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¡Nuestro primer proyecto de emprendimiento! Mucho más que una obra de teatro

Buenas  tardes familias,

Esta semana hemos puesto en marcha nuestro primer proyecto de emprendimiento del curso y la clase verde ya está inmersa en los preparativos de una representación teatral muy especial.

Con motivo de la próxima fiesta del otoño, tenemos un reto por delante: preparar una obra de teatro para compartirla con todo el alumnado de Educación Infantil. Un objetivo común que nos invita a organizarnos, tomar decisiones, buscar soluciones y trabajar juntos para conseguirlo.

Y es precisamente ahí donde aparece el sentido del emprendimiento escolar a estas edades. No hablamos de crear una empresa ni de desarrollar una actividad económica, sino de aprender a identificar una necesidad o un reto real y responder a él con iniciativa, creatividad, cooperación y responsabilidad. Se trata de pasar de las ideas a la acción, participando activamente en las decisiones y descubriendo que somos capaces de transformar nuestras propuestas en algo que podemos compartir con los demás.

La obra elegida es Las enseñanzas de la lluvia, una adaptación de una leyenda africana que hemos conocido a través de su lectura en la asamblea. Después llegó uno de los momentos más esperados: el casting. Entre propuestas y votaciones fuimos repartiendo los personajes, mientras una compañera y yo asumimos la narración de la historia.

Y así comenzó a tomar forma nuestro pequeño proyecto.

De las ideas a las soluciones

Una de las experiencias más interesantes de estos primeros días ha sido pensar cómo queremos representar la historia. ¿Qué elementos necesitamos? ¿Cómo podemos construirlos? ¿Qué materiales podríamos utilizar?

La lluvia de ideas ha dado lugar a conversaciones verdaderamente enriquecedoras. Por ejemplo, en una de las escenas, el elefante debe derribar parte de la vegetación. Pero ¿cómo hacemos un árbol que pueda caerse durante la representación y después volver a colocarse?

Han surgido propuestas de todo tipo: estructuras de cartón, papeles sujetos con cuerdas, sistemas con imanes… Cada idea nos ha llevado a imaginar posibilidades, anticipar dificultades, escuchar otras opiniones y buscar nuevas alternativas.

Detrás de estas conversaciones aparecen aprendizajes fundamentales: creatividad, planificación, resolución de problemas, flexibilidad cognitiva y toma de decisiones. Y, sobre todo, la oportunidad de comprobar que una idea puede mejorar cuando la compartimos y la pensamos entre todos.

La cooperación, una palabra que ya forma parte de nuestro día a día, adquiere aquí un sentido especialmente significativo: cada aportación cuenta y necesitamos del trabajo de los demás para alcanzar nuestro objetivo.

Pensar, decidir y crear: mucho más que elaborar materiales

La expresión artística ocupa también un lugar importante en este proyecto, pero me gustaría detenerme en algo que no siempre resulta visible cuando observamos las producciones terminadas.

Antes de confeccionar las caretas o elaborar elementos del decorado, como el sol y el charco que aparecen en la historia, hemos dedicado tiempo a imaginar cómo queríamos hacerlos, proponer materiales, valorar diferentes posibilidades y llegar a acuerdos sobre sus formas, colores o tamaños.

Después llega el momento de llevar esas decisiones a la práctica. En ocasiones, las características de los materiales o la complejidad de determinadas tareas requieren el acompañamiento y la intervención del adulto. Pero eso no resta protagonismo al alumnado: las producciones son el resultado de un proceso compartido en el que sus ideas y decisiones tienen un papel fundamental.

Colorear, recortar, pegar o construir nos permite desarrollar habilidades motrices, coordinación y precisión. Pero, además, cuando estas acciones responden a una intención previamente pensada y acordada, adquieren un significado mucho más amplio.

Una historia que nos invita a hablar, escuchar y escribir

La preparación del teatro también nos está ofreciendo numerosas oportunidades para avanzar en nuestro proceso alfabetizador.

La lectura y comprensión de la historia, el descubrimiento de palabras poco habituales, la construcción de frases, la ampliación del vocabulario y los primeros ensayos nos ayudan a desarrollar el lenguaje oral, organizar nuestro discurso y comprender la importancia de escuchar para saber cuándo intervenir.

Porque alfabetizar no consiste únicamente en aprender letras o comenzar a escribir palabras. También implica comprender lo que escuchamos, expresarnos con claridad, enriquecer nuestro lenguaje y descubrir para qué sirven la lectura y la escritura.

También hemos realizado un taller de comprensión y secuenciación narrativa a partir de seis escenas que representan momentos importantes de nuestra obra. Las imágenes se presentaron desordenadas y cada niño y niña tuvo que observarlas, identificar qué sucedía en cada una, reconstruir el hilo de la historia y colocarlas en el orden adecuado, recortándolas y pegándolas posteriormente en otra hoja. Un trabajo que ya podéis ver expuesto en nuestro tablón y que nos permite desarrollar comprensión oral, memoria, organización temporal, relaciones de causa y efecto y pensamiento secuencial.

Porque comprender una narración no es solamente recordar lo que ocurre, sino entender cómo se relacionan los acontecimientos y por qué suceden en un determinado orden. Estas habilidades constituyen una base fundamental para la futura comprensión lectora y forman parte del proceso alfabetizador mucho antes de que la lectura convencional esté plenamente adquirida.

La escritura también ha encontrado su lugar dentro del proyecto. Hemos elaborado un cartel con el reparto de personajes en el que cada cual ha escrito su nombre y algunos compañeros y compañeras han añadido dibujos. Una pequeña muestra de cómo la escritura adquiere una función comunicativa real, al servicio de una necesidad que surge de nuestra propia actividad.

Y desde el área de Música estamos preparando una canción final acompañada de percusión corporal, incorporando nuevas formas de expresión a esta experiencia compartida.

Aprender a equivocarnos y seguir adelante

Los primeros ensayos nos han regalado también conversaciones importantes. Todavía estamos familiarizándonos con nuestras intervenciones, aprendiendo a reconocer cuándo nos toca hablar y a escuchar atentamente a los demás, antes de incorporar los gestos y la interpretación.

En este proceso han aparecido emociones como el miedo o la vergüenza ante la posibilidad de actuar delante del público. Hemos hablado de ellas y también de algo que nos ha ayudado a mirar la situación de otra manera: quienes vengan a vernos no conocen nuestras frases exactas y, si alguna se nos olvida, siempre podemos buscar otra manera de contar lo que queremos decir.

Equivocarse no significa que tengamos que detenernos. Podemos improvisar, pedir ayuda, buscar alternativas y continuar.

El teatro nos permite así trabajar la confianza, la empatía, la tolerancia a la frustración y la autorregulación. Aprendemos a reconocer lo que sentimos, a expresar nuestras preocupaciones, a respetar las emociones de los demás y a encontrar recursos para afrontar situaciones que inicialmente pueden generarnos inseguridad.

También ponemos en juego nuestras funciones ejecutivas, un conjunto de procesos cognitivos que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un objetivo, regular nuestros impulsos y adaptarnos a situaciones nuevas. Entre ellas destacan tres especialmente importantes durante la infancia:

  • La memoria de trabajo, necesaria para recordar las intervenciones, mantener presente la secuencia de la historia y reconocer las señales que indican cuándo nos toca participar.
  • El control inhibitorio, que nos ayuda a esperar nuestro turno, mantener la atención y evitar intervenir impulsivamente cuando otro compañero se equivoca.
  • La flexibilidad cognitiva, imprescindible para buscar alternativas, improvisar cuando algo no sucede como esperábamos y aceptar que las propuestas propias pueden modificarse o enriquecerse con las de los demás.

Estas habilidades no se desarrollan únicamente mediante ejercicios específicos. La investigación en neuroeducación destaca el valor de las experiencias globalizadas que integran movimiento, emoción, relaciones sociales y actividad cognitiva. El teatro constituye un contexto especialmente rico para ponerlas en práctica de manera significativa.

Y todo ello ocurre mientras nos preparamos para compartir algo que estamos creando juntos.

Todavía nos quedan ensayos, decisiones, materiales por elaborar y seguramente más de un pequeño problema que resolver. Pero quizá ahí esté una de las mayores riquezas de este proyecto: el aprendizaje no espera al día de la representación; está sucediendo ya, en cada conversación, en cada propuesta y en cada decisión compartida.

Y mientras nuestro proyecto teatral va tomando forma, también lo hace nuestro rincón de otoño, que continúa enriqueciéndose con las aportaciones que van llegando de casa y con nuestros propios descubrimientos. Os dejamos algunas imágenes para que podáis ver cómo está quedando este pequeño espacio compartido.

Y entre tantos preparativos también hemos tenido tiempo para celebrar los cumpleaños de nuestros compañeros Bruno y Leo G. ¡Muchas felicidades a los dos! Nos encanta seguir compartiendo estos momentos tan especiales en la clase verde.

Nos reencontramos el martes, después del festivo, para continuar dando forma a nuestro proyecto.

NOTA: Hoy se os ha enviado por correo el plan anual de actividades. Os recomiendo anotar las fechas importantes que en él aparecen.

¡Disfrutad de estos días!

Esther Justicia

El otoño entra en la clase verde

Buenas tardes familias,

Esta semana el otoño ha empezado a hacerse muy presente en nuestra clase. Y no solo a través de las conversaciones o de todo lo que va llegando de casa, sino porque hemos querido salir a buscarlo, observarlo y experimentarlo en algunos de los espacios que forman parte de nuestro día a día.

Nuestro jardín nos ha permitido reconocer algunos de los árboles que nos regalan sus frutos en esta época: caqui, membrillo, almendro… Hemos observado algunas de sus características y recogido caquis de nuestros propios árboles para llevarlos después a la asamblea y probarlos juntos.

A ellos se han ido sumando otras aportaciones que han llegado desde casa: boniato asado, higos, azufaifas, además de frutas y frutos de otoño, rimas, canciones, pequeños elementos decorativos, animales del bosque e incluso alguna poesía creada por el propio alumnado. Con todo ello iremos preparando próximamente nuestro pequeño rincón de otoño, un espacio que irá tomando forma y enriqueciéndose con aquello que vayamos descubriendo y compartiendo entre todos.

Y esta observación ha llegado también a nuestro taller de expresión plástica. A través de la técnica del frottage, las hojas nos han permitido descubrir sus formas, contornos, nervaduras y texturas para, posteriormente, intentar representarlas mediante el dibujo. Una misma realidad que primero tocamos y observamos y que después tratamos de interpretar y trasladar al papel.

Nuestra asamblea continúa siendo uno de los grandes puntos de encuentro de cada jornada. Como habéis podido conocer también a través de la entrada de la clase roja, en ella se concentran multitud de aprendizajes, responsabilidades y conversaciones. En el grupo verde iremos aumentando progresivamente la complejidad de algunas de las tareas del súper-ayudante y, a lo largo del curso, tendremos ocasión de acercaros algunas de ellas con más detalle.

Esta semana hemos incorporado además una responsabilidad nueva y muy especial: la Patrulla Medioambiental o Patrulla Verde. Cada semana, uno de nuestros equipos será responsable de prestar especial atención al cuidado de los espacios y recursos que compartimos: recoger materiales y juguetes, comprobar que quedan correctamente colocados después de utilizarlos, apagar luces o asegurarnos de que el climatizador queda desconectado cuando no es necesario. Pequeños gestos cotidianos con los que trabajamos autonomía, responsabilidad, corresponsabilidad y cuidado de lo común, y que tendrán continuidad durante la etapa de Primaria.

También seguimos avanzando en algo que está siendo especialmente importante durante estas primeras semanas: aprender a convivir como un grupo que todavía se está construyendo. A través de las diferentes propuestas de juego estamos animándonos a abrir nuestros círculos, compartir con compañeros y compañeras diferentes y acercarnos a materiales y posibilidades de juego que quizá inicialmente despertaban menos nuestro interés. Poco a poco, los grupos de amistad con los que llegamos a la clase verde empiezan a hacerse más flexibles y aparecen nuevas interacciones.

En ese proceso estamos dedicando también mucho tiempo a la resolución positiva de los pequeños conflictos cotidianos: aprender a expresar lo que necesitamos, escuchar al otro, buscar alternativas y encontrar maneras de continuar jugando juntos. Es un aprendizaje que necesita práctica, acompañamiento y tiempo, pero empezamos ya a ver pequeños avances que merece la pena valorar.

Nuestro trabajo de inteligencia emocional continúa teniendo también un espacio propio. Seguimos aprendiendo a reconocer lo que nos ocurre, poner palabras a nuestras emociones y utilizar pequeños recursos que nos ayuden a recuperar la calma cuando lo necesitamos. La respiración y la conciencia corporal forman parte de este aprendizaje y, poco a poco, vamos incorporando también nuevos elementos a nuestro “botiquín de emociones”, una herramienta de la que os hablaré con más detalle en otra entrada.

También hemos compartido con la clase roja un taller de modelado con plastilina. A partir de bolitas, churros y sus múltiples transformaciones hemos trabajado la fuerza de la mano, la prensión, la precisión y la coordinación, descubriendo al mismo tiempo todo lo que puede surgir de unas formas aparentemente tan sencillas.

Y terminamos con otra novedad que nos acompañará durante todo el curso: comienza nuestro préstamo semanal de biblioteca. Cada jueves por la tarde llevaremos a casa un libro para disfrutarlo durante la semana y el jueves siguiente por la mañana deberá regresar al colegio para poder realizar un nuevo préstamo por la tarde. Una rutina sencilla con la que queremos seguir alimentando el gusto por los libros y, al mismo tiempo, aprender a cuidar, responsabilizarnos y devolver aquello que compartimos.

Han sido días llenos de experiencias diferentes, pero todas ellas van dando forma a algo común: una clase verde que empieza a ampliar sus relaciones, asumir responsabilidades, cuidar lo que comparte y descubrir nuevas maneras de aprender juntos.

¡Buen fin de semana!

Esther Justicia.

¿QUÉ VEMOS CUANDO NOS MIRAMOS?: EL AUTORRETRATO

Buenas familias,

Seguimos avanzando en estas primeras semanas, afianzando rutinas y encontrando poco a poco nuestra manera de funcionar como grupo. Como tuve oportunidad de contaros en nuestra reunión, autonomía, autoestima y autoconocimiento están muy presentes en este momento. Ser cada vez más capaces de desenvolverse por sí mismos, reconocer aquello que pueden hacer, descubrir también dónde necesitan ayuda y sentirse seguros para intentarlo son aprendizajes fundamentales en estas edades.

Y todo ello tiene una dimensión individual, pero también colectiva. Conocerse a uno mismo ayuda a encontrar el propio lugar dentro del grupo, a relacionarse con mayor seguridad, reconocer las diferencias, pedir y ofrecer ayuda y comprender que no todos necesitamos lo mismo ni hacemos las cosas de la misma manera. Seguimos, por tanto, construyendo autonomía personal mientras vamos construyendo también nuestra identidad como clase verde.

Poco a poco, la dinámica de la clase verde va tomando forma y hemos comenzado también muchos de los talleres y propuestas específicas que nos acompañarán a lo largo del curso. La lógica-matemática, la expresión artística, el desarrollo emocional, la promoción del lenguaje y los primeros procesos vinculados a la alfabetización van encontrando ya su espacio dentro de nuestra vida cotidiana. Diferentes lenguajes y diferentes maneras de aprender que iremos combinando a través del juego, la experimentación, la manipulación y propuestas cada vez más ajustadas a las necesidades e intereses del grupo.

También nuestra asamblea empieza a convertirse en algo más que ese momento en el que nos encontramos al comenzar el día. Las conversaciones se enriquecen, aparecen preguntas, pequeñas reflexiones, acuerdos, aprendizajes compartidos… y empieza a adquirir ese lugar tan importante que tendrá durante todo el curso en la vida de la clase verde. Pero sobre todo lo que ocurre allí, que es mucho más de lo que parece, os hablaré con calma en una próxima entrada.

Esta semana, sin embargo, quiero detenerme especialmente en una de las propuestas que hemos desarrollado dentro de nuestro taller de expresión artística: el autorretrato.

Esta semana hemos llevado ese “mirarnos a nosotros mismos” al terreno de la expresión artística a través del autorretrato.

Realizar un autorretrato es mucho más que dibujar una cara. Antes de representarnos necesitamos observarnos: reconocer nuestros rasgos, tomar conciencia de las diferentes partes del rostro, su posición y proporción y trasladar esa imagen que tenemos de nosotros mismos al papel. Entran en juego el esquema corporal, la percepción, la orientación espacial y la coordinación visomotriz, pero también algo mucho más personal: cómo me veo, qué rasgos reconozco como propios y cómo decido representarme.

Y esta vez hemos añadido un reto: la acuarela.

Es una técnica preciosa, pero nada sencilla a estas edades. La cantidad de agua, la intensidad del color o la presión del pincel modifican continuamente el resultado y obligan a ajustar nuestras acciones. Además, trabajar con ella requiere seguir y mantener una pequeña secuencia: mojar el pincel, controlar el exceso de agua, cargar suficiente pigmento, pintar y volver a comenzar.

Una sucesión aparentemente sencilla que supone un estupendo ejercicio para nuestras funciones ejecutivas. Necesitamos memoria de trabajo para recordar los pasos mientras estamos pintando; control inhibitorio para contener las ganas de actuar deprisa, cargar demasiado el pincel o saltarnos parte del proceso; atención y paciencia para sostener la tarea; y flexibilidad cognitiva para aceptar que el agua y el color no siempre hacen exactamente lo que habíamos imaginado y buscar otra manera de continuar cuando el resultado no es el esperado.

Y precisamente ahí aparece uno de los aprendizajes que más nos interesa: no todo tiene que salir bien a la primera. Aprender a detenerse, observar, modificar una acción, tolerar una pequeña frustración y volver a intentarlo también forma parte del proceso creativo y, sobre todo, del aprendizaje.

Nuestros autorretratos nos han permitido trabajar técnica, pensamiento, cuerpo y emoción en una misma propuesta. Y aunque todos hemos partido de una consigna común, el resultado no podía ser más personal: tantas maneras de mirarse y representarse como niños y niñas forman nuestra clase verde.

¡Gracias por vuestra asistencia a la reunión!

Esther Justicia

¿Preparados para convertirnos en expertos y expertas?

Buenas tardes familias,

Hoy quiero dedicar esta entrada a presentaros una de las actividades más especiales y significativas de la clase verde: “Los expertos”.

El lunes, durante nuestra reunión, hablaremos sobre ella y podré resolver las dudas que puedan surgir, especialmente en relación con vuestro acompañamiento desde casa. Aun así, me parecía interesante anticiparos por aquí su funcionamiento y, sobre todo, el sentido pedagógico que hay detrás de una actividad que nos acompañará durante buena parte del curso.

“Los expertos” es, fundamentalmente, una propuesta de expresión y comunicación oral. Cada niño o niña elegirá voluntariamente un tema que despierte su interés y preparará en casa una pequeña conferencia para compartir posteriormente con el resto del grupo.

El objetivo no es acumular mucha información ni realizar una exposición llena de contenidos. De hecho, el tema elegido es casi la excusa que nos permite poner en marcha procesos mucho más importantes: organizar el pensamiento, seleccionar información, estructurar un discurso, ampliar vocabulario, utilizar conectores lingüísticos, mantener una secuencia y aprender progresivamente a expresarse con mayor claridad ante los demás.

Y junto al lenguaje entran en juego otros muchos aprendizajes. Preparar una exposición requiere planificar, mantener la atención, recordar una secuencia, tomar decisiones, inhibir aquello que en ese momento no necesitamos y llegar hasta el final de una tarea que se desarrolla en diferentes momentos. Son procesos relacionados con las funciones ejecutivas que iremos poniendo en juego de una manera completamente funcional.

También existe una dimensión personal y social que para mí tiene muchísimo valor. Ponerse delante del grupo, sentirse escuchado, comprobar que los demás muestran interés por aquello que uno ha preparado y descubrirse capaz de hacerlo contribuye a construir seguridad, autonomía, autoestima y una imagen cada vez más ajustada de las propias capacidades. Y quienes escuchan también aprenden: a respetar el turno de palabra, mantener la atención, formular preguntas y valorar el trabajo de un compañero o compañera.

Por eso, en esta actividad el proceso importa tanto o más que el resultado.

La preparación seguirá cinco fases:

1. Partimos de lo que ya sabemos.
Antes de investigar, escucharemos sus ideas previas sobre el tema elegido. Qué saben, qué creen saber, qué experiencias tienen relacionadas con él y qué les gustaría descubrir.

2. Investigamos.
Buscaremos información utilizando diferentes fuentes: libros de casa o de la biblioteca, internet, personas que conozcan especialmente el tema, experiencias, visitas… Podremos recopilar también fotografías, objetos u otros materiales que ayuden a comprender y enriquecer aquello que quieren contar.

3. Organizamos las ideas.
Con la información recogida elaboraremos un pequeño guion que les permita decidir qué quieren transmitir y en qué orden. Esta estructura será su apoyo para construir posteriormente el discurso oral. No buscamos que memoricen un texto, sino que sepan qué quieren contar y encuentren sus propias palabras para hacerlo.

4. Elaboramos el apoyo visual.
Podrán utilizar hasta un máximo de tres cartulinas, en las que aparecerá el título del experto y podrán incorporar fotografías u otros elementos relacionados con la exposición. Es conveniente numerarlas para facilitar la secuencia.

Y aquí hay algo importante: el trabajo debe seguir siendo suyo. Recortar, seleccionar, decidir dónde colocar, pegar, escribir aquello que esté a su alcance… forma parte también de la actividad. El resultado no necesita ser perfecto; necesita permitirnos reconocer la participación del niño o la niña que lo ha realizado.

5. Preparamos la exposición oral.
En esta última fase vuestro papel como modelo será especialmente valioso. Podréis ayudarles a ordenar el discurso, ofrecerles vocabulario, mostrarles cómo enlazar unas ideas con otras y practicar juntos la exposición. Pero intentaremos evitar que el resultado sea un discurso adulto aprendido de memoria. Necesitamos seguir escuchándolos a ellos y a ellas.

A lo largo del curso iremos viendo cómo evolucionan estas conferencias: cómo aumenta su capacidad para organizar lo que quieren decir, cómo enriquecen su lenguaje, cómo necesitan cada vez menos apoyo y cómo ganan seguridad al situarse delante del grupo.

Porque no buscamos pequeñas conferencias perfectas. Buscamos niños y niñas capaces de investigar, organizar sus ideas, comunicarlas y descubrir que aquello que piensan y tienen que contar merece ser escuchado.

El lunes terminaremos de concretar algunos aspectos prácticos de la actividad y resolveremos las dudas que puedan surgir. Mientras tanto, solo puedo haceros una recomendación: disfrutad mucho del proceso y dejadles hacer. Ahí estará buena parte del aprendizaje.

Nuestra semana comenzó con algo muy especial: celebramos el quinto cumpleaños de nuestro compañero Luca. Compartimos juntos este pequeño gran momento y disfrutamos de la alegría que supone celebrar que uno de nosotros cumple años.

¡Muchísimas felicidades, Luca! Esperamos que disfrutaras tanto como nosotros compartiendo contigo este día.

Y antes de despedirme, quiero compartir con vosotros algunas imágenes de estos primeros días juntos. Poco a poco vamos encontrando nuestro ritmo como grupo y, la verdad, es que está siendo un comienzo muy bonito. Nos estamos conociendo, recuperando rutinas, estrenando otras nuevas y disfrutando mucho de los momentos de juego compartido.

Los espacios exteriores nos están regalando también escenas preciosas: pequeños grupos que se buscan, juegos que surgen de manera espontánea, carreras, conversaciones, acuerdos y muchas risas. Verlos disfrutar, relacionarse y desenvolverse con tanta naturalidad es una estupenda manera de empezar a conocernos también desde otro lugar.

Yo estoy disfrutando mucho de estos primeros días con ellos y ellas y tengo muchas ganas de todo lo que iremos construyendo juntos a lo largo del curso.

Nos vemos el lunes. Hasta entonces ¡disfrutad del fin de semana!

Esther Justicia.

¡La clase verde comienza un nuevo curso!

¡Bienvenidas, familias, a un nuevo curso!

Hoy comienza oficialmente un curso muy especial para la clase verde: el último de nuestra etapa de Educación Infantil. Tenemos por delante muchos meses para crecer, aprender, jugar, investigar, compartir y seguir conquistando autonomía, pero también para disfrutar plenamente de este último año de Infantil y de todo lo que aún nos queda por descubrir juntos.

Durante los días de acogida hemos tenido la oportunidad de encontrarnos de manera tranquila y progresiva. Hemos compartido algunos recuerdos del verano, jugado, descubierto los nuevos materiales y espacios del aula y comenzado a recordar algunas normas básicas que nos ayudarán en nuestra convivencia diaria. También hemos recibido con mucho cariño a Bruno, nuestro nuevo compañero, mientras esperamos la próxima incorporación de Chiara, con quien quedará completo nuestro grupo.

Para mí estos primeros momentos tienen un valor especial. Estrenar curso supone siempre reajustar rutinas, reconocer nuevos espacios y dinámicas y establecer nuevos vínculos. Y ese proceso nos implica a todos: a los niños y niñas, a sus familias y también a mí, que comienzo el bonito reto de conocerlos, descubrir sus intereses, sus fortalezas y sus necesidades, y encontrar la mejor manera de acompañarles.

Por eso hemos querido empezar despacio. A partir del lunes iremos incorporando las rutinas propias de la clase verde y comenzarán a aparecer las propuestas, juegos, investigaciones, conversaciones y experiencias que irán dando forma a nuestro curso.

Este blog será también una forma de acercaros a ese día a día. Aproximadamente una vez por semana, aunque sin un día fijo de publicación, compartiré algunos de los momentos más significativos de nuestra vida en el aula. No se tratará de contar todo lo que hacemos, sino de acercaros también qué ocurre, qué descubrimos y qué aprendemos mientras lo hacemos.

Os recomiendo suscribiros al blog para recibir en vuestro correo electrónico el aviso de cada nueva publicación.

Hoy empezamos oficialmente. Y lo hacemos como merece cualquier buen comienzo: sin prisas, dando espacio al encuentro y dejando que, poco a poco, la clase verde vaya haciéndose grupo.

¡Feliz comienzo de curso!