Y como no podÃa ser de otra forma, el broche final de la Semana de la Lectura, para el grupo verde, lo ponen los abuelos y abuelas.
Que serÃa de nosotros sin todas esas historias tan entrañables, divertidas y sobre todo cargadas de cariño. Gracias a ellos se transmiten de generación en generación cuentos tradicionales con cierto encanto personal.
Para que el momento tuviese más encanto, nos trasladamos hasta nuestra biblioteca del cole y preparamos un rinconcito muy acogedor donde pretendÃamos se sintiesen «como en casa».
Nos gustarÃa agradecer de una forma muy especial su colaboración en esta actividad a Lola, abuela de Carla, que nos ha deleitado con la lectura del cuento «Ricitos de oro» y a Manolo, abulo de Alejandra, que nos ofrece la lectura del cuento «AlÃ-babá y los cuarenta ladrones».
¡MUCHAS GRACIAS!
El proceso de enseñanza-aprendizaje no serÃa posible sin la estrecha colaboración entre escuela y familia. Los abuelos y abuelas no sólo forman parte de ella sino que la enriquecen con su sabidurÃa. Disfrutemos de ellos.
Contar un cuento no es tarea fácil, sobre todo porque no hay una única forma de hacerlo. Influyen muchÃsimos factores que en ocasiones no somos ni siquiera conscientes, el ambiente, la posición del narrador, el estado de ánimo del que escucha, la temática, la entonación, el empleo de recursos visuales o no, etc. Contar un cuento es todo un arte y buena prueba de ello es la numerosa bilbiografÃa que existe en torno a la narración de textos, de ahà que quiera expresar mi agradecimiento a todas aquellas familias que han hecho posible que se llevara a cabo el programa y muy en especial a las del grupo verde. ¡GRACIAS!
Para las «tareas» del fin de semana, deben escoger entre todos los cuentos que han tenido el placer de escuchar a lo largo de la semana.
El jueves, 3 de mayo, celebraremos la tradición cultural y popular del dÃa de la Cruz, comiendo unas ricas salaillas que acompañaremos de las habas de nuestro huerto y música de sevillanas. ¡EL QUE QUIERA PUEDE VERNIR VESTIDO PARA LA OCASIÓN!
Nuestras alumnas de prácticas han llevado a cabo la clausura de la Semana de la lectura, con una representación teatral basada en este cuento de la editorial Kalandraka.
HaciÌa mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a queÌ sabiÌa la luna. ¿SeriÌa dulce o salada? Tan solo queriÌan probar un pedacito. Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo. Se estiraban e intentaban cogerla… ¿QuieÌn no soñoÌ alguna vez con darle un mordisco a la luna? Este fue precisamente el deseo de los animales de este cuento. Tan soÌlo queriÌan probar un pedacito pero, por maÌs que se estiraban, no eran capaces de tocarla. Entonces, la tortuga tuvo una genial idea: “QuizaÌs entre todos podamos alcanzarlaâ€. Esta es una historia de deseos que parecen -a primera vista- inalcanzables, como la luna, pero que consiguen hacerse realidad gracias a la cooperacioÌn. Una ayuda mutua de la que son partiÌcipes los maÌs variados animales: La tortuga, sobre la que se sostendriÌa el mundo, seguÌn la mitologiÌa; el elefante, la jirafa, la cebra, el leoÌn… hasta que finalmente uno de ellos, el maÌs pequeño de todos… Y asiÌ, a medio camino entre la faÌbula y la leyenda, este relato le regala al lector una poeÌtica moraleja que habla de generosidad, solidaridad y sueños compartidos; con una pizca de humor, la que aporta una luna sonriente, burlona y un poco saltarina. “¿A que sabe la luna?â€, escrito e ilustrado por el polaco Michael Grejniec, es un libro especialmente recomendado para primeros lectores. Basa su estructura en las repeticiones y la acumulacioÌn de personajes, un recurso muy frecuente en la literatura tradicional. Esta obra invita a ser contada, consiguiendo una gran participacioÌn entre el lector y el receptor.