Nuestra última salida del curso ha sido una experiencia maravillosa que hemos disfrutado muchísimo juntos. Teníamos muchas ganas de vivir este día y, desde el primer momento, la ilusión y la emoción nos acompañaron durante toda la jornada. Nuestra visita al Molino de Lecrín, en Dúrcal, nos ha regalado momentos muy especiales junto a nuestros compañeros de ciclo, los naranjitas, disfrutando de la naturaleza y de todas las sorpresas que nos esperaban allí.
El Molino de Lecrín es una antigua granja-escuela ubicada en pleno Valle de Lecrín, rodeada de huertos, árboles frutales y naturaleza. El antiguo molino harinero, rehabilitado como centro de educación ambiental, está atravesado por el río Dúrcal y se ha convertido en un espacio ideal para aprender, convivir y disfrutar del entorno natural. 
Ya desde el autobús comenzaba la aventura. Íbamos felices y muy expectantes, observando todo lo que encontrábamos por el camino. Al llegar al pueblo nos esperaban las monitoras que nos acompañaron durante toda la jornada: Lourdes, Ana y María.
El autobús nos dejó en un punto del camino, pero aún nos esperaba un agradable paseo hasta llegar al molino. Caminamos disfrutando del paisaje, escuchando el sonido del río Dúrcal y observando la vegetación que nos rodeaba. Poco a poco fuimos entrando en un entorno natural diferente al del colegio, despertando nuestra curiosidad y nuestras ganas de descubrir.
Una vez allí, nos organizamos en tres grupos de trabajo y Tyste, responsable de la granja, nos dio la bienvenida para comenzar esta gran experiencia.
La jornada estaba organizada en dos talleres: el taller del huerto y el taller de jabón. Lourdes nos acompañó durante toda la mañana y nos enseñó muchísimas cosas interesantes relacionadas con el cuidado del medio ambiente y la vida en la granja.
Después de tomar una rica fruta para reponer fuerzas, llevamos los restos a una lombricera. Allí aprendimos cómo las lombrices rojas americanas ayudan a transformar los restos orgánicos en humus, un abono natural muy importante para enriquecer la tierra del huerto. Descubrimos así, de una manera muy vivencial, la importancia del reciclaje orgánico y del aprovechamiento de los recursos naturales.
Después de conocer la lombricera, realizamos también un pequeño taller de siembra. Utilizamos rollos de papel higiénico como recipientes para preparar nuestros propios semilleros y plantamos granos de maíz que hemos traído al cole. Ahora nos toca cuidarlos con mucha atención y paciencia… ¡esperamos que nuestras semillas crezcan muy pronto!
También visitamos una de las cabañas de la granja, donde Lourdes nos mostró diferentes elementos relacionados con los animales de la zona: una cornamenta de ciervo, explicándonos cómo estos animales mudan sus cuernos cada año; un enorme huevo de avestruz; una muda de piel de serpiente y otros restos naturales que despertaron muchísimo interés y curiosidad entre los rojitos.
Llegó entonces la esperada hora de la comida y nos tenían preparados unos deliciosos macarrones granjeros que nos encantaron. ¡Muchos incluso repitieron plato para recuperar energía! Después disfrutamos de un ratito de juego libre en una gran pradera, compartiendo risas, carreras y momentos de convivencia tan importantes a estas edades.
Por la tarde realizamos el taller de jabones en otra de las cabañas. Allí pudimos experimentar con diferentes olores de plantas aromáticas y conocer algunas historias y leyendas de la zona. Seguro que muchos ya os han contado en casa la divertida historia de la gatita de la granja.
Para finalizar esta estupenda jornada, disfrutamos de un riquísimo zumo acompañado de unas deliciosas rosquillas elaboradas por un grupo de naranjitas.
Sin duda, ha sido un día muy especial, lleno de aprendizajes, descubrimientos y experiencias compartidas. Estas salidas permiten a los niños y niñas aprender de forma directa, experimentar con sus sentidos, desarrollar su autonomía y fortalecer los lazos con sus compañeros y compañeras en un entorno natural privilegiado.
Nos quedamos con muchísimos recuerdos bonitos… y, sobre todo, con la alegría de haber disfrutado juntos de esta experiencia junto a nuestros compañeros y compañeras naranjitas.

Otra de las experiencias que más nos ha divertido esta semana ha sido nuestro esperado “Día sobre ruedas”. La ilusión de poder traer de casa algo tan especial como bicicletas y patinetes se notaba en las caras de todos.

Equipados con sus cascos y protecciones, rojitos y naranjas han disfrutado recorriendo los diferentes espacios del cole, compartiendo juegos, aprendiendo unos de otros y practicando habilidades tan importantes como el equilibrio, la coordinación y el respeto por los turnos y las normas de circulación.
Fue una jornada llena de risas, movimiento y convivencia…
¡Se lo pasaron pipa!
Os recuerdo que el próximo sábado 30 de mayo tendrá lugar nuestra esperada fiesta de fin de curso.

A lo largo de esta semana iremos realizando diferentes preparativos en clase, ya que, como sabéis, nos encanta que nuestros niños y niñas formen parte también de la decoración y organización de este día tan especial. La temática de este año será “La Fantasía”, así que seguro que ya estáis pensando en disfraces fabulosos relacionados con mundos mágicos, personajes imaginarios y mucha creatividad.
Os esperamos a todos con muchísimas ganas de compartir una tarde divertida y llena de ilusión junto a toda la comunidad educativa.
Recordad que el próximo viernes el centro cerrará a las 15:00 horas.
Feliz semana familias.
Silvia.