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CERÁMICA

El trabajo con la arcilla lo hemos realizado en pequeños grupos y en el exterior, aprovechando la buena temperatura trabajar rodeados de árboles ha sido fantástico. Les encanta la arcilla, siempre digo lo mismo pero así es, por ellos haríamos arcilla más a menudo, les encanta modelar. Mientras trabajan, charlan y se ayudan. Es una tarea que disfrutan.

El esmaltado es también una tarea que les encanta, la magia de los colores les atrae. Los esmaltes se transforman tras la cochura en el horno, algunos sufren un cambio radical, un color entre rosáceo y lila se convierte en un azul cobalto tras alcanzar una temperatura de 980º y varias horas en el horno.

Tierra, agua, aire y fuego se combinan en una experiencia mágica de transformación y belleza. Algunos factores se van dominando, otros son sorpresa. En el proceso aprendemos a ser precisos, a tratar este material de una determinada manera y algo que es sumamente importante, a tener paciencia, pues los tiempos de espera entre cochura y cochura no son inmediatos.

Ana Martín

CERÁMICA

Los alumnos de segundo han trabajado, de nuevo, con la arcilla. En esta ocasión hemos usado arcilla blanca. Ya sabéis lo que les gusta. Embadurnarse las manos de arcilla produce una  agradable sensación ¡es una tentación!

En estas edades, cuando crean de manera espontánea, tienden a trabajar la arcilla como si fuese plastilina. Para hacer cualquier objeto, van añadiendo pequeñas porciones que adicionan a la pieza y que se quedan pegadas por la humedad propia de la arcilla.

Muchas veces esas piezas, cuando se secan se van separando. Para que sus trabajos no se rompan, queremos enseñarles  la técnica del pegado y, además,  que hagan las placas con un grosor adecuado para que sus trabajos queden bien elaborados.

En esta ocasión les orientamos para que realicen un recipiente. En las fotos podéis ver trabajos muy similares por esta razón. Quizás cuando hagan otro tipo de trabajo, extrapolen lo que han aprendido. Cualquier trozo de arcilla que se añade hay que hacerlo de manera adecuada.

Una vez cocidas en el horno cerámico, procedemos a esmaltarlas.

No ha habido roturas ¡Habéis realizado un excelente trabajo!

Ana Martín

GEOMETRÍAS VACÍAS

Comenzamos esta actividad en el grupo de cuarto, con el objetivo de crear volumen, concretamente cuerpos geométricos cuyas caras vamos a imaginar. Nos centramos solo en las aristas y los vértices. El uso de la regla como herramienta a manejar y como instrumento determinante de la medida aporta a los alumnos una doble función. La utilización de herramientas para el desarrollo de la motricidad fina es tarea necesaria a lo largo de toda la etapa. Cualquier herramienta que aporte una función diferente requiere de las estrategias necesarias en su manejo. Damos una medida determinada, los alumnos dibujarán las tiras con la mayor exactitud en la medida y las recortarán con la mejor precisión posible.

El montaje requiere de cierta habilidad y de alguna paciencia. Colaboran entre ellos haciendo posible que surjan las tres dimensiones alto, ancho y largo, aunque en el caso de hexaedro estas medidas coinciden.

Montamos los diferentes cuerpos acabados colgados del techo. Sus livianas estructuras y sus interiores vacíos nos invitan a imaginar otras posibilidades: caras de papel celofán de colores o bien, otros cuerpos más pequeños en el interior. Ha sido un trabajo de gran precisión con el que hemos hecho una colorida instalación que ha embellecido la clase.

Ana Martín

CONSTRUCCIONES.ENSAMBLAJES

ENSAMBLAJES DE PRIMERO

Éstos son los trabajos grupales de los alumnos de primero  hechos con la técnica del ensamblaje. Tanto en el grupo de primero como en el grupo de segundo hemos trabajado el volumen a partir de cartón reciclado.

Comenzamos la sesión comentando a los alumnos que íbamos a trabajar con cartón pero que no íbamos a usar ningún adhesivo para pegar las diferentes piezas. ¿Tiene alguien una idea de cómo lo podemos hacer? Nacho se levantó, cogió dos piezas de cartón hizo una ranura en una de ellas y las encajó. Efectivamente,  uniremos las piezas a modo de ensamblajes realizando pequeños cortes para encajar las piezas.

Repartimos el cartón y  diferentes objetos para copiar. El recortado es un poco complejo por la dureza del cartón, pero se esfuerzan y consiguen  recortar bastantes piezas. Después, pedimos a los alumnos que piensen en lo que quieren hacer y lo decoren con color liso o haciendo texturas.

Las primeras formas comienzan a surgir.

El término de ensamblaje artístico lo usó el artista francés Jean Philippe Arthur Dubuffet en 1953 para una serie de pequeñas obras realizadas con alas de mariposa. Dubuffet superó los límites de los soportes tradicionales, empleó materiales variados como tierra, hojas, arena, cáscaras de fruta. Fue impulsor del denominado arte bruto, realizado por personas que no estaban influenciadas por la cultura artística. «El arte auténtico está siempre allí donde no se le espera. Allí donde nadie piensa en él ni pronuncia su nombre «,  escribió el autor. «Al arte le horroriza ser reconocido y que le saluden. En cuanto eso ocurre, sale corriendo».

La huella de sus obras alcanzó a destacados artistas españoles de la segunda mitad del siglo XX, como Saura, Tàpies, Gordillo, Arroyo, Millares o Barceló.

Decidimos hacer una composición grupal uniendo todos los trabajos encima de unos soportes.

CONTRUCCIONES DE SEGUNDO

El grupo de segundo estaba deseando hacer objetos tridimensionales, en este grupo si empleamos adhesivos como la cola o la cinta de carrocero. Los alumnos tienen autonomía para construir y colaboran entre ellos haciendo algunos trabajos comunes.

La primera reacción de los alumnos fue realizar un dibujo en el cartón de lo que habían imaginado. Hay que transitar el paso de lo bidimensional a lo tridimensional a través de una serie de experiencias. Algunos objetos requerían una copia de la otra cara para poder hacerlos con un fondo que les proporcionaría el volumen. El cartón no es un elemento moldeable, requiere pensar en cada uno de los elementos que se van a necesitar. La espontaneidad da paso a la reflexión. Tener en cuenta los elementos de los que se compone el «dibujo imaginado», no es tarea sencilla.

Tras el montaje y el acople de los detalles, colorean con temperas los objetos: barco, pirámide, submarino, surfista, catalejo, antorcha, alicates, caja fuerte, ukelele… todo un despliegue de imaginación compartida que disfrutaron grandemente.

Ana Martín

MODELADO DE ARCILLA

¡Llegó, por fin, la tan ansiada sesión de arcilla! Los alumnos de tercero esperaban este momento con ilusión. Desde el pasado curso no habían palpado su extraordinaria textura. La amasaban, la pellizcaban, la aplastaban, hacían bolas, churros, placas y volvían a empezar. Cuando pasaba a su lado me decían:  «es que estoy pensando qué voy a hacer». Puede ser, que se sintieran en la disyuntiva de tener que elegir entre acabar un objeto o seguir manipulando la arcilla.

¿Por qué este material es tan apetecible para los niños? La arcilla como material y la evolución de la cerámica han ido paralelas a la historia de la humanidad. Los primeros objetos modelados en barro aparecen  en el Paleolítico Superior; el material cerámico ha servido a los arqueólogos para  la datación y la clasificación de los hallazgos arqueológicos. Desde entonces, hasta nuestros días, cada cultura ha desarrollado técnicas cerámicas características. Los objetos cerámicos, en muchas culturas, han formado parte de su identidad cultural. Tal vez ese hilo conductor, tan antiquísimo, les atrae y les atrapa, conectando con la parte más primigenia.

Habíamos decidido trabajar en el exterior, hacía buena tarde. Salimos con un proyecto de grupo que, empezaron a olvidar, en cuanto tuvieron la arcilla entre sus manos.

Por mi parte dejé que la experiencia fluyera de esa manera. Necesitaban manosear la arcilla, experimentar sensaciones, fantasear con posibilidades,  proyectar un objeto, planificar su realización.

El trabajo de grupo consistía en realizar un recipiente con forma de cubo. Antes de salir al patio, cada alumno había realizado el plano de uno de los lados del recipiente que íbamos a hacer. Concluidos los trabajos individuales, se pusieron a realizar el trabajo grupal. Partiendo de placas, cortaron cada una de las caras del poliedro.

Para este trabajo hacían falta varias manos, mientras uno pegaba la arcilla, otro sujetaba, otro hacía un churro para las juntas o ayudaba en el alisado. Para concluir el trabajo, decoraron y rubricaron con sus nombres. Quedaron satisfechos de los objetos que habían creado.

Ana Martín