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¿Preparados para convertirnos en expertos y expertas?

Buenas tardes familias,

Hoy quiero dedicar esta entrada a presentaros una de las actividades más especiales y significativas de la clase verde: “Los expertosâ€.

El lunes, durante nuestra reunión, hablaremos sobre ella y podré resolver las dudas que puedan surgir, especialmente en relación con vuestro acompañamiento desde casa. Aun así, me parecía interesante anticiparos por aquí su funcionamiento y, sobre todo, el sentido pedagógico que hay detrás de una actividad que nos acompañará durante buena parte del curso.

“Los expertos†es, fundamentalmente, una propuesta de expresión y comunicación oral. Cada niño o niña elegirá voluntariamente un tema que despierte su interés y preparará en casa una pequeña conferencia para compartir posteriormente con el resto del grupo.

El objetivo no es acumular mucha información ni realizar una exposición llena de contenidos. De hecho, el tema elegido es casi la excusa que nos permite poner en marcha procesos mucho más importantes: organizar el pensamiento, seleccionar información, estructurar un discurso, ampliar vocabulario, utilizar conectores lingüísticos, mantener una secuencia y aprender progresivamente a expresarse con mayor claridad ante los demás.

Y junto al lenguaje entran en juego otros muchos aprendizajes. Preparar una exposición requiere planificar, mantener la atención, recordar una secuencia, tomar decisiones, inhibir aquello que en ese momento no necesitamos y llegar hasta el final de una tarea que se desarrolla en diferentes momentos. Son procesos relacionados con las funciones ejecutivas que iremos poniendo en juego de una manera completamente funcional.

También existe una dimensión personal y social que para mí tiene muchísimo valor. Ponerse delante del grupo, sentirse escuchado, comprobar que los demás muestran interés por aquello que uno ha preparado y descubrirse capaz de hacerlo contribuye a construir seguridad, autonomía, autoestima y una imagen cada vez más ajustada de las propias capacidades. Y quienes escuchan también aprenden: a respetar el turno de palabra, mantener la atención, formular preguntas y valorar el trabajo de un compañero o compañera.

Por eso, en esta actividad el proceso importa tanto o más que el resultado.

La preparación seguirá cinco fases:

1. Partimos de lo que ya sabemos.
Antes de investigar, escucharemos sus ideas previas sobre el tema elegido. Qué saben, qué creen saber, qué experiencias tienen relacionadas con él y qué les gustaría descubrir.

2. Investigamos.
Buscaremos información utilizando diferentes fuentes: libros de casa o de la biblioteca, internet, personas que conozcan especialmente el tema, experiencias, visitas… Podremos recopilar también fotografías, objetos u otros materiales que ayuden a comprender y enriquecer aquello que quieren contar.

3. Organizamos las ideas.
Con la información recogida elaboraremos un pequeño guion que les permita decidir qué quieren transmitir y en qué orden. Esta estructura será su apoyo para construir posteriormente el discurso oral. No buscamos que memoricen un texto, sino que sepan qué quieren contar y encuentren sus propias palabras para hacerlo.

4. Elaboramos el apoyo visual.
Podrán utilizar hasta un máximo de tres cartulinas, en las que aparecerá el título del experto y podrán incorporar fotografías u otros elementos relacionados con la exposición. Es conveniente numerarlas para facilitar la secuencia.

Y aquí hay algo importante: el trabajo debe seguir siendo suyo. Recortar, seleccionar, decidir dónde colocar, pegar, escribir aquello que esté a su alcance… forma parte también de la actividad. El resultado no necesita ser perfecto; necesita permitirnos reconocer la participación del niño o la niña que lo ha realizado.

5. Preparamos la exposición oral.
En esta última fase vuestro papel como modelo será especialmente valioso. Podréis ayudarles a ordenar el discurso, ofrecerles vocabulario, mostrarles cómo enlazar unas ideas con otras y practicar juntos la exposición. Pero intentaremos evitar que el resultado sea un discurso adulto aprendido de memoria. Necesitamos seguir escuchándolos a ellos y a ellas.

A lo largo del curso iremos viendo cómo evolucionan estas conferencias: cómo aumenta su capacidad para organizar lo que quieren decir, cómo enriquecen su lenguaje, cómo necesitan cada vez menos apoyo y cómo ganan seguridad al situarse delante del grupo.

Porque no buscamos pequeñas conferencias perfectas. Buscamos niños y niñas capaces de investigar, organizar sus ideas, comunicarlas y descubrir que aquello que piensan y tienen que contar merece ser escuchado.

El lunes terminaremos de concretar algunos aspectos prácticos de la actividad y resolveremos las dudas que puedan surgir. Mientras tanto, solo puedo haceros una recomendación: disfrutad mucho del proceso y dejadles hacer. Ahí estará buena parte del aprendizaje.

Nuestra semana comenzó con algo muy especial: celebramos el quinto cumpleaños de nuestro compañero Luca. Compartimos juntos este pequeño gran momento y disfrutamos de la alegría que supone celebrar que uno de nosotros cumple años.

¡Muchísimas felicidades, Luca! Esperamos que disfrutaras tanto como nosotros compartiendo contigo este día.

Y antes de despedirme, quiero compartir con vosotros algunas imágenes de estos primeros días juntos. Poco a poco vamos encontrando nuestro ritmo como grupo y, la verdad, es que está siendo un comienzo muy bonito. Nos estamos conociendo, recuperando rutinas, estrenando otras nuevas y disfrutando mucho de los momentos de juego compartido.

Los espacios exteriores nos están regalando también escenas preciosas: pequeños grupos que se buscan, juegos que surgen de manera espontánea, carreras, conversaciones, acuerdos y muchas risas. Verlos disfrutar, relacionarse y desenvolverse con tanta naturalidad es una estupenda manera de empezar a conocernos también desde otro lugar.

Yo estoy disfrutando mucho de estos primeros días con ellos y ellas y tengo muchas ganas de todo lo que iremos construyendo juntos a lo largo del curso.

Nos vemos el lunes. Hasta entonces ¡disfrutad del fin de semana!

Esther Justicia.

¡La clase verde comienza un nuevo curso!

¡Bienvenidas, familias, a un nuevo curso!

Hoy comienza oficialmente un curso muy especial para la clase verde: el último de nuestra etapa de Educación Infantil. Tenemos por delante muchos meses para crecer, aprender, jugar, investigar, compartir y seguir conquistando autonomía, pero también para disfrutar plenamente de este último año de Infantil y de todo lo que aún nos queda por descubrir juntos.

Durante los días de acogida hemos tenido la oportunidad de encontrarnos de manera tranquila y progresiva. Hemos compartido algunos recuerdos del verano, jugado, descubierto los nuevos materiales y espacios del aula y comenzado a recordar algunas normas básicas que nos ayudarán en nuestra convivencia diaria. También hemos recibido con mucho cariño a Bruno, nuestro nuevo compañero, mientras esperamos la próxima incorporación de Chiara, con quien quedará completo nuestro grupo.

Para mí estos primeros momentos tienen un valor especial. Estrenar curso supone siempre reajustar rutinas, reconocer nuevos espacios y dinámicas y establecer nuevos vínculos. Y ese proceso nos implica a todos: a los niños y niñas, a sus familias y también a mí, que comienzo el bonito reto de conocerlos, descubrir sus intereses, sus fortalezas y sus necesidades, y encontrar la mejor manera de acompañarles.

Por eso hemos querido empezar despacio. A partir del lunes iremos incorporando las rutinas propias de la clase verde y comenzarán a aparecer las propuestas, juegos, investigaciones, conversaciones y experiencias que irán dando forma a nuestro curso.

Este blog será también una forma de acercaros a ese día a día. Aproximadamente una vez por semana, aunque sin un día fijo de publicación, compartiré algunos de los momentos más significativos de nuestra vida en el aula. No se tratará de contar todo lo que hacemos, sino de acercaros también qué ocurre, qué descubrimos y qué aprendemos mientras lo hacemos.

Os recomiendo suscribiros al blog para recibir en vuestro correo electrónico el aviso de cada nueva publicación.

Hoy empezamos oficialmente. Y lo hacemos como merece cualquier buen comienzo: sin prisas, dando espacio al encuentro y dejando que, poco a poco, la clase verde vaya haciéndose grupo.

¡Feliz comienzo de curso!

¡Hasta siempre, verdecitos!

Y, casi sin darnos cuenta, ha llegado el final.

Parece que fue ayer cuando comenzábamos este curso con la emoción de todo lo que estaba por descubrir, y ya hemos cerrado una etapa llena de aprendizajes, experiencias compartidas, retos superados, risas, abrazos, preguntas imposibles, conversaciones inolvidables y momentos que quedarán para siempre en nuestra memoria.

Este último año de Infantil ha sido un viaje maravilloso. Un viaje construido día a día gracias a la ilusión de «mis niños y niñas», a su curiosidad inagotable, a su capacidad para sorprendernos y a esa forma tan especial que tienen de mirar el mundo. He tenido el privilegio de acompañarles en uno de los momentos más importantes de su crecimiento y, aunque mi papel haya sido el de maestra, siento que también he aprendido muchísimo de ellos. Me llevo sus ocurrencias, su espontaneidad, su ternura, sus ganas de descubrir y esa manera tan auténtica de vivir cada experiencia.

A lo largo de estos meses hemos compartido proyectos, juegos, investigaciones, excursiones, celebraciones, emociones, descubrimientos y aventuras, que han ido tejiendo una historia común que ya forma parte de nosotros. Una historia que no habría sido posible sin vuestra confianza y vuestro acompañamiento, que habéis caminado a nuestro lado en cada paso del recorrido. Gracias por vuestra cercanía, vuestra implicación y vuestro apoyo constante. Educar es siempre una tarea compartida, y ha sido un auténtico regalo contar con vosotros durante este curso.

Antes de despedirnos, el pasado viernes vivimos también un momento muy especial, con la última conferencia de experto de la etapa. Nuestro compañero Aarón nos habló sobre los coches, una temática que conoce y disfruta enormemente. Sabíamos que suponía un gran reto para él dar ese paso delante de todos y compartir su trabajo, y por eso valoramos aún más el esfuerzo, la valentía y la superación que demostró. Finalmente, en el último día de clase, nos regaló unas palabras y nos permitió disfrutar de una parte de todo el trabajo que había preparado con tanta dedicación. Fue una forma preciosa de cerrar este ciclo y un ejemplo de que, a veces, los logros más importantes son aquellos que nacen del esfuerzo personal y de la confianza en uno mismo.

 

Ahora llega el momento de abrir una nueva puerta. La etapa de Primaria les espera llena de oportunidades, nuevos aprendizajes, amistades, descubrimientos y desafíos. Estoy convencida de que cada uno encontrará su camino y seguirá creciendo de una manera única y especial, porque todos poseen algo valioso que aportar al mundo.

Me despido de este grupo con el corazón lleno de gratitud. Gracias por cada sonrisa, cada conversación, cada dibujo, cada abrazo y cada muestra de cariño recibida durante este tiempo. Gracias también a las familias por los detalles, las palabras y el afecto con el que habéis cerrado este curso. Son gestos que guardaré con mucho cariño.

¡Escuchad verdecitos! Aunque hayamos terminado esta etapa juntos, los vínculos construidos permanecen. Sabéis que siempre me alegrará saber de vosotros, encontraros por los pasillos, escuchar cómo os va o recibir vuestras noticias. Siempre seré «vuestra profe» y en mí encontraréis a alguien que seguirá sintiéndose profundamente orgullosa de todo lo que habéis conseguido.

Os deseo un verano lleno de juegos, aventuras, descanso y momentos felices junto a vuestras familias.

Y, sobre todo, que nunca perdáis esa curiosidad, esa ilusión y esas ganas de aprender que os hacen tan especiales.

Hasta siempre, grupo verde. Ha sido un privilegio caminar a vuestro lado.

¡Os quiero!

Esther Justicia

Crónica granjera (Viaje a la granja escuela Parapanda)

Queridas familias:

Aunque esta entrada del blog se ha hecho esperar un poquito más de lo habitual, por fin puedo compartir con vosotros una pequeña crónica de nuestra estancia en la granja escuela. Entre algunas circunstancias personales que han retrasado su elaboración y la ardua tarea de revisar y seleccionar entre cientos de fotografías para mostrar una representación significativa de todo lo vivido, han pasado ya un par de semanas desde aquella aventura. Sin embargo, las imágenes, los recuerdos y, sobre todo, las emociones siguen tan presentes como el primer día.

Esta salida, enmarcada dentro de nuestro Plan de Centro, ha supuesto una experiencia extraordinaria para nuestro alumnado. Más allá de las numerosas actividades realizadas, me gustaría destacar la ilusión, la motivación y las ganas de aprender que demostraron nuestros niños y niñas durante las dos jornadas. Muchos de ellos llegaban con una mezcla de emoción y nerviosismo ante la idea de pasar una noche fuera de casa, pero una vez comenzó la aventura, esos temores dieron paso a la curiosidad, la convivencia y el disfrute compartido.

La emoción comenzó incluso antes de llegar a nuestro destino. Durante el trayecto en autobús fuimos identificando algunos de los pueblos que habíamos trabajado previamente en nuestro mapa de clase. Ver cómo aquellos nombres y lugares que habíamos estudiado cobraban vida ante nuestros ojos convirtió el viaje en una actividad de aprendizaje desde el primer momento.

Tras nuestra llegada y una vez visitadas las habitaciones y organizado el equipaje y todo lo que llevábamos, nos reunimos en un lugar especial de la granja, para tomar un pequeño tentempié y conocer algunos de los espacios que íbamos a visitar durante nuestra estancia allí.

Mientras tanto «los profes» organizamos las actividades a realizar, teniendo en cuenta las altas temperaturas previstas para aquellos días y nos preparamos para una de las experiencias más esperadas: la excursión a la antigua mina de plomo.

Equipados con nuestras gorras, protección solar y suficiente agua para el camino, afrontamos un recorrido que supuso un pequeño reto motriz para todos. La llegada a la mina, iluminada únicamente por velas y envuelta en el misterio de los pequeños gnomos que habitan la granja, despertó la imaginación y el asombro de todo el grupo. Fue una de esas experiencias difíciles de olvidar.

De regreso a las instalaciones visitamos la almazara y algunos espacios exteriores de la granja.

Allí pudimos profundizar en el conocimiento de las materias primas que obtenemos tanto de origen animal como vegetal y observar cómo muchas de ellas se transforman en otros productos que consumimos habitualmente. Esta actividad conectó de forma muy significativa con el trabajo realizado durante el primer trimestre en torno al aliño de aceitunas. Aquellas aceitunas que conocíamos tan bien aparecían ahora transformadas en un magnífico aceite de oliva virgen extra ecológico, elaborado con una variedad propia de la zona. Además, cada uno pudo llevarse una pequeña muestra de este producto tan representativo de nuestro entorno.

 

La hora del almuerzo nos dejó también una gran satisfacción. El personal de la granja quiso felicitarnos por el excelente comportamiento mostrado en el comedor, por la autonomía demostrada y por la magnífica actitud hacia la alimentación. Recibimos con orgullo estas palabras, que reflejan el gran trabajo que familias y escuela realizamos conjuntamente en aspectos tan importantes como los hábitos de alimentación y convivencia.

Mientras Alberto y yo comíamos y para resguardarlos un poquito del sol, estuvieron llevando a cabo un tranquilo taller de papel reciclado que les permitió reflexionar sobre la importancia de reutilizar materiales y reducir residuos. Una actividad plenamente conectada con las iniciativas de educación ambiental que desarrollamos habitualmente en nuestro centro y que ayudó al alumnado a comprender, de forma práctica y manipulativa, que muchos materiales pueden tener una segunda vida.

Posteriormente recorrimos la zona de la charca, donde observamos pavos, gallinas, patos y otros animales.

También conocimos algunos aspectos relacionados con el trabajo de las abejas y la producción de miel. Divididos en nuestros equipos Conejo y Cerdito, acompañados por monitores y profesorado, pudimos cepillar caballos, alimentar animales y seguir descubriendo la riqueza de la vida en la granja desde una perspectiva cercana, respetuosa y participativa.

La tarde continuó con la celebración del cumpleaños de Lucas y un taller de transformación de alimentos en el que elaboramos unos deliciosos roscos. Además de disfrutar enormemente durante su preparación, la experiencia nos permitió comprender mejor los procesos de elaboración de algunos alimentos y valorar el trabajo que existe detrás de aquello que consumimos. La recompensa llegó al día siguiente, cuando pudimos degustarlos en el desayuno.

La primera jornada había sido tan intensa como emocionante. Habíamos aprendido mucho, habíamos convivido, explorado, descubierto y disfrutado juntos. Algunas de las fotografías que acompañan esta entrada muestran perfectamente ese momento en el que el cansancio comenzaba a hacerse notar en nuestras caras.

Llegó la hora de coger fuerzas cenando y aprovechamos el momento para dar la medicación pertinente a aquellos compañeros que la necesitaron.

Tras la cena, los monitores compartieron con los niños y niñas una bonita historia sobre los gnomos que habitan la granja y la visita de un hada muy especial, y dio comienzo una de las actividades más mágicas de toda la estancia. Equipados con nuestras sudaderas y linternas, iniciamos una pequeña aventura nocturna siguiendo pistas repartidas por distintos rincones de la granja.

No hace falta extenderse demasiado para explicar lo especial que resultó aquella experiencia. Ver la granja en silencio, observar cómo descansaban los animales, caminar bajo una hermosa luna y un cielo estrellado y contemplar los rostros de ilusión del alumnado fue, probablemente, uno de los recuerdos más bonitos que nos llevamos de estos dos días. La jornada concluyó con la visita de aquella entrañable hada en la zona de asamblea, poniendo el broche perfecto a una noche que muchos recordarán durante mucho tiempo.

Antes de ir a dormir llegó otro momento cargado de aprendizajes. Cada niño y cada niña tuvo la oportunidad de demostrar su grado de autonomía personal al organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa, prepararse para descansar y gestionar sus materiales. Más allá de la propia experiencia de dormir fuera de casa, estos momentos cotidianos constituyen importantes oportunidades para desarrollar la responsabilidad, la planificación y la confianza en uno mismo.

El despertar nos regaló también algunos momentos especialmente entrañables. Compartir la mañana junto a los compañeros y compañeras, después de un curso tan intenso y lleno de vivencias nos permitió apreciar, una vez más, cuánto han crecido durante estos meses. Organizados en pequeños grupos, fueron vistiéndose, aseándose y preparando sus pertenencias con una autonomía que, en muchos casos, nos sorprendió gratamente.

Las imágenes del cepillado de dientes tras el desayuno reflejan perfectamente esa mezcla de responsabilidad, compañerismo y naturalidad con la que afrontaron cada momento de la estancia.

La segunda jornada comenzó con energías renovadas y con nuevas experiencias por delante. Tras el desayuno nos convertimos nuevamente en auténticos granjeros y granjeras. Visitamos la zona de los establos para conocer de cerca a cabras, ovejas, conejos, faisanes, cerdos, burros, vacas y caballos. Aprendimos qué alimentación necesita cada especie, recogimos hierba fresca, paja y distintos tipos de pienso, y tuvimos la oportunidad de acceder a algunos de sus espacios para participar activamente en su cuidado.

Especialmente emocionante resultó poder alimentar a varios de estos animales con nuestras propias manos, siempre siguiendo cuidadosamente las indicaciones de los monitores. Entre las muchas curiosidades aprendidas, nos sorprendió descubrir que las vacas no tienen dientes en la parte superior de la boca, algo que permitió a algunos compañeros acercarse con mayor confianza a la hora de alimentarlas. También disfrutamos enormemente dando de comer a las ovejas y compartiendo momentos de contacto directo con los animales.

La mañana continuó con nuevas propuestas relacionadas con la transformación de alimentos y el cuidado del entorno. Elaboramos nuestro propio pan, que posteriormente pudimos llevar a casa, y participamos en un interesante taller de bombas de semillas que nos ayudó a comprender la importancia de contribuir activamente a la conservación y mejora del medio natural. Y nos fuimos a almorzar para reponer energías, que a esas alturas ya nos quedaban bien pocas.

Casi sin darnos cuenta llegó el momento de regresar. No sin antes vivir la última experiencia inolvidable.

A través de un juego de pistas pudimos ver a lo lejos al gnomo. Algo tímido no quiso acercarse demasiado pero nos concedió un deseo mágico que solo sucede en lugares como ese. Sacó uno de los personajes de cuento para que pudiésemos conocerlo en persona. La mismísima Blancanieves apareció de entre los olivos y nos dedicó un baile lanzándonos besos y abrazos a todos.

Como culminación de la etapa de Educación Infantil, esta aventura ha supuesto un magnífico broche final. Han demostrado autonomía, responsabilidad, capacidad de adaptación, curiosidad por aprender y una extraordinaria convivencia entre compañeros y compañeras. Los docentes regresamos cansados, ya nos visteis, pero profundamente satisfechos y agradecidos por haber tenido el privilegio de acompañarlos en una experiencia tan especial.

Esperamos que esta crónica y la selección fotográfica que la acompaña os permitan revivir, aunque sea un poquito, todo lo que vuestros hijos e hijas experimentaron durante estos inolvidables días en la granja escuela.

¡Un fuerte abrazo!

Esther Justicia.

 

Proyecto de trabajo en el grupo verde: «La granja»

Aunque la salida a la granja escuela Parapanda, que puso el broche final a este proyecto, tuvo lugar hace ya una semana, diversas circunstancias personales y médicas me han impedido compartir antes todo lo vivido en el aula a través de este medio. Por ello, y ahora con un poco más de calma, he decidido recoger la experiencia en dos entradas diferentes: una dedicada al desarrollo completo del proyecto realizado y otra centrada en la experiencia tan especial vivida en la granja escuela, como culminación de todo el trabajo realizado.

Cuando nos quedaban apenas dos semanas para irnos de viaje a la granja escuela Parapanda,  empezamos a «calentar motores» en relación a todo lo que debíamos trabajar e investigar, antes de realizar esta especial salida.

Este proyecto de trabajo se trabaja en los tres niveles del ciclo, adaptando su grado de profundización y la consecución de competencias, al desarrollo evolutivo del grupo.

Comenzamos con una asamblea en la que la lluvia de ideas previas fue la protagonista. Tuvimos oportunidad de intercambiar información acerca de lo que era una granja, en qué se diferenciaba de una granja-escuela, qué animales son propios de este lugar, qué otras cosas podemos encontrarnos, etc.

Aprovechamos la oportunidad para comprobar (a modo de punto de partida) la adquisición de algunos aspectos trabajados en los cursos anteriores.

Repasamos (y en algunos casos conocimos) la nomenclatura de todos los miembros de una familia. Incluimos algunos términos nuevos, como por ejemplo lechones, gazapos o carnero, de tal forma que fuimos ampliando nuestro vocabulario en torno a esta temática. Conocimos cómo se llaman las distintas onomatopeyas que hacen los animales (cantar, cacarear, piar, balar, gruñir…) y también fuimos entre todos definiendo algunas características particulares de cada uno de ellos, del lugar donde viven, las materias primas que nos proporcionan…

Una vez realizada la puesta en común acordamos que nuestro juego en el aula, durante esos días, sería sobre animales de granja. Reservando antes de la recogida del material, las construcciones que fuesen haciendo y todo aquel material que considerábamos podía servirnos para montar una «maqueta», uno de los talleres creativos más importantes a llevar a cabo durante este proyecto. En ella hemos intentado plasmar todos los conocimientos que teníamos y que íbamos adquiriendo.

Para ello realizamos varias sesiones en las que fuimos alternado el trabajo en gran grupo, con el trabajo en pequeños grupos, repartiendo tareas y responsabilidades. Cada jornada han ido incluyendo aquellos elementos que acordamos iban a mejorar la maqueta para estar más completa. 

La formulación de hipótesis, tanto verbales como de acción sobre los objetos, fueron validándose o descartándose por ellos mismos atendiendo a criterios tan diversos como tamaño, apariencia, función que realizan …

Parte del grupo se encargó de seleccionar los animales que teníamos en clase o que habían sido aportados de casa, otros se afanaron en buscar aquellos objetos que nos faltaban (zanahorias, lechugas…) e incluso otros elementos básicos a incluir en la maqueta (comederos, mesas, cestas, personajes, piedras para el camino, arena para hacer barro…), otros en fabricar árboles y otros en construir algunos de los habitáculos de los animales. Un verdadero trabajo en equipo, en el que la cooperación ha dado como resultado mucho más que la mera suma de las aportaciones individuales.

El trabajo sobre el huerto, también ha estado implícito en este proyecto, sin embargo hemos pasado más «de puntillas» por él debido a las múltiples sesiones que hemos dedicado durante el curso a conocer aspectos sobre el mismo, utilizando nuestro propio huerto. Añadiendo además que realizamos un excelente trabajo de profundización sobre los alimentos, en el proyecto de «los alimentos» que llevamos a cabo en el primer trimestre. Hemos puesto el foco en las plantas aromáticas, aprovechando que en nuestro centro hay una gran variedad de ellas y que uno de los libros de consulta aportados hablaba de ellas.

Poco a poco fuimos dando lectura a todos los ejemplares,   en relación a los animales de granja o el huerto. También hemos tenido oportunidad de repasar algunos de los contenidos trabajados en el proyecto «los alimentos», sobre todo en lo referente a su origen y la diferenciación entre las materias primas y los productos derivados, que podemos obtener en una granja.

Para organizarnos un poquito todas las tareas a realizar en el proyecto, escribimos en la pizarra todo aquello que se nos ocurre que tenemos que hacer (previo a la salida) y también aquello que nos gustaría investigar. De este modo potenciamos la planificación (necesaria casi para cualquier actividad cotidiana) y además favorecemos el poder evaluar después si hemos «cumplido» con todo lo previsto.

Otra parte importante relacionada con nuestra salida fue la planificación de nuestra estancia allí. Aunque los talleres a realizar se organizan desde el lugar a visitar, hay una parte que les inquietaba a la vez que les ilusionaba:

¡Ãbamos a dormir todos juntos sin nuestras familias!

Nos os podéis imaginar la experiencia tan positiva y bonita que vivimos en esta salida. Aunque a estas alturas ya hemos «superado» esa fase, mientras estábamos inmersos en el proyecto aparecieron algunas incertidumbres, pequeños miedos y algo de nervios incluso.

Dedicamos una mañana a conocer cómo eran las habitaciones, dónde se ubicaba el baño e incluso a remarcar que como ambos profes dormiremos con ellos/as, nos pueden llamar tantas veces como necesiten. A través de una especie de «teatrillo» les escenifiqué cómo pasaremos la noche entre visitas al baño, toses, «sed contagiosa» y el canto del gallo que nos despertaría bien temprano, ja, ja, ja .

¡Así fue, no me equivoqué en nada!

Para organizarnos mejor, dividimos al grupo en dos equipos, cuyos nombres eligieron ellos mismos: CONEJO Y CERDITO. El reparto de componentes lo realicé a mi criterio, teniendo en cuenta para ello múltiples aspectos organizativos, de custodia y de relaciones. Para identificar las habitaciones realizamos una especie de concurso de dibujo en el que se decidió no qué dibujo era el mejor sino el que a su criterio les gustaba más. Nos dio pie para hablar de la subjetividad de los gustos que tiene cada persona y el respeto hacia el trabajo de los demás. Finalmente eligieron los dibujos de Emma y Marco.

Otra de las tareas o responsabilidades que teníamos que hacer era escribir la lista con todo lo necesario a llevar a la salida. Para ello volvemos a poner en práctica la escritura autónoma (sin copia), respetando los ritmos individuales de cada uno/a y realizando la actividad en varias sesiones. Dado que el acompañamiento ha sido personalizado, algunos han participado en gran grupo, otros en pequeño grupo y otros de manera individual. Una tarea alfabética nada fácil a estas edades y en la que han puesto gran empeño, cada uno en función de su desarrollo y capacidad en estos momentos.

El mapa del camino que teníamos que recorrer con el autobús,  hasta llegar a nuestro destino, fue otra de nuestras tareas previas. Para ello nos preguntamos y vamos dando respuesta, a los siguientes interrogantes:

  • Dónde está Parapanda.
  • Cómo llegar hasta allí o por dónde pasamos.
  • Cuántos kilómetros recorreremos.

Tomando como referencia el río Genil, y por supuesto la Alhambra, descartamos otras vías que no nos llevan a nuestro destino, escogiendo la carretera que nos lleva hasta Pinos Puente. Seguimos hasta Ãllora y por último llegamos a Alomartes, pueblo donde se encuentra la granja escuela.

Cada tramo tiene unos kilómetros, así que realizamos la suma entre todos (utilizando algunas estrategias aplicadas en otras ocasiones) y resolvemos que recorremos aproximadamente unos 34 kilómetros.

Ponemos en funcionamiento nuestra memoria de trabajo, a la hora de respetar consignas de color y orden.

Dado que algunos talleres han necesitado organización grupal en «pequeños grupos», hemos aprovechado para realizar de manera paralela otras actividades, tales como este taller creativo en el que cada uno/a representó su animal de granja favorito.

Como habréis comprobado, tras la lectura de esta entrada, los verdecitos somos capaces ya de trabajar a un ritmo … y nuestro grado de autonomía y responsabilidad frente a las tareas, nos permite realizar varias cosas a la vez en el aula. Han respondido fenomenal en cuanto a la planificación de las tareas planteadas y la ejecución de las mismas ¡merecen un reconocimiento por vuestra parte, por el esfuerzo realizado!

¡En la siguiente entrada os dejo las fotos de Parapanda!

Aprovecho para dejar por aquí los últimos «cumpleañeros» del grupo. Si alguno/a se me hubiese quedado en «el tintero» decídmelo, que fotos hay de todos.

Lamento no poder estar en la fiesta mañana, pero el lunes volveré a estar al frente del grupo y reanudaremos todo lo que tenemos previsto hasta final de curso.  Recordad que lunes y martes tenemos horario normal (hasta las 17.00 horas).

Nos queda la última conferencia-experto del curso, la actividad de natación y alguna que otra cosilla que tenemos planificada (si el tiempo lo permite).

¡Hasta pronto!

Esther Justicia.