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Ha llegado el otoño a la clase naranja

Comenzamos la semana acercándonos al otoño, una estación que nos ofrece muchas oportunidades para aprender a estas edades. Después de mucho tiempo, estos días también hemos podido ver cómo llega la lluvia y cómo cambia poco a poco nuestro entorno. Los árboles empiezan a perder sus hojas, aparecen nuevos frutos y la naturaleza nos ofrece muchas cosas que observar, tocar, oler, comparar, recoger y preguntar. A los tres años necesitamos experimentar con todo ello y el otoño nos brinda un contexto muy cercano y significativo para hacerlo.Ya hemos recibido en clase algunas cosas que nos habéis traído de casa: castañas, calabaza, piñas, almendras… Hablamos sobre qué ocurre cuando llega el otoño, qué cambios vemos a nuestro alrededor, qué pasa con los árboles y qué frutos encontramos en esta época del año. Os sigo animando a traer elementos del otoño que podamos observar y compartir en clase.

También estamos acompañando este descubrimiento con canciones y una poesía sobre el otoño, que poco a poco vamos aprendiendo y disfrutando juntos.

Cada mañana comenzamos con nuestra asamblea. Es nuestro momento para encontrarnos, hablar y situarnos en el día que comienza.

Los lunes la hacemos un poquito más extensa porque cada uno tiene su tiempo y su espacio para contarnos qué ha hecho durante el fin de semana. A estas edades las respuestas todavía suelen ser cortitas y las frases están en pleno proceso de construcción. Por eso, nuestra intención no es que hagan un relato perfecto, sino darles oportunidades para hablar, escuchar, recordar, ordenar lo que quieren contar y sentirse escuchados por el grupo. Cada día iremos incorporando un poquito más a estas conversaciones.

Cantamos nuestra canción de los días de la semana, vemos qué día es, elegimos a nuestro súper y este se encarga de contar cuántos niños y niñas hemos venido, quién ha faltado y algunas de las pequeñas responsabilidades que vamos incorporando a nuestra rutina.

Y, después de la asamblea, llega uno de nuestros momentos preferidos: elegimos la propuesta de juego.

Y si hay algo que está muy presente en nuestro día a día es que vayan ganando autonomía. A los tres años, muchas cosas que para nosotros son cotidianas suponen todo un aprendizaje: lavarse las manos antes de comer, utilizar el pañuelo cuando lo necesitan, ponerse y quitarse algunas prendas, recoger después de jugar, comer solos, utilizar los cubiertos o cuidar de sus cosas.

También ganar autonomía significa atreverse a hablar, expresar lo que quieren, pedir ayuda cuando la necesitan, esperar, tomar pequeñas decisiones y sentirse capaces.

Por eso, cada uno de estos momentos forma parte de nuestro trabajo diario. No pretendemos que lo hagan todo solos de un día para otro, sino acompañarlos para que cada vez necesiten un poquito menos nuestra ayuda y puedan sentir: “yo puedo”.

En el comedor también tenemos muchas oportunidades para ello. Cada día vamos avanzando en esos pequeños gestos que les permiten sentirse más capaces y participar activamente en sus rutinas.

Esta semana ya he podido comprobar cómo nuestras propuestas de juego van creciendo. Aparecen la cocinita, los bebés, los trenes, los coches, herramientas… y cada día surgen nuevas posibilidades.

Todavía son propuestas que muchas veces duran un solo día, pero vamos viendo cómo empiezan a compartirlas, a incorporar a otros compañeros y a enriquecerlas con nuevas ideas.

Esta semana, por ejemplo, el miércoles surgió una nueva propuesta, «El restaurante» y fue muy divertido observar todo lo que fueron capaces de organizar entre ellos. Prepararon las mesas, colocaron servilletas, platos, vasos y cubiertos y cada uno fue asumiendo un papel: cocineros, camareros y clientes. Algunos incluso llevaron a sus bebés al restaurante, eligieron la comida y participaron en todo el juego.

Más allá de lo divertido que resultó, pudimos ver cómo el grupo va ganando en interacción, comunicación y juego compartido.

Después de recoger, hicimos nuestra representación gráfica. Cada uno plasmó de una manera u otra aquello que había vivido en el juego. Estos dibujos nos permiten volver sobre lo que hemos hecho y contarlo también de otra manera.

Todo esto lo podéis ir viendo en el tablón de clase, en el pasillo.

Durante la semana también hemos disfrutado de diferentes talleres.

En el taller experimental hemos trabajado con pintura de dedos sobre papel de aluminio, del que utilizamos habitualmente en la cocina, Hemos podido tocarla directamente con nuestras manos, extenderla, mezclar colores y experimentar libremente con las sensaciones que nos ofrece el material. A estas edades nos interesa mucho experimentar y descubrir qué podemos hacer con los materiales, sin preocuparnos tanto por conseguir un resultado concreto.

En el taller artístico  hemos utilizado los colores del otoño para realizar estampaciones con tampones. Después hemos completado nuestro trabajo pegando algunas de las hojas que hemos ido recogiendo en el parque, porque cada día vemos cómo van cayendo más hojas de nuestros árboles.

Y aquí también aparece un aprendizaje que puede pasar desapercibido: utilizar el pegamento. Abrirlo, desenroscarlo, poner la cantidad adecuada, pegar la hoja en el lugar que queremos y volver a cerrarlo. Son pequeños movimientos que requieren coordinación, concentración y precisión, y que también nos ayudan a ganar autonomía.

Los lunes por la tarde visitamos la biblioteca, un espacio que poco a poco vamos conociendo y haciendo nuestro.

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Disfrutamos de todos sus cuentos, de sus historias y de la posibilidad de ojear y elegir diferentes libros.

Siempre reservamos un momento para escuchar un cuento y esta semana hemos conocido “Mimí Tomatito”, una historia que nos ha permitido acercarnos a una emoción que a estas edades aparece con frecuencia: la vergüenza de hablar delante de los demás, de contar algo propio o de exponernos ante el grupo.

Hoy hemos tenido también nuestra primera sesión de yoga con Marta, nuestra especialista en esta área.

Ha sido una primera toma de contacto con un espacio diferente al habitual y, por eso, una de las primeras cosas que hemos hecho ha sido conocer sus normas: nos quitamos los zapatos, utilizamos las esterillas, nos desplazamos con tranquilidad y aprendemos que en este espacio no corremos ni gritamos.

Después ha comenzado la parte más divertida. Hemos realizado diferentes posturas de animales, siguiendo las indicaciones de Marta, y hemos aprendido la canción del saludo al sol.

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La verdad es que han respondido fenomenal a todas sus propuestas. Ha sido una primera experiencia estupenda y tengo que darles la enhorabuena a estos naranjitas.

Los jueves por la tarde tenemos nuestro momento dedicado a la lógica matemática. Hemos comenzado a trabajar la relación entre cantidad, siempre de una manera manipulativa y cercana a lo que tenemos en clase.

Y, aprovechando que tenemos las castañas y las almendras que han traído Roma y Daniel, las hemos utilizado para contar y asociar cada cantidad con su número. Cuando podemos aprender con objetos reales que hemos tocado, recogido y observado, todo resulta más cercano y significativo para ellos.

Como veis, ha sido una semana llena de propuestas, experiencias y momentos compartidos. Podría contaros muchísimas cosas más de cada jornada, porque detrás de cada actividad hay conversaciones, juegos y muchos aprendizajes.

Pero por hoy vamos a dejarlo aquí.

El lunes no es lectivo, así que disfrutaremos de este pequeño puente. Espero que el martes nuestros naranjitas vengan con muchas cosas que contarnos y con ganas de compartir todo lo que han hecho estos días.

Seguimos creciendo cada día un poquito más.

¡Qué bonita está siendo nuestra Clase Naranja!

Silvia,