El ambiente en la clase rojita esta semana ha estado lleno de energÃa, movimiento y emociones a flor de piel. Entre momentos de calma y otros más intensos, hemos vivido experiencias que nos enseñan y acompañan en su aprendizaje diario.
Nuestro grupo se encuentra en una etapa muy caracterÃstica de los 4-5 años, una edad que en ocasiones os he descrito como explosiva. Es un momento de gran crecimiento personal y social en el que los rojitos están descubriendo sus propias capacidades, su voz y su lugar dentro del grupo. Esto hace que, en ocasiones, nos encontremos con un ambiente algo más revuelto de lo habitual.
A lo largo de estos dÃas hemos observado cómo constantemente ponen a prueba los lÃmites, nos retan y tratan de salirse con la suya. A esto se suma su gran energÃa fÃsica y su adrenalina, que hacen que les cueste parar y que necesiten movimiento constante. Lejos de verlo solo como algo negativo, entendemos que todo esto forma parte de su desarrollo: están aprendiendo a expresar sus deseos, a defender sus ideas y a gestionar sus emociones.
Durante estas semanas estamos poniendo especial atención en trabajar la escucha activa y el saber esperar, dos habilidades fundamentales para su convivencia y aprendizaje. Les acompañamos en este proceso con calma y cercanÃa, ayudándoles a entender que escuchar al otro y respetar los turnos también forma parte de crecer.
En este camino, las normas y las rutinas están siendo un pilar fundamental en nuestro dÃa a dÃa. Estamos reforzando hábitos como respetar los turnos de palabra, cuidar el material, desplazarnos con calma por el aula y entender los momentos de trabajo y de movimiento.Â
Nuestro papel como educadores es acompañarles con firmeza y cariño, manteniendo estas normas claras y consistentes, pero siempre desde la comprensión y el respeto hacia su proceso madurativo. Al mismo tiempo, valoramos sus iniciativas, su creatividad y su energÃa, canalizándolas hacia actividades positivas y constructivas.
En este momento en el que nos encontramos en clase, con idas y venidas de enfados, frustraciones y emociones muy intensas, he querido dedicar un espacio para hablar de lo que sentimos y aprender a gestionarlo.
Les pedàque trajeran de casa algún objeto que les ayudara a tranquilizarse. No todos lo tenÃan claro, y eso nos dio la oportunidad de conversar sobre cómo nos sentimos cuando nos enfadamos o sentimos rabia.
Tras la lectura del cuento “Tengo un volcánâ€, que nos ayuda a entender cómo nuestras emociones pueden ser muy intensas y cómo podemos aprender a gestionarlas, les propongo pintar la rabia sobre un papel continuo grande, eligiendo los colores que sienten que la representan, la mayorÃa elije rojo, naranja, negro y marrón, mostrando su fuerza e intensidad.
Antes y durante la actividad, hablamos en grupo sobre qué cosas nos dan rabia. Surgen ideas muy interesantes y cercanas a su dÃa a dÃa: que un compañero no nos deje un juguete, no conseguir las cosas en el momento que queremos, tener que dejar de hacer algo que nos gusta porque un adulto nos lo indica o sentir que no nos escuchan. Estas conversaciones nos permiten poner palabras a lo que sienten y darse cuenta de que esas emociones son normales y compartidas.
También dedicamos un tiempo a hablar sobre cómo volver a la calma cuando la rabia aparece. Compartimos estrategias sencillas que pueden ayudarles, como respirar profundo, abrazar su objeto de calma, pedir ayuda, esperar unos minutos o buscar un lugar tranquilo para relajarse. Poco a poco van comprendiendo que, aunque la rabia sea intensa, siempre podemos encontrar caminos para sentirnos mejor.
Para mÃ, esta actividad es fundamental a esta edad. Nos permite trabajar las emociones de forma visual y activa, ayudando a los niños a identificar sus sentimientos, expresarlos y aprender a regularlos. También les enseña a compartir con el grupo lo que sienten, algo clave para su bienestar y la convivencia en el aula.
Otra de las actividades estrella de la semana ha sido nuestra salida a la Vega, programada en dirección a Granada. Tuvimos mucha suerte, el sol nos acompañó en todo momento, y era maravilloso ver cómo Sierra Nevada brillaba con el reflejo del sol.
Durante la salida comprobamos cómo nuestros rojitos ya tienen interiorizadas las normas de este tipo de actividades, caminamos por el filito, cerrando el grupo para proteger a los más pequeños del ciclo, los naranjitas, y respetando siempre los turnos y espacios de seguridad.
La salida fue también una oportunidad para observar los cambios del invierno en el paisaje: los árboles sin hojas, el campo de ajos que ya ha crecido, y la casa de la bruja, que sigue en el mismo lugar de siempre. Junto a la casa de la bruja nos encontramos con una pequeña pradera que se convirtió en un espacio perfecto para explorar, observar y convivir con nuestros compañeros de ciclo, disfrutando de la naturaleza y aprendiendo juntos de manera activa.
Visitamos la biblioteca para iniciar nuestra primera jornada de intercambio de libros, un momento importante e ilusionante para los rojitos, ya que supone dar un paso más en su relación con los libros y la lectura.
A partir de ahora, cada rojito se llevará un libro los lunes o martes y deberá devolverlo el lunes siguiente. La idea es que, durante la semana, lean el libro en casa y realicen un dibujo sobre lo que más les haya gustado. También deberán escribir su nombre.
Pueden utilizar cualquier material para su dibujo —¡imaginación al poder!—. Con esta actividad no solo buscamos fomentar el gusto por la lectura, sino también trabajar la responsabilidad de cuidar el libro y devolverlo a tiempo.
Por cierto, damos comienzo a nuestro proyecto del vivero. Más adelante os contaremos más cosas sobre él, pero de momento os pedimos vuestra colaboración para que traigáis tetrabrik de casa (cortados y limpios).
La próxima semana retomamos, además, la actividad de las profesiones.
F e l i z  f i n  d e  s e m a n a.
Silvia.



Tras las vacaciones de Navidad, comenzamos este nuevo trimestre con mucha ilusión. El colegio ha vuelto a llenarse de risas, abrazos, miradas cómplices y esas ganas tan bonitas y sinceras de reencontrarse, contarse historias y volver a compartir tiempo juntos.













SabÃa que poner este tÃtulo a la entrada, harÃa subir un poquito las visualizaciones del blog, no me lo tengáis en cuenta.
Hemos elaborado con muchÃsima ilusión, una 





Uno de los momentos más dulces, literalmente hablando, ha sido nuestro 









ilusión, nos permite acercar al aula algunas de las tradiciones que se viven en el entorno familiar durante estas fechas, fomentando la convivencia, el compartir y el sentirse parte de un grupo. Decorar la mesa con velas, ambientar la comida con villancicos y participar en la elaboración de algunos platos (en este caso el postre) es una magnÃfica forma de inculcar el verdadero sentido de la Navidad.






































Diego nos ha narrado con mucha ilusión todas sus vivencias junto a Pepita en casa, contándonos anécdotas que escuchamos con atención y disfrutando de su narración.
En estas fechas tan especiales, en las que las reuniones familiares y las comidas compartidas tienen algo de mágico, quisimos trasladar esa bonita tradición al colegio. AsÃ, ayer celebramos nuestro almuerzo



