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AUTOIMAGEN AUTORRETRATO

La construcción de la identidad física transita todas aquellas experiencias que nos ponen frente al espejo y nos reflejan las características de nuestro cuerpo. La imagen que construimos de nosotros mismos, no solo se va consolidando con lo que vemos, o con lo que nos imaginamos de nosotros, también se ve condicionada con la mirada del otro, que funciona como un potente espejo. Los niños van formando así, una opinión sobre su aspecto.

El trabajo sobre el autorretrato lo hacemos cada curso, nos ofrece una oportunidad de observarnos  para tratar de dibujar nuestras características físicas. El dibujo es fruto de la madurez gráfica y psicológica de cada alumno. Sus trabajos, a veces, manifiestan  el miedo a enfrentarse a su propio cuerpo, reflejando así, aspectos psicológicos relacionados con su imagen: aceptación, proyección futura, inseguridad…

En el grupo de segundo nos gusta preguntar a los alumnos qué piensan sobre sí mismos.

Las ideas que tienen sobre sí, reflejan aspectos de su carácter; «Soy amable, divertida, tranquilo, vergonzoso, agradable…» Sus gustos: Me gusta el agua, el baloncesto, que los demás sean felices, reír, llorar, jugar…» Aquellas cosas que no les gusta: «No me gusta que me den sustos, estar sola, enfadarme, tener miedo, que me peguen…» Incluso aparecen sus miedos: » Me da miedo la oscuridad, el tiburón ballena, los secuestradores,  que se mueran mis padres».

 

La imagen física y el concepto que cada niño tenga de sí, van configurando las primeras señas de su identidad.

Ana Martín

AUTORRETRATO. EL ARTE DE VERSE A SÍ MISMO

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La realización del autorretrato es una de las tareas que contribuyen al proceso de autoconocimiento. Es un ejercicio complejo en el que cada alumno se proyecta en una imagen, que además realiza él mismo.

¿Coincide la imagen mental que tengo de mí con lo que dibujo? No siempre es así, pero las estrategias gráficas que paulatinamente van adquiriendo les ayudan a ello.

Paralelamente a los procesos gráficos, concurren las circunstancias de aceptación de mis peculiaridades. ¿Acepto que mis orejas parezcan grandes o mi nariz pequeña? Estos dientes tan desordenados, ¿serán siempre así? Voy al espejo y me miro, de paso me cambio el peinado por si me favorece. ¿Tengo que dibujarme estas pecas?

La frescura de los dibujos en el primer ciclo, da paso a la inquietud por el resultado en el segundo y el nerviosismo por ajustarse a la realidad, en el tercer ciclo.

Aunque cada niño sigue su propio proceso, en general, es una actividad que desata muchas emociones. La imagen que tienen los demás sobre mí me afecta, de esta forma cualquier comentario que hagan sobre mi dibujo me hace dudar. Otras veces juzgo como espectador el resultado de mi trabajo “ Si parece que soy mayor” comentaba una alumna de primero. “ Parezco que soy un adulto” decía un alumno de sexto.

Cada año guardo sus trabajos, en sexto curso, cuando estamos trabajando el autorretrato, se los doy. Es un momento mágico, muy difícil de describir. La emoción se apodera de ellos, cada trabajo que reciben desata algo de nerviosismo, alegría, expectativas…

Les doy una cartulina y lo organizan. Esta es su evolución:

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Ana Martín

AUTORRETRATO

Comenzamos esta actividad, con una foto personal hecha con la tablet. Una vez ubicadas las fotos en las carpetas, la primera reacción de muchos alumnos, fue el retoque  de la fotografía que acababan de hacerse.

El retoque fotográfico, puede corregir errores de toma; con él editamos una imagen cambiando el brillo, la intensidad de la luz, contrastes, etc… En cambio, la manipulación fotográfica, mueve elementos de lugar, añade o quita otros (tersura de la piel, tonalidad, lunares, arrugas, reduce volúmenes); en definitiva,  convierte la realidad en una versión inventada que omite parte de la realidad y que trasmite patrones de perfección y belleza estandarizados.

Nuestros alumnos, nuestros hijos, reciben diariamente multitud de imágenes que se enmarcan en la  hiperrealidad, de ahí la excesiva preocupación por su  imagen.  Es el momento de ayudarles a canalizar sus miradas, de enseñarles a discernir entre lo que responde a una realidad y aquello que está manipulado o es un producto artístico. Y sobre todo, es necesario seguir apoyando su autoestima, la aceptación de sus peculiaridades, la valoración de sus diferencias, sin que sus posibilidades de bienestar estén asociadas a los mensajes prefabricados, a lo material o al éxito social.

Ana Martín

AUTORRETRATO

La sesión de dibujo, en el grupo de quinto, se desarrolló en un clima de tranquilidad emocional. Algunos hicieron comentarios sobre sus caras fotografiadas, pero me sorprendió la aceptación general que tuvieron de su imagen.

Eso sí, hubo algunos cambios en el pelo de las chicas. El día que les fotografié, muchas de ellas llevaban coleta; en su dibujo se representaron con el pelo suelto. No se, si esto sucede por coquetería ( mejora de su imagen), o porque el pelo suelto habla de su condición de mujer ( identidad femenina), al preguntarles me contestan: nos gusta más así. En nuestra cultura,  el pelo largo sigue siendo símbolo que identifica al género femenino. El cabello tiene su propio lenguaje y carácter, es una extensión de nosotros mismos y  la manera en que sea peinado, es sumamente importante para ambos géneros, contribuyendo  a su identidad física.

Ana Martín

AUTORRETRATO

El dibujo del autorretrato se realiza, en el grupo de cuarto, partiendo de una foto de cada alumno. Enfrentarse a su propia imagen pone tensos a algunos alumnos.

En ese intento de aceptación de lo que hacen,  repiten el dibujo hasta que les satisface el resultado. Otros abordan la tarea más relajados, con relativa naturalidad.

El grupo de tercero realiza el trabajo sin tener una foto de referencia, algunos acuden a mirarse al espejo para ver las características de su rostro; aún así, la mayoría, resuelven el dibujo acudiendo a la forma en que ellos dibujan diversos personajes.

En este ciclo se hace patente que, la necesidad de acercarse a la realidad, se desarrolla en cuarto curso. Es precisamente esta necesidad interna, la que tensiona el hecho de dibujar su rostro. A partir de ahora, buscarán herramientas para hacer satisfactoria esa tarea.

Ana Martín