EL COLOR. SECUENCIACIÓN DE CONTENIDOS

El color es uno de los temas cruciales que trabajamos a lo largo de la etapa de primaria. Aplicar el color no siempre es necesario y más cuando un alumno entra en la dinámica de producción de imágenes. La inspiración les llega, los personajes y las historias se agolpan en su mente y tienen que darles una forma gráfica, en esos momentos, para lo que no hay lugar es para el color. Estos procesos, se producen sobre todo en el primer ciclo y en aquellos alumnos que van evolucionando en sus dibujos y continúan trabajando en toda la etapa.

El tema del color en estas edades es más un tema aprendido socialmente. Los adultos tras ver un dibujo sin colorear, les preguntamos el porqué lo han dejado en blanco. Ellos que a veces son complacientes con nuestros deseos, acaban coloreando. En ocasiones se anticipan a lo que les vamos a preguntar y colorean sus dibujos de forma descuidada o con algunos trazos monocolor.

En ocasiones evitan las preguntas incómodas dibujando con rotuladores de colores. Así el color está garantizado.

Cuando ojeo sus libretas de artística, me encuentro muchos dibujos que responden a este planteamiento. Aquí encuentro también algunas diferencias entre alumnos y alumnas. Las chicas, por lo general están más acostumbradas a complacer, a aceptar lo que se les pide en edades tempranas.

Con esto no estoy afirmando que a los niños y niñas no les guste el color. Cualquier clase en la que se introducen pinceles y pinturas es un gozo para ambos. Les encanta. Les apasiona ese juego de las mezclas y sus posibles variaciones. Ese juego de alquimistas que miran con cara de sorpresa cada resultado.

 

Distingo de esta manera las producciones libres de los alumnos y las producciones de una clase de artística donde les pedimos que realicen una determinada tarea. En muchas ocasiones, tenemos planteamientos de dibujo (animales, plantas, paisajes…) que es obligatorio acabarlos con el coloreado.

 

Para que los alumnos vayan asimilando las ventajas que aporta el color a sus dibujos, secuenciamos este contenido a lo largo de toda primaria, de manera que lo trabajen adaptado a su nivel de desarrollo. Hablar de niveles, no es determinante. Hay alumnos en el primer ciclo que se saben la teoría de los colores primarios y cómo mezclarlos para que aparezcan los secundarios,  otros llegan al final de la etapa dudando de cómo hacerlo.

Aun así, aunque cada curso repitamos la tarea, hay connotaciones y matices muy delicados que los adquirirán conforme más practiquen y se hallen más abiertos a percibir esas sutilezas: tonalidades, contrastes, saturación…

Los colores primarios y secundarios son los protagonistas del primer ciclo. En el grupo de primero dedicamos varias sesiones. Aplicamos los colores sobre formas geométricas que luego servirán a los alumnos para hacer composiciones.

 

En la medida que avanzamos en este tema, damos paso a otras mezclas. Hay una premisa muy importante a la hora de hacer mezclas. Debemos ponernos la mentalidad de un científico, fijarnos en la cantidad que añadimos de cada color y apreciar los cambios.

 

 

Este trimestre en el grupo de cuarto nos hemos centrado en las tonalidades del blanco y negro a través del carboncillo. Aunque en el sentido más técnico no están considerados como colores, los alumnos deben comprender la importancia del monocolor a través de la escala de grises. Y cuando estén usando las témperas deben ser conscientes cuánto influyen en la saturación de un color.

 

En el tercer ciclo hemos hecho varias prácticas de color. Hemos trabajado con las tizas pastel. Conocer sus textura y la forma adecuada de usarlas y mezclarlas les va a garantizar mejores resultados en sus trabajos.

Incluimos prácticas de acuarela y lápices acuarelables.

En sexto asociamos el color a prácticas de la perspectiva en el paisaje. Además dedicamos otra sesión a hacer la rueda del color.

 

Os muestro el trabajo de composición que hicieron los alumnos de primero con las formas geométricas en color.

Los alumnos del grupo de tercero completaron su práctica del color con unos trabajos de arte abstracto.

Ana Martín

PENSAMIENTO CREATIVO E IMAGINACIÓN

En algún lugar leí que la imaginación artística depende en gran medida de la capacidad de creación de imágenes de su autor. ¿Qué mecanismos podemos poner en marcha como docentes para animar a los alumnos en la producción de imágenes?

Son variados los factores que inciden en las dinámicas que motivan a los alumnos a dibujar y organizar imágenes. Como señalé en la entrada anterior el proceso cognitivo de la atención y la percepción son factores primigenios que inciden en el futuro desarrollo del dibujo y del proceso creador en el ámbito visual.

Esenciales son también el desarrollo de habilidades de motricidad fina que funcionan como un buen andamiaje en el momento que el alumno se pone a producir.

Decía Montessori que la mano es el órgano ejecutivo de la inteligencia. El desarrollo de la coordinación oculo-manual va a cimentar las bases para poner en marcha los primeros trazos de nuestros niños. A través de la información visomotriz el cerebro integra los datos que le llegan de los ojos para guiar sus movimientos. El asentamiento de estas habilidades va a ser esencial a lo largo de la primera infancia. En la programación de las actividades que desarrollamos, no solo del primer ciclo de primaria, si no a lo largo de la etapa, posibilitamos a los alumnos ocasiones para poner en práctica y desarrollar su motricidad fina. En la era de la tecnología, estas habilidades están quedando en desuso con los consecuentes hándicap que les ocasionan. ( Os animo para que involucréis paulatinamente a vuestros hijos en tareas como: atarse los cordones, subir una cremallera o botones, tender la ropa usando las pinzas, enhebrar una aguja o ensartar cuentas, recortar con tijeras o rasgar con los dedos siguiendo un contorno, doblar la ropa, desenroscar tapones, amasar….) El manejo del lápiz, del pincel o de las tijeras es de uso cotidiano en el ámbito escolar. Todo ayuda.

 

Tras este inciso, necesario e importante, retomo el tema de la imaginación con el que inicié esta entrada.

La imaginación y la creatividad van casi siempre unidas de la mano. Aunque el vínculo entre ambas es estrecho, debemos ser conscientes de sus diferencias.

La imaginación es un proceso intangible que hace alusión a esa capacidad de representar imágenes ya sean reales o ideales. En ese proceso de crear figuras mentales, el niño puede recrear experiencias pasadas, incluyendo memorias vividas o imaginadas o también escenas inventadas o de fantasía. Sea como fuere, la imaginación, se centra en la imagen a nivel mental.

En cambio, la palabra creatividad, lleva implícito el concepto de crear, de construir o materializar aquello que se ha imaginado previamente. Es un proceso tangible, que se concreta en algo creado.

Muchas veces esa fusión entre la imaginación y la creatividad nos confunde. ¿Puede ser un niño muy imaginativo, pero menos creativo? La respuesta es sí. Para crear no basta con imaginar, hay que pasar a la acción, concretar y materializar lo ideado.

(Aquí está imaginando sus 12 años y su estancia en el instituto que llegará más tarde. Ha dibujado sobre ello pero lo he respetado, no le he hecho fotos, formaba parte de su proyección futura, estaba imaginando. Lo que si ha materializado es el dibujo de su portada de un libro que estaba escribiendo.)

Es nuestra labor como educadores, acompañar, estimular y darles la ocasión a nuestros niños para que materialicen sus ideas. Cuando completan este proceso se sienten felices y satisfechos. En bastantes ocasiones nos encontramos con diferentes situaciones de frustración por que aquello que habían imaginado, no corresponde con el resultado final de su trabajo.

En este proceso son muchos los factores que intervienen y sería objeto de otra reflexión. Si resaltaría que podemos aprovechar estas situaciones para trabajar con ellos el hecho de que sean conscientes de que el trabajo y el esfuerzo podrán mejorar sus resultados. Podemos trabajar, la aceptación de su trabajo, aunque no sea perfecto, podemos animarles para que la próxima ocasión se concentren más, podríamos gestionar esa frustración, para ponerla en un lugar adecuado dentro de su emocionalidad.

Cuando el niño tiene una imagen muy alejada de lo que piensa y de todo aquello que tiene que realizar para materializar sus pensamientos, se produce una disonancia cognitiva que le genera malestar. Debemos ayudarles en sus procesos y que aprendan que para acercar pensamiento y creación, hay que trabajar, superar, aceptar y volver a trabajar. En la vida real, todo aquello que no nos gusta o que conlleva un esfuerzo, no podemos “tirarlo a la papelera” y no hacer nada. Esa es la actitud que alimenta la frustración y el malestar emocional.

 

El proceso de creación de imágenes, no es unilateral. La reproducción de una imagen va a ir acompañada de un conjunto de otras imágenes reguladas por leyes o principios que la mente configura a través de la percepción, de la memoria y de las experiencias y, que intervienen en la manera que cada alumno tiene de analizar y organizar los elementos de cada imagen o de un conjunto de ellas. Sus fases de desarrollo también van a ser un factor que potencie la mirada desde la totalidad de una escena ( prioriza el todo sobre las partes) o bien pueda ir distinguiendo relaciones de semejanza, contraste, simetría, figura o fondo… que le aporten elementos de interpretación capaces de enriquecer sus experiencias visuales.

 

Mientras trabajan podemos centrarles su atención y animarles para que se fijen en aquello que es grande o pequeño, está cerca o lejos, forma parte de un conjunto o es un elemento aislado, los fondos, los contrastes de colores….

La imaginación y el pensamiento vuelan libres en la mente de los niños. El acto de la creación les requiere materialización, mediante la organización y diversas estrategias que les ayudan a concretar sus ideas.

La mayoría de las imágenes de los dibujos que os he mostrado son producciones espontáneas y libres sacadas, de sus cuadernos de artística, principalmente del primer ciclo de primaria.

Ana Martín