La clase roja se despide… ¡nos espera la clase verde!

Parece mentira que hayan pasado ya tantos meses desde aquel mes de septiembre en el que la clase roja comenzaba a llenarse de voces nuevas, de rutinas por descubrir y de trece pequeños compañeros que iniciaban una etapa importante en el cole. Algunos llegaban con muchas ganas de explorar cada rincón, otros necesitaban un poco más de tiempo para sentirse seguros, pero todos fueron encontrando, poco a poco y a su manera, su lugar dentro del grupo.

Y casi sin darnos cuenta, hemos llegado al final del curso. Al echar la vista atrás es fácil darse cuenta de todo lo que ha cambiado desde entonces: ahora encontramos niños y niñas más seguros, más autónomos, capaces de expresar mejor lo que sienten y necesitan, de tomar pequeñas decisiones cotidianas, de resolver situaciones con mayor confianza y de participar activamente en la vida de la clase.

La clase roja ha estado llena de conversaciones de las que solo pueden surgir a estas edades,  preguntas difíciles, teorías sorprendentes y ocurrencias que nos han sacado más de una sonrisa. Porque aprender no siempre es encontrar respuestas, sino seguir teniendo ganas de preguntar.

En estas últimas semanas también hemos tenido ocasión de celebrar los cumpleaños de Leo García y Munir, compartiendo con ellos la ilusión de hacerse un poquito mayores rodeados de sus compañeros.

Además, recibimos una visita muy especial, la de Miguel, el abuelo de Martín, que quiso acompañarnos durante un ratito y formar parte de nuestro día a día en el aula, recordándonos lo enriquecedor que es abrir las puertas de la escuela a las familias y a las historias que cada una trae consigo.

Este curso nos deja también el recuerdo de compañeros que caminaron con nosotros durante un tiempo y que forman parte de la historia de esta clase roja. Piper y Ale compartieron juegos, conversaciones y muchos momentos cotidianos con el grupo, dejando una huella bonita que seguirá formando parte de nuestros recuerdos.

Ahora llega el momento de despedir la clase roja y prepararnos para una nueva etapa. La clase verde os espera con nuevos retos, nuevas oportunidades y muchas experiencias por vivir. Estoy segura de que llegaréis con una mochila llena de confianza, curiosidad y ganas de seguir aprendiendo.

Gracias, familias, por vuestra cercanía, vuestra confianza y por acompañarnos durante este curso. Gracias por caminar a nuestro lado, por compartir alegrías, inquietudes y pequeños logros cotidianos, y por permitirnos acompañar una etapa tan importante del crecimiento de vuestros hijos e hijas.

Y gracias a mis trece rojitos, ha sido un privilegio acompañaros en este pedacito de camino, observar cómo habéis crecido y disfrutar de todo lo que habéis aportado a nuestra pequeña comunidad. Os deseo que sigáis avanzando con la misma ilusión, la misma curiosidad y las mismas ganas de descubrir que os han acompañado durante este curso.

 

¡Hasta pronto, rojitos!

LOS PEQUES DE PEDRO DE VALENCIA B: TRABAJOS MARTES 26 DE MAYO

Silvia.

Nuestra Semana de Natación

Buenas tardes familias,

Nos encontramos ya en nuestra última semana de curso, una semana especial en la que echamos la vista atrás para recordar todo lo vivido y, al mismo tiempo, miramos con ilusión hacia lo que está por venir. Nos alegra ver todo lo que han crecido nuestros peques y todo lo que han avanzado desde septiembre. La clase verde se prepara para comenzar una nueva etapa en Primaria, mientras que los rojitos esperan con ilusión convertirse en los mayores de Infantil el próximo curso.

Estos días estamos centrados en los últimos preparativos, terminando nuestras carpetas y organizando con entusiasmo el Campus de Verano, donde muchos volverán a coincidir para seguir disfrutando de nuevas propuestas y actividades.

Mientras tanto, queremos contaros una de las experiencias más especiales que vivimos la pasada semana. Tanto el grupo rojo como el grupo verde participaron en nuestra Semana de Natación, una actividad enmarcada dentro del área de Educación Física que, como cada año, ocupa un lugar destacado en el tramo final del curso.

 

La experiencia comenzó mucho antes de entrar en el agua. Durante esos días, los niños y niñas siguieron reforzando aspectos relacionados con su autonomía: prepararse para la actividad, organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa y responsabilizarse de sus materiales. Acciones sencillas que reflejan la seguridad y la independencia que han ido desarrollando a lo largo del curso.

Dentro de la piscina, disfrutaron de propuestas adaptadas a sus posibilidades, explorando diferentes movimientos y afrontando pequeños desafíos con entusiasmo. Fue muy satisfactorio observar cómo aumentaba su confianza en el medio acuático y cómo cada uno iba progresando a su propio ritmo, celebrando sus logros y participando con una actitud muy positiva.

El balance de la semana no puede ser mejor. Nuestros peques mostraron interés, implicación y muchas ganas de disfrutar de cada jornada, demostrando todo lo que han evolucionado a lo largo de este curso y afrontando cada reto con una sonrisa.

Nosotras también hemos disfrutado mucho acompañando a nuestros peques durante esta Semana de Natación. Ha sido un placer compartir estos días con ellos y vivir de cerca una actividad tan especial.

Y ahora sí, encaramos la recta final. El viernes pondremos el broche a este año tan especial y cada una de nosotras se despedirá también a través del blog para desearos un feliz verano. Será el momento de cerrar esta bonita etapa y agradecer, una vez más, la confianza, el cariño y el acompañamiento que nos habéis brindado durante todos estos meses.

Esther y Silvia.

 

 

Crónica granjera (Viaje a la granja escuela Parapanda)

Queridas familias:

Aunque esta entrada del blog se ha hecho esperar un poquito más de lo habitual, por fin puedo compartir con vosotros una pequeña crónica de nuestra estancia en la granja escuela. Entre algunas circunstancias personales que han retrasado su elaboración y la ardua tarea de revisar y seleccionar entre cientos de fotografías para mostrar una representación significativa de todo lo vivido, han pasado ya un par de semanas desde aquella aventura. Sin embargo, las imágenes, los recuerdos y, sobre todo, las emociones siguen tan presentes como el primer día.

Esta salida, enmarcada dentro de nuestro Plan de Centro, ha supuesto una experiencia extraordinaria para nuestro alumnado. Más allá de las numerosas actividades realizadas, me gustaría destacar la ilusión, la motivación y las ganas de aprender que demostraron nuestros niños y niñas durante las dos jornadas. Muchos de ellos llegaban con una mezcla de emoción y nerviosismo ante la idea de pasar una noche fuera de casa, pero una vez comenzó la aventura, esos temores dieron paso a la curiosidad, la convivencia y el disfrute compartido.

La emoción comenzó incluso antes de llegar a nuestro destino. Durante el trayecto en autobús fuimos identificando algunos de los pueblos que habíamos trabajado previamente en nuestro mapa de clase. Ver cómo aquellos nombres y lugares que habíamos estudiado cobraban vida ante nuestros ojos convirtió el viaje en una actividad de aprendizaje desde el primer momento.

Tras nuestra llegada y una vez visitadas las habitaciones y organizado el equipaje y todo lo que llevábamos, nos reunimos en un lugar especial de la granja, para tomar un pequeño tentempié y conocer algunos de los espacios que íbamos a visitar durante nuestra estancia allí.

Mientras tanto «los profes» organizamos las actividades a realizar, teniendo en cuenta las altas temperaturas previstas para aquellos días y nos preparamos para una de las experiencias más esperadas: la excursión a la antigua mina de plomo.

Equipados con nuestras gorras, protección solar y suficiente agua para el camino, afrontamos un recorrido que supuso un pequeño reto motriz para todos. La llegada a la mina, iluminada únicamente por velas y envuelta en el misterio de los pequeños gnomos que habitan la granja, despertó la imaginación y el asombro de todo el grupo. Fue una de esas experiencias difíciles de olvidar.

De regreso a las instalaciones visitamos la almazara y algunos espacios exteriores de la granja.

Allí pudimos profundizar en el conocimiento de las materias primas que obtenemos tanto de origen animal como vegetal y observar cómo muchas de ellas se transforman en otros productos que consumimos habitualmente. Esta actividad conectó de forma muy significativa con el trabajo realizado durante el primer trimestre en torno al aliño de aceitunas. Aquellas aceitunas que conocíamos tan bien aparecían ahora transformadas en un magnífico aceite de oliva virgen extra ecológico, elaborado con una variedad propia de la zona. Además, cada uno pudo llevarse una pequeña muestra de este producto tan representativo de nuestro entorno.

 

La hora del almuerzo nos dejó también una gran satisfacción. El personal de la granja quiso felicitarnos por el excelente comportamiento mostrado en el comedor, por la autonomía demostrada y por la magnífica actitud hacia la alimentación. Recibimos con orgullo estas palabras, que reflejan el gran trabajo que familias y escuela realizamos conjuntamente en aspectos tan importantes como los hábitos de alimentación y convivencia.

Mientras Alberto y yo comíamos y para resguardarlos un poquito del sol, estuvieron llevando a cabo un tranquilo taller de papel reciclado que les permitió reflexionar sobre la importancia de reutilizar materiales y reducir residuos. Una actividad plenamente conectada con las iniciativas de educación ambiental que desarrollamos habitualmente en nuestro centro y que ayudó al alumnado a comprender, de forma práctica y manipulativa, que muchos materiales pueden tener una segunda vida.

Posteriormente recorrimos la zona de la charca, donde observamos pavos, gallinas, patos y otros animales.

También conocimos algunos aspectos relacionados con el trabajo de las abejas y la producción de miel. Divididos en nuestros equipos Conejo y Cerdito, acompañados por monitores y profesorado, pudimos cepillar caballos, alimentar animales y seguir descubriendo la riqueza de la vida en la granja desde una perspectiva cercana, respetuosa y participativa.

La tarde continuó con la celebración del cumpleaños de Lucas y un taller de transformación de alimentos en el que elaboramos unos deliciosos roscos. Además de disfrutar enormemente durante su preparación, la experiencia nos permitió comprender mejor los procesos de elaboración de algunos alimentos y valorar el trabajo que existe detrás de aquello que consumimos. La recompensa llegó al día siguiente, cuando pudimos degustarlos en el desayuno.

La primera jornada había sido tan intensa como emocionante. Habíamos aprendido mucho, habíamos convivido, explorado, descubierto y disfrutado juntos. Algunas de las fotografías que acompañan esta entrada muestran perfectamente ese momento en el que el cansancio comenzaba a hacerse notar en nuestras caras.

Llegó la hora de coger fuerzas cenando y aprovechamos el momento para dar la medicación pertinente a aquellos compañeros que la necesitaron.

Tras la cena, los monitores compartieron con los niños y niñas una bonita historia sobre los gnomos que habitan la granja y la visita de un hada muy especial, y dio comienzo una de las actividades más mágicas de toda la estancia. Equipados con nuestras sudaderas y linternas, iniciamos una pequeña aventura nocturna siguiendo pistas repartidas por distintos rincones de la granja.

No hace falta extenderse demasiado para explicar lo especial que resultó aquella experiencia. Ver la granja en silencio, observar cómo descansaban los animales, caminar bajo una hermosa luna y un cielo estrellado y contemplar los rostros de ilusión del alumnado fue, probablemente, uno de los recuerdos más bonitos que nos llevamos de estos dos días. La jornada concluyó con la visita de aquella entrañable hada en la zona de asamblea, poniendo el broche perfecto a una noche que muchos recordarán durante mucho tiempo.

Antes de ir a dormir llegó otro momento cargado de aprendizajes. Cada niño y cada niña tuvo la oportunidad de demostrar su grado de autonomía personal al organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa, prepararse para descansar y gestionar sus materiales. Más allá de la propia experiencia de dormir fuera de casa, estos momentos cotidianos constituyen importantes oportunidades para desarrollar la responsabilidad, la planificación y la confianza en uno mismo.

El despertar nos regaló también algunos momentos especialmente entrañables. Compartir la mañana junto a los compañeros y compañeras, después de un curso tan intenso y lleno de vivencias nos permitió apreciar, una vez más, cuánto han crecido durante estos meses. Organizados en pequeños grupos, fueron vistiéndose, aseándose y preparando sus pertenencias con una autonomía que, en muchos casos, nos sorprendió gratamente.

Las imágenes del cepillado de dientes tras el desayuno reflejan perfectamente esa mezcla de responsabilidad, compañerismo y naturalidad con la que afrontaron cada momento de la estancia.

La segunda jornada comenzó con energías renovadas y con nuevas experiencias por delante. Tras el desayuno nos convertimos nuevamente en auténticos granjeros y granjeras. Visitamos la zona de los establos para conocer de cerca a cabras, ovejas, conejos, faisanes, cerdos, burros, vacas y caballos. Aprendimos qué alimentación necesita cada especie, recogimos hierba fresca, paja y distintos tipos de pienso, y tuvimos la oportunidad de acceder a algunos de sus espacios para participar activamente en su cuidado.

Especialmente emocionante resultó poder alimentar a varios de estos animales con nuestras propias manos, siempre siguiendo cuidadosamente las indicaciones de los monitores. Entre las muchas curiosidades aprendidas, nos sorprendió descubrir que las vacas no tienen dientes en la parte superior de la boca, algo que permitió a algunos compañeros acercarse con mayor confianza a la hora de alimentarlas. También disfrutamos enormemente dando de comer a las ovejas y compartiendo momentos de contacto directo con los animales.

La mañana continuó con nuevas propuestas relacionadas con la transformación de alimentos y el cuidado del entorno. Elaboramos nuestro propio pan, que posteriormente pudimos llevar a casa, y participamos en un interesante taller de bombas de semillas que nos ayudó a comprender la importancia de contribuir activamente a la conservación y mejora del medio natural. Y nos fuimos a almorzar para reponer energías, que a esas alturas ya nos quedaban bien pocas.

Casi sin darnos cuenta llegó el momento de regresar. No sin antes vivir la última experiencia inolvidable.

A través de un juego de pistas pudimos ver a lo lejos al gnomo. Algo tímido no quiso acercarse demasiado pero nos concedió un deseo mágico que solo sucede en lugares como ese. Sacó uno de los personajes de cuento para que pudiésemos conocerlo en persona. La mismísima Blancanieves apareció de entre los olivos y nos dedicó un baile lanzándonos besos y abrazos a todos.

Como culminación de la etapa de Educación Infantil, esta aventura ha supuesto un magnífico broche final. Han demostrado autonomía, responsabilidad, capacidad de adaptación, curiosidad por aprender y una extraordinaria convivencia entre compañeros y compañeras. Los docentes regresamos cansados, ya nos visteis, pero profundamente satisfechos y agradecidos por haber tenido el privilegio de acompañarlos en una experiencia tan especial.

Esperamos que esta crónica y la selección fotográfica que la acompaña os permitan revivir, aunque sea un poquito, todo lo que vuestros hijos e hijas experimentaron durante estos inolvidables días en la granja escuela.

¡Un fuerte abrazo!

Esther Justicia.

 

Proyecto de trabajo en el grupo verde: «La granja»

Aunque la salida a la granja escuela Parapanda, que puso el broche final a este proyecto, tuvo lugar hace ya una semana, diversas circunstancias personales y médicas me han impedido compartir antes todo lo vivido en el aula a través de este medio. Por ello, y ahora con un poco más de calma, he decidido recoger la experiencia en dos entradas diferentes: una dedicada al desarrollo completo del proyecto realizado y otra centrada en la experiencia tan especial vivida en la granja escuela, como culminación de todo el trabajo realizado.

Cuando nos quedaban apenas dos semanas para irnos de viaje a la granja escuela Parapanda,  empezamos a «calentar motores» en relación a todo lo que debíamos trabajar e investigar, antes de realizar esta especial salida.

Este proyecto de trabajo se trabaja en los tres niveles del ciclo, adaptando su grado de profundización y la consecución de competencias, al desarrollo evolutivo del grupo.

Comenzamos con una asamblea en la que la lluvia de ideas previas fue la protagonista. Tuvimos oportunidad de intercambiar información acerca de lo que era una granja, en qué se diferenciaba de una granja-escuela, qué animales son propios de este lugar, qué otras cosas podemos encontrarnos, etc.

Aprovechamos la oportunidad para comprobar (a modo de punto de partida) la adquisición de algunos aspectos trabajados en los cursos anteriores.

Repasamos (y en algunos casos conocimos) la nomenclatura de todos los miembros de una familia. Incluimos algunos términos nuevos, como por ejemplo lechones, gazapos o carnero, de tal forma que fuimos ampliando nuestro vocabulario en torno a esta temática. Conocimos cómo se llaman las distintas onomatopeyas que hacen los animales (cantar, cacarear, piar, balar, gruñir…) y también fuimos entre todos definiendo algunas características particulares de cada uno de ellos, del lugar donde viven, las materias primas que nos proporcionan…

Una vez realizada la puesta en común acordamos que nuestro juego en el aula, durante esos días, sería sobre animales de granja. Reservando antes de la recogida del material, las construcciones que fuesen haciendo y todo aquel material que considerábamos podía servirnos para montar una «maqueta», uno de los talleres creativos más importantes a llevar a cabo durante este proyecto. En ella hemos intentado plasmar todos los conocimientos que teníamos y que íbamos adquiriendo.

Para ello realizamos varias sesiones en las que fuimos alternado el trabajo en gran grupo, con el trabajo en pequeños grupos, repartiendo tareas y responsabilidades. Cada jornada han ido incluyendo aquellos elementos que acordamos iban a mejorar la maqueta para estar más completa. 

La formulación de hipótesis, tanto verbales como de acción sobre los objetos, fueron validándose o descartándose por ellos mismos atendiendo a criterios tan diversos como tamaño, apariencia, función que realizan …

Parte del grupo se encargó de seleccionar los animales que teníamos en clase o que habían sido aportados de casa, otros se afanaron en buscar aquellos objetos que nos faltaban (zanahorias, lechugas…) e incluso otros elementos básicos a incluir en la maqueta (comederos, mesas, cestas, personajes, piedras para el camino, arena para hacer barro…), otros en fabricar árboles y otros en construir algunos de los habitáculos de los animales. Un verdadero trabajo en equipo, en el que la cooperación ha dado como resultado mucho más que la mera suma de las aportaciones individuales.

El trabajo sobre el huerto, también ha estado implícito en este proyecto, sin embargo hemos pasado más «de puntillas» por él debido a las múltiples sesiones que hemos dedicado durante el curso a conocer aspectos sobre el mismo, utilizando nuestro propio huerto. Añadiendo además que realizamos un excelente trabajo de profundización sobre los alimentos, en el proyecto de «los alimentos» que llevamos a cabo en el primer trimestre. Hemos puesto el foco en las plantas aromáticas, aprovechando que en nuestro centro hay una gran variedad de ellas y que uno de los libros de consulta aportados hablaba de ellas.

Poco a poco fuimos dando lectura a todos los ejemplares,   en relación a los animales de granja o el huerto. También hemos tenido oportunidad de repasar algunos de los contenidos trabajados en el proyecto «los alimentos», sobre todo en lo referente a su origen y la diferenciación entre las materias primas y los productos derivados, que podemos obtener en una granja.

Para organizarnos un poquito todas las tareas a realizar en el proyecto, escribimos en la pizarra todo aquello que se nos ocurre que tenemos que hacer (previo a la salida) y también aquello que nos gustaría investigar. De este modo potenciamos la planificación (necesaria casi para cualquier actividad cotidiana) y además favorecemos el poder evaluar después si hemos «cumplido» con todo lo previsto.

Otra parte importante relacionada con nuestra salida fue la planificación de nuestra estancia allí. Aunque los talleres a realizar se organizan desde el lugar a visitar, hay una parte que les inquietaba a la vez que les ilusionaba:

¡Ãbamos a dormir todos juntos sin nuestras familias!

Nos os podéis imaginar la experiencia tan positiva y bonita que vivimos en esta salida. Aunque a estas alturas ya hemos «superado» esa fase, mientras estábamos inmersos en el proyecto aparecieron algunas incertidumbres, pequeños miedos y algo de nervios incluso.

Dedicamos una mañana a conocer cómo eran las habitaciones, dónde se ubicaba el baño e incluso a remarcar que como ambos profes dormiremos con ellos/as, nos pueden llamar tantas veces como necesiten. A través de una especie de «teatrillo» les escenifiqué cómo pasaremos la noche entre visitas al baño, toses, «sed contagiosa» y el canto del gallo que nos despertaría bien temprano, ja, ja, ja .

¡Así fue, no me equivoqué en nada!

Para organizarnos mejor, dividimos al grupo en dos equipos, cuyos nombres eligieron ellos mismos: CONEJO Y CERDITO. El reparto de componentes lo realicé a mi criterio, teniendo en cuenta para ello múltiples aspectos organizativos, de custodia y de relaciones. Para identificar las habitaciones realizamos una especie de concurso de dibujo en el que se decidió no qué dibujo era el mejor sino el que a su criterio les gustaba más. Nos dio pie para hablar de la subjetividad de los gustos que tiene cada persona y el respeto hacia el trabajo de los demás. Finalmente eligieron los dibujos de Emma y Marco.

Otra de las tareas o responsabilidades que teníamos que hacer era escribir la lista con todo lo necesario a llevar a la salida. Para ello volvemos a poner en práctica la escritura autónoma (sin copia), respetando los ritmos individuales de cada uno/a y realizando la actividad en varias sesiones. Dado que el acompañamiento ha sido personalizado, algunos han participado en gran grupo, otros en pequeño grupo y otros de manera individual. Una tarea alfabética nada fácil a estas edades y en la que han puesto gran empeño, cada uno en función de su desarrollo y capacidad en estos momentos.

El mapa del camino que teníamos que recorrer con el autobús,  hasta llegar a nuestro destino, fue otra de nuestras tareas previas. Para ello nos preguntamos y vamos dando respuesta, a los siguientes interrogantes:

  • Dónde está Parapanda.
  • Cómo llegar hasta allí o por dónde pasamos.
  • Cuántos kilómetros recorreremos.

Tomando como referencia el río Genil, y por supuesto la Alhambra, descartamos otras vías que no nos llevan a nuestro destino, escogiendo la carretera que nos lleva hasta Pinos Puente. Seguimos hasta Ãllora y por último llegamos a Alomartes, pueblo donde se encuentra la granja escuela.

Cada tramo tiene unos kilómetros, así que realizamos la suma entre todos (utilizando algunas estrategias aplicadas en otras ocasiones) y resolvemos que recorremos aproximadamente unos 34 kilómetros.

Ponemos en funcionamiento nuestra memoria de trabajo, a la hora de respetar consignas de color y orden.

Dado que algunos talleres han necesitado organización grupal en «pequeños grupos», hemos aprovechado para realizar de manera paralela otras actividades, tales como este taller creativo en el que cada uno/a representó su animal de granja favorito.

Como habréis comprobado, tras la lectura de esta entrada, los verdecitos somos capaces ya de trabajar a un ritmo … y nuestro grado de autonomía y responsabilidad frente a las tareas, nos permite realizar varias cosas a la vez en el aula. Han respondido fenomenal en cuanto a la planificación de las tareas planteadas y la ejecución de las mismas ¡merecen un reconocimiento por vuestra parte, por el esfuerzo realizado!

¡En la siguiente entrada os dejo las fotos de Parapanda!

Aprovecho para dejar por aquí los últimos «cumpleañeros» del grupo. Si alguno/a se me hubiese quedado en «el tintero» decídmelo, que fotos hay de todos.

Lamento no poder estar en la fiesta mañana, pero el lunes volveré a estar al frente del grupo y reanudaremos todo lo que tenemos previsto hasta final de curso.  Recordad que lunes y martes tenemos horario normal (hasta las 17.00 horas).

Nos queda la última conferencia-experto del curso, la actividad de natación y alguna que otra cosilla que tenemos planificada (si el tiempo lo permite).

¡Hasta pronto!

Esther Justicia.

Profesión: Profesora y profesor de la universidad

La última visita de las profesiones ha sido muy especial para nuestra clase. La familia de Luca vino a compartir con nosotros su trabajo como profesor y profesora de universidad. ¡Qué suerte!

Luca participó muchísimo durante la explicación. Sus papás prepararon un PowerPoint y él estuvo muy atento ayudando y leyendo algunas partes, demostrando todo lo que había aprendido en casa.

Alba y Rafa nos explicaron que trabajan en la Universidad de Jaén y nos ayudaron a descubrir qué es la universidad. Nos dijeron que es como “la súper-escuela de las personas mayoresâ€, un lugar enorme donde miles de chicos y chicas continúan aprendiendo para convertirse en expertos y expertas.

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A través de las imágenes pudimos ver que la universidad es casi como una pequeña ciudad. Tiene edificios muy grandes, laboratorios, instalaciones deportivas, un campo de fútbol, una biblioteca gigante y hasta cafetería. Nos sorprendió muchísimo saber que allí estudian alrededor de 16.000 personas. ¡Cuánto espacio necesitan para aprender tantas cosas!

También aprendimos qué hace un profesor o profesora en la universidad. Nos contaron que ayudan a los mayores a aprender y, además, investigan para encontrar respuestas a muchos “porquésâ€, igual que hacen nuestros pequeños rojitos cuando sienten curiosidad por el mundo.

Descubrimos que en la universidad se estudian las llamadas “carreras†y que, cuando terminan, las personas reciben un título que las convierte en expertas en aquello que han estudiado. Hablamos de profesiones como veterinario, profesor, dentista o abogado, y comprendimos la importancia de seguir aprendiendo para poder dedicarnos algún día a aquello que más nos guste.

Uno de los momentos más emocionantes fue cuando Rafa nos enseñó cómo se pone la toga en las ceremonias universitarias y nos explicó que cada color representa una especialidad diferente.

Además, tuvimos la gran suerte de recibir un mensaje muy especial del rector de la Universidad de Jaén, Nicolás Ruiz Reyes, quien animó a nuestros rojitos a seguir aprendiendo, jugando y descubriendo cosas nuevas cada día.

Para terminar, Alba y Rafa nos regalaron un precioso título universitario para cada rojito con una gran pregunta: “¿Qué te gustaría ser de mayor?â€.

Una bonita manera de cerrar esta actividad del grupo rojo, en la que hemos descubierto muchísimas profesiones gracias a la implicación y participación de todas las familias.

Ha sido un verdadero placer teneros en clase y compartir juntos esta experiencia tan enriquecedora. Gracias de corazón por vuestro tiempo, vuestra cercanía y vuestro cariño. ¡Entre todos hemos hecho de esta actividad un recuerdo muy especial para nuestros rojitos!

Silvia.

NOTA: Os recuerdo que ya estamos ultimando todos los preparativos para la fiesta del sábado.

También aprovecho para recordaros que el viernes el centro cerrará a las 15:00 h y que la próxima semana, tanto el lunes como el martes, tendremos horario habitual hasta las 17:00 h.

Espero que tengáis los disfraces preparados y muchísimas ganas de disfrutar y pasarlo fenomenal juntos. ¡Seguro que será una fiesta inolvidable!

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