Parece mentira que hayan pasado ya tantos meses desde aquel mes de septiembre en el que la clase roja comenzaba a llenarse de voces nuevas, de rutinas por descubrir y de trece pequeños compañeros que iniciaban una etapa importante en el cole. Algunos llegaban con muchas ganas de explorar cada rincón, otros necesitaban un poco más de tiempo para sentirse seguros, pero todos fueron encontrando, poco a poco y a su manera, su lugar dentro del grupo.
Y casi sin darnos cuenta, hemos llegado al final del curso. Al echar la vista atrás es fácil darse cuenta de todo lo que ha cambiado desde entonces: ahora encontramos niños y niñas más seguros, más autónomos, capaces de expresar mejor lo que sienten y necesitan, de tomar pequeñas decisiones cotidianas, de resolver situaciones con mayor confianza y de participar activamente en la vida de la clase.
La clase roja ha estado llena de conversaciones de las que solo pueden surgir a estas edades, preguntas difÃciles, teorÃas sorprendentes y ocurrencias que nos han sacado más de una sonrisa. Porque aprender no siempre es encontrar respuestas, sino seguir teniendo ganas de preguntar.
Además, recibimos una visita muy especial, la de Miguel, el abuelo de MartÃn, que quiso acompañarnos durante un ratito y formar parte de nuestro dÃa a dÃa en el aula, recordándonos lo enriquecedor que es abrir las puertas de la escuela a las familias y a las historias que cada una trae consigo.
Gracias, familias, por vuestra cercanÃa, vuestra confianza y por acompañarnos durante este curso. Gracias por caminar a nuestro lado, por compartir alegrÃas, inquietudes y pequeños logros cotidianos, y por permitirnos acompañar una etapa tan importante del crecimiento de vuestros hijos e hijas.
Nos encontramos ya en nuestra última semana de curso, una semana especial en la que echamos la vista atrás para recordar todo lo vivido y, al mismo tiempo, miramos con ilusión hacia lo que está por venir. Nos alegra ver todo lo que han crecido nuestros peques y todo lo que han avanzado desde septiembre. La clase verde se prepara para comenzar una nueva etapa en Primaria, mientras que los rojitos esperan con ilusión convertirse en los mayores de Infantil el próximo curso.
Estos dÃas estamos centrados en los últimos preparativos, terminando nuestras carpetas y organizando con entusiasmo el Campus de Verano, donde muchos volverán a coincidir para seguir disfrutando de nuevas propuestas y actividades.
Mientras tanto, queremos contaros una de las experiencias más especiales que vivimos la pasada semana. Tanto el grupo rojo como el grupo verde participaron en nuestra Semana de Natación, una actividad enmarcada dentro del área de Educación FÃsica que, como cada año, ocupa un lugar destacado en el tramo final del curso.
La experiencia comenzó mucho antes de entrar en el agua. Durante esos dÃas, los niños y niñas siguieron reforzando aspectos relacionados con su autonomÃa: prepararse para la actividad, organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa y responsabilizarse de sus materiales. Acciones sencillas que reflejan la seguridad y la independencia que han ido desarrollando a lo largo del curso.
Dentro de la piscina, disfrutaron de propuestas adaptadas a sus posibilidades, explorando diferentes movimientos y afrontando pequeños desafÃos con entusiasmo. Fue muy satisfactorio observar cómo aumentaba su confianza en el medio acuático y cómo cada uno iba progresando a su propio ritmo, celebrando sus logros y participando con una actitud muy positiva.
Aunque esta entrada del blog se ha hecho esperar un poquito más de lo habitual, por fin puedo compartir con vosotros una pequeña crónica de nuestra estancia en la granja escuela. Entre algunas circunstancias personales que han retrasado su elaboración y la ardua tarea de revisar y seleccionar entre cientos de fotografÃas para mostrar una representación significativa de todo lo vivido, han pasado ya un par de semanas desde aquella aventura. Sin embargo, las imágenes, los recuerdos y, sobre todo, las emociones siguen tan presentes como el primer dÃa.
Esta salida, enmarcada dentro de nuestro Plan de Centro, ha supuesto una experiencia extraordinaria para nuestro alumnado. Más allá de las numerosas actividades realizadas, me gustarÃa destacar la ilusión, la motivación y las ganas de aprender que demostraron nuestros niños y niñas durante las dos jornadas. Muchos de ellos llegaban con una mezcla de emoción y nerviosismo ante la idea de pasar una noche fuera de casa, pero una vez comenzó la aventura, esos temores dieron paso a la curiosidad, la convivencia y el disfrute compartido.
La emoción comenzó incluso antes de llegar a nuestro destino. Durante el trayecto en autobús fuimos identificando algunos de los pueblos que habÃamos trabajado previamente en nuestro mapa de clase. Ver cómo aquellos nombres y lugares que habÃamos estudiado cobraban vida ante nuestros ojos convirtió el viaje en una actividad de aprendizaje desde el primer momento.
Mientras tanto «los profes» organizamos las actividades a realizar, teniendo en cuenta las altas temperaturas previstas para aquellos dÃas y nos preparamos para una de las experiencias más esperadas: la excursión a la antigua mina de plomo.
Equipados con nuestras gorras, protección solar y suficiente agua para el camino, afrontamos un recorrido que supuso un pequeño reto motriz para todos. La llegada a la mina, iluminada únicamente por velas y envuelta en el misterio de los pequeños gnomos que habitan la granja, despertó la imaginación y el asombro de todo el grupo. Fue una de esas experiencias difÃciles de olvidar.
De regreso a las instalaciones visitamos la almazara y algunos espacios exteriores de la granja.
Allà pudimos profundizar en el conocimiento de las materias primas que obtenemos tanto de origen animal como vegetal y observar cómo muchas de ellas se transforman en otros productos que consumimos habitualmente. Esta actividad conectó de forma muy significativa con el trabajo realizado durante el primer trimestre en torno al aliño de aceitunas. Aquellas aceitunas que conocÃamos tan bien aparecÃan ahora transformadas en un magnÃfico aceite de oliva virgen extra ecológico, elaborado con una variedad propia de la zona. Además, cada uno pudo llevarse una pequeña muestra de este producto tan representativo de nuestro entorno.
Mientras Alberto y yo comÃamos y para resguardarlos un poquito del sol, estuvieron llevando a cabo un tranquilo taller de papel recicladoque les permitió reflexionar sobre la importancia de reutilizar materiales y reducir residuos. Una actividad plenamente conectada con las iniciativas de educación ambiental que desarrollamos habitualmente en nuestro centro y que ayudó al alumnado a comprender, de forma práctica y manipulativa, que muchos materiales pueden tener una segunda vida.
Posteriormente recorrimos la zona de la charca,donde observamos pavos, gallinas, patos y otros animales.
La tarde continuó con la celebración del cumpleaños de Lucas y un taller de transformación de alimentosen el que elaboramos unos deliciosos roscos. Además de disfrutar enormemente durante su preparación, la experiencia nos permitió comprender mejor los procesos de elaboración de algunos alimentos y valorar el trabajo que existe detrás de aquello que consumimos. La recompensa llegó al dÃa siguiente, cuando pudimos degustarlos en el desayuno.
La primera jornada habÃa sido tan intensa como emocionante. HabÃamos aprendido mucho, habÃamos convivido, explorado, descubierto y disfrutado juntos. Algunas de las fotografÃas que acompañan esta entrada muestran perfectamente ese momento en el que el cansancio comenzaba a hacerse notar en nuestras caras.
Llegó la hora de coger fuerzas cenando y aprovechamos el momento para dar la medicación pertinente a aquellos compañeros que la necesitaron.
Tras la cena, los monitores compartieron con los niños y niñas una bonita historia sobre los gnomos que habitan la granja y la visita de un hada muy especial, y dio comienzo una de las actividades más mágicas de toda la estancia. Equipados con nuestras sudaderas y linternas, iniciamos una pequeña aventura nocturnasiguiendo pistas repartidas por distintos rincones de la granja.
No hace falta extenderse demasiado para explicar lo especial que resultó aquella experiencia. Ver la granja en silencio, observar cómo descansaban los animales, caminar bajo una hermosa luna y un cielo estrellado y contemplar los rostros de ilusión del alumnado fue, probablemente, uno de los recuerdos más bonitos que nos llevamos de estos dos dÃas. La jornada concluyó con la visita de aquella entrañable hada en la zona de asamblea, poniendo el broche perfecto a una noche que muchos recordarán durante mucho tiempo.
Antes de ir a dormir llegó otro momento cargado de aprendizajes. Cada niño y cada niña tuvo la oportunidad de demostrar su grado de autonomÃa personal al organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa, prepararse para descansar y gestionar sus materiales. Más allá de la propia experiencia de dormir fuera de casa, estos momentos cotidianos constituyen importantes oportunidades para desarrollar la responsabilidad, la planificación y la confianza en uno mismo.
Las imágenes del cepillado de dientes tras el desayuno reflejan perfectamente esa mezcla de responsabilidad, compañerismo y naturalidad con la que afrontaron cada momento de la estancia.
La mañana continuó con nuevas propuestas relacionadas con la transformación de alimentos y el cuidado del entorno. Elaboramos nuestro propio pan, que posteriormente pudimos llevar a casa, y participamos en un interesante taller de bombas de semillas que nos ayudó a comprender la importancia de contribuir activamente a la conservación y mejora del medio natural. Y nos fuimos a almorzar para reponer energÃas, que a esas alturas ya nos quedaban bien pocas.
Casi sin darnos cuenta llegó el momento de regresar. No sin antes vivir la última experiencia inolvidable.
Como culminación de la etapa de Educación Infantil, esta aventura ha supuesto un magnÃfico broche final. Han demostrado autonomÃa, responsabilidad, capacidad de adaptación, curiosidad por aprender y una extraordinaria convivencia entre compañeros y compañeras. Los docentes regresamos cansados, ya nos visteis, pero profundamente satisfechos y agradecidos por haber tenido el privilegio de acompañarlos en una experiencia tan especial.
Esperamos que esta crónica y la selección fotográfica que la acompaña os permitan revivir, aunque sea un poquito, todo lo que vuestros hijos e hijas experimentaron durante estos inolvidables dÃas en la granja escuela.
Cuando nos quedaban apenas dos semanas para irnos de viaje a la granja escuela Parapanda, empezamos a «calentar motores» en relación a todo lo que debÃamos trabajar e investigar, antes de realizar esta especial salida.
Este proyecto de trabajo se trabaja en los tres niveles del ciclo, adaptando su grado de profundización y la consecución de competencias, al desarrollo evolutivo del grupo.
Una vez realizada la puesta en común acordamos que nuestro juego en el aula, durante esos dÃas, serÃa sobre animales de granja. Reservando antes de la recogida del material, las construcciones que fuesen haciendo y todo aquel material que considerábamos podÃa servirnos para montar una «maqueta»,uno de los talleres creativos más importantes a llevar a cabo durante este proyecto. En ella hemos intentado plasmar todos los conocimientos que tenÃamos y que Ãbamos adquiriendo.
Para ello realizamos varias sesiones en las que fuimos alternado el trabajo en gran grupo, con el trabajo en pequeños grupos, repartiendo tareas y responsabilidades. Cada jornada han ido incluyendo aquellos elementos que acordamos iban a mejorar la maqueta para estar más completa.Â
La formulación de hipótesis, tanto verbales como de acción sobre los objetos, fueron validándose o descartándose por ellos mismos atendiendo a criterios tan diversos como tamaño, apariencia, función que realizan …
Parte del grupo se encargó de seleccionar los animales que tenÃamos en clase o que habÃan sido aportados de casa, otros se afanaron en buscar aquellos objetos que nos faltaban (zanahorias, lechugas…) e incluso otros elementos básicos a incluir en la maqueta (comederos, mesas, cestas, personajes, piedras para el camino, arena para hacer barro…), otros en fabricar árboles y otros en construir algunos de los habitáculos de los animales. Un verdadero trabajo en equipo, en el que la cooperación ha dado como resultado mucho más que la mera suma de las aportaciones individuales.
Otra parte importante relacionada con nuestra salida fue la planificación de nuestra estancia allÃ.Aunque los talleres a realizar se organizan desde el lugar a visitar, hay una parte que les inquietaba a la vez que les ilusionaba:
¡Ãbamos a dormir todos juntos sin nuestras familias!
El mapa del camino que tenÃamos que recorrer con el autobús, hasta llegar a nuestro destino, fue otra de nuestras tareas previas. Para ello nos preguntamos y vamos dando respuesta, a los siguientes interrogantes:
Dónde está Parapanda.
Cómo llegar hasta allà o por dónde pasamos.
Cuántos kilómetros recorreremos.
Tomando como referencia el rÃo Genil, y por supuesto la Alhambra, descartamos otras vÃas que no nos llevan a nuestro destino, escogiendo la carretera que nos lleva hasta Pinos Puente. Seguimos hasta Ãllora y por último llegamos a Alomartes, pueblo donde se encuentra la granja escuela.
Cada tramo tiene unos kilómetros, asà que realizamos la suma entre todos (utilizando algunas estrategias aplicadas en otras ocasiones) y resolvemos que recorremos aproximadamente unos 34 kilómetros.
Ponemos en funcionamiento nuestra memoria de trabajo, a la hora de respetar consignas de color y orden.
Dado que algunos talleres han necesitado organización grupal en «pequeños grupos», hemos aprovechado para realizar de manera paralela otras actividades, tales como este taller creativo en el que cada uno/a representó su animal de granja favorito.
¡En la siguiente entrada os dejo las fotos de Parapanda!
Aprovecho para dejar por aquà los últimos «cumpleañeros» del grupo. Si alguno/a se me hubiese quedado en «el tintero» decÃdmelo, que fotos hay de todos.
Nos queda la última conferencia-experto del curso, la actividad de natación y alguna que otra cosilla que tenemos planificada (si el tiempo lo permite).
Descubrimos que en la universidad se estudian las llamadas “carreras†y que, cuando terminan, las personas reciben un tÃtulo que las convierte en expertas en aquello que han estudiado. Hablamos de profesiones como veterinario, profesor, dentista o abogado, y comprendimos la importancia de seguir aprendiendo para poder dedicarnos algún dÃa a aquello que más nos guste.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando Rafa nos enseñó cómo se pone la toga en las ceremonias universitarias y nos explicó que cada color representa una especialidad diferente.
Una bonita manera de cerrar esta actividad del grupo rojo, en la que hemos descubierto muchÃsimas profesiones gracias a la implicación y participación de todas las familias.
Ha sido un verdadero placer teneros en clase y compartir juntos esta experiencia tan enriquecedora. Gracias de corazón por vuestro tiempo, vuestra cercanÃa y vuestro cariño. ¡Entre todos hemos hecho de esta actividad un recuerdo muy especial para nuestros rojitos!
Silvia.
NOTA: Os recuerdo que ya estamos ultimando todos los preparativos para la fiesta del sábado.