Comenzamos la semana con un día esplendido. Por fin ¡¡llueve!! En la actividad motora jugamos con las pelotas y en el juego libre deciden jugar con los coches y las motos. Ocupan todo el espacio haciendo rodar sus vehículos. En la asamblea tratamos el tema de
¿qué has hecho en el fin de semana? Leemos sus cartas. Los mayores intervienen más verbalizando sus vivencias. Iniciamos el aprendizaje de la poesía del otoño.
La actividad que ha centrado toda la atención ha sido la de convertirnos en…..¡¡¡¡COCINEROS!!! Hacemos brochetas de frutas.
Empleamos para ello: manzana, mandarina, pera y plátano. ¡Uno…dos…y..tres ! subimos las mangas para lavar bien las manos ¡como los cocineros!
Hablamos de las normas de higiene: No chuparse los dedos cuando estamos manipulando la fruta, ni rascarse la nariz o el pelo. Cortamos en trozos la pieza entera y después con los pinchitos
ensartamos la fruta «cada uno a su manera». Para finalizar nos comemos la brocheta.
Vestimos el árbol de otoño del ventanal con las hojas que ell@s mismos confeccionaron hace días.
Hoy con Lindley recuerdan el cuento de «Pumpkin Day» y coloreamos una calabaza.
Aprendemos una nueva palabra «orange». Debido a la tan deseada lluvia nos quedamos dentro y visitamos el aula de motricidad donde corren, saltan y juegan a sus anchas.
Mañana más……
Encarna Camús.
A primera hora cuando ya estaba casi todo el grupo completo, nos vamos al aula de motricidad para tener una sesión con los bloques de goma- espuma. Se lo pasan genial y van practicando las distintas posibilidades que tienen con su propio cuerpo. Algunos todavía no controlan ciertos movimientos y se muestran más prudentes a la hora de actuar.

tapones para manipular, explorar e investigar.

La jornada se inicia con los aros. Tras manipularlos, juegan a hacer caminos y se estable un orden que en ocasiones respetan y en otras olvidan (promovido por sus primeros impulsos) . Saltan, andan e incluso algunos intentan ir a un paso ligero.
propuesta que auna los intereses de los pequeños y de los grandes ha sido «el juego de los médicos». La acción se centra en curar: ponen el termómetro, dan el jarabe, ponen tiritas… Unos asumen el roll de médico y otros de enfermos como observáis. Cambian de roll, en un «pis – pas».