El otoño entra en la clase verde

Buenas tardes familias,

Esta semana el otoño ha empezado a hacerse muy presente en nuestra clase. Y no solo a través de las conversaciones o de todo lo que va llegando de casa, sino porque hemos querido salir a buscarlo, observarlo y experimentarlo en algunos de los espacios que forman parte de nuestro día a día.

Nuestro jardín nos ha permitido reconocer algunos de los árboles que nos regalan sus frutos en esta época: caqui, membrillo, almendro… Hemos observado algunas de sus características y recogido caquis de nuestros propios árboles para llevarlos después a la asamblea y probarlos juntos.

A ellos se han ido sumando otras aportaciones que han llegado desde casa: boniato asado, higos, azufaifas, además de frutas y frutos de otoño, rimas, canciones, pequeños elementos decorativos, animales del bosque e incluso alguna poesía creada por el propio alumnado. Con todo ello iremos preparando próximamente nuestro pequeño rincón de otoño, un espacio que irá tomando forma y enriqueciéndose con aquello que vayamos descubriendo y compartiendo entre todos.

Y esta observación ha llegado también a nuestro taller de expresión plástica. A través de la técnica del frottage, las hojas nos han permitido descubrir sus formas, contornos, nervaduras y texturas para, posteriormente, intentar representarlas mediante el dibujo. Una misma realidad que primero tocamos y observamos y que después tratamos de interpretar y trasladar al papel.

Nuestra asamblea continúa siendo uno de los grandes puntos de encuentro de cada jornada. Como habéis podido conocer también a través de la entrada de la clase roja, en ella se concentran multitud de aprendizajes, responsabilidades y conversaciones. En el grupo verde iremos aumentando progresivamente la complejidad de algunas de las tareas del súper-ayudante y, a lo largo del curso, tendremos ocasión de acercaros algunas de ellas con más detalle.

Esta semana hemos incorporado además una responsabilidad nueva y muy especial: la Patrulla Medioambiental o Patrulla Verde. Cada semana, uno de nuestros equipos será responsable de prestar especial atención al cuidado de los espacios y recursos que compartimos: recoger materiales y juguetes, comprobar que quedan correctamente colocados después de utilizarlos, apagar luces o asegurarnos de que el climatizador queda desconectado cuando no es necesario. Pequeños gestos cotidianos con los que trabajamos autonomía, responsabilidad, corresponsabilidad y cuidado de lo común, y que tendrán continuidad durante la etapa de Primaria.

También seguimos avanzando en algo que está siendo especialmente importante durante estas primeras semanas: aprender a convivir como un grupo que todavía se está construyendo. A través de las diferentes propuestas de juego estamos animándonos a abrir nuestros círculos, compartir con compañeros y compañeras diferentes y acercarnos a materiales y posibilidades de juego que quizá inicialmente despertaban menos nuestro interés. Poco a poco, los grupos de amistad con los que llegamos a la clase verde empiezan a hacerse más flexibles y aparecen nuevas interacciones.

En ese proceso estamos dedicando también mucho tiempo a la resolución positiva de los pequeños conflictos cotidianos: aprender a expresar lo que necesitamos, escuchar al otro, buscar alternativas y encontrar maneras de continuar jugando juntos. Es un aprendizaje que necesita práctica, acompañamiento y tiempo, pero empezamos ya a ver pequeños avances que merece la pena valorar.

Nuestro trabajo de inteligencia emocional continúa teniendo también un espacio propio. Seguimos aprendiendo a reconocer lo que nos ocurre, poner palabras a nuestras emociones y utilizar pequeños recursos que nos ayuden a recuperar la calma cuando lo necesitamos. La respiración y la conciencia corporal forman parte de este aprendizaje y, poco a poco, vamos incorporando también nuevos elementos a nuestro “botiquín de emociones”, una herramienta de la que os hablaré con más detalle en otra entrada.

También hemos compartido con la clase roja un taller de modelado con plastilina. A partir de bolitas, churros y sus múltiples transformaciones hemos trabajado la fuerza de la mano, la prensión, la precisión y la coordinación, descubriendo al mismo tiempo todo lo que puede surgir de unas formas aparentemente tan sencillas.

Y terminamos con otra novedad que nos acompañará durante todo el curso: comienza nuestro préstamo semanal de biblioteca. Cada jueves por la tarde llevaremos a casa un libro para disfrutarlo durante la semana y el jueves siguiente por la mañana deberá regresar al colegio para poder realizar un nuevo préstamo por la tarde. Una rutina sencilla con la que queremos seguir alimentando el gusto por los libros y, al mismo tiempo, aprender a cuidar, responsabilizarnos y devolver aquello que compartimos.

Han sido días llenos de experiencias diferentes, pero todas ellas van dando forma a algo común: una clase verde que empieza a ampliar sus relaciones, asumir responsabilidades, cuidar lo que comparte y descubrir nuevas maneras de aprender juntos.

¡Buen fin de semana!

Esther Justicia.

NUESTRA ASAMBLEA: UN ESPACIO PARA HABLAR, COMPARTIR Y APRENDER.

Cada mañana comenzamos nuestra jornada en la clase roja con uno de los momentos más importantes del día: la asamblea. Un espacio para encontrarnos, escucharnos, compartir y comenzar juntos un nuevo día.

Cada día contamos con un protagonista especial: nuestro súper-ayudante. La lista nos indica a quién le toca desempeñar este papel y asumir pequeñas responsabilidades que favorecen su autonomía y participación en el grupo.

El súper-ayudante pone la fecha, contamos cuántos hemos venido al cole y averiguamos cuántos faltan y quiénes son. También observamos qué día es, qué tiempo hace y alimentamos a Coco, nuestra mascota.

También, tiene un papel muy especial a lo largo de toda la jornada. Es el encargado de repartir a sus compañeros y compañeras todo aquello que vamos necesitando, como la fruta de media mañana, los materiales u otros elementos que utilizamos en nuestras actividades. También encabeza nuestro tren en los desplazamientos por el cole y lleva al cuello su pañuelo rojo, que nos permite identificar visualmente quién desempeña ese día esta importante función.

Más adelante, cuando estas rutinas estén bien interiorizadas, nuestros súper-ayudantes asumirán una nueva responsabilidad: colaborar, junto las otras clases del ciclo, en el montaje de nuestro comedor. Poco a poco vamos incorporando pequeñas tareas que les permiten ganar en autonomía, responsabilidad, colaboración y sentimiento de pertenencia al grupo.

Otro momento importante es descubrir cómo nos sentimos hoy. Utilizamos pompones de diferentes colores asociados a distintas emociones: amarillo para la alegría, rojo para la rabia, negro para el miedo, verde para la calma, azul para la tristeza y rosa para el amor o la ternura. Cada uno elige el que representa cómo se siente esa mañana y lo introduce en un recipiente transparente. Así aprendemos a identificar y expresar nuestras emociones y podemos observar, de manera muy visual, cómo se siente el grupo en general.

También estamos construyendo juntos nuestras normas de aula. Las vamos presentando poco a poco, hablando sobre ellas y comprendiendo por qué son necesarias. Las normas y los límites son fundamentales a estas edades, ya que les ayudan a saber qué pueden hacer y qué se espera de ellos en cada momento, aportándoles seguridad. Además, nuestras normas están formuladas en positivo, poniendo el foco en aquello que sí podemos hacer: caminamos por la clase, escuchamos cuando alguien habla, cuidamos los materiales… Poco a poco las iremos haciendo nuestras.

Y, por supuesto, nuestra asamblea deja espacio a lo espontáneo. Sus experiencias, preguntas y curiosidades generan conversaciones que muchas veces nos llevan a descubrir y profundizar en nuevas temáticas. Así, casi sin darnos cuenta, contamos, pensamos, hablamos, escuchamos, observamos, expresamos cómo nos sentimos y aprendemos juntos.

Hoy comienza una nueva aventura: nuestra libreta viajera. Este primer fin de semana, Dragoni se marcha a casa de nuestra compañera Vega. ¿Qué aventuras vivirán juntos?

El martes, Vega nos contará en la asamblea, con ayuda de la libreta, todo lo que han hecho y compartido. Una experiencia que nos permitirá seguir favoreciendo el lenguaje oral, la secuenciación de experiencias, la expresión ante el grupo y la escucha, creando además un bonito vínculo entre familia y escuela.

Quería agradeceros vuestra asistencia a la presentación del programa de nuestra clase rojita para este curso 2026-2027. Espero que la reunión os resultará interesante y, sobre todo, que os ayudara a conocer un poquito mejor todo lo que vamos a trabajar, aprender y disfrutar juntos a lo largo de este curso.

¡Buen fin de semana!

Eva Mª Oliva.

¿QUÉ VEMOS CUANDO NOS MIRAMOS?: EL AUTORRETRATO

Buenas familias,

Seguimos avanzando en estas primeras semanas, afianzando rutinas y encontrando poco a poco nuestra manera de funcionar como grupo. Como tuve oportunidad de contaros en nuestra reunión, autonomía, autoestima y autoconocimiento están muy presentes en este momento. Ser cada vez más capaces de desenvolverse por sí mismos, reconocer aquello que pueden hacer, descubrir también dónde necesitan ayuda y sentirse seguros para intentarlo son aprendizajes fundamentales en estas edades.

Y todo ello tiene una dimensión individual, pero también colectiva. Conocerse a uno mismo ayuda a encontrar el propio lugar dentro del grupo, a relacionarse con mayor seguridad, reconocer las diferencias, pedir y ofrecer ayuda y comprender que no todos necesitamos lo mismo ni hacemos las cosas de la misma manera. Seguimos, por tanto, construyendo autonomía personal mientras vamos construyendo también nuestra identidad como clase verde.

Poco a poco, la dinámica de la clase verde va tomando forma y hemos comenzado también muchos de los talleres y propuestas específicas que nos acompañarán a lo largo del curso. La lógica-matemática, la expresión artística, el desarrollo emocional, la promoción del lenguaje y los primeros procesos vinculados a la alfabetización van encontrando ya su espacio dentro de nuestra vida cotidiana. Diferentes lenguajes y diferentes maneras de aprender que iremos combinando a través del juego, la experimentación, la manipulación y propuestas cada vez más ajustadas a las necesidades e intereses del grupo.

También nuestra asamblea empieza a convertirse en algo más que ese momento en el que nos encontramos al comenzar el día. Las conversaciones se enriquecen, aparecen preguntas, pequeñas reflexiones, acuerdos, aprendizajes compartidos… y empieza a adquirir ese lugar tan importante que tendrá durante todo el curso en la vida de la clase verde. Pero sobre todo lo que ocurre allí, que es mucho más de lo que parece, os hablaré con calma en una próxima entrada.

Esta semana, sin embargo, quiero detenerme especialmente en una de las propuestas que hemos desarrollado dentro de nuestro taller de expresión artística: el autorretrato.

Esta semana hemos llevado ese “mirarnos a nosotros mismos” al terreno de la expresión artística a través del autorretrato.

Realizar un autorretrato es mucho más que dibujar una cara. Antes de representarnos necesitamos observarnos: reconocer nuestros rasgos, tomar conciencia de las diferentes partes del rostro, su posición y proporción y trasladar esa imagen que tenemos de nosotros mismos al papel. Entran en juego el esquema corporal, la percepción, la orientación espacial y la coordinación visomotriz, pero también algo mucho más personal: cómo me veo, qué rasgos reconozco como propios y cómo decido representarme.

Y esta vez hemos añadido un reto: la acuarela.

Es una técnica preciosa, pero nada sencilla a estas edades. La cantidad de agua, la intensidad del color o la presión del pincel modifican continuamente el resultado y obligan a ajustar nuestras acciones. Además, trabajar con ella requiere seguir y mantener una pequeña secuencia: mojar el pincel, controlar el exceso de agua, cargar suficiente pigmento, pintar y volver a comenzar.

Una sucesión aparentemente sencilla que supone un estupendo ejercicio para nuestras funciones ejecutivas. Necesitamos memoria de trabajo para recordar los pasos mientras estamos pintando; control inhibitorio para contener las ganas de actuar deprisa, cargar demasiado el pincel o saltarnos parte del proceso; atención y paciencia para sostener la tarea; y flexibilidad cognitiva para aceptar que el agua y el color no siempre hacen exactamente lo que habíamos imaginado y buscar otra manera de continuar cuando el resultado no es el esperado.

Y precisamente ahí aparece uno de los aprendizajes que más nos interesa: no todo tiene que salir bien a la primera. Aprender a detenerse, observar, modificar una acción, tolerar una pequeña frustración y volver a intentarlo también forma parte del proceso creativo y, sobre todo, del aprendizaje.

Nuestros autorretratos nos han permitido trabajar técnica, pensamiento, cuerpo y emoción en una misma propuesta. Y aunque todos hemos partido de una consigna común, el resultado no podía ser más personal: tantas maneras de mirarse y representarse como niños y niñas forman nuestra clase verde.

¡Gracias por vuestra asistencia a la reunión!

Esther Justicia

LA IMPORTANCIA DE VOLVER A LA RUTINA.

Después de las vacaciones de verano, de los días sin horarios y de unas rutinas un poquito más flexibles, toca volver a encontrarnos con el cole, con los compañeros y con nuestro día a día.

Y lo estamos haciendo poquito a poco.

Este curso seguimos caminando juntos, aunque estrenamos una nueva clase y, con ella, comienza también una nueva etapa. Tenemos nuevos rincones que descubrir, materiales que explorar, rutinas que recordar y muchas experiencias por vivir. Y qué bonito es hacerlo acompañados de amigos y amigas con los que ya hemos compartido tantos momentos.

Durante estos primeros días hemos dedicado mucho tiempo precisamente a eso: a reencontrarnos y volver a sentirnos grupo. Hemos jugado, construido, imaginado historias, compartido materiales, conversado y disfrutado de esos pequeños momentos que nos ayudan a recuperar la confianza y la seguridad de nuestra rutina.

También hemos comenzado a recordar cómo funciona nuestra clase: qué hacemos al llegar, qué día es hoy, cómo nos organizamos, cómo cuidamos nuestros espacios y materiales… Y hemos reservado un lugar muy importante para nuestras emociones, porque volver al cole también significa sentir muchas cosas: alegría, ilusión, nervios, cansancio, ganas de estar con los amigos e incluso echar un poquito de menos los días de verano. Todas tienen cabida en nuestra clase.

Hemos disfrutado del juego, de las construcciones, los dinosaurios, los disfraces y muchos momentos compartidos. Además, hemos visitado nuestra granja y aula de naturaleza, donde hemos podido observar de cerca a algunos de sus pequeños habitantes. Comparto con vosotros algunas imágenes de estos primeros días juntos.

Sin apenas darnos cuenta, los días han ido pasando y nuestra clase empieza de nuevo a llenarse de conversaciones, risas, juegos, descubrimientos y complicidades.

Nos queda por delante un curso para crecer, aprender, equivocarnos, volver a intentarlo, descubrir, emocionarnos y seguir construyendo recuerdos juntos.

Os recuerdo que el próximo martes 22 de septiembre tendrá lugar nuestra reunión de grupo, de 16:00 a 17:30 h, en nuestra propia aula.

¡Os espero!

Eva Oliva.

¿Preparados para convertirnos en expertos y expertas?

Buenas tardes familias,

Hoy quiero dedicar esta entrada a presentaros una de las actividades más especiales y significativas de la clase verde: “Los expertos”.

El lunes, durante nuestra reunión, hablaremos sobre ella y podré resolver las dudas que puedan surgir, especialmente en relación con vuestro acompañamiento desde casa. Aun así, me parecía interesante anticiparos por aquí su funcionamiento y, sobre todo, el sentido pedagógico que hay detrás de una actividad que nos acompañará durante buena parte del curso.

“Los expertos” es, fundamentalmente, una propuesta de expresión y comunicación oral. Cada niño o niña elegirá voluntariamente un tema que despierte su interés y preparará en casa una pequeña conferencia para compartir posteriormente con el resto del grupo.

El objetivo no es acumular mucha información ni realizar una exposición llena de contenidos. De hecho, el tema elegido es casi la excusa que nos permite poner en marcha procesos mucho más importantes: organizar el pensamiento, seleccionar información, estructurar un discurso, ampliar vocabulario, utilizar conectores lingüísticos, mantener una secuencia y aprender progresivamente a expresarse con mayor claridad ante los demás.

Y junto al lenguaje entran en juego otros muchos aprendizajes. Preparar una exposición requiere planificar, mantener la atención, recordar una secuencia, tomar decisiones, inhibir aquello que en ese momento no necesitamos y llegar hasta el final de una tarea que se desarrolla en diferentes momentos. Son procesos relacionados con las funciones ejecutivas que iremos poniendo en juego de una manera completamente funcional.

También existe una dimensión personal y social que para mí tiene muchísimo valor. Ponerse delante del grupo, sentirse escuchado, comprobar que los demás muestran interés por aquello que uno ha preparado y descubrirse capaz de hacerlo contribuye a construir seguridad, autonomía, autoestima y una imagen cada vez más ajustada de las propias capacidades. Y quienes escuchan también aprenden: a respetar el turno de palabra, mantener la atención, formular preguntas y valorar el trabajo de un compañero o compañera.

Por eso, en esta actividad el proceso importa tanto o más que el resultado.

La preparación seguirá cinco fases:

1. Partimos de lo que ya sabemos.
Antes de investigar, escucharemos sus ideas previas sobre el tema elegido. Qué saben, qué creen saber, qué experiencias tienen relacionadas con él y qué les gustaría descubrir.

2. Investigamos.
Buscaremos información utilizando diferentes fuentes: libros de casa o de la biblioteca, internet, personas que conozcan especialmente el tema, experiencias, visitas… Podremos recopilar también fotografías, objetos u otros materiales que ayuden a comprender y enriquecer aquello que quieren contar.

3. Organizamos las ideas.
Con la información recogida elaboraremos un pequeño guion que les permita decidir qué quieren transmitir y en qué orden. Esta estructura será su apoyo para construir posteriormente el discurso oral. No buscamos que memoricen un texto, sino que sepan qué quieren contar y encuentren sus propias palabras para hacerlo.

4. Elaboramos el apoyo visual.
Podrán utilizar hasta un máximo de tres cartulinas, en las que aparecerá el título del experto y podrán incorporar fotografías u otros elementos relacionados con la exposición. Es conveniente numerarlas para facilitar la secuencia.

Y aquí hay algo importante: el trabajo debe seguir siendo suyo. Recortar, seleccionar, decidir dónde colocar, pegar, escribir aquello que esté a su alcance… forma parte también de la actividad. El resultado no necesita ser perfecto; necesita permitirnos reconocer la participación del niño o la niña que lo ha realizado.

5. Preparamos la exposición oral.
En esta última fase vuestro papel como modelo será especialmente valioso. Podréis ayudarles a ordenar el discurso, ofrecerles vocabulario, mostrarles cómo enlazar unas ideas con otras y practicar juntos la exposición. Pero intentaremos evitar que el resultado sea un discurso adulto aprendido de memoria. Necesitamos seguir escuchándolos a ellos y a ellas.

A lo largo del curso iremos viendo cómo evolucionan estas conferencias: cómo aumenta su capacidad para organizar lo que quieren decir, cómo enriquecen su lenguaje, cómo necesitan cada vez menos apoyo y cómo ganan seguridad al situarse delante del grupo.

Porque no buscamos pequeñas conferencias perfectas. Buscamos niños y niñas capaces de investigar, organizar sus ideas, comunicarlas y descubrir que aquello que piensan y tienen que contar merece ser escuchado.

El lunes terminaremos de concretar algunos aspectos prácticos de la actividad y resolveremos las dudas que puedan surgir. Mientras tanto, solo puedo haceros una recomendación: disfrutad mucho del proceso y dejadles hacer. Ahí estará buena parte del aprendizaje.

Nuestra semana comenzó con algo muy especial: celebramos el quinto cumpleaños de nuestro compañero Luca. Compartimos juntos este pequeño gran momento y disfrutamos de la alegría que supone celebrar que uno de nosotros cumple años.

¡Muchísimas felicidades, Luca! Esperamos que disfrutaras tanto como nosotros compartiendo contigo este día.

Y antes de despedirme, quiero compartir con vosotros algunas imágenes de estos primeros días juntos. Poco a poco vamos encontrando nuestro ritmo como grupo y, la verdad, es que está siendo un comienzo muy bonito. Nos estamos conociendo, recuperando rutinas, estrenando otras nuevas y disfrutando mucho de los momentos de juego compartido.

Los espacios exteriores nos están regalando también escenas preciosas: pequeños grupos que se buscan, juegos que surgen de manera espontánea, carreras, conversaciones, acuerdos y muchas risas. Verlos disfrutar, relacionarse y desenvolverse con tanta naturalidad es una estupenda manera de empezar a conocernos también desde otro lugar.

Yo estoy disfrutando mucho de estos primeros días con ellos y ellas y tengo muchas ganas de todo lo que iremos construyendo juntos a lo largo del curso.

Nos vemos el lunes. Hasta entonces ¡disfrutad del fin de semana!

Esther Justicia.

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