Como ya sabéis, nuestro método de propuestas parte de los intereses, inquietudes y motivaciones de los niños y niñas, convirtiéndolos en protagonistas de sus propios aprendizajes. A través de sus propuestas, el juego y las conversaciones que van surgiendo, vamos construyendo nuevas experiencias y descubriendo juntos aquello que despierta nuestra curiosidad.
Esta semana, tras realizar nuestra votación, los dinosaurios fueron la propuesta de juego más elegida por nuestros rojitos. Y, casi sin darnos cuenta, nuestra clase se ha transformado en un auténtico Parque Jurásico.
Poco a poco, han ido trayendo de casa diferentes materiales para enriquecer nuestra propuesta. Cada uno tiene su momento especial durante la asamblea para mostrar a sus compañeros qué ha traído, contarnos por qué lo ha elegido y compartir aquello que sabe sobre el tema. De esta forma, fomentamos la expresión oral, la escucha activa, la confianza para hablar ante el grupo y el aprendizaje entre iguales.
Y es que, gracias a las aportaciones de todos, jugamos, investigamos, compartimos conocimientos y descubrimos cosas nuevas. Pero lo más interesante es que una simple conversación puede llevarnos a nuevos aprendizajes
En una de las asambleas posteriores al juego surgió una reflexión muy interesante: los dinosaurios y los seres humanos no vivieron juntos Incluso algún compañero comentó que, por aquel entonces, las personas éramos «átomos», haciendo referencia a que todavía no existíamos. Otros comenzaron a hablar sobre la desaparición de los dinosaurios y apareció una nueva palabra que despertó muchísimo interés: ¡VOLCANES!
Así que, siguiendo el hilo de sus conversaciones y curiosidades, decidimos trasladar este interés a nuestro taller creativo, donde hemos construido un volcán utilizando plastilina. Amasando, aplastando este material para darle forma y, una vez terminado, llegó el momento más esperado: ¡hacerlo entrar en erupción! Para ello mezclamos vinagre, bicarbonato y colorante alimenticio rojo, observando con enorme asombro cómo se producía una reacción química que generaba espuma y simulaba la salida de la lava por la chimenea del volcán.
¡Sus caras de sorpresa lo decían todo!
También hemos realizado la expresión gráfica acerca de lo que hemos jugado. Esa representación no se trata simplemente de hacer un dibujo, sino de realizar un importante ejercicio cognitivo: recordar lo que han vivido durante el juego, organizar mentalmente esa idea y representarla mediante el lenguaje gráfico.
De esta manera, durante la semana hemos ido enlazando dinosaurios, volcanes, creatividad, experimentación, lenguaje oral y pensamiento científico, partiendo siempre de su motivación.
Porque eso es precisamente lo que buscamos con nuestro Método de propuestas: que una idea lleve a otra, que las preguntas abran nuevos caminos y que los aprendizajes nazcan de la curiosidad y tengan sentido para ellos.
Dragoni se marcha de viaje con nuestra compañera Nora.
Esta semana hemos puesto en marcha nuestro primer proyecto de emprendimiento del curso y la clase verde ya está inmersa en los preparativos de una representación teatral muy especial.
Con motivo de la próxima fiesta del otoño, tenemos un reto por delante: preparar una obra de teatro para compartirla con todo el alumnado de Educación Infantil. Un objetivo común que nos invita a organizarnos, tomar decisiones, buscar soluciones y trabajar juntos para conseguirlo.
Y es precisamente ahí donde aparece el sentido del emprendimiento escolar a estas edades. No hablamos de crear una empresa ni de desarrollar una actividad económica, sino de aprender a identificar una necesidad o un reto real y responder a él con iniciativa, creatividad, cooperación y responsabilidad. Se trata de pasar de las ideas a la acción, participando activamente en las decisiones y descubriendo que somos capaces de transformar nuestras propuestas en algo que podemos compartir con los demás.
La obra elegida es Las enseñanzas de la lluvia, una adaptación de una leyenda africana que hemos conocido a través de su lectura en la asamblea. Después llegó uno de los momentos más esperados: el casting. Entre propuestas y votaciones fuimos repartiendo los personajes, mientras una compañera y yo asumimos la narración de la historia.
Y así comenzó a tomar forma nuestro pequeño proyecto.
De las ideas a las soluciones
Una de las experiencias más interesantes de estos primeros días ha sido pensar cómo queremos representar la historia. ¿Qué elementos necesitamos? ¿Cómo podemos construirlos? ¿Qué materiales podríamos utilizar?
La lluvia de ideas ha dado lugar a conversaciones verdaderamente enriquecedoras. Por ejemplo, en una de las escenas, el elefante debe derribar parte de la vegetación. Pero ¿cómo hacemos un árbol que pueda caerse durante la representación y después volver a colocarse?
Han surgido propuestas de todo tipo: estructuras de cartón, papeles sujetos con cuerdas, sistemas con imanes… Cada idea nos ha llevado a imaginar posibilidades, anticipar dificultades, escuchar otras opiniones y buscar nuevas alternativas.
Detrás de estas conversaciones aparecen aprendizajes fundamentales: creatividad, planificación, resolución de problemas, flexibilidad cognitiva y toma de decisiones. Y, sobre todo, la oportunidad de comprobar que una idea puede mejorar cuando la compartimos y la pensamos entre todos.
La cooperación, una palabra que ya forma parte de nuestro día a día, adquiere aquí un sentido especialmente significativo: cada aportación cuenta y necesitamos del trabajo de los demás para alcanzar nuestro objetivo.
Pensar, decidir y crear: mucho más que elaborar materiales
La expresión artística ocupa también un lugar importante en este proyecto, pero me gustaría detenerme en algo que no siempre resulta visible cuando observamos las producciones terminadas.
Antes de confeccionar las caretas o elaborar elementos del decorado, como el sol y el charco que aparecen en la historia, hemos dedicado tiempo a imaginar cómo queríamos hacerlos, proponer materiales, valorar diferentes posibilidades y llegar a acuerdos sobre sus formas, colores o tamaños.
Después llega el momento de llevar esas decisiones a la práctica. En ocasiones, las características de los materiales o la complejidad de determinadas tareas requieren el acompañamiento y la intervención del adulto. Pero eso no resta protagonismo al alumnado: las producciones son el resultado de un proceso compartido en el que sus ideas y decisiones tienen un papel fundamental.
Colorear, recortar, pegar o construir nos permite desarrollar habilidades motrices, coordinación y precisión. Pero, además, cuando estas acciones responden a una intención previamente pensada y acordada, adquieren un significado mucho más amplio.
Una historia que nos invita a hablar, escuchar y escribir
La preparación del teatro también nos está ofreciendo numerosas oportunidades para avanzar en nuestro proceso alfabetizador.
La lectura y comprensión de la historia, el descubrimiento de palabras poco habituales, la construcción de frases, la ampliación del vocabulario y los primeros ensayos nos ayudan a desarrollar el lenguaje oral, organizar nuestro discurso y comprender la importancia de escuchar para saber cuándo intervenir.
Porque alfabetizar no consiste únicamente en aprender letras o comenzar a escribir palabras. También implica comprender lo que escuchamos, expresarnos con claridad, enriquecer nuestro lenguaje y descubrir para qué sirven la lectura y la escritura.
También hemos realizado un taller de comprensión y secuenciación narrativa a partir de seis escenas que representan momentos importantes de nuestra obra. Las imágenes se presentaron desordenadas y cada niño y niña tuvo que observarlas, identificar qué sucedía en cada una, reconstruir el hilo de la historia y colocarlas en el orden adecuado, recortándolas y pegándolas posteriormente en otra hoja. Un trabajo que ya podéis ver expuesto en nuestro tablón y que nos permite desarrollar comprensión oral, memoria, organización temporal, relaciones de causa y efecto y pensamiento secuencial.
Porque comprender una narración no es solamente recordar lo que ocurre, sino entender cómo se relacionan los acontecimientos y por qué suceden en un determinado orden. Estas habilidades constituyen una base fundamental para la futura comprensión lectora y forman parte del proceso alfabetizador mucho antes de que la lectura convencional esté plenamente adquirida.
La escritura también ha encontrado su lugar dentro del proyecto. Hemos elaborado un cartel con el reparto de personajes en el que cada cual ha escrito su nombre y algunos compañeros y compañeras han añadido dibujos. Una pequeña muestra de cómo la escritura adquiere una función comunicativa real, al servicio de una necesidad que surge de nuestra propia actividad.
Y desde el área de Música estamos preparando una canción final acompañada de percusión corporal, incorporando nuevas formas de expresión a esta experiencia compartida.
Aprender a equivocarnos y seguir adelante
Los primeros ensayos nos han regalado también conversaciones importantes. Todavía estamos familiarizándonos con nuestras intervenciones, aprendiendo a reconocer cuándo nos toca hablar y a escuchar atentamente a los demás, antes de incorporar los gestos y la interpretación.
En este proceso han aparecido emociones como el miedo o la vergüenza ante la posibilidad de actuar delante del público. Hemos hablado de ellas y también de algo que nos ha ayudado a mirar la situación de otra manera: quienes vengan a vernos no conocen nuestras frases exactas y, si alguna se nos olvida, siempre podemos buscar otra manera de contar lo que queremos decir.
Equivocarse no significa que tengamos que detenernos. Podemos improvisar, pedir ayuda, buscar alternativas y continuar.
El teatro nos permite así trabajar la confianza, la empatía, la tolerancia a la frustración y la autorregulación. Aprendemos a reconocer lo que sentimos, a expresar nuestras preocupaciones, a respetar las emociones de los demás y a encontrar recursos para afrontar situaciones que inicialmente pueden generarnos inseguridad.
También ponemos en juego nuestras funciones ejecutivas, un conjunto de procesos cognitivos que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un objetivo, regular nuestros impulsos y adaptarnos a situaciones nuevas. Entre ellas destacan tres especialmente importantes durante la infancia:
La memoria de trabajo, necesaria para recordar las intervenciones, mantener presente la secuencia de la historia y reconocer las señales que indican cuándo nos toca participar.
El control inhibitorio, que nos ayuda a esperar nuestro turno, mantener la atención y evitar intervenir impulsivamente cuando otro compañero se equivoca.
La flexibilidad cognitiva, imprescindible para buscar alternativas, improvisar cuando algo no sucede como esperábamos y aceptar que las propuestas propias pueden modificarse o enriquecerse con las de los demás.
Estas habilidades no se desarrollan únicamente mediante ejercicios específicos. La investigación en neuroeducación destaca el valor de las experiencias globalizadas que integran movimiento, emoción, relaciones sociales y actividad cognitiva. El teatro constituye un contexto especialmente rico para ponerlas en práctica de manera significativa.
Y todo ello ocurre mientras nos preparamos para compartir algo que estamos creando juntos.
Todavía nos quedan ensayos, decisiones, materiales por elaborar y seguramente más de un pequeño problema que resolver. Pero quizá ahí esté una de las mayores riquezas de este proyecto: el aprendizaje no espera al día de la representación; está sucediendo ya, en cada conversación, en cada propuesta y en cada decisión compartida.
Y mientras nuestro proyecto teatral va tomando forma, también lo hace nuestro rincón de otoño, que continúa enriqueciéndose con las aportaciones que van llegando de casa y con nuestros propios descubrimientos. Os dejamos algunas imágenes para que podáis ver cómo está quedando este pequeño espacio compartido.
Y entre tantos preparativos también hemos tenido tiempo para celebrar los cumpleaños de nuestros compañeros Bruno y Leo G. ¡Muchas felicidades a los dos! Nos encanta seguir compartiendo estos momentos tan especiales en la clase verde.
Nos reencontramos el martes, después del festivo, para continuar dando forma a nuestro proyecto.
NOTA: Hoy se os ha enviado por correo el plan anual de actividades. Os recomiendo anotar las fechas importantes que en él aparecen.
Hoy quiero mostraros algunos de los talleres que hemos llevado a cabo hasta ahora. ¡Esto no ha hecho más que empezar!
Nuestra metodología en Alquería nos permite la flexibilización y personalización del aprendizaje para atender las necesidades, intereses y ajustarse a los distintos ritmos de aprendizaje. Aunque nuestro pilar fundamental es el Método de Propuestas, también educamos dentro de un paisaje de aprendizaje que contempla otras metodologías activas igualmente basadas en el constructivismo, como pueden ser: el aprendizaje basado en proyectos (ABP), el trabajo cooperativo y colaborativo y los talleres complementarios. A través de ellos ofrecemos propuestas variadas en las que pueden experimentar, manipular, jugar, observar, pensar, crear y aprender desde la propia experiencia.
En nuestro Taller de alfabetización nos acercamos al lenguaje de una manera vivencial y adaptada a estas edades. Una de las propuestas ha estado destinada a trabajar la identificación léxica, descubriendo que las frases están formadas por palabras que podemos separar y contar. Para ello utilizamos también el movimiento, tan importante en Educación Infantil, haciendo visible y concreto a través de nuestro cuerpo un aprendizaje que inicialmente puede resultar más abstracto. Así vamos desarrollando nuestra conciencia léxica y sentando las bases de futuros aprendizajes relacionados con la lectura y la escritura.
También reservamos momentos para visitar nuestra biblioteca, acercándonos a los cuentos, observando sus ilustraciones, compartiéndolos con los compañeros y disfrutando del placer de descubrir todo aquello que se esconde entre sus páginas.
También dedicamos algunas sesiones al desarrollo de las Funciones ejecutivas. En esta ocasión hemos jugado a “¿Qué animal soy?”. Uno de nosotros lleva en la cabeza la imagen de un animal que no puede ver y, mediante preguntas a sus compañeros ¿vive en la granja?, ¿vive en el mar?, ¿vive en la selva?, debe intentar averiguar de cuál se trata. Los demás conocemos la respuesta, pero tenemos una consigna fundamental: ¡no podemos decir su nombre! A través del juego ponemos en marcha la atención, la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva, además del razonamiento y el lenguaje oral.
La lógico-matemática también está muy presente a través de propuestas manipulativas. Jugamos con números y cantidades, contamos, establecemos relaciones, realizamos seriaciones y exploramos diferentes posibilidades con los materiales. De esta forma, los aprendizajes lógico-matemáticos se van construyendo desde la acción, la observación y la experimentación.
A través del clásico juego de la oca, aprendemos a contar, esperar nuestro turno, respetar unas reglas comunes, organizarnos con los demás y resolver pequeñas situaciones de forma cada vez más autónoma. Nos organizamos en pequeños equipos, repartimos las fichas, establecemos los turnos y recordamos las reglas. Después llega uno de nuestros principales retos: intentar desarrollar el juego de la manera más autónoma posible, mientras la maestra va pasando por los distintos equipos para observar, supervisar y acompañar cuando es necesario.
Con la llegada del otoño, nuestro Taller experimental se ha llenado de elementos naturales propios de esta estación. A través de las partes sueltas, experimentamos con ramas, frutos, semillas, rodajas y anillas de madera y otros materiales que podemos tocar, observar, combinar, ordenar y transformar para dar forma a nuestras propias creaciones. No existe un modelo que copiar ni un único resultado posible: cada uno imagina, prueba, modifica y construye según sus propias ideas.
Hoyhemos vivido una tarde muy especial con la inauguración de nuestras Tardes Cooperativas, una actividad compartida por las clases Naranja, Roja y Verde en el que aprendemos a colaborar, ayudarnos y disfrutar juntos a través de diferentes actividades previamente planificadas, que iremos reflejando en el tablón principal de nuestro pasillo de Infantil.
Hoy hemos acogido especialmente al grupo Naranja, que se inicia en esta aventura. Entre todos les hemos contado algunas de las experiencias que iremos compartiendo durante el curso: cuidar y limpiar nuestro patio, atender los arriates y jardineras, escuchar narraciones de cuentos, disfrutar de juegos tradicionales en el jardín, recoger hojas, plantar los esquejes de nuestro vivero, merendar todos juntos… ¡y muchas cosas más! Estas tardes nos brindan, además, una estupenda oportunidad para convivir con compañeros y compañeras de otras edades, asumir pequeñas responsabilidades, ayudarnos y sentirnos parte de un grupo más amplio.
Porque en la clase rojita jugar, tocar, moverse, observar, preguntar, probar, equivocarse, volver a intentarlo y compartir con los demás también son formas de aprender.
Esta semana el otoño ha empezado a hacerse muy presente en nuestra clase. Y no solo a través de las conversaciones o de todo lo que va llegando de casa, sino porque hemos querido salir a buscarlo, observarlo y experimentarlo en algunos de los espacios que forman parte de nuestro día a día.
Nuestro jardín nos ha permitido reconocer algunos de los árboles que nos regalan sus frutos en esta época: caqui, membrillo, almendro… Hemos observado algunas de sus características y recogido caquis de nuestros propios árboles para llevarlos después a la asamblea y probarlos juntos.
A ellos se han ido sumando otras aportaciones que han llegado desde casa: boniato asado, higos, azufaifas, además de frutas y frutos de otoño, rimas, canciones, pequeños elementos decorativos, animales del bosque e incluso alguna poesía creada por el propio alumnado. Con todo ello iremos preparando próximamente nuestro pequeño rincón de otoño, un espacio que irá tomando forma y enriqueciéndose con aquello que vayamos descubriendo y compartiendo entre todos.
Y esta observación ha llegado también a nuestro taller de expresión plástica. A través de la técnica del frottage, las hojas nos han permitido descubrir sus formas, contornos, nervaduras y texturas para, posteriormente, intentar representarlas mediante el dibujo. Una misma realidad que primero tocamos y observamos y que después tratamos de interpretar y trasladar al papel.
Nuestra asamblea continúa siendo uno de los grandes puntos de encuentro de cada jornada. Como habéis podido conocer también a través de la entrada de la clase roja, en ella se concentran multitud de aprendizajes, responsabilidades y conversaciones. En el grupo verde iremos aumentando progresivamente la complejidad de algunas de las tareas del súper-ayudante y, a lo largo del curso, tendremos ocasión de acercaros algunas de ellas con más detalle.
Esta semana hemos incorporado además una responsabilidad nueva y muy especial: la Patrulla Medioambiental o Patrulla Verde. Cada semana, uno de nuestros equipos será responsable de prestar especial atención al cuidado de los espacios y recursos que compartimos: recoger materiales y juguetes, comprobar que quedan correctamente colocados después de utilizarlos, apagar luces o asegurarnos de que el climatizador queda desconectado cuando no es necesario. Pequeños gestos cotidianos con los que trabajamos autonomía, responsabilidad, corresponsabilidad y cuidado de lo común, y que tendrán continuidad durante la etapa de Primaria.
También seguimos avanzando en algo que está siendo especialmente importante durante estas primeras semanas: aprender a convivir como un grupo que todavía se está construyendo. A través de las diferentes propuestas de juego estamos animándonos a abrir nuestros círculos, compartir con compañeros y compañeras diferentes y acercarnos a materiales y posibilidades de juego que quizá inicialmente despertaban menos nuestro interés. Poco a poco, los grupos de amistad con los que llegamos a la clase verde empiezan a hacerse más flexibles y aparecen nuevas interacciones.
En ese proceso estamos dedicando también mucho tiempo a la resolución positiva de los pequeños conflictos cotidianos: aprender a expresar lo que necesitamos, escuchar al otro, buscar alternativas y encontrar maneras de continuar jugando juntos. Es un aprendizaje que necesita práctica, acompañamiento y tiempo, pero empezamos ya a ver pequeños avances que merece la pena valorar.
Nuestro trabajo de inteligencia emocional continúa teniendo también un espacio propio. Seguimos aprendiendo a reconocer lo que nos ocurre, poner palabras a nuestras emociones y utilizar pequeños recursos que nos ayuden a recuperar la calma cuando lo necesitamos. La respiración y la conciencia corporal forman parte de este aprendizaje y, poco a poco, vamos incorporando también nuevos elementos a nuestro “botiquín de emociones”, una herramienta de la que os hablaré con más detalle en otra entrada.
También hemos compartido con la clase roja un taller de modelado con plastilina. A partir de bolitas, churros y sus múltiples transformaciones hemos trabajado la fuerza de la mano, la prensión, la precisión y la coordinación, descubriendo al mismo tiempo todo lo que puede surgir de unas formas aparentemente tan sencillas.
Y terminamos con otra novedad que nos acompañará durante todo el curso: comienza nuestro préstamo semanal de biblioteca. Cada jueves por la tarde llevaremos a casa un libro para disfrutarlo durante la semana y el jueves siguiente por la mañana deberá regresar al colegio para poder realizar un nuevo préstamo por la tarde. Una rutina sencilla con la que queremos seguir alimentando el gusto por los libros y, al mismo tiempo, aprender a cuidar, responsabilizarnos y devolver aquello que compartimos.
Han sido días llenos de experiencias diferentes, pero todas ellas van dando forma a algo común: una clase verde que empieza a ampliar sus relaciones, asumir responsabilidades, cuidar lo que comparte y descubrir nuevas maneras de aprender juntos.
Cada mañana comenzamos nuestra jornada en la clase roja con uno de los momentos más importantes del día: la asamblea. Un espacio para encontrarnos, escucharnos, compartir y comenzar juntos un nuevo día.
Cada día contamos con un protagonista especial: nuestro súper-ayudante. La lista nos indica a quién le toca desempeñar este papel y asumir pequeñas responsabilidades que favorecen su autonomía y participación en el grupo.
El súper-ayudante pone la fecha, contamos cuántos hemos venido al cole y averiguamos cuántos faltan y quiénes son. También observamos qué día es, qué tiempo hace y alimentamos a Coco, nuestra mascota.
También, tiene un papel muy especial a lo largo de toda la jornada. Es el encargado de repartir a sus compañeros y compañeras todo aquello que vamos necesitando, como la fruta de media mañana, los materiales u otros elementos que utilizamos en nuestras actividades. También encabeza nuestro tren en los desplazamientos por el cole y lleva al cuello su pañuelo rojo, que nos permite identificar visualmente quién desempeña ese día esta importante función.
Más adelante, cuando estas rutinas estén bien interiorizadas, nuestros súper-ayudantes asumirán una nueva responsabilidad: colaborar, junto las otras clases del ciclo, en el montaje de nuestro comedor. Poco a poco vamos incorporando pequeñas tareas que les permiten ganar en autonomía, responsabilidad, colaboración y sentimiento de pertenencia al grupo.
Otro momento importante es descubrir cómo nos sentimos hoy. Utilizamos pompones de diferentes colores asociados a distintas emociones: amarillo para la alegría, rojo para la rabia, negro para el miedo, verde para la calma, azul para la tristeza y rosa para el amor o la ternura. Cada uno elige el que representa cómo se siente esa mañana y lo introduce en un recipiente transparente. Así aprendemos a identificar y expresar nuestras emociones y podemos observar, de manera muy visual, cómo se siente el grupo en general.
También estamos construyendo juntos nuestras normas de aula. Las vamos presentando poco a poco, hablando sobre ellas y comprendiendo por qué son necesarias. Las normas y los límites son fundamentales a estas edades, ya que les ayudan a saber qué pueden hacer y qué se espera de ellos en cada momento, aportándoles seguridad. Además, nuestras normas están formuladas en positivo, poniendo el foco en aquello que sí podemos hacer: caminamos por la clase, escuchamos cuando alguien habla, cuidamos los materiales… Poco a poco las iremos haciendo nuestras.
Y, por supuesto, nuestra asamblea deja espacio a lo espontáneo. Sus experiencias, preguntas y curiosidadesgeneran conversaciones que muchas veces nos llevan a descubrir y profundizar en nuevas temáticas. Así, casi sin darnos cuenta, contamos, pensamos, hablamos, escuchamos, observamos, expresamos cómo nos sentimos y aprendemos juntos.
Hoy comienza una nueva aventura: nuestra libreta viajera. Este primer fin de semana, Dragoni se marcha a casa de nuestra compañera Vega. ¿Qué aventuras vivirán juntos?
El martes, Vega nos contará en la asamblea, con ayuda de la libreta, todo lo que han hecho y compartido. Una experiencia que nos permitirá seguir favoreciendo el lenguaje oral, la secuenciación de experiencias, la expresión ante el grupo y la escucha, creando además un bonito vínculo entre familia y escuela.
Quería agradeceros vuestra asistencia a la presentación del programa de nuestra clase rojita para este curso 2026-2027. Espero que la reunión os resultará interesante y, sobre todo, que os ayudara a conocer un poquito mejor todo lo que vamos a trabajar, aprender y disfrutar juntos a lo largo de este curso.
¡Buen fin de semana!
Eva Mª Oliva.
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