Buenas familias,
Esta semana quiero compartir con vosotros algunas de las experiencias que estamos viviendo en la clase verde relacionadas con la educación emocional, la autorregulación y el bienestar. Aprendizajes que nos ayudan a conocernos mejor, comprender lo que sentimos y encontrar herramientas para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de una manera cada vez más consciente y respetuosa.
Aprender a sentir, comprender y convivir
La educación emocional forma parte de la programación de todas las aulas de Educación Infantil y Primaria, a través de un programa específico integrado en nuestro proyecto de centro, adaptado a las características y necesidades de cada grupo y supervisado por la Orientadora del centro.
En Educación Infantil, de 3 a 6 años, este programa contempla una sesión específica mensual, aunque su verdadero sentido va mucho más allá de esos encuentros. Las emociones, la comunicación, la resolución positiva de conflictos o la regulación de nuestro comportamiento están presentes en multitud de situaciones cotidianas, que aprovechamos como oportunidades para aprender.
En consonancia con nuestro objetivo del Plan de Centro para este curso, «Las relaciones nos educan», seguimos avanzando en el aprendizaje de una comunicación cada vez más asertiva y respetuosa: expresar lo que nos ocurre, reconocer cómo nos sentimos, escuchar a los demás y comunicar aquello que nos molesta sin recurrir a respuestas impulsivas.
Porque convivir también se aprende, y cada día nos ofrece pequeñas oportunidades para hacerlo.
Nuestro botiquín de las emociones
Durante estos primeros meses hemos comenzado a preparar un recurso muy especial que pronto tendrá su propio espacio en nuestra clase: el botiquín de las emociones.
Al igual que utilizamos un botiquín para atender pequeñas heridas físicas, este nos ofrecerá herramientas para cuidar nuestro bienestar emocional. No se trata de evitar emociones como el enfado, la tristeza o la frustración, sino de aprender a reconocerlas, aceptarlas y encontrar recursos que nos ayuden a gestionarlas.
Poco a poco lo estamos llenando de materiales muy diferentes: pequeños objetos manipulativos que favorecen la concentración, peluches que invitan a la calma, plumas, elementos que permiten descargar tensión mediante la presión, imágenes que nos recuerdan cómo respirar y hasta algún objeto divertido capaz de arrancarnos una sonrisa cuando más la necesitamos.

¡También tenemos unas tiritas muy especiales! Unas pequeñas «tiritas para el corazón», que nos ayudan a comprender, de manera simbólica, que a veces también necesitamos cuidar aquello que sentimos por dentro.
Entre las herramientas que estamos recuperando se encuentra la respiración de la estrella, que los verdecitos ya conocían de las sesiones de yoga del curso pasado. De hecho, cada uno lleva en su mochila una pequeña imagen plastificada que puede utilizar también en casa.
Ahora hemos descubierto que ni siquiera necesitamos esa imagen: basta con extender los cinco dedos de una mano e imaginar que forman una estrella. Siguiendo lentamente su contorno con un dedo de la otra mano, podemos acompañar nuestras inspiraciones y espiraciones. ¡Una herramienta para recuperar la calma que siempre podemos llevar con nosotros!

También hemos experimentado con nuestra respiración utilizando pañuelos de colores y realizando pequeños retos de control del soplo. Uno de ellos consistía en conseguir que la llama de una vela se moviese suavemente sin llegar a apagarse. ¡Y lo conseguimos! Una experiencia que nos permitió descubrir cómo podemos regular la intensidad de nuestra respiración, prestando atención a lo que hacemos.


Hemos practicado igualmente respiraciones conscientes, colocando una mano sobre el pecho y otra sobre la barriguita para observar los movimientos de nuestro cuerpo al inspirar y espirar.
Estas experiencias favorecen el desarrollo de la conciencia corporal y la interocepción, es decir, la capacidad de percibir las sensaciones que se producen en el interior de nuestro organismo. Porque las emociones también se manifiestan en el cuerpo: a veces sentimos un nudo en el estómago, tensión muscular, calor o cambios en nuestra respiración.
Aprender a reconocer esas señales nos ayuda a identificar cómo nos sentimos y a disponer de más recursos para regular nuestras respuestas. No siempre podemos elegir la emoción que aparece, pero sí podemos aprender, poco a poco, a decidir qué hacemos con ella.
El botiquín estará disponible próximamente en un espacio especialmente preparado para favorecer la calma y la autorregulación. Los niños y niñas podrán solicitar su utilización cuando lo necesiten, siempre con mi autorización y supervisión, aprendiendo a utilizar estos materiales con una finalidad concreta y a cuidarlos adecuadamente.
¡Necesito vuestra colaboración!
Me gustaría que cada niño y niña tuviera también dentro del botiquín una imagen personal que le transmita tranquilidad, seguridad, cariño o bienestar.
Os propongo elegir juntos una fotografía o imagen que evoque esas sensaciones: puede ser un lugar especial, un paisaje, su peluche favorito, un recuerdo familiar o cualquier otra imagen significativa para vuestro hijo o hija.
Os solicito que la traigáis plastificada y en tamaño A5 (media hoja A4) a lo largo de la próxima semana, para incorporarla a nuestro botiquín antes de ponerlo en funcionamiento.
Además, estoy preparando la posibilidad de incluir pequeñas grabaciones de relajación y meditaciones guiadas que puedan escucharse con auriculares. Si alguna familia dispone de un pequeño reproductor de audio que ya no utilice y desea prestarlo, estaré encantada de darle una nueva utilidad en el aula. Esta segunda colaboración es, por supuesto, completamente voluntaria.
¡Gracias por ayudarme a construir este pequeño espacio de bienestar para los verdecitos!
Yoga: cuerpo, respiración y conciencia
Otra de las propuestas que contribuyen al bienestar de nuestros verdecitos es el yoga, una actividad que en Educación Infantil realizamos con periodicidad mensual, dirigida por la especialista del centro y con una programación propia.
En nuestra primera sesión hemos recuperado aprendizajes de cursos anteriores, recordando las tres posturas que ya conocíamos para sentarnos e incorporando una cuarta. También hemos repasado las normas que nos acompañan durante las sesiones y practicado diferentes movimientos y posturas, entre ellos el saludo al sol, favoreciendo el equilibrio, la coordinación y la conciencia corporal.

Uno de los momentos más especiales fue la respiración de la flor. Nuestras manos se transformaron en una flor imaginaria, cada una con un aroma diferente y significativo. Acompañados por una visualización guiada, nos acercamos a ella, respiramos conscientemente y dejamos que esa sensación agradable permaneciera con nosotros para poder recuperarla cuando la necesitáramos.

La sesión incluyó también propuestas de movimiento y expresión corporal que nos invitaron a reconocer diferentes partes de nuestro cuerpo, explorar sus posibilidades y prestar atención a cómo nos movemos.




Os recuerdo que las fechas de las sesiones mensuales están recogidas en el planning general del curso, que se os envió por email. Os animo a consultarlas para que los niños y niñas puedan acudir con ropa cómoda y disfrutar plenamente de la actividad.
Y también… aprender a estar presentes
La educación emocional y el bienestar se enriquecen con diferentes propuestas y herramientas que se complementan entre sí. Una de ellas es el mindfulness o atención plena, al que estamos realizando nuestros primeros acercamientos durante este trimestre.
Se trata de una práctica con un sentido pedagógico propio, especialmente vinculada al desarrollo de la atención y la conciencia del momento presente. Por eso prefiero dedicarle una próxima entrada específica, en la que os contaré con más detalle qué buscamos con su incorporación al aula y cómo iremos introduciéndola progresivamente en nuestra vida cotidiana.
Y mientras tanto… ¡nuestro teatro sigue tomando forma!
No quiero despedirme sin contaros que seguimos avanzando muchísimo en los preparativos de nuestra Fiesta del Otoño.
Los ensayos de «Las enseñanzas de la lluvia» marchan viento en popa. Incluso hemos realizado una pequeña grabación de nuestra representación que nos servirá la próxima semana como herramienta de autoevaluación, permitiéndonos observarnos, reconocer nuestros avances y descubrir qué aspectos podremos seguir mejorando.
Y nuestros seis decorados ya lucen en el tablón, después de muchas sesiones de trabajo artístico y cooperativo. Os animo a deteneros un momento ante ellos y a leer el texto que los acompaña, porque detrás de cada creación hay mucho más de lo que se aprecia a simple vista: imaginación, esfuerzo, paciencia y numerosos aprendizajes compartidos.
¡Todo marcha sobre ruedas y los verdecitos están cada vez más ilusionados con lo que estamos preparando!
Seguimos creciendo, aprendiendo a cuidarnos y descubriendo que, cuando compartimos nuestras experiencias, también aprendemos a comprendernos un poquito mejor.
Un abrazo y ¡feliz puente!
Esther Justicia.
En esta ocasión nos han acompañado Julia y María, las mamás de Gonzalo y Vega, que han venido a compartir con nosotros una profesión muy importante: son farmacéuticas. Con mucho cariño y entusiasmo, nos han contado cómo es su trabajo y nos han acercado un poquito a su día a día en la farmacia. Todos juntos han hecho su entrada ataviados con la bata que utilizan en su trabajo, lo que ha despertado inmediatamente la curiosidad y el interés del grupo.







En esta primera salida nos acompañaron los niños y niñas de 5.º y 6.º de Primaria. Organizamos las parejas dando prioridad a los más pequeños del ciclo, de manera que algunos verdecitos caminaron con los mayores y otros lo hicieron con compañeros y compañeras de nuestra clase.
El día, además, fue especialmente apacible. Con un cielo azul y una temperatura estupenda, disfrutamos de nuestro recorrido observando los campos que nos rodean. Pudimos reconocer cultivos de maíz y otros terrenos que ya estaban arados y preparados para una próxima siembra.


Por el camino también nos encontramos con un tractor y con algunos viandantes que nos regalaron sus saludos. Y, cómo no, aparecieron nuestros dos conocidos burros, que viven en un terreno cercano al colegio y que esta vez parecían haber salido expresamente a recibirnos.

Otra de las explicaciones que despertó muchísimo interés fue la diferencia entre pescado y marisco, relacionada con la clasificación de los animales en vertebrados e invertebrados.








¿Fruta o verdura? ¡No siempre es lo que parece!
















Para completar nuestra experiencia, les ofrezco multitud de rectángulos de papel y cartulina, de diferentes tamaños y colores, junto con una base de cartulina negra sobre la que realizar su composición.

El proceso alfabetizador:



Las matemáticas están en todas partes



