Buenas tardes familias,
Esta semana hemos puesto en marcha nuestro primer proyecto de emprendimiento del curso y la clase verde ya está inmersa en los preparativos de una representación teatral muy especial.
Con motivo de la próxima fiesta del otoño, tenemos un reto por delante: preparar una obra de teatro para compartirla con todo el alumnado de Educación Infantil. Un objetivo común que nos invita a organizarnos, tomar decisiones, buscar soluciones y trabajar juntos para conseguirlo.

Y es precisamente ahí donde aparece el sentido del emprendimiento escolar a estas edades. No hablamos de crear una empresa ni de desarrollar una actividad económica, sino de aprender a identificar una necesidad o un reto real y responder a él con iniciativa, creatividad, cooperación y responsabilidad. Se trata de pasar de las ideas a la acción, participando activamente en las decisiones y descubriendo que somos capaces de transformar nuestras propuestas en algo que podemos compartir con los demás.
La obra elegida es Las enseñanzas de la lluvia, una adaptación de una leyenda africana que hemos conocido a través de su lectura en la asamblea. Después llegó uno de los momentos más esperados: el casting. Entre propuestas y votaciones fuimos repartiendo los personajes, mientras una compañera y yo asumimos la narración de la historia.
Y así comenzó a tomar forma nuestro pequeño proyecto.
De las ideas a las soluciones
Una de las experiencias más interesantes de estos primeros días ha sido pensar cómo queremos representar la historia. ¿Qué elementos necesitamos? ¿Cómo podemos construirlos? ¿Qué materiales podríamos utilizar?
La lluvia de ideas ha dado lugar a conversaciones verdaderamente enriquecedoras. Por ejemplo, en una de las escenas, el elefante debe derribar parte de la vegetación. Pero ¿cómo hacemos un árbol que pueda caerse durante la representación y después volver a colocarse?
Han surgido propuestas de todo tipo: estructuras de cartón, papeles sujetos con cuerdas, sistemas con imanes… Cada idea nos ha llevado a imaginar posibilidades, anticipar dificultades, escuchar otras opiniones y buscar nuevas alternativas.
Detrás de estas conversaciones aparecen aprendizajes fundamentales: creatividad, planificación, resolución de problemas, flexibilidad cognitiva y toma de decisiones. Y, sobre todo, la oportunidad de comprobar que una idea puede mejorar cuando la compartimos y la pensamos entre todos.
La cooperación, una palabra que ya forma parte de nuestro día a día, adquiere aquí un sentido especialmente significativo: cada aportación cuenta y necesitamos del trabajo de los demás para alcanzar nuestro objetivo.
Pensar, decidir y crear: mucho más que elaborar materiales
La expresión artística ocupa también un lugar importante en este proyecto, pero me gustaría detenerme en algo que no siempre resulta visible cuando observamos las producciones terminadas.
Antes de confeccionar las caretas o elaborar elementos del decorado, como el sol y el charco que aparecen en la historia, hemos dedicado tiempo a imaginar cómo queríamos hacerlos, proponer materiales, valorar diferentes posibilidades y llegar a acuerdos sobre sus formas, colores o tamaños.



Después llega el momento de llevar esas decisiones a la práctica. En ocasiones, las características de los materiales o la complejidad de determinadas tareas requieren el acompañamiento y la intervención del adulto. Pero eso no resta protagonismo al alumnado: las producciones son el resultado de un proceso compartido en el que sus ideas y decisiones tienen un papel fundamental.



Colorear, recortar, pegar o construir nos permite desarrollar habilidades motrices, coordinación y precisión. Pero, además, cuando estas acciones responden a una intención previamente pensada y acordada, adquieren un significado mucho más amplio.
Una historia que nos invita a hablar, escuchar y escribir
La preparación del teatro también nos está ofreciendo numerosas oportunidades para avanzar en nuestro proceso alfabetizador.
La lectura y comprensión de la historia, el descubrimiento de palabras poco habituales, la construcción de frases, la ampliación del vocabulario y los primeros ensayos nos ayudan a desarrollar el lenguaje oral, organizar nuestro discurso y comprender la importancia de escuchar para saber cuándo intervenir.
Porque alfabetizar no consiste únicamente en aprender letras o comenzar a escribir palabras. También implica comprender lo que escuchamos, expresarnos con claridad, enriquecer nuestro lenguaje y descubrir para qué sirven la lectura y la escritura.
También hemos realizado un taller de comprensión y secuenciación narrativa a partir de seis escenas que representan momentos importantes de nuestra obra. Las imágenes se presentaron desordenadas y cada niño y niña tuvo que observarlas, identificar qué sucedía en cada una, reconstruir el hilo de la historia y colocarlas en el orden adecuado, recortándolas y pegándolas posteriormente en otra hoja. Un trabajo que ya podéis ver expuesto en nuestro tablón y que nos permite desarrollar comprensión oral, memoria, organización temporal, relaciones de causa y efecto y pensamiento secuencial.


Porque comprender una narración no es solamente recordar lo que ocurre, sino entender cómo se relacionan los acontecimientos y por qué suceden en un determinado orden. Estas habilidades constituyen una base fundamental para la futura comprensión lectora y forman parte del proceso alfabetizador mucho antes de que la lectura convencional esté plenamente adquirida.
La escritura también ha encontrado su lugar dentro del proyecto. Hemos elaborado un cartel con el reparto de personajes en el que cada cual ha escrito su nombre y algunos compañeros y compañeras han añadido dibujos. Una pequeña muestra de cómo la escritura adquiere una función comunicativa real, al servicio de una necesidad que surge de nuestra propia actividad.
Y desde el área de Música estamos preparando una canción final acompañada de percusión corporal, incorporando nuevas formas de expresión a esta experiencia compartida.
Aprender a equivocarnos y seguir adelante
Los primeros ensayos nos han regalado también conversaciones importantes. Todavía estamos familiarizándonos con nuestras intervenciones, aprendiendo a reconocer cuándo nos toca hablar y a escuchar atentamente a los demás, antes de incorporar los gestos y la interpretación.
En este proceso han aparecido emociones como el miedo o la vergüenza ante la posibilidad de actuar delante del público. Hemos hablado de ellas y también de algo que nos ha ayudado a mirar la situación de otra manera: quienes vengan a vernos no conocen nuestras frases exactas y, si alguna se nos olvida, siempre podemos buscar otra manera de contar lo que queremos decir.
Equivocarse no significa que tengamos que detenernos. Podemos improvisar, pedir ayuda, buscar alternativas y continuar.
El teatro nos permite así trabajar la confianza, la empatía, la tolerancia a la frustración y la autorregulación. Aprendemos a reconocer lo que sentimos, a expresar nuestras preocupaciones, a respetar las emociones de los demás y a encontrar recursos para afrontar situaciones que inicialmente pueden generarnos inseguridad.
También ponemos en juego nuestras funciones ejecutivas, un conjunto de procesos cognitivos que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un objetivo, regular nuestros impulsos y adaptarnos a situaciones nuevas. Entre ellas destacan tres especialmente importantes durante la infancia:
- La memoria de trabajo, necesaria para recordar las intervenciones, mantener presente la secuencia de la historia y reconocer las señales que indican cuándo nos toca participar.
- El control inhibitorio, que nos ayuda a esperar nuestro turno, mantener la atención y evitar intervenir impulsivamente cuando otro compañero se equivoca.
- La flexibilidad cognitiva, imprescindible para buscar alternativas, improvisar cuando algo no sucede como esperábamos y aceptar que las propuestas propias pueden modificarse o enriquecerse con las de los demás.
Estas habilidades no se desarrollan únicamente mediante ejercicios específicos. La investigación en neuroeducación destaca el valor de las experiencias globalizadas que integran movimiento, emoción, relaciones sociales y actividad cognitiva. El teatro constituye un contexto especialmente rico para ponerlas en práctica de manera significativa.
Y todo ello ocurre mientras nos preparamos para compartir algo que estamos creando juntos.
Todavía nos quedan ensayos, decisiones, materiales por elaborar y seguramente más de un pequeño problema que resolver. Pero quizá ahí esté una de las mayores riquezas de este proyecto: el aprendizaje no espera al día de la representación; está sucediendo ya, en cada conversación, en cada propuesta y en cada decisión compartida.
Y mientras nuestro proyecto teatral va tomando forma, también lo hace nuestro rincón de otoño, que continúa enriqueciéndose con las aportaciones que van llegando de casa y con nuestros propios descubrimientos. Os dejamos algunas imágenes para que podáis ver cómo está quedando este pequeño espacio compartido.




Y entre tantos preparativos también hemos tenido tiempo para celebrar los cumpleaños de nuestros compañeros Bruno y Leo G. ¡Muchas felicidades a los dos! Nos encanta seguir compartiendo estos momentos tan especiales en la clase verde.




Nos reencontramos el martes, después del festivo, para continuar dando forma a nuestro proyecto.
NOTA: Hoy se os ha enviado por correo el plan anual de actividades. Os recomiendo anotar las fechas importantes que en él aparecen.
¡Disfrutad de estos días!
Esther Justicia