Hoy hemos recibido la visita de Estefanía, la mamá de nuestra compañera Elena, que ha venido a compartir con nosotros una profesión muy importante: es médica de familia de urgencias y trabaja en una ambulancia. Estefanía y Elena han llegado vestidas con su ropa de trabajo, preparadas para acercarnos su profesión.
A través de una pequeña presentación con fotografías, Estefanía nos ha contado cómo es su trabajo y en qué consiste su día a día.
Hemos aprendido que los médicos y médicas de urgencias se encargan de ayudar y atender a las personas que están enfermas o han sufrido algún accidente y necesitan ayuda rápidamente.
Nos ha enseñado cual es su consulta en el Centro de Salud de Urgencias y cómo son las ambulancias por dentro, qué materiales llevan, cómo están preparadas para atender a las personas que lo necesitan y como suena su sirena, recordando que si la escuchamos debemos apartarnos y cederles el paso.
Además, hemos conocido un número muy importante: el 112 que es el número al que debemos llamar cuando ocurre una emergencia y necesitamos ayuda.
También, nos ha mostrado un vídeo muy interesante en el que aparecía trabajando junto a sus compañeros: una enfermera y un técnico de emergencias sanitarias. Gracias a él, hemos podido observar cómo se organizan, cómo utilizan los diferentes materiales de la ambulancia y cómo ayudan a subir y trasladar a las personas que necesitan atención médica. Hemos descubierto que en una ambulancia nadie trabaja solo, sino que todos forman un equipo y se ayudan para cuidar de los demás.
¡Qué importante es colaborar y trabajar juntos!
Después de conocer tantas cosas sobre su profesión, nos ha propuesto una actividad muy divertida en la que, uno a uno, hemos ido saliendo para convertirnos en pacientes. Cada uno tenía que imaginar que le había ocurrido algo: una caída, un golpe, un dolor… Con mucho cariño y paciencia, Estefanía ha ido atendiendo a los pequeños pacientes, mostrándonos cómo actuaría ante diferentes situaciones y explicándonos qué podía hacer para ayudarnos.
Después de ver cómo Estefanía atendía a sus pacientes, nos ha tocado a nosotros poner en práctica todo lo aprendido. Nos ha traído un montón de materiales sanitarios para que pudiéramos conocerlos, explorarlos y jugar con ellos. Por un ratito, nuestra clase se ha convertido en una pequeña consulta con servicio de urgencias y nosotros nos transformamos en médicos, médicas y pacientes. Utilizamos los fonendoscopios, colocamos vendajes, exploramos los diferentes materiales y jugamos a atender y cuidar a nuestros compañeros.
Para terminar, hemos realizado un dibujo sobre todo lo que hemos vivido y aprendido durante esta visita. Cada uno ha plasmado a su manera aquello que más le ha gustado o llamado la atención, las ambulancias, los médicos, los materiales sanitarios…
¡Muchísimas gracias, Estefanía y Elena!
Ha sido una mañana llena de curiosidad, descubrimientos, juegos y momentos compartidos, en la que hemos conocido de cerca una profesión tan necesaria y bonita como la de cuidar y ayudar a las personas cuando más lo necesitan.
Desde aquí queremos dar las gracias de corazón a Estefanía por dedicarnos su tiempo, por la ilusión y el cariño con los que ha preparado esta visita y por acercarnos a su profesión de una manera tan especial. Gracias por todos los materiales, las explicaciones y por permitirnos aprender a través de la experiencia. Y no podemos terminar sin dedicar unas palabras muy especiales a nuestra compañera Elena, que hoy ha sido una de las grandes protagonistas. Nos ha encantado verla acompañando a su mamá, compartiendo con sus compañeros este momento tan bonito y formando parte de la presentación. ¡Lo has hecho fenomenal, Elena!
Por último hemos celebrado el cumpleaños de nuestra compañera Carla, que ya tiene 4 añitos. Ha traído un delicioso bizcocho que cocinó con la ayuda de papá. Mañana le realizaremos su álbum de dibujos.
Esta semana quiero compartir con vosotros algunas de las experiencias que estamos viviendo en la clase verde relacionadas con la educación emocional, la autorregulación y el bienestar. Aprendizajes que nos ayudan a conocernos mejor, comprender lo que sentimos y encontrar herramientas para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de una manera cada vez más consciente y respetuosa.
Aprender a sentir, comprender y convivir
La educación emocional forma parte de la programación de todas las aulas de Educación Infantil y Primaria, a través de un programa específico integrado en nuestro proyecto de centro, adaptado a las características y necesidades de cada grupo y supervisado por la Orientadora del centro.
En Educación Infantil, de 3 a 6 años, este programa contempla una sesión específica mensual, aunque su verdadero sentido va mucho más allá de esos encuentros. Las emociones, la comunicación, la resolución positiva de conflictos o la regulación de nuestro comportamientoestán presentes en multitud de situaciones cotidianas, que aprovechamos como oportunidades para aprender.
En consonancia con nuestro objetivo del Plan de Centro para este curso, «Las relaciones nos educan», seguimos avanzando en el aprendizaje de una comunicación cada vez más asertiva y respetuosa: expresar lo que nos ocurre, reconocer cómo nos sentimos, escuchar a los demás y comunicar aquello que nos molesta sin recurrir a respuestas impulsivas.
Porque convivir también se aprende, y cada día nos ofrece pequeñas oportunidades para hacerlo.
Nuestro botiquín de las emociones
Durante estos primeros meses hemos comenzado a preparar un recurso muy especial que pronto tendrá su propio espacio en nuestra clase: el botiquín de las emociones.
Al igual que utilizamos un botiquín para atender pequeñas heridas físicas, este nos ofrecerá herramientas para cuidar nuestro bienestar emocional. No se trata de evitar emociones como el enfado, la tristeza o la frustración, sino de aprender a reconocerlas, aceptarlas y encontrar recursos que nos ayuden a gestionarlas.
Poco a poco lo estamos llenando de materiales muy diferentes: pequeños objetos manipulativos que favorecen la concentración, peluches que invitan a la calma, plumas, elementos que permiten descargar tensión mediante la presión, imágenes que nos recuerdan cómo respirar y hasta algún objeto divertido capaz de arrancarnos una sonrisa cuando más la necesitamos.
¡También tenemos unas tiritas muy especiales! Unas pequeñas «tiritas para el corazón», que nos ayudan a comprender, de manera simbólica, que a veces también necesitamos cuidar aquello que sentimos por dentro.
Entre las herramientas que estamos recuperando se encuentra la respiración de la estrella, que los verdecitos ya conocían de las sesiones de yoga del curso pasado. De hecho, cada uno lleva en su mochila una pequeña imagen plastificada que puede utilizar también en casa.
Ahora hemos descubierto que ni siquiera necesitamos esa imagen: basta con extender los cinco dedos de una mano e imaginar que forman una estrella. Siguiendo lentamente su contorno con un dedo de la otra mano, podemos acompañar nuestras inspiraciones y espiraciones. ¡Una herramienta para recuperar la calma que siempre podemos llevar con nosotros!
También hemos experimentado con nuestra respiración utilizando pañuelos de colores y realizando pequeños retos de control del soplo. Uno de ellos consistía en conseguir que la llama de una vela se moviese suavemente sin llegar a apagarse. ¡Y lo conseguimos! Una experiencia que nos permitió descubrir cómo podemos regular la intensidad de nuestra respiración, prestando atención a lo que hacemos.
Hemos practicado igualmente respiraciones conscientes, colocando una mano sobre el pecho y otra sobre la barriguita para observar los movimientos de nuestro cuerpo al inspirar y espirar.
Estas experiencias favorecen el desarrollo de la conciencia corporal y la interocepción, es decir, la capacidad de percibir las sensaciones que se producen en el interior de nuestro organismo. Porque las emociones también se manifiestan en el cuerpo: a veces sentimos un nudo en el estómago, tensión muscular, calor o cambios en nuestra respiración.
Aprender a reconocer esas señales nos ayuda a identificar cómo nos sentimos y a disponer de más recursos para regular nuestras respuestas. No siempre podemos elegir la emoción que aparece, pero sí podemos aprender, poco a poco, a decidir qué hacemos con ella.
El botiquín estará disponible próximamente en un espacio especialmente preparado para favorecer la calma y la autorregulación. Los niños y niñas podrán solicitar su utilización cuando lo necesiten, siempre con mi autorización y supervisión, aprendiendo a utilizar estos materiales con una finalidad concreta y a cuidarlos adecuadamente.
¡Necesito vuestra colaboración!
Me gustaría que cada niño y niña tuviera también dentro del botiquín una imagen personal que le transmita tranquilidad, seguridad, cariño o bienestar.
Os propongo elegir juntos una fotografía o imagen que evoque esas sensaciones: puede ser un lugar especial, un paisaje, su peluche favorito, un recuerdo familiar o cualquier otra imagen significativa para vuestro hijo o hija.
Os solicito que la traigáis plastificada y en tamaño A5 (media hoja A4) a lo largo de la próxima semana, para incorporarla a nuestro botiquín antes de ponerlo en funcionamiento.
Además, estoy preparando la posibilidad de incluir pequeñas grabaciones de relajación y meditaciones guiadas que puedan escucharse con auriculares. Si alguna familia dispone de un pequeño reproductor de audio que ya no utilice y desea prestarlo, estaré encantada de darle una nueva utilidad en el aula. Esta segunda colaboración es, por supuesto, completamente voluntaria.
¡Gracias por ayudarme a construir este pequeño espacio de bienestar para los verdecitos!
Yoga: cuerpo, respiración y conciencia
Otra de las propuestas que contribuyen al bienestar de nuestros verdecitos es el yoga, una actividad que en Educación Infantil realizamos con periodicidad mensual, dirigida por la especialista del centro y con una programación propia.
En nuestra primera sesión hemos recuperado aprendizajes de cursos anteriores, recordando las tres posturas que ya conocíamos para sentarnos e incorporando una cuarta. También hemos repasado las normas que nos acompañan durante las sesiones y practicado diferentes movimientos y posturas, entre ellos el saludo al sol, favoreciendo el equilibrio, la coordinación y la conciencia corporal.
Uno de los momentos más especiales fue la respiración de la flor. Nuestras manos se transformaron en una flor imaginaria, cada una con un aroma diferente y significativo. Acompañados por una visualización guiada, nos acercamos a ella, respiramos conscientemente y dejamos que esa sensación agradable permaneciera con nosotros para poder recuperarla cuando la necesitáramos.
La sesión incluyó también propuestas de movimiento y expresión corporal que nos invitaron a reconocer diferentes partes de nuestro cuerpo, explorar sus posibilidades y prestar atención a cómo nos movemos.
Os recuerdo que las fechas de las sesiones mensuales están recogidas en el planning general del curso, que se os envió por email. Os animo a consultarlas para que los niños y niñas puedan acudir con ropa cómoda y disfrutar plenamente de la actividad.
Y también… aprender a estar presentes
La educación emocional y el bienestar se enriquecen con diferentes propuestas y herramientas que se complementan entre sí. Una de ellas es el mindfulness o atención plena, al que estamos realizando nuestros primeros acercamientos durante este trimestre.
Se trata de una práctica con un sentido pedagógico propio, especialmente vinculada al desarrollo de la atención y la conciencia del momento presente. Por eso prefiero dedicarle una próxima entrada específica, en la que os contaré con más detalle qué buscamos con su incorporación al aula y cómo iremos introduciéndola progresivamente en nuestra vida cotidiana.
Y mientras tanto… ¡nuestro teatro sigue tomando forma!
No quiero despedirme sin contaros que seguimos avanzando muchísimo en los preparativos de nuestra Fiesta del Otoño.
Los ensayos de «Las enseñanzas de la lluvia» marchan viento en popa. Incluso hemos realizado una pequeña grabación de nuestra representación que nos servirá la próxima semana como herramienta de autoevaluación, permitiéndonos observarnos, reconocer nuestros avances y descubrir qué aspectos podremos seguir mejorando.
Y nuestros seis decorados ya lucen en el tablón, después de muchas sesiones de trabajo artístico y cooperativo. Os animo a deteneros un momento ante ellos y a leer el texto que los acompaña, porque detrás de cada creación hay mucho más de lo que se aprecia a simple vista: imaginación, esfuerzo, paciencia y numerosos aprendizajes compartidos.
¡Todo marcha sobre ruedas y los verdecitos están cada vez más ilusionados con lo que estamos preparando!
Seguimos creciendo, aprendiendo a cuidarnos y descubriendo que, cuando compartimos nuestras experiencias, también aprendemos a comprendernos un poquito mejor.
Hoy hemos dado comienzo a nuestra actividad específica de las Profesiones, y no podemos estar más contentos e ilusionados.
En esta ocasión nos han acompañado Julia y María, las mamás de Gonzalo y Vega, que han venido a compartir con nosotros una profesión muy importante: son farmacéuticas. Con mucho cariño y entusiasmo, nos han contado cómo es su trabajo y nos han acercado un poquito a su día a día en la farmacia. Todos juntos han hecho su entrada ataviados con la bata que utilizan en su trabajo, lo que ha despertado inmediatamente la curiosidad y el interés del grupo.
María y Julia se han apoyado en una pequeña presentación de fotografías, donde hemos podido ver a Vega y Gonzalo en la farmacia de su familia. A través de las imágenes han ido explicando de manera ordenada y clara en qué consiste su trabajo y cuál es su función. Hemos descubierto que la farmacia es un lugar donde nos ayudan a cuidarnos y a sentirnos mejor cuando estamos malitos. Cuando vamos al médico y nos manda medicinas para ponernos buenos, tenemos que ir a la farmacia a comprarlas. Allí nos atienden los farmacéuticos, que nos ayudan, nos aconsejan y nos dispensan los medicamentos que necesitamos.
Además, nos han enseñado algo muy curioso: podemos reconocer una farmacia gracias a su cruz verde.
También hemos conocido su símbolo, una copa con una serpiente. La copa representa la salud y la serpiente, el veneno, o los remedios que sirven para curar.
Hemos hablado de los medicamentos y nos han mostrado diferentes medicinas que podemos encontrar en una farmacia, como el Dalsy, el Apiretal, los inhaladores o las pomadas. Hemos descubierto que no todas las medicinas son iguales: algunas son jarabes, otras se aplican sobre la piel y otras nos ayudan a respirar mejor.
Nos han enseñado algo muy importante: el prospecto. Son como las instrucciones, vienen dentro de las cajas de los medicamentos y que nos explican para qué sirven y cómo deben utilizarse. Además, nos han recordado que las medicinas no son juguetes y que nunca debemos tomarlas solos, sino siempre con ayuda de un adulto y siguiendo las indicaciones adecuadas.
Pero… en las farmacias no solo hay medicamentos, podemos encontrar muchos otros productos: gel de baño, cepillo de dientes, pasta dental, gafas, etc…
Julia y María nos han explicado algunas de las tareas que realizan cada día: aconsejar a las personas, dispensar medicamentos, ayudar a vigilar nuestra salud y colaborar con el reciclaje de medicamentos y sus envases. Muy importante, cuando una medicina ya no nos hace falta, o ha caducado, debemos llevarla al punto Sigre de las farmacias.
Después, gracias a los expositores y envases vacíos de medicamentos que nos han traído, hemos montado una auténtica farmacia en nuestra clase: FARMACIA ALQUERÍA. Por un ratito, nuestra clase se ha transformado en una farmacia de verdad y nosotros nos hemos convertido en farmacéuticos y compradores. Hemos jugado a atender a nuestros clientes, pedir medicamentos, buscarlos y entregarlos, poniendo en práctica todo lo que acabábamos de aprender. Nos lo hemos pasado genial.
Para terminar, hemos realizado un dibujo sobre lo que hemos vivido durante esta visita. ¡Esperamos que os gusten mucho nuestros dibujos! Están hechos con muchísimo cariño e ilusión y reflejan lo especial que ha sido esta experiencia para nosotros.
Desde aquí queremos dar las gracias de corazón a Julia y María por dedicarnos su tiempo, por su cercanía, y por compartir con nosotros su profesión de una manera tan bonita.
Y no puedo terminar sin dedicar unas palabras muy especiales a Gonzalo y Vega, que lo han hecho fenomenal. Han acompañado a sus mamás durante la presentación, participando oralmente y aportando sus explicaciones a lo que nos iban contando. Nos ha encantado verlos tan implicados, ilusionados y disfrutando de la oportunidad de compartir con sus compañeros algo tan especial para ellos. Qué importante es darles voz, ofrecerles oportunidades para expresarse delante de los demás y valorar sus pequeños grandes logros. Estamos muy orgullosos de vosotros. ¡Enhorabuena a los dos!
Estamos deseando seguir descubriendo nuevas profesiones de la mano de nuestras familias.
Esta semana hemos disfrutado de dos experiencias muy especiales fuera del colegio: nuestra primera salida del curso a la Vega de Granada y la visita a Mercagranada, ambas compartidas con compañeros y compañeras de Primaria.
Dos propuestas diferentes, pero con mucho en común: conocer nuestro entorno, descubrir cosas nuevas a través de la experiencia y aprender junto a niños y niñas de otras edades.
Y, como suele ocurrir cuando salimos del aula, hemos regresado con nuevos conocimientos, muchas preguntas y unas cuantas anécdotas que merece la pena compartir.
NUESTRA VEGA, MUCHO MÁS QUE UN PASEO
¡Por fin hemos inaugurado nuestras salidas mensuales a la Vega!
Como sabéis, se trata de una actividad de enriquecimiento curricular que forma parte de nuestra programación y que realizamos junto a los grupos naranja y rojo. Una oportunidad estupenda para conocer el entorno natural que rodea nuestro colegio, observar sus cambios a lo largo del curso y aprender a respetarlo y cuidarlo.
En esta primera salida nos acompañaron los niños y niñas de 5.º y 6.º de Primaria. Organizamos las parejas dando prioridad a los más pequeños del ciclo, de manera que algunos verdecitos caminaron con los mayores y otros lo hicieron con compañeros y compañeras de nuestra clase.
Fue precioso observar la ternura y la responsabilidad con la que los mayores acompañaban a los pequeños: pendientes de cualquier obstáculo, advirtiéndoles de posibles peligros e incluso cogiéndolos en brazos para ayudarlos a sentarse. Pequeños gestos que nos muestran cuánto se aprende cuando ofrecemos oportunidades reales para cuidar de los demás.
El día, además, fue especialmente apacible. Con un cielo azul y una temperatura estupenda, disfrutamos de nuestro recorrido observando los campos que nos rodean. Pudimos reconocer cultivos de maíz y otros terrenos que ya estaban arados y preparados para una próxima siembra.
Estas observaciones nos permiten acercarnos a los ciclos agrícolas, descubrir que los campos cambian con las estaciones y comprender que detrás de muchos de los alimentos que consumimos existe un proceso de cultivo y cuidado que comienza mucho antes de que lleguen a nuestras casas.
Por el camino también nos encontramos con un tractor y con algunos viandantes que nos regalaron sus saludos. Y, cómo no, aparecieron nuestros dos conocidos burros, que viven en un terreno cercano al colegio y que esta vez parecían haber salido expresamente a recibirnos.
Al llegar al gran álamo que nos espera al final del recorrido, tuvimos otro momento entrañable: le cantamos Cumpleaños feliz al duende de los cumpleaños, ese personaje mágico que, como bien saben nuestros pequeños, habita en aquel árbol.
¡Nos dieron ganas de quedarnos allí toda la jornada!
Esta primera salida también nos ha servido para recordar y poner en práctica las normas de seguridad y convivencia. Y es que, a partir de ahora, los verdecitos asumirán una responsabilidad especial: encabezar nuestras salidas a la Vega, prestando atención a los posibles obstáculos del camino y formando una barrera protectora cuando sea necesario para facilitar el paso seguro de los más pequeños.
Una tarea que implica atención, autocontrol, responsabilidad y conciencia de grupo. ¡Ya somos los mayores de Infantil!
Nuestro cuaderno de campo
De vuelta al aula, hemos dedicado varias sesiones a elaborar nuestro cuaderno de campo, recuperando algunos de los momentos más significativos de la salida.
En sus dibujos han aparecido cielos azules y soleados, el recorrido realizado, los campos que observamos, el gran álamo e incluso los compañeros mayores con quienes caminaron de la mano.
Cada representación nos permite recordar lo vivido, seleccionar aquello que más nos llamó la atención y organizar nuestras experiencias para expresarlas a través del dibujo. Y resulta muy interesante comprobar cómo, habiendo compartido una misma salida, cada niño y niña pone el foco en detalles diferentes.
MERCAGRANADA: DESCRUBRIR LO QUE HAY DETRÁS DE NUESTROS ALIMENTOS
El miércoles visitamos Mercagranada junto al alumnado de 4.º de Primaria.
Antes de comenzar el viaje, bajamos a encontrarnos con nuestros compañeros y compañeras mayores. Las parejas ya estaban organizadas, así que pudimos conocernos un poquito mejor y prepararnos para compartir la experiencia.
Quiero destacar desde el principio el exquisito cuidado y la atención que los niños y niñas de 4.º mostraron hacia los verdecitos durante toda la jornada. Fue una convivencia estupenda, en la que la ayuda y la colaboración surgieron con mucha naturalidad.
Una vez en Mercagranada, conocimos la organización de sus instalaciones y descubrimos que las distintas naves se identifican mediante colores, según los productos que se comercializan en ellas.
Comenzamos nuestro recorrido por la nave del pescado, donde aprendimos cómo funciona su distribución, qué papel desempeñan los mayoristas y minoristas y cómo se consigue que el pescado llegue en buenas condiciones hasta las pescaderías.
También descubrimos algunos trucos para reconocer si un pescado es fresco: observar el brillo de sus ojos, la firmeza de su carne o el color rojizo de sus branquias, también llamadas agallas.
¡Ya tenemos unos cuantos expertos que podrán acompañaros a la pescadería!
Otra de las explicaciones que despertó muchísimo interés fue la diferencia entre pescado y marisco, relacionada con la clasificación de los animales en vertebrados e invertebrados.
Y aquí llegó una de las sorpresas de la jornada: uno de nuestros verdecitos fue capaz de explicar con bastante precisión qué significaban ambos conceptos, dejando sorprendidos a los compañeros de 4.º y a los adultos que estábamos presentes.
No fue la única intervención que llamó la atención. A lo largo de la visita surgieron preguntas, razonamientos y explicaciones que demostraron la enorme curiosidad de nuestro grupo y su capacidad para relacionar conocimientos adquiridos en otros momentos.
Una visita muy especial al interior de la nave
Este año tuvimos, además, una oportunidad que hizo nuestra visita especialmente interesante.
Gracias a la familia de nuestro compañero Diego, pudimos entrar en la nave del pescado y conocer de cerca el espacio en el que trabajan.
Nos mostraron cómo se desarrollan algunas operaciones de compraventa, cómo se realizan los cobros y recuentos de dinero y cómo se organiza la identificación del pescado mediante unas etiquetas que contienen información muy detallada sobre su procedencia: el barco, la zona de captura y otros datos que permiten seguir su recorrido hasta llegar al consumidor.
Fue una ocasión magnífica para descubrir que detrás de algo tan cotidiano como comprar pescado existe una compleja organización y el trabajo de muchas personas.
Desde aquí queremos agradecer nuevamente a la familia de Diego su amabilidad, cercanía y generosidad al compartir con nosotros su lugar de trabajo. Además, tuvieron unos detalles preciosos con los niños y niñas de ambos grupos, que recibieron con muchísima ilusión.
¡Muchísimas gracias por hacerlo posible!
¿Fruta o verdura? ¡No siempre es lo que parece!
En el aula de los sentidos continuamos descubriendo curiosidades sobre los alimentos de origen vegetal.
Una de las explicaciones más interesantes estuvo relacionada con la diferencia entre frutas y verduras desde el punto de vista botánico.
Aprendimos que los frutos se desarrollan a partir de las flores y que normalmente contienen las semillas de la planta. Y aquí llegaron algunas sorpresas: ¡el pimiento y el calabacín son frutos, aunque habitualmente los utilicemos como verduras en la cocina!
También descubrimos que no siempre comemos la misma parte de una planta. A veces nos comemos la raíz, como ocurre con la zanahoria o la remolacha; otras, el tallo, como el espárrago; las hojas, como la lechuga o las espinacas; o las flores, como el brócoli y la coliflor.
Y, por supuesto, aparecieron nuevas preguntas. ¿Qué plantas comemos por sus semillas? ¿Dónde están las semillas de las moras? ¿Qué diferencia un alimento de temporada de otro que no lo es?
Una vez más, nuestros pequeños nos sorprendieron con sus intervenciones. Incluso hubo quien explicó que las moras están formadas por muchas pequeñas partes agrupadas, cada una con su propia semilla.
¡Qué importante es dar espacio a sus preguntas y a sus razonamientos!
¡A descubrir con los sentidos!
Uno de los momentos más divertidos llegó con el juego de reconocimiento de alimentos.
Con los ojos tapados, los voluntarios y voluntarias debían intentar adivinar qué alimento tenían delante utilizando el tacto, el olfato y, cuando se animaban, también el gusto.
Tomate cherry, guayaba, granada, ciruela… ¡y hasta un calamar que pasó por algunas manos!
Fue especialmente bonito comprobar cómo algunos niños y niñas que suelen mostrarse más cautelosos a la hora de probar alimentos nuevos se ofrecieron voluntarios con entusiasmo.
Hubo quien preguntó con cierta preocupación si tendría que meterse el alimento en la boca, aunque finalmente consiguió reconocerlo solo con tocarlo. Y también nos divertimos con la valentía de un compañero de 4.º al que el pescado no le entusiasma precisamente y que se encontró, con los ojos tapados, ¡sosteniendo un calamar!
Entre risas, dudas, sorpresas y descubrimientos, pudimos comprobar que acercarse a los alimentos desde el juego y la exploración sensorial puede ser una experiencia muy enriquecedora.
Y todavía nos esperaba una última novedad: regresamos al colegio un poquito más tarde de lo habitual y compartimos el momento de la comida con los grupos de 1.º, 2.º y 3.º de Primaria.
¡Todo un acontecimiento para los verdecitos!
Además, volvimos a casa con algunos recuerdos de la visita, entre ellos gorros, delantales…
Y mientras tanto, en nuestra clase…
Estas salidas han convivido durante la semana con otras propuestas que también nos están haciendo disfrutar y aprender.
Hemos seguido compartiendo los juegos de mesa que algunos niños y niñas han traído de casa. Como sabéis, pueden hacerlo siempre que se trate de juegos educativos cuyas reglas sean capaces de explicar de manera autónoma a sus compañeros y compañeras.
Son oportunidades estupendas para desarrollar la comunicación oral, la atención, el razonamiento, la capacidad de esperar y el respeto a las normas.
Y nuestro proyecto teatral continúa avanzando. Estamos inmersos en la creación del decorado para la representación de la Fiesta del Otoño. Los propios niños y niñas han decidido elaborar una composición formada por seis cartulinas y ya hemos completado dos. ¡Seguimos trabajando!
La visita a Mercagranada nos ha servido también como primera aproximación a nuestro próximo proyecto sobre los alimentos, que comenzaremos una vez que hayamos culminado el trabajo relacionado con el teatro.
Las relaciones también nos educan
Si tuviera que destacar algo que une estas dos salidas, sería la oportunidad de compartirlas con otros compañeros y compañeras del colegio.
Los gestos de cuidado de los mayores en la Vega, la complicidad de las parejas durante la visita a Mercagranada, las preguntas que sorprendieron a unos y otros, las conversaciones y los descubrimientos compartidos nos muestran que aprender juntos es mucho más que coincidir en una misma actividad.
Es escucharse, ayudarse, sentirse acompañado, asumir pequeñas responsabilidades y descubrir que todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender, independientemente de nuestra edad.
Y esta semana hemos tenido muchas oportunidades de comprobarlo.
¿Os habéis parado alguna vez a observar cuánta geometría nos rodea?
En nuestra clase rojita estamos descubriendo que la lógico-matemática no están solamente en el aula, sino que forma parte de nuestra vida cotidiana.
Nuestra aventura comenzó con la lectura del cuento Draculina Baby. A partir de una de las figuras que aparecían en el cuento, les pregunté: ¿Qué figura geométrica es esta?
La primera respuesta fue: ¡Un cuadrado!.
Y aprovechamos ese momento para observar, comparar y descubrir juntos qué diferencia hay entre un cuadrado y un rectángulo. Nos dimos cuenta de que ambos tienen cuatro lados, pero que en el cuadrado los cuatro son iguales, mientras que en el rectángulo había dos lados más largos y dos más cortos. También descubrimos que podemos encontrarlos colocados tanto en horizontal como en vertical.
A partir de ahí nos propusimos un reto: ¡buscar rectángulos por todo el colegio!
Con nuestros ojos de exploradores recorrimos diferentes espacios, observando con atención y descubriendo formas rectangulares en objetos que vemos todos los días. Fuimos fotografiando nuestros hallazgos para compartirlos y seguir investigando.
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Pero nuestra investigación no terminó en el colegio. También hemos buscado rectángulos en casa. Y podemos continuar descubriéndolos cuando paseamos por la calle, vamos al parque o recorremos nuestro barrio.
Se trata de aprender a mirar con otros ojos, de detenernos, observar y descubrir la geometría que está presente en nuestro entorno.
En ocasiones, los adultos relacionamos el aprendizaje de la lógico-matemática con los números escritos, las operaciones o las actividades sobre papel. Sin embargo, a estas edades es primordial aprender jugando, observando, comparando, manipulando y descubriendo. No siempre hace falta un lápiz y un papel. A veces basta con mirar a nuestro alrededor, hacernos preguntas y dejarnos sorprender por lo que encontramos.
Para completar nuestra experiencia, les ofrezco multitud de rectángulos de papel y cartulina, de diferentes tamaños y colores, junto con una base de cartulina negra sobre la que realizar su composición.
La propuesta es crear libremente, pero con una premisa importante: primero construir y después pegar. Antes de utilizar el pegamento tenían que colocar las piezas, moverlas, probar diferentes posibilidades y decidir cómo querían que quedara su creación. Solo cuando tenían clara su composición y estaban satisfechos con ella, podían comenzar a pegar los rectángulos.
De esta manera, además de experimentar con las formas geométricas y desarrollar su creatividad, pusimos en juego capacidades tan importantes como la planificación, la toma de decisiones, la atención y la flexibilidad para modificar una idea inicial.
¡Y han quedado unas creaciones preciosas, todas diferentes y personales!
Porque aprender lógico-matemática no es solo saber contar o realizar operaciones: también es aprender a observar, pensar, establecer relaciones y descubrir el mundo que nos rodea.
NOTA: NUESTRA SALIDA AL AULA AMBIENTAL: ISLA VERDE (ALHENDÍN) SE REALIZARÁ EL 12 DE NOVIEMBRE, Y NO EL 11 DE NOVIEMBRE COMO ESTABA FIJADA.
Un abrazo,
Eva Oliva.
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