NUESTROS TALLERES: APRENDEMOS HACIENDO.

Buenas tardes, familias

Hoy quiero mostraros algunos de los talleres que hemos llevado a cabo hasta ahora. ¡Esto no ha hecho más que empezar!

Nuestra metodología en Alquería nos permite la flexibilización y personalización del aprendizaje para atender las necesidades, intereses y ajustarse a los distintos ritmos de aprendizaje.  Aunque nuestro pilar fundamental es el Método de Propuestas, también educamos dentro de un paisaje de aprendizaje que contempla otras metodologías activas igualmente basadas en el constructivismo, como pueden ser: el aprendizaje basado en proyectos (ABP), el trabajo cooperativo y colaborativo y los talleres complementarios.   A través de ellos ofrecemos propuestas variadas en las que  pueden experimentar, manipular, jugar, observar, pensar, crear y aprender desde la propia experiencia.

En nuestro Taller de alfabetización nos acercamos al lenguaje de una manera vivencial y adaptada a estas edades. Una de las propuestas ha estado destinada a trabajar la identificación léxica, descubriendo que las frases están formadas por palabras que podemos separar y contar. Para ello utilizamos también el movimiento, tan importante en Educación Infantil, haciendo visible y concreto a través de nuestro cuerpo un aprendizaje que inicialmente puede resultar más abstracto. Así vamos desarrollando nuestra conciencia léxica y sentando las bases de futuros aprendizajes relacionados con la lectura y la escritura.

También reservamos momentos para visitar nuestra biblioteca, acercándonos a los cuentos, observando sus ilustraciones, compartiéndolos con los compañeros y disfrutando del placer de descubrir todo aquello que se esconde entre sus páginas.

También dedicamos algunas sesiones al desarrollo de las Funciones ejecutivas. En esta ocasión hemos jugado a “¿Qué animal soy?”. Uno de nosotros lleva en la cabeza la imagen de un animal que no puede ver y, mediante preguntas a sus compañeros ¿vive en la granja?, ¿vive en el mar?, ¿vive en la selva?, debe intentar averiguar de cuál se trata. Los demás conocemos la respuesta, pero tenemos una consigna fundamental: ¡no podemos decir su nombre! A través del juego ponemos en marcha la atención, la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva, además del razonamiento y el lenguaje oral.

La lógico-matemática también está muy presente a través de propuestas manipulativas. Jugamos con números y cantidades, contamos, establecemos relaciones, realizamos seriaciones y exploramos diferentes posibilidades con los materiales. De esta forma, los aprendizajes lógico-matemáticos se van construyendo desde la acción, la observación y la experimentación.

 A través del clásico juego de la oca,  aprendemos a contar, esperar nuestro turno, respetar unas reglas comunes, organizarnos con los demás y resolver pequeñas situaciones de forma cada vez más autónoma. Nos organizamos en pequeños equipos, repartimos las fichas, establecemos los turnos y recordamos las reglas. Después llega uno de nuestros principales retos: intentar desarrollar el juego de la manera más autónoma posible, mientras la maestra va pasando por los distintos equipos para observar, supervisar y acompañar cuando es necesario. 

Con la llegada del otoño, nuestro Taller experimental se ha llenado de elementos naturales propios de esta estación.  A través de las partes sueltas, experimentamos con ramas, frutos, semillas, rodajas y anillas de madera y otros materiales que podemos tocar, observar, combinar, ordenar y transformar para dar forma a nuestras propias creaciones. No existe un modelo que copiar ni un único resultado posible: cada uno imagina, prueba, modifica y construye según sus propias ideas. 

Hoy hemos vivido una tarde muy especial con la inauguración de nuestras Tardes Cooperativas, una actividad compartida por las clases Naranja, Roja y Verde en el que aprendemos a colaborar, ayudarnos y disfrutar juntos a través de diferentes actividades previamente planificadas, que iremos reflejando en el tablón principal de nuestro pasillo de Infantil.

Hoy hemos acogido especialmente al grupo Naranja, que se inicia en esta aventura. Entre todos les hemos contado algunas de las experiencias que iremos compartiendo durante el curso: cuidar y limpiar nuestro patio, atender los arriates y jardineras, escuchar narraciones de cuentos, disfrutar de juegos tradicionales en el jardín, recoger hojas, plantar los esquejes de nuestro vivero, merendar todos juntos… ¡y muchas cosas más! Estas tardes nos brindan, además, una estupenda oportunidad para convivir con compañeros y compañeras de otras edades, asumir pequeñas responsabilidades, ayudarnos y sentirnos parte de un grupo más amplio.

Porque en la clase rojita jugar, tocar, moverse, observar, preguntar, probar, equivocarse, volver a intentarlo y compartir con los demás también son formas de aprender. 

Os deseo un estupendo fin de semana.

Eva Oliva.

El otoño entra en la clase verde

Buenas tardes familias,

Esta semana el otoño ha empezado a hacerse muy presente en nuestra clase. Y no solo a través de las conversaciones o de todo lo que va llegando de casa, sino porque hemos querido salir a buscarlo, observarlo y experimentarlo en algunos de los espacios que forman parte de nuestro día a día.

Nuestro jardín nos ha permitido reconocer algunos de los árboles que nos regalan sus frutos en esta época: caqui, membrillo, almendro… Hemos observado algunas de sus características y recogido caquis de nuestros propios árboles para llevarlos después a la asamblea y probarlos juntos.

A ellos se han ido sumando otras aportaciones que han llegado desde casa: boniato asado, higos, azufaifas, además de frutas y frutos de otoño, rimas, canciones, pequeños elementos decorativos, animales del bosque e incluso alguna poesía creada por el propio alumnado. Con todo ello iremos preparando próximamente nuestro pequeño rincón de otoño, un espacio que irá tomando forma y enriqueciéndose con aquello que vayamos descubriendo y compartiendo entre todos.

Y esta observación ha llegado también a nuestro taller de expresión plástica. A través de la técnica del frottage, las hojas nos han permitido descubrir sus formas, contornos, nervaduras y texturas para, posteriormente, intentar representarlas mediante el dibujo. Una misma realidad que primero tocamos y observamos y que después tratamos de interpretar y trasladar al papel.

Nuestra asamblea continúa siendo uno de los grandes puntos de encuentro de cada jornada. Como habéis podido conocer también a través de la entrada de la clase roja, en ella se concentran multitud de aprendizajes, responsabilidades y conversaciones. En el grupo verde iremos aumentando progresivamente la complejidad de algunas de las tareas del súper-ayudante y, a lo largo del curso, tendremos ocasión de acercaros algunas de ellas con más detalle.

Esta semana hemos incorporado además una responsabilidad nueva y muy especial: la Patrulla Medioambiental o Patrulla Verde. Cada semana, uno de nuestros equipos será responsable de prestar especial atención al cuidado de los espacios y recursos que compartimos: recoger materiales y juguetes, comprobar que quedan correctamente colocados después de utilizarlos, apagar luces o asegurarnos de que el climatizador queda desconectado cuando no es necesario. Pequeños gestos cotidianos con los que trabajamos autonomía, responsabilidad, corresponsabilidad y cuidado de lo común, y que tendrán continuidad durante la etapa de Primaria.

También seguimos avanzando en algo que está siendo especialmente importante durante estas primeras semanas: aprender a convivir como un grupo que todavía se está construyendo. A través de las diferentes propuestas de juego estamos animándonos a abrir nuestros círculos, compartir con compañeros y compañeras diferentes y acercarnos a materiales y posibilidades de juego que quizá inicialmente despertaban menos nuestro interés. Poco a poco, los grupos de amistad con los que llegamos a la clase verde empiezan a hacerse más flexibles y aparecen nuevas interacciones.

En ese proceso estamos dedicando también mucho tiempo a la resolución positiva de los pequeños conflictos cotidianos: aprender a expresar lo que necesitamos, escuchar al otro, buscar alternativas y encontrar maneras de continuar jugando juntos. Es un aprendizaje que necesita práctica, acompañamiento y tiempo, pero empezamos ya a ver pequeños avances que merece la pena valorar.

Nuestro trabajo de inteligencia emocional continúa teniendo también un espacio propio. Seguimos aprendiendo a reconocer lo que nos ocurre, poner palabras a nuestras emociones y utilizar pequeños recursos que nos ayuden a recuperar la calma cuando lo necesitamos. La respiración y la conciencia corporal forman parte de este aprendizaje y, poco a poco, vamos incorporando también nuevos elementos a nuestro “botiquín de emociones”, una herramienta de la que os hablaré con más detalle en otra entrada.

También hemos compartido con la clase roja un taller de modelado con plastilina. A partir de bolitas, churros y sus múltiples transformaciones hemos trabajado la fuerza de la mano, la prensión, la precisión y la coordinación, descubriendo al mismo tiempo todo lo que puede surgir de unas formas aparentemente tan sencillas.

Y terminamos con otra novedad que nos acompañará durante todo el curso: comienza nuestro préstamo semanal de biblioteca. Cada jueves por la tarde llevaremos a casa un libro para disfrutarlo durante la semana y el jueves siguiente por la mañana deberá regresar al colegio para poder realizar un nuevo préstamo por la tarde. Una rutina sencilla con la que queremos seguir alimentando el gusto por los libros y, al mismo tiempo, aprender a cuidar, responsabilizarnos y devolver aquello que compartimos.

Han sido días llenos de experiencias diferentes, pero todas ellas van dando forma a algo común: una clase verde que empieza a ampliar sus relaciones, asumir responsabilidades, cuidar lo que comparte y descubrir nuevas maneras de aprender juntos.

¡Buen fin de semana!

Esther Justicia.

NUESTRA ASAMBLEA: UN ESPACIO PARA HABLAR, COMPARTIR Y APRENDER.

Cada mañana comenzamos nuestra jornada en la clase roja con uno de los momentos más importantes del día: la asamblea. Un espacio para encontrarnos, escucharnos, compartir y comenzar juntos un nuevo día.

Cada día contamos con un protagonista especial: nuestro súper-ayudante. La lista nos indica a quién le toca desempeñar este papel y asumir pequeñas responsabilidades que favorecen su autonomía y participación en el grupo.

El súper-ayudante pone la fecha, contamos cuántos hemos venido al cole y averiguamos cuántos faltan y quiénes son. También observamos qué día es, qué tiempo hace y alimentamos a Coco, nuestra mascota.

También, tiene un papel muy especial a lo largo de toda la jornada. Es el encargado de repartir a sus compañeros y compañeras todo aquello que vamos necesitando, como la fruta de media mañana, los materiales u otros elementos que utilizamos en nuestras actividades. También encabeza nuestro tren en los desplazamientos por el cole y lleva al cuello su pañuelo rojo, que nos permite identificar visualmente quién desempeña ese día esta importante función.

Más adelante, cuando estas rutinas estén bien interiorizadas, nuestros súper-ayudantes asumirán una nueva responsabilidad: colaborar, junto las otras clases del ciclo, en el montaje de nuestro comedor. Poco a poco vamos incorporando pequeñas tareas que les permiten ganar en autonomía, responsabilidad, colaboración y sentimiento de pertenencia al grupo.

Otro momento importante es descubrir cómo nos sentimos hoy. Utilizamos pompones de diferentes colores asociados a distintas emociones: amarillo para la alegría, rojo para la rabia, negro para el miedo, verde para la calma, azul para la tristeza y rosa para el amor o la ternura. Cada uno elige el que representa cómo se siente esa mañana y lo introduce en un recipiente transparente. Así aprendemos a identificar y expresar nuestras emociones y podemos observar, de manera muy visual, cómo se siente el grupo en general.

También estamos construyendo juntos nuestras normas de aula. Las vamos presentando poco a poco, hablando sobre ellas y comprendiendo por qué son necesarias. Las normas y los límites son fundamentales a estas edades, ya que les ayudan a saber qué pueden hacer y qué se espera de ellos en cada momento, aportándoles seguridad. Además, nuestras normas están formuladas en positivo, poniendo el foco en aquello que sí podemos hacer: caminamos por la clase, escuchamos cuando alguien habla, cuidamos los materiales… Poco a poco las iremos haciendo nuestras.

Y, por supuesto, nuestra asamblea deja espacio a lo espontáneo. Sus experiencias, preguntas y curiosidades generan conversaciones que muchas veces nos llevan a descubrir y profundizar en nuevas temáticas. Así, casi sin darnos cuenta, contamos, pensamos, hablamos, escuchamos, observamos, expresamos cómo nos sentimos y aprendemos juntos.

Hoy comienza una nueva aventura: nuestra libreta viajera. Este primer fin de semana, Dragoni se marcha a casa de nuestra compañera Vega. ¿Qué aventuras vivirán juntos?

El martes, Vega nos contará en la asamblea, con ayuda de la libreta, todo lo que han hecho y compartido. Una experiencia que nos permitirá seguir favoreciendo el lenguaje oral, la secuenciación de experiencias, la expresión ante el grupo y la escucha, creando además un bonito vínculo entre familia y escuela.

Quería agradeceros vuestra asistencia a la presentación del programa de nuestra clase rojita para este curso 2026-2027. Espero que la reunión os resultará interesante y, sobre todo, que os ayudara a conocer un poquito mejor todo lo que vamos a trabajar, aprender y disfrutar juntos a lo largo de este curso.

¡Buen fin de semana!

Eva Mª Oliva.

¿QUÉ VEMOS CUANDO NOS MIRAMOS?: EL AUTORRETRATO

Buenas familias,

Seguimos avanzando en estas primeras semanas, afianzando rutinas y encontrando poco a poco nuestra manera de funcionar como grupo. Como tuve oportunidad de contaros en nuestra reunión, autonomía, autoestima y autoconocimiento están muy presentes en este momento. Ser cada vez más capaces de desenvolverse por sí mismos, reconocer aquello que pueden hacer, descubrir también dónde necesitan ayuda y sentirse seguros para intentarlo son aprendizajes fundamentales en estas edades.

Y todo ello tiene una dimensión individual, pero también colectiva. Conocerse a uno mismo ayuda a encontrar el propio lugar dentro del grupo, a relacionarse con mayor seguridad, reconocer las diferencias, pedir y ofrecer ayuda y comprender que no todos necesitamos lo mismo ni hacemos las cosas de la misma manera. Seguimos, por tanto, construyendo autonomía personal mientras vamos construyendo también nuestra identidad como clase verde.

Poco a poco, la dinámica de la clase verde va tomando forma y hemos comenzado también muchos de los talleres y propuestas específicas que nos acompañarán a lo largo del curso. La lógica-matemática, la expresión artística, el desarrollo emocional, la promoción del lenguaje y los primeros procesos vinculados a la alfabetización van encontrando ya su espacio dentro de nuestra vida cotidiana. Diferentes lenguajes y diferentes maneras de aprender que iremos combinando a través del juego, la experimentación, la manipulación y propuestas cada vez más ajustadas a las necesidades e intereses del grupo.

También nuestra asamblea empieza a convertirse en algo más que ese momento en el que nos encontramos al comenzar el día. Las conversaciones se enriquecen, aparecen preguntas, pequeñas reflexiones, acuerdos, aprendizajes compartidos… y empieza a adquirir ese lugar tan importante que tendrá durante todo el curso en la vida de la clase verde. Pero sobre todo lo que ocurre allí, que es mucho más de lo que parece, os hablaré con calma en una próxima entrada.

Esta semana, sin embargo, quiero detenerme especialmente en una de las propuestas que hemos desarrollado dentro de nuestro taller de expresión artística: el autorretrato.

Esta semana hemos llevado ese “mirarnos a nosotros mismos” al terreno de la expresión artística a través del autorretrato.

Realizar un autorretrato es mucho más que dibujar una cara. Antes de representarnos necesitamos observarnos: reconocer nuestros rasgos, tomar conciencia de las diferentes partes del rostro, su posición y proporción y trasladar esa imagen que tenemos de nosotros mismos al papel. Entran en juego el esquema corporal, la percepción, la orientación espacial y la coordinación visomotriz, pero también algo mucho más personal: cómo me veo, qué rasgos reconozco como propios y cómo decido representarme.

Y esta vez hemos añadido un reto: la acuarela.

Es una técnica preciosa, pero nada sencilla a estas edades. La cantidad de agua, la intensidad del color o la presión del pincel modifican continuamente el resultado y obligan a ajustar nuestras acciones. Además, trabajar con ella requiere seguir y mantener una pequeña secuencia: mojar el pincel, controlar el exceso de agua, cargar suficiente pigmento, pintar y volver a comenzar.

Una sucesión aparentemente sencilla que supone un estupendo ejercicio para nuestras funciones ejecutivas. Necesitamos memoria de trabajo para recordar los pasos mientras estamos pintando; control inhibitorio para contener las ganas de actuar deprisa, cargar demasiado el pincel o saltarnos parte del proceso; atención y paciencia para sostener la tarea; y flexibilidad cognitiva para aceptar que el agua y el color no siempre hacen exactamente lo que habíamos imaginado y buscar otra manera de continuar cuando el resultado no es el esperado.

Y precisamente ahí aparece uno de los aprendizajes que más nos interesa: no todo tiene que salir bien a la primera. Aprender a detenerse, observar, modificar una acción, tolerar una pequeña frustración y volver a intentarlo también forma parte del proceso creativo y, sobre todo, del aprendizaje.

Nuestros autorretratos nos han permitido trabajar técnica, pensamiento, cuerpo y emoción en una misma propuesta. Y aunque todos hemos partido de una consigna común, el resultado no podía ser más personal: tantas maneras de mirarse y representarse como niños y niñas forman nuestra clase verde.

¡Gracias por vuestra asistencia a la reunión!

Esther Justicia

LA IMPORTANCIA DE VOLVER A LA RUTINA.

Después de las vacaciones de verano, de los días sin horarios y de unas rutinas un poquito más flexibles, toca volver a encontrarnos con el cole, con los compañeros y con nuestro día a día.

Y lo estamos haciendo poquito a poco.

Este curso seguimos caminando juntos, aunque estrenamos una nueva clase y, con ella, comienza también una nueva etapa. Tenemos nuevos rincones que descubrir, materiales que explorar, rutinas que recordar y muchas experiencias por vivir. Y qué bonito es hacerlo acompañados de amigos y amigas con los que ya hemos compartido tantos momentos.

Durante estos primeros días hemos dedicado mucho tiempo precisamente a eso: a reencontrarnos y volver a sentirnos grupo. Hemos jugado, construido, imaginado historias, compartido materiales, conversado y disfrutado de esos pequeños momentos que nos ayudan a recuperar la confianza y la seguridad de nuestra rutina.

También hemos comenzado a recordar cómo funciona nuestra clase: qué hacemos al llegar, qué día es hoy, cómo nos organizamos, cómo cuidamos nuestros espacios y materiales… Y hemos reservado un lugar muy importante para nuestras emociones, porque volver al cole también significa sentir muchas cosas: alegría, ilusión, nervios, cansancio, ganas de estar con los amigos e incluso echar un poquito de menos los días de verano. Todas tienen cabida en nuestra clase.

Hemos disfrutado del juego, de las construcciones, los dinosaurios, los disfraces y muchos momentos compartidos. Además, hemos visitado nuestra granja y aula de naturaleza, donde hemos podido observar de cerca a algunos de sus pequeños habitantes. Comparto con vosotros algunas imágenes de estos primeros días juntos.

Sin apenas darnos cuenta, los días han ido pasando y nuestra clase empieza de nuevo a llenarse de conversaciones, risas, juegos, descubrimientos y complicidades.

Nos queda por delante un curso para crecer, aprender, equivocarnos, volver a intentarlo, descubrir, emocionarnos y seguir construyendo recuerdos juntos.

Os recuerdo que el próximo martes 22 de septiembre tendrá lugar nuestra reunión de grupo, de 16:00 a 17:30 h, en nuestra propia aula.

¡Os espero!

Eva Oliva.

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