato es una historia muy breve, que se puede contar en apenas unas líneas. No es un resumen de un cuento más largo, sino una historia completa en sí misma. Aunque sea corto, mantiene la estructura básica de cualquier narración: tiene un inicio, un desarrollo y un desenlace, y su objetivo es mostrar un cambio o cómo se resuelve un pequeño conflicto.
En este tipo de textos, el tiempo suele transcurrir de forma muy rápida entre el principio y el final. Además, intervienen pocos personajes y la acción suele situarse en un único escenario.
Dado que el espacio es limitado, es fundamental elegir muy bien los detalles que se incluyen. Un solo detalle bien escogido puede decir mucho más que una larga descripción. Por eso, escribir microrrelatos es un ejercicio de precisión: tan importante es lo que se cuenta como lo que se decide dejar fuera.
El título también juega un papel clave, ya que forma parte de la historia y puede aportar información esencial con muy pocas palabras.
Así, los microrrelatos cuentan algo pequeño en extensión, pero con un gran significado. Para lograrlo, recomendamos evitar explicaciones innecesarias.
En estos días debían realizar tres microrrelatos en días diferentes y para decidir la temática, debían escoger entre una de las siguientes tramas:
- Sigo atrapado allí dentro.
- Me encuentro en una cueva, una cueva oscura, cerrada.
- Todo estaba escrito en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo.
- Esa noche solo cenamos una triste tortilla.
- Cuando me desperté, el dinosaurio seguía ahí.
- Quizás pudiéramos esperar a mañana.
- Resultaba tan difícil, que entre todos llegaron a desliar el ovillo.
El desarrollo de este taller de escritura supone un reto para el grupo, ya que implica centrarse en la esencia de la historia y encontrar la manera de captar la atención del lector desde el primer momento. Además, se trabaja la idea de sugerir más que de explicar, dejando espacio para que quien lee imagine distintos finales o se sorprenda con un giro inesperado. Una vez revisados y publicados los tres primeros, se realiza un cuarto como reto para ser el mejor. De todos ellos, escogen uno para mostrarlo a continuación:
Esta semana, varios voluntarios de clase han preparado, ensayado y compartido con el grupo amarillo una bonita experiencia de lectura cooperativa.
Juntos han leído el cuento “El Monstruo azul”, una historia cercana y muy significativa que nos habla de un pequeño monstruo que, en ocasiones, se siente triste o enfadado sin saber muy bien por qué. A lo largo del cuento, va aprendiendo a reconocer sus emociones y a encontrar la calma con la ayuda de los demás. Orto grupo ha leído la historia de «El rojo no está enfadado, el azul no está triste», historia que habla de las emociones sin necesidad de identificarlas con los colores. En el desarrollo de la narración, van intercalando las voces de los diferentes personajes para captar la atención del os más pequeños.

Por último, esta semana hemos disfrutado de una de las últimas conferencias del curso de sexto, celebrada el pasado 23 de abril con motivo del Día del Libro, una fecha muy especial en recuerdo del fallecimiento de Miguel de Cervantes.
En esta ocasión, la conferencia ha sido realizada por Mateo, quien ha compartido su trabajo con su grupo demostrando una vez más el esfuerzo y la dedicación que el alumnado está poniendo en esta actividad a lo largo del curso.
Sin duda, ha sido una forma de seguir fomentando el gusto por la lectura y de poner en valor la importancia de la literatura en el grupo.
Jorge Torrente














