Nos encontramos ya en nuestra última semana de curso, una semana especial en la que echamos la vista atrás para recordar todo lo vivido y, al mismo tiempo, miramos con ilusión hacia lo que está por venir. Nos alegra ver todo lo que han crecido nuestros peques y todo lo que han avanzado desde septiembre. La clase verde se prepara para comenzar una nueva etapa en Primaria, mientras que los rojitos esperan con ilusión convertirse en los mayores de Infantil el próximo curso.
Estos dÃas estamos centrados en los últimos preparativos, terminando nuestras carpetas y organizando con entusiasmo el Campus de Verano, donde muchos volverán a coincidir para seguir disfrutando de nuevas propuestas y actividades.
Mientras tanto, queremos contaros una de las experiencias más especiales que vivimos la pasada semana. Tanto el grupo rojo como el grupo verde participaron en nuestra Semana de Natación, una actividad enmarcada dentro del área de Educación FÃsica que, como cada año, ocupa un lugar destacado en el tramo final del curso.
La experiencia comenzó mucho antes de entrar en el agua. Durante esos dÃas, los niños y niñas siguieron reforzando aspectos relacionados con su autonomÃa: prepararse para la actividad, organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa y responsabilizarse de sus materiales. Acciones sencillas que reflejan la seguridad y la independencia que han ido desarrollando a lo largo del curso.
Dentro de la piscina, disfrutaron de propuestas adaptadas a sus posibilidades, explorando diferentes movimientos y afrontando pequeños desafÃos con entusiasmo. Fue muy satisfactorio observar cómo aumentaba su confianza en el medio acuático y cómo cada uno iba progresando a su propio ritmo, celebrando sus logros y participando con una actitud muy positiva.
Aunque esta entrada del blog se ha hecho esperar un poquito más de lo habitual, por fin puedo compartir con vosotros una pequeña crónica de nuestra estancia en la granja escuela. Entre algunas circunstancias personales que han retrasado su elaboración y la ardua tarea de revisar y seleccionar entre cientos de fotografÃas para mostrar una representación significativa de todo lo vivido, han pasado ya un par de semanas desde aquella aventura. Sin embargo, las imágenes, los recuerdos y, sobre todo, las emociones siguen tan presentes como el primer dÃa.
Esta salida, enmarcada dentro de nuestro Plan de Centro, ha supuesto una experiencia extraordinaria para nuestro alumnado. Más allá de las numerosas actividades realizadas, me gustarÃa destacar la ilusión, la motivación y las ganas de aprender que demostraron nuestros niños y niñas durante las dos jornadas. Muchos de ellos llegaban con una mezcla de emoción y nerviosismo ante la idea de pasar una noche fuera de casa, pero una vez comenzó la aventura, esos temores dieron paso a la curiosidad, la convivencia y el disfrute compartido.
La emoción comenzó incluso antes de llegar a nuestro destino. Durante el trayecto en autobús fuimos identificando algunos de los pueblos que habÃamos trabajado previamente en nuestro mapa de clase. Ver cómo aquellos nombres y lugares que habÃamos estudiado cobraban vida ante nuestros ojos convirtió el viaje en una actividad de aprendizaje desde el primer momento.
Mientras tanto «los profes» organizamos las actividades a realizar, teniendo en cuenta las altas temperaturas previstas para aquellos dÃas y nos preparamos para una de las experiencias más esperadas: la excursión a la antigua mina de plomo.
Equipados con nuestras gorras, protección solar y suficiente agua para el camino, afrontamos un recorrido que supuso un pequeño reto motriz para todos. La llegada a la mina, iluminada únicamente por velas y envuelta en el misterio de los pequeños gnomos que habitan la granja, despertó la imaginación y el asombro de todo el grupo. Fue una de esas experiencias difÃciles de olvidar.
De regreso a las instalaciones visitamos la almazara y algunos espacios exteriores de la granja.
Allà pudimos profundizar en el conocimiento de las materias primas que obtenemos tanto de origen animal como vegetal y observar cómo muchas de ellas se transforman en otros productos que consumimos habitualmente. Esta actividad conectó de forma muy significativa con el trabajo realizado durante el primer trimestre en torno al aliño de aceitunas. Aquellas aceitunas que conocÃamos tan bien aparecÃan ahora transformadas en un magnÃfico aceite de oliva virgen extra ecológico, elaborado con una variedad propia de la zona. Además, cada uno pudo llevarse una pequeña muestra de este producto tan representativo de nuestro entorno.
Mientras Alberto y yo comÃamos y para resguardarlos un poquito del sol, estuvieron llevando a cabo un tranquilo taller de papel recicladoque les permitió reflexionar sobre la importancia de reutilizar materiales y reducir residuos. Una actividad plenamente conectada con las iniciativas de educación ambiental que desarrollamos habitualmente en nuestro centro y que ayudó al alumnado a comprender, de forma práctica y manipulativa, que muchos materiales pueden tener una segunda vida.
Posteriormente recorrimos la zona de la charca,donde observamos pavos, gallinas, patos y otros animales.
La tarde continuó con la celebración del cumpleaños de Lucas y un taller de transformación de alimentosen el que elaboramos unos deliciosos roscos. Además de disfrutar enormemente durante su preparación, la experiencia nos permitió comprender mejor los procesos de elaboración de algunos alimentos y valorar el trabajo que existe detrás de aquello que consumimos. La recompensa llegó al dÃa siguiente, cuando pudimos degustarlos en el desayuno.
La primera jornada habÃa sido tan intensa como emocionante. HabÃamos aprendido mucho, habÃamos convivido, explorado, descubierto y disfrutado juntos. Algunas de las fotografÃas que acompañan esta entrada muestran perfectamente ese momento en el que el cansancio comenzaba a hacerse notar en nuestras caras.
Llegó la hora de coger fuerzas cenando y aprovechamos el momento para dar la medicación pertinente a aquellos compañeros que la necesitaron.
Tras la cena, los monitores compartieron con los niños y niñas una bonita historia sobre los gnomos que habitan la granja y la visita de un hada muy especial, y dio comienzo una de las actividades más mágicas de toda la estancia. Equipados con nuestras sudaderas y linternas, iniciamos una pequeña aventura nocturnasiguiendo pistas repartidas por distintos rincones de la granja.
No hace falta extenderse demasiado para explicar lo especial que resultó aquella experiencia. Ver la granja en silencio, observar cómo descansaban los animales, caminar bajo una hermosa luna y un cielo estrellado y contemplar los rostros de ilusión del alumnado fue, probablemente, uno de los recuerdos más bonitos que nos llevamos de estos dos dÃas. La jornada concluyó con la visita de aquella entrañable hada en la zona de asamblea, poniendo el broche perfecto a una noche que muchos recordarán durante mucho tiempo.
Antes de ir a dormir llegó otro momento cargado de aprendizajes. Cada niño y cada niña tuvo la oportunidad de demostrar su grado de autonomÃa personal al organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa, prepararse para descansar y gestionar sus materiales. Más allá de la propia experiencia de dormir fuera de casa, estos momentos cotidianos constituyen importantes oportunidades para desarrollar la responsabilidad, la planificación y la confianza en uno mismo.
Las imágenes del cepillado de dientes tras el desayuno reflejan perfectamente esa mezcla de responsabilidad, compañerismo y naturalidad con la que afrontaron cada momento de la estancia.
La mañana continuó con nuevas propuestas relacionadas con la transformación de alimentos y el cuidado del entorno. Elaboramos nuestro propio pan, que posteriormente pudimos llevar a casa, y participamos en un interesante taller de bombas de semillas que nos ayudó a comprender la importancia de contribuir activamente a la conservación y mejora del medio natural. Y nos fuimos a almorzar para reponer energÃas, que a esas alturas ya nos quedaban bien pocas.
Casi sin darnos cuenta llegó el momento de regresar. No sin antes vivir la última experiencia inolvidable.
Como culminación de la etapa de Educación Infantil, esta aventura ha supuesto un magnÃfico broche final. Han demostrado autonomÃa, responsabilidad, capacidad de adaptación, curiosidad por aprender y una extraordinaria convivencia entre compañeros y compañeras. Los docentes regresamos cansados, ya nos visteis, pero profundamente satisfechos y agradecidos por haber tenido el privilegio de acompañarlos en una experiencia tan especial.
Esperamos que esta crónica y la selección fotográfica que la acompaña os permitan revivir, aunque sea un poquito, todo lo que vuestros hijos e hijas experimentaron durante estos inolvidables dÃas en la granja escuela.