El día hoy en la clase amarilla ha venido rodado…
Comenzamos la mañana con una actividad relajante en la que para despertarnos nos damos un agradable masaje facial: frente, cejas, párpados…
Cuando ya estamos súper relajados dedicamos el resto de la asamblea a decidir cuales van a ser las propuestas de la mañana. Nuestros niños y niñas cada vez son más capaces de proponer, así que ya no nos queda más remedio que votar para tomar acuerdos. Pues bien, el resultado de la votación nos dice que dedicaremos la sesión al juego con coches/vehículos y al dibujo libre.
La clase se convierte en una auténtica «autopista» por la que circulan los coches a toda velocidad; dibujamos carreteras en nuestra alfombra y alguna que otra rotonda que nos hacen meternos en el juego mucho más.
Todos participan del juego divertidos y dinámicos, nadie se queda atrás…, nos encanta rodarrrrr.
Paramos un poquito la actividad para tomar nuestra fruta de media mañana, reponer fuerzas y charlar sobre las dinámicas que se han dado durante la sesión de juego. Aprovechamos también para leer el cuento «Marina ya no quiere llevar pañales» para ver si les sirve de inspiración y crece nuestra motivación en este sentido, ja. 😉
Y en el patio, más de lo mismo. Como nos ha sabido a poco lo de «rodar en clase», en el parque disfrutamos de lo lindo con las motos y correpasillos.

Como dice el título de nuestra entrada de hoy, ha sido un verdadero día sobre ruedas.
Hasta mañana.
hablamos sobre las diferentes emociones y escuchamos su canción. Es importante que desde muy pequeños nuestros niños y niñas sepan poner nombre a lo que les pasa, a lo que sienten, este es el primer paso en una adecuada gestión emocional. Como en el resto de aspectos de aprendizaje, vamos pasito a pasito, pero conscientes de que cada acción cuenta y es parte importante dentro del proceso educativo global de nuestros amarillos.
construcciones. Todos participan del juego y desarrollan la imaginación a través de las dinámicas que se dan en el aula junto a los compañeros y compañeras del grupo.




ordenador escuchamos diferentes versiones de «La Tarara» de Federico García Lorca; instrumental, flamenco y a capella…, como podéis comprobar ¡un día muy completo!
forman parte de las experiencias que contribuyen al desarrollo de la motricidad del niño, de la organización de estímulos, de ese almacén de datos con los que construir su mapa del mundo exterior. Cuanto más contacto tengan nuestros niños/niñas con la naturaleza, más sanos estarán. Se trata de una necesidad vital del ser humano que no podemos perder de vista, es más, que debemos fomentar.
Debemos ser conscientes que los juegos, la expresión emocional y artística, la alimentación y la sexualidad van a estar directamente condicionadas por el modelo educativo que ofrezcamos a nuestros pequeños desde edades muy tempranas; los juegos en el suelo, mancharse de barro, mojarse, tocar pinturas con las manos, meter los dedos en mantequilla o gelatina, o explorar su propio cuerpo, son algunos ejemplos de las actividades que debemos animarles a realizar para que alcancen un positivo desarrollo madurativo.