Aprender fuera del aula, crecer juntos

¡Buenas, familias!

Esta semana hemos disfrutado de dos experiencias muy especiales fuera del colegio: nuestra primera salida del curso a la Vega de Granada y la visita a Mercagranada, ambas compartidas con compañeros y compañeras de Primaria.

Dos propuestas diferentes, pero con mucho en común: conocer nuestro entorno, descubrir cosas nuevas a través de la experiencia y aprender junto a niños y niñas de otras edades.

Y, como suele ocurrir cuando salimos del aula, hemos regresado con nuevos conocimientos, muchas preguntas y unas cuantas anécdotas que merece la pena compartir.

NUESTRA VEGA, MUCHO MÁS QUE UN PASEO

¡Por fin hemos inaugurado nuestras salidas mensuales a la Vega!

Como sabéis, se trata de una actividad de enriquecimiento curricular que forma parte de nuestra programación y que realizamos junto a los grupos naranja y rojo. Una oportunidad estupenda para conocer el entorno natural que rodea nuestro colegio, observar sus cambios a lo largo del curso y aprender a respetarlo y cuidarlo.

En esta primera salida nos acompañaron los niños y niñas de 5.º y 6.º de Primaria. Organizamos las parejas dando prioridad a los más pequeños del ciclo, de manera que algunos verdecitos caminaron con los mayores y otros lo hicieron con compañeros y compañeras de nuestra clase.

Fue precioso observar la ternura y la responsabilidad con la que los mayores acompañaban a los pequeños: pendientes de cualquier obstáculo, advirtiéndoles de posibles peligros e incluso cogiéndolos en brazos para ayudarlos a sentarse. Pequeños gestos que nos muestran cuánto se aprende cuando ofrecemos oportunidades reales para cuidar de los demás.

El día, además, fue especialmente apacible. Con un cielo azul y una temperatura estupenda, disfrutamos de nuestro recorrido observando los campos que nos rodean. Pudimos reconocer cultivos de maíz y otros terrenos que ya estaban arados y preparados para una próxima siembra.

Estas observaciones nos permiten acercarnos a los ciclos agrícolas, descubrir que los campos cambian con las estaciones y comprender que detrás de muchos de los alimentos que consumimos existe un proceso de cultivo y cuidado que comienza mucho antes de que lleguen a nuestras casas.

Por el camino también nos encontramos con un tractor y con algunos viandantes que nos regalaron sus saludos. Y, cómo no, aparecieron nuestros dos conocidos burros, que viven en un terreno cercano al colegio y que esta vez parecían haber salido expresamente a recibirnos.

Al llegar al gran álamo que nos espera al final del recorrido, tuvimos otro momento entrañable: le cantamos Cumpleaños feliz al duende de los cumpleaños, ese personaje mágico que, como bien saben nuestros pequeños, habita en aquel árbol.

¡Nos dieron ganas de quedarnos allí toda la jornada!

Esta primera salida también nos ha servido para recordar y poner en práctica las normas de seguridad y convivencia. Y es que, a partir de ahora, los verdecitos asumirán una responsabilidad especial: encabezar nuestras salidas a la Vega, prestando atención a los posibles obstáculos del camino y formando una barrera protectora cuando sea necesario para facilitar el paso seguro de los más pequeños.

Una tarea que implica atención, autocontrol, responsabilidad y conciencia de grupo. ¡Ya somos los mayores de Infantil!

Nuestro cuaderno de campo

De vuelta al aula, hemos dedicado varias sesiones a elaborar nuestro cuaderno de campo, recuperando algunos de los momentos más significativos de la salida.

En sus dibujos han aparecido cielos azules y soleados, el recorrido realizado, los campos que observamos, el gran álamo e incluso los compañeros mayores con quienes caminaron de la mano.

Cada representación nos permite recordar lo vivido, seleccionar aquello que más nos llamó la atención y organizar nuestras experiencias para expresarlas a través del dibujo. Y resulta muy interesante comprobar cómo, habiendo compartido una misma salida, cada niño y niña pone el foco en detalles diferentes.

MERCAGRANADA: DESCRUBRIR LO QUE HAY DETRÁS DE NUESTROS ALIMENTOS

El miércoles visitamos Mercagranada junto al alumnado de 4.º de Primaria.

Antes de comenzar el viaje, bajamos a encontrarnos con nuestros compañeros y compañeras mayores. Las parejas ya estaban organizadas, así que pudimos conocernos un poquito mejor y prepararnos para compartir la experiencia.

Quiero destacar desde el principio el exquisito cuidado y la atención que los niños y niñas de 4.º mostraron hacia los verdecitos durante toda la jornada. Fue una convivencia estupenda, en la que la ayuda y la colaboración surgieron con mucha naturalidad.

Una vez en Mercagranada, conocimos la organización de sus instalaciones y descubrimos que las distintas naves se identifican mediante colores, según los productos que se comercializan en ellas.

Comenzamos nuestro recorrido por la nave del pescado, donde aprendimos cómo funciona su distribución, qué papel desempeñan los mayoristas y minoristas y cómo se consigue que el pescado llegue en buenas condiciones hasta las pescaderías.

También descubrimos algunos trucos para reconocer si un pescado es fresco: observar el brillo de sus ojos, la firmeza de su carne o el color rojizo de sus branquias, también llamadas agallas.

¡Ya tenemos unos cuantos expertos que podrán acompañaros a la pescadería!

Otra de las explicaciones que despertó muchísimo interés fue la diferencia entre pescado y marisco, relacionada con la clasificación de los animales en vertebrados e invertebrados.

 

Y aquí llegó una de las sorpresas de la jornada: uno de nuestros verdecitos fue capaz de explicar con bastante precisión qué significaban ambos conceptos, dejando sorprendidos a los compañeros de 4.º y a los adultos que estábamos presentes.

No fue la única intervención que llamó la atención. A lo largo de la visita surgieron preguntas, razonamientos y explicaciones que demostraron la enorme curiosidad de nuestro grupo y su capacidad para relacionar conocimientos adquiridos en otros momentos.

Una visita muy especial al interior de la nave

Este año tuvimos, además, una oportunidad que hizo nuestra visita especialmente interesante.

Gracias a la familia de nuestro compañero Diego, pudimos entrar en la nave del pescado y conocer de cerca el espacio en el que trabajan.

Nos mostraron cómo se desarrollan algunas operaciones de compraventa, cómo se realizan los cobros y recuentos de dinero y cómo se organiza la identificación del pescado mediante unas etiquetas que contienen información muy detallada sobre su procedencia: el barco, la zona de captura y otros datos que permiten seguir su recorrido hasta llegar al consumidor.

Fue una ocasión magnífica para descubrir que detrás de algo tan cotidiano como comprar pescado existe una compleja organización y el trabajo de muchas personas.

Desde aquí queremos agradecer nuevamente a la familia de Diego su amabilidad, cercanía y generosidad al compartir con nosotros su lugar de trabajo. Además, tuvieron unos detalles preciosos con los niños y niñas de ambos grupos, que recibieron con muchísima ilusión.

¡Muchísimas gracias por hacerlo posible!

¿Fruta o verdura? ¡No siempre es lo que parece!

En el aula de los sentidos continuamos descubriendo curiosidades sobre los alimentos de origen vegetal.

Una de las explicaciones más interesantes estuvo relacionada con la diferencia entre frutas y verduras desde el punto de vista botánico.

Aprendimos que los frutos se desarrollan a partir de las flores y que normalmente contienen las semillas de la planta. Y aquí llegaron algunas sorpresas: ¡el pimiento y el calabacín son frutos, aunque habitualmente los utilicemos como verduras en la cocina!

También descubrimos que no siempre comemos la misma parte de una planta. A veces nos comemos la raíz, como ocurre con la zanahoria o la remolacha; otras, el tallo, como el espárrago; las hojas, como la lechuga o las espinacas; o las flores, como el brócoli y la coliflor.

Y, por supuesto, aparecieron nuevas preguntas. ¿Qué plantas comemos por sus semillas? ¿Dónde están las semillas de las moras? ¿Qué diferencia un alimento de temporada de otro que no lo es?

Una vez más, nuestros pequeños nos sorprendieron con sus intervenciones. Incluso hubo quien explicó que las moras están formadas por muchas pequeñas partes agrupadas, cada una con su propia semilla.

¡Qué importante es dar espacio a sus preguntas y a sus razonamientos!

¡A descubrir con los sentidos!

Uno de los momentos más divertidos llegó con el juego de reconocimiento de alimentos.

Con los ojos tapados, los voluntarios y voluntarias debían intentar adivinar qué alimento tenían delante utilizando el tacto, el olfato y, cuando se animaban, también el gusto.

Tomate cherry, guayaba, granada, ciruela… ¡y hasta un calamar que pasó por algunas manos!

Fue especialmente bonito comprobar cómo algunos niños y niñas que suelen mostrarse más cautelosos a la hora de probar alimentos nuevos se ofrecieron voluntarios con entusiasmo.

Hubo quien preguntó con cierta preocupación si tendría que meterse el alimento en la boca, aunque finalmente consiguió reconocerlo solo con tocarlo. Y también nos divertimos con la valentía de un compañero de 4.º al que el pescado no le entusiasma precisamente y que se encontró, con los ojos tapados, ¡sosteniendo un calamar!

Entre risas, dudas, sorpresas y descubrimientos, pudimos comprobar que acercarse a los alimentos desde el juego y la exploración sensorial puede ser una experiencia muy enriquecedora.

Y todavía nos esperaba una última novedad: regresamos al colegio un poquito más tarde de lo habitual y compartimos el momento de la comida con los grupos de 1.º, 2.º y 3.º de Primaria.

¡Todo un acontecimiento para los verdecitos!

Además, volvimos a casa con algunos recuerdos de la visita, entre ellos gorros, delantales…

Y mientras tanto, en nuestra clase…

Estas salidas han convivido durante la semana con otras propuestas que también nos están haciendo disfrutar y aprender.

Hemos seguido compartiendo los juegos de mesa que algunos niños y niñas han traído de casa. Como sabéis, pueden hacerlo siempre que se trate de juegos educativos cuyas reglas sean capaces de explicar de manera autónoma a sus compañeros y compañeras.

Son oportunidades estupendas para desarrollar la comunicación oral, la atención, el razonamiento, la capacidad de esperar y el respeto a las normas.

Y nuestro proyecto teatral continúa avanzando. Estamos inmersos en la creación del decorado para la representación de la Fiesta del Otoño. Los propios niños y niñas han decidido elaborar una composición formada por seis cartulinas y ya hemos completado dos. ¡Seguimos trabajando!

La visita a Mercagranada nos ha servido también como primera aproximación a nuestro próximo proyecto sobre los alimentos, que comenzaremos una vez que hayamos culminado el trabajo relacionado con el teatro.

Las relaciones también nos educan

Si tuviera que destacar algo que une estas dos salidas, sería la oportunidad de compartirlas con otros compañeros y compañeras del colegio.

Los gestos de cuidado de los mayores en la Vega, la complicidad de las parejas durante la visita a Mercagranada, las preguntas que sorprendieron a unos y otros, las conversaciones y los descubrimientos compartidos nos muestran que aprender juntos es mucho más que coincidir en una misma actividad.

Es escucharse, ayudarse, sentirse acompañado, asumir pequeñas responsabilidades y descubrir que todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender, independientemente de nuestra edad.

Y esta semana hemos tenido muchas oportunidades de comprobarlo.

¡Buen fin de semana, familias!

Esther Justicia

GEOMETRÍA EN NUESTRA VIDA COTIDIANA.

Buenas tardes familias,

¿Os habéis parado alguna vez a observar cuánta geometría nos rodea?

En nuestra clase rojita  estamos descubriendo que la lógico-matemática no están solamente en el aula, sino que forma parte de nuestra vida cotidiana.

Nuestra aventura comenzó con la lectura del cuento Draculina Baby. A partir de una de las figuras que aparecían en el cuento, les pregunté: ¿Qué figura geométrica es esta?

La primera respuesta fue: ¡Un cuadrado!.

 

 

Y aprovechamos ese momento para observar, comparar y descubrir juntos qué diferencia hay entre un cuadrado y un rectángulo. Nos dimos cuenta de que ambos tienen cuatro lados, pero que en el cuadrado los cuatro son iguales, mientras que en el rectángulo había dos lados más largos y dos más cortos. También descubrimos que podemos encontrarlos colocados tanto en horizontal como en vertical.

A partir de ahí nos propusimos un reto: ¡buscar rectángulos por todo el colegio!

Con nuestros ojos de exploradores recorrimos diferentes espacios, observando con atención y descubriendo formas rectangulares en objetos que vemos todos los días. Fuimos fotografiando nuestros hallazgos para compartirlos y seguir investigando.

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Pero nuestra investigación no terminó en el colegio. También hemos buscado rectángulos en casa. Y podemos continuar descubriéndolos cuando paseamos por la calle, vamos al parque o recorremos nuestro barrio.

Se trata de aprender a mirar con otros ojos, de detenernos, observar y descubrir la geometría que está presente en nuestro entorno.

En ocasiones, los adultos relacionamos el aprendizaje de la lógico-matemática con los números escritos, las operaciones o las actividades sobre papel. Sin embargo, a estas edades es primordial aprender  jugando, observando, comparando, manipulando y descubriendo. No siempre hace falta un lápiz y un papel. A veces basta con mirar a nuestro alrededor, hacernos preguntas y dejarnos sorprender por lo que encontramos.

Para completar nuestra experiencia,  les ofrezco  multitud de rectángulos de papel y cartulina, de diferentes tamaños y colores, junto con una base de cartulina negra sobre la que realizar su composición.

La propuesta es crear libremente, pero con una premisa importante: primero construir y después pegar. Antes de utilizar el pegamento tenían que colocar las piezas, moverlas, probar diferentes posibilidades y decidir cómo querían que quedara su creación. Solo cuando tenían clara su composición y estaban satisfechos con ella, podían comenzar a pegar los rectángulos.

De esta manera, además de experimentar con las formas geométricas y desarrollar su creatividad, pusimos en juego capacidades tan importantes como la planificación, la toma de decisiones, la atención y la flexibilidad para modificar una idea inicial.

¡Y han quedado unas creaciones preciosas, todas diferentes y personales!

 

Porque aprender lógico-matemática no es solo saber contar o realizar operaciones: también es aprender a observar, pensar, establecer relaciones y descubrir el mundo que nos rodea.

NOTA: NUESTRA SALIDA AL AULA AMBIENTAL: ISLA VERDE (ALHENDÍN) SE REALIZARÁ EL 12 DE NOVIEMBRE, Y NO EL 11 DE NOVIEMBRE COMO ESTABA FIJADA.

Un abrazo, 

Eva Oliva.

¡Aprender a leer el mundo!: palabras, números y experiencias compartidas

Buenas familias,

Hoy me voy a extender un poquito más de lo habitual, porque me gustaría compartir con vosotros cómo acompañamos estos aprendizajes en el aula. La alfabetización y las matemáticas quizá se abordan de una manera diferente a como muchos las aprendimos, y creo que merece la pena conocer y comprender el sentido de nuestras propuestas.

Durante estas últimas semanas hemos ido compartiendo diferentes experiencias de la clase verde, pero hay muchos aprendizajes que forman parte de nuestro día a día y que no siempre resultan tan visibles como una producción artística o un proyecto de trabajo.

Hoy me gustaría acercaros un poquito más a dos de ellos: el proceso alfabetizador y el desarrollo del pensamiento lógico-matemático. Dos dimensiones fundamentales de nuestra programación que, aunque vamos a explicar por separado, están estrechamente relacionadas entre sí y con el resto de los aprendizajes.

Como comentamos en nuestra reunión de principio de curso, en Educación Infantil no entendemos el aprendizaje como una suma de contenidos aislados. Los niños y niñas aprenden de manera globalizada, estableciendo relaciones entre lo que observan, lo que ya conocen, las preguntas que se plantean y las experiencias que viven. Por eso, una conversación en la asamblea, el reparto de la fruta, un ensayo teatral o un juego de mesa pueden convertirse en oportunidades extraordinarias para desarrollar múltiples competencias al mismo tiempo.

El proceso alfabetizador: mucho antes de leer y escribir

Cuando hablamos de alfabetización, no nos referimos únicamente al reconocimiento de letras o al aprendizaje de la lectura y la escritura convencionales. Hablamos de un proceso mucho más amplio que comienza con el desarrollo del lenguaje oral, la comprensión, la conciencia de los sonidos que componen las palabras y el descubrimiento de las diferentes funciones que cumplen la lectura y la escritura en nuestra vida.

En este sentido, en nuestra clase estamos dedicando especial atención al desarrollo de la conciencia fonológica, es decir, a la capacidad de reconocer y manipular de manera consciente las diferentes unidades del lenguaje hablado.

Lo hacemos mediante juegos y propuestas que van aumentando progresivamente su complejidad:

  • Conciencia léxica: jugamos con las palabras que forman una frase, contamos cuántas contiene, sustituimos unas por otras y tratamos de ampliarlas. Por ejemplo, partiendo de «El pantalón es rojo», buscamos maneras de añadir información hasta construir una oración más completa. Así descubrimos que las palabras tienen un orden y que podemos modificar nuestras frases para expresar mejor lo que queremos comunicar. Añadir, eliminar, sustituir, cambiar el orden, ordenar palabras «descolocadas»… son algunas de las prácticas que llevamos habitualmente en el aula.
  • Conciencia silábica: exploramos cómo podemos dividir oralmente las palabras en sílabas, acompañándonos en ocasiones de palmadas o movimientos. También hemos comenzado a jugar a las palabras encadenadas, una propuesta que todavía nos plantea algunas dificultades y que iremos retomando progresivamente. De momento nos va bien con las sílabas directas (re-ma-lo, etc.). Sustituir sílabas por otras, también forma parte de nuestra práctica (ro-pa/ro-jo/ro-sa, etc.).
  • Conciencia fonémica: prestamos atención a los sonidos individuales del habla. En lugar de preguntar qué palabra comienza por una determinada letra, proponemos buscar palabras que empiecen por un sonido concreto. De este modo, favorecemos la discriminación auditiva y la identificación de los fonemas, antes de centrarnos en su representación gráfica. Jugar al «veo veo de los sonidos» es una excelente forma de practicarla, pero también sustituir un sonido por otro (pato-gato) , buscar palabras que empiecen por el mismo sonido…

Estas experiencias nos ayudan a desarrollar habilidades lingüísticas que constituyen una base importante para el posterior aprendizaje de la lectura y la escritura.

¡Y todo ello sin usar lápiz ni papel! 

Pero nuestro trabajo alfabetizador va mucho más allá de estos juegos.

El teatro, por ejemplo, continúa ofreciéndonos oportunidades muy valiosas para comprender, construir y expresar mensajes orales. Durante los ensayos de «Las enseñanzas de la lluvia» estamos prestando atención a la entonación, a las diferencias entre una pregunta y una exclamación, a las pausas que permiten intervenir a otro personaje y a cómo acompañar nuestras palabras con la expresión facial y corporal. También hemos ido modificando algunas frases para que resulten más naturales y comprensibles, descubriendo que podemos expresar una misma idea de diferentes maneras.

La lectura compartida y la lectura de imágenes ocupan igualmente un lugar importante en nuestras jornadas. Dedicamos pequeños momentos a observar libros de manera individual o con otros compañeros y compañeras, interpretar sus ilustraciones, anticipar lo que puede estar sucediendo y construir nuestras propias narraciones.

También disfrutamos de la lectura en voz alta a cargo de la tutora y, en ocasiones, de aquellos niños y niñas que ya han comenzado a leer de manera autónoma. Entre nuestras últimas propuestas hemos compartido Adivinacedario, un libro que nos ha permitido jugar con adivinanzas, palabras y sonidos iniciales.

Y seguimos disfrutando de nuestro préstamo semanal de biblioteca, una experiencia en la que las familias tenéis un papel fundamental para alimentar el interés por los libros, compartir momentos de lectura y descubrir el placer de las historias.

La escritura, por su parte, aparece vinculada a necesidades comunicativas reales: identificamos nuestras producciones con el nombre propio, reconocemos los nombres que aparecen en nuestros materiales o elaboramos listados, como el reparto de personajes de nuestra obra teatral.

Es importante señalar que el reconocimiento global del nombre propio no implica necesariamente que se haya adquirido la capacidad de leerlo mediante la descodificación de sus letras. Es una aproximación significativa al lenguaje escrito que nos permite familiarizarnos con él y descubrir algunas de sus funciones.

Y aquí me gustaría compartir una reflexión importante. En el segundo ciclo de Educación Infantil no se establece como objetivo que el alumnado finalice la etapa leyendo y escribiendo convencionalmente. El trabajo va orientado a favorecer una aproximación progresiva, funcional y significativa al lenguaje escrito, respetando los diferentes ritmos madurativos y ofreciendo experiencias que sienten bases sólidas para los aprendizajes que continuarán desarrollándose en Educación Primaria.

Por eso, más que apresurarnos hacia un resultado, nos interesa especialmente cómo se construyen las habilidades que permitirán llegar a él.

Las matemáticas están en todas partes

Algo muy parecido sucede con el pensamiento lógico-matemático. Cuando hablamos de matemáticas, no nos referimos únicamente a los números o a las operaciones aritméticas. Las matemáticas también están presentes en la orientación espacial, las relaciones entre objetos, las formas geométricas, las cantidades, las secuencias, la comparación, la estimación y la búsqueda de soluciones a problemas cotidianos.

Y en nuestra clase aparecen constantemente.

Durante la asamblea, por ejemplo, contamos cuántas personas hemos venido al colegio y cuántas faltan. Algunos niños y niñas realizan el conteo de los presentes; otros comienzan a establecer relaciones entre las sillas vacías y las ausencias, e incluso a resolver mentalmente pequeñas situaciones de sustracción.

También seguimos proponiendo pequeños problemas de cálculo mental, relacionados con experiencias cercanas y cantidades reducidas, para favorecer la representación mental de las cantidades y el desarrollo de estrategias propias de resolución, sin necesidad de recurrir siempre al conteo con los dedos u otros apoyos materiales.

Y uno de los ejemplos más bonitos lo hemos vivido recientemente con el reparto de los frutos de otoño.

Teníamos 10 higos para 14 niños y niñas. ¿Cómo podíamos repartirlos para que todo el mundo tuviera?

La conversación nos llevó a comparar cantidades, plantear posibilidades y descubrir que, si partíamos los higos por la mitad, podíamos obtener más porciones. Uno de nuestros compañeros llegó a la conclusión de que con siete higos conseguiríamos catorce mitades, suficientes para repartir una a cada persona, y todavía nos quedarían tres higos.

Una situación aparentemente sencilla que nos permitió poner en juego estimación, cálculo, reparto equitativo, relaciones entre cantidades y resolución de problemas. Sin necesidad de presentar formalmente una multiplicación o una división, estábamos construyendo algunas de las relaciones matemáticas que más adelante permitirán comprenderlas.

Y esto mismo ocurre cuando repartimos materiales, organizamos equipos, distribuimos la fruta o necesitamos averiguar cuántos elementos hacen falta para una actividad.

También observamos nuestro entorno para identificar formas geométricas, establecer relaciones espaciales y descubrir semejanzas y diferencias entre los objetos que nos rodean. Incluso cuando utilizamos una cuenta atrás desde el diez para prepararnos antes de un cambio de espacio, estamos practicando la secuencia numérica descendente y anticipando una transición cotidiana.

Jugar también es pensar matemáticamente

Durante estos días, los juegos de mesa han adquirido un protagonismo especial. El alumnado ha ido trayendo diferentes propuestas de casa, algunas cooperativas y otras en las que existe un ganador o ganadora.

Entre los juegos que hemos compartido encontramos propuestas tan diferentes como Robin Rabbit, un juego cooperativo en el que necesitamos construir caminos, orientarnos, contar y tomar decisiones conjuntas para alcanzar un objetivo común; o Kitty Bitty, que nos invita a poner en práctica la memoria visual, la discriminación de colores, la orientación espacial y la anticipación de movimientos. Dos ejemplos que nos muestran cómo, a través de dinámicas distintas, podemos desarrollar habilidades lógico-matemáticas y cognitivas mientras disfrutamos jugando con los demás.

Pero lo interesante no es únicamente jugar, sino todo lo que sucede mientras lo hacemos.

Primero necesitamos conocer y comprender las reglas, explicar a los demás cómo funciona el juego y organizar los turnos. Después debemos observar, contar casillas, interpretar posiciones, anticipar movimientos, comparar posibilidades y tomar decisiones.

En función del juego, aparecen conceptos como los números cardinales y ordinales, las relaciones espaciales, las secuencias, la correspondencia entre cantidades y la orientación sobre un recorrido.

Y junto a estos aprendizajes matemáticos, entran en juego otras habilidades igual de importantes: la atención, la memoria de trabajo, el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva, la cooperación y la tolerancia a la frustración.

Esperar nuestro turno, aceptar una regla, comprender que no siempre podemos ganar, modificar una estrategia o ayudar a un compañero son experiencias que conectan el razonamiento con el desarrollo social y emocional.

Por eso, los juegos de mesa constituyen una herramienta educativa especialmente valiosa: nos permiten aprender a pensar mientras aprendemos a convivir.

Aprendizajes que se conectan

Si observamos todas estas experiencias en conjunto, resulta más fácil comprender por qué hablamos de un aprendizaje globalizado.

Cuando reconstruimos una historia, estamos trabajando lenguaje, memoria, organización temporal y pensamiento secuencial. Cuando repartimos una fruta, necesitamos comprender una situación, expresar nuestras ideas, razonar matemáticamente y llegar a acuerdos. Y cuando participamos en un juego de mesa, ponemos en relación conocimientos numéricos, habilidades lingüísticas, funciones ejecutivas y competencias sociales.

En definitiva, no aprendemos primero una cosa y después otra de manera completamente independiente. Los aprendizajes se relacionan, se enriquecen mutuamente y adquieren mayor sentido cuando podemos utilizarlos para comprender y desenvolvernos en nuestro entorno.

Este es uno de los propósitos fundamentales de las propuestas que desarrollamos en la clase verde: ofrecer experiencias ajustadas a los diferentes ritmos y necesidades del grupo, que permitan avanzar en la adquisición de competencias desde la curiosidad, el juego, la participación y la vida cotidiana.

Y, sobre todo, que nuestros niños y niñas sigan descubriendo que aprender no consiste únicamente en saber una respuesta, sino también en hacerse preguntas, buscar caminos para resolverlas y compartir lo que vamos descubriendo.

¡Buen fin de semana!

Esther Justicia.

EL OTOÑO SE CUELA EN NUESTRA CLASE ROJITA.

Aunque parece que este año el otoño se resiste a llegar a Granada y las temperaturas siguen recordándonos al verano, en nuestra clase rojita ya hemos comenzado a darle la bienvenida a través de diferentes experiencias.

En uno de nuestros talleres artísticos, las hojas de otoño se convirtieron en protagonistas. Partimos de hoja dividida en cuatro partes. En cada una, nuestros rojitos tenían que realizar un grafismo diferente: puntitos, círculos, líneas verticales, horizontales, onduladas…

Cada uno fue eligiendo libremente qué trazos realizar y qué colores del otoño utilizar, pero con dos pequeñas premisas: no podían repetir ni el tipo de trazo ni el color en ninguna de las cuatro partes. A través del grafismo creativo, además de trabajar la motricidad fina, la coordinación óculo-manual y el control del trazo, pusimos en juego la atención, la memoria de trabajo y la planificación, ya que tenían que recordar qué colores y grafismos habían utilizado para no repetirlos.

 ¡Porque detrás de estas bonitas hojas hay mucho más que unos simples trazos! 

Esta semana hemos vuelto  a acercarnos a esta estación a través de la pintura. Pero antes de comenzar, nos encontramos con un pequeño reto: los colores de nuestras témperas eran demasiado vivos y brillantes para representar las tonalidades del otoño. Así que nos pusimos a experimentar con las mezclas, observando cómo unos colores se transformaban al combinarlos con otros hasta conseguir esos tonos ocres, marrones, amarillos y anaranjados tan característicos de esta estación. 

Tras la mezcla, elegimos un color y con ayuda de un pincel pintamos un trozo de papel grande.  Después tuvimos que dejarlas secar, y al día siguiente, con ayuda de unas plantillas de cartón pluma con forma de hoja,  repasamos su contorno y dibujamos después las nervaduras de su interior.

Una propuesta que, aunque a simple vista parece sencilla, supone todo un reto para nuestros rojitos. Y es que mientras una mano sujeta la plantilla para evitar que se mueva, la otra tiene que ir siguiendo su contorno con el rotulador. Dos manos trabajando a la vez, pero cada una con una función diferente.

 

De esta manera hemos trabajado la coordinación de ambas manos, la coordinación óculo-manual, la motricidad fina, la atención y el control del trazo. Después, al dibujar las nervaduras, seguimos practicando la precisión y la orientación de las líneas en el espacio.

Además, este taller nos permitió trabajar algo muy importante: la espera y la capacidad de posponer la recompensa. Al necesitar respetar los tiempos de secado, tuvimos que realizarlo en varios días, aprendiendo que no siempre podemos terminar lo que empezamos en el mismo momento y que algunas cosas necesitan su tiempo.

 

Porque aprender a esperar, tener paciencia y retomar una tarea para terminarla otro día también forma parte de nuestros aprendizajes.

Una actividad con mucho aprendizaje detrás y que, además, nos ha dejado unas bonitas hojas otoñales para decorar nuestro pasillo. 

El otoño también ha llegado a nuestras asambleas a través de una divertida adivinanza que estamos aprendiendo y que nos invita a hablar sobre los cambios que se producen en nuestro entorno con la llegada de esta estación.  Favoreciendo la memoria, la atención, la escucha, la ampliación del vocabulario y la expresión oral, jugando con las palabras y disfrutando de sus rimas.

Hemos comenzado nuestras sesiones mensuales de yoga con nuestra especialista Marta.

En este primer encuentro hemos retomado el contacto con esta práctica, recordando algunas de las posturas que ya conocíamos y disfrutando de una sesión dedicada al movimiento, la atención y la calma.

También,  hemos tenido un motivo muy especial para celebrar, ¡nuestra compañera Nabila ha cumplido 4 años! 

¡Felicidades!

 

Y así seguimos disfrutando de nuestro día a día, aprendiendo a través del juego, la experimentación, el movimiento y las experiencias compartidas.

¡A ver si el otoño se anima a llegar también a las calles de Granada, porque en nuestra clase rojita ya está más que presente!

Buen fin de semana, 

Eva.

LA CLASE ROJA SE CONVIERTE EN UN PARQUE JURÁSICO.

Como ya sabéis, nuestro método de propuestas parte de los intereses, inquietudes y motivaciones de los niños y niñas, convirtiéndolos en protagonistas de sus propios aprendizajes. A través de sus propuestas, el juego y las conversaciones que van surgiendo, vamos construyendo nuevas experiencias y descubriendo juntos aquello que despierta nuestra curiosidad.

Esta semana, tras realizar nuestra votación, los dinosaurios fueron  la propuesta de juego más elegida por nuestros rojitos.  Y, casi sin darnos cuenta, nuestra clase se ha transformado en un auténtico Parque Jurásico.

Poco a poco, han ido trayendo de casa diferentes materiales para enriquecer nuestra propuesta. Cada uno tiene su momento especial durante la asamblea para mostrar a sus compañeros qué ha traído, contarnos por qué lo ha elegido y compartir aquello que sabe sobre el tema. De esta forma, fomentamos la expresión oral, la escucha activa, la confianza para hablar ante el grupo y el aprendizaje entre iguales.

Y es que, gracias a las aportaciones de todos, jugamos, investigamos, compartimos conocimientos y descubrimos cosas nuevas. Pero lo más interesante es que una simple conversación puede llevarnos a nuevos aprendizajes

En una de las asambleas posteriores al juego surgió una reflexión muy interesante: los dinosaurios y los seres humanos no vivieron juntos Incluso algún compañero comentó que, por aquel entonces, las personas éramos «átomos», haciendo referencia a que todavía no existíamos. Otros comenzaron a hablar sobre la desaparición de los dinosaurios y apareció una nueva palabra que despertó muchísimo interés: ¡VOLCANES! 

Así que, siguiendo el hilo de sus conversaciones y curiosidades, decidimos trasladar este interés a nuestro taller creativo, donde hemos construido un volcán utilizando plastilina. Amasando, aplastando este material para darle forma y, una vez terminado, llegó el momento más esperado: ¡hacerlo entrar en erupción! Para ello mezclamos vinagre, bicarbonato y colorante alimenticio rojo, observando con enorme asombro cómo se producía una reacción química que generaba espuma y simulaba la salida de la lava por la chimenea del volcán.

¡Sus caras de sorpresa lo decían todo! 

También hemos realizado la expresión gráfica acerca de lo que hemos jugado. Esa representación no se trata simplemente de hacer un dibujo, sino de realizar un importante ejercicio cognitivo: recordar lo que han vivido durante el juego, organizar mentalmente esa idea y representarla mediante el lenguaje gráfico.

De esta manera, durante la semana hemos ido enlazando dinosaurios, volcanes, creatividad, experimentación, lenguaje oral y pensamiento científico, partiendo siempre de su motivación.

Porque eso es precisamente lo que buscamos con nuestro Método de propuestas: que una idea lleve a otra, que las preguntas abran nuevos caminos y que los aprendizajes nazcan de la curiosidad y tengan sentido para ellos.

 

Dragoni se marcha de viaje con nuestra compañera Nora.

A ver que aventuras le deparan. 

 

 

 

 

 

Os deseo un estupendo fin de semana. 

¡Nos vemos el martes!

Eva Mª Oliva.

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