Llevamos varias sesiones trabajando para fomentar el trabajo en equipo, potenciar la escucha activa y tomar conciencia de la importancia de compartir, respetar y valorar las ideas de los demás, ya que escuchar diferentes puntos de vista nos permite enriquecer nuestras propias aportaciones y construir ideas de manera conjunta.
Antes de pensar en proyectos o propuestas concretas, hemos querido detenernos a reflexionar sobre qué significa realmente EMPRENDER.
A través del ejemplo de la evolución de las tecnologías y los materiales utilizados por los corredores, como las zapatillas con placas de carbono, los relojes inteligentes con GPS y pulsómetro, las linternas o los dorsales con chip integrado que permiten geolocalizar al corredor y calcular la distancia recorrida y el ritmo medio por kilómetro, se plantea al grupo que escriba en un post-it qué entiende por EMPRENDER, para después compartirlo en pequeños grupos y llegar a una definición común.

Con estas reflexiones, analizamos qué es emprender y qué no lo es. Hemos descubierto que emprender no consiste simplemente en tener una idea, sino que implica detectar una necesidad, pensar cómo podemos responder a ella, buscar alternativas y poner en marcha acciones para conseguirlo.
También hemos comenzado a trabajar sobre la mentalidad emprendedora, entendida como una actitud ante los retos: ser curiosos, confiar en nuestras posibilidades, no tener miedo a equivocarnos, aprender de los errores, buscar soluciones y perseverar cuando algo no sale como esperábamos.
Por último, hemos reflexionado sobre algunos mitos relacionados con el emprendimiento. Por ejemplo, pensar que solo pueden emprender las personas que tienen mucho dinero, que emprender consiste exclusivamente en crear una empresa o que para tener buenas ideas hay que ser especialmente inteligente o creativo. Hemos comprobado que estas creencias no responden a la realidad y que todos podemos desarrollar nuestra capacidad emprendedora.
Este es solo el comienzo de un recorrido en el que iremos aprendiendo a mirar nuestro entorno con otros ojos, a plantearnos preguntas, a imaginar posibilidades y a descubrir que nuestras ideas pueden convertirse en pequeñas acciones capaces de generar cambios.
¿Por qué es importante desarrollar la competencia emprendedora?
Vivimos en una sociedad en constante transformación, que nos plantea nuevos retos y situaciones a las que debemos aprender a adaptarnos. En este contexto, es fundamental que la educación ofrezca oportunidades para que el alumnado explore todo su potencial y se forme de manera integral.
Desarrollar la competencia emprendedora no significa únicamente aprender a crear una empresa o poner en marcha un negocio. Significa, sobre todo, aprender a observar nuestro entorno, identificar necesidades y problemas, imaginar alternativas, proponer soluciones y llevar las ideas a la práctica.
Para ello, debemos ayudarles a conocerse mejor, descubrir sus capacidades, trabajar con personas diferentes, comunicar sus ideas, escuchar otros puntos de vista y valorar si sus propuestas pueden hacerse realidad.
El desarrollo de proyectos de emprendimiento favorece competencias, valores y actitudes como la autonomía, la iniciativa personal, la creatividad, la planificación, la organización, la toma de decisiones, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Todas ellas contribuyen a desarrollar una actitud de superación personal y a afrontar los retos con confianza e ilusión.
¿Qué trabajamos cuando emprendemos?
Para desarrollar la competencia emprendedora es necesario prestar atención a diferentes aspectos:
- La autonomía y la toma de decisiones: aprender a pensar por uno mismo, valorar distintas posibilidades, asumir responsabilidades y reflexionar sobre las decisiones que tomamos.
- La creatividad: fomentar la curiosidad, generar ideas, compartirlas y buscar nuevas formas de hacer las cosas.
- La iniciativa personal: atreverse a proponer, participar y pasar de las ideas a la acción.
- La planificación y organización: aprender a establecer objetivos, distribuir tareas y pensar qué necesitamos para llevar adelante una propuesta.
- La cooperación y colaboración: escuchar, respetar las opiniones de los demás, compartir responsabilidades y descubrir que trabajar juntos nos permite llegar más lejos.
Porque emprender también es aprender a pensar, atreverse a hacer, colaborar con los demás y descubrir que podemos contribuir a mejorar aquello que nos rodea.
Jorge Torrente







