Llegamos al final del trimestre y con ello también al final del curso. Como cada año nuestros alumnos cooperan con sus dibujos y carteles en la decoración de la fiesta fin de curso, celebrada el último sábado de Mayo.
En esta ocasión ha sido dedicada a la fantasía. Nuestros alumnos dibujaron de manera individual un ser fantástico inventado por ellos o una recreación de seres que ya están en su imaginario. Todos ellos formaron parte de los fondos donde se realizan los juegos el día de la fiesta.
Otra tarea en la que aportan su creatividad es en la realización de carteles con rótulos sobre el tema de la fiesta o bien otros seres de gran tamaño, para colocarlos en los diferentes espacios del patio.
Son muchos los trabajos que han realizado, pero hoy me voy a centrar en los procesos.
En el título lo he llamado trabajo cooperativo. A nivel metodológico soy consciente de la diferencia entre el trabajo en grupo y el cooperativo, éste lo hacemos posible en algunos trabajos a lo largo del curso.
En esta ocasión, no estructuramos el trabajo de los alumnos. Son los propios alumnos los que crean agrupaciones espontáneas. Intervenimos como docentes en el caso de desavenencias, enfrentamientos o inactividad de alguno de los alumnos.
La creación libre de cada grupo, asocia en muchos casos amistades o niños con los mismos intereses. Somos conscientes de ello pero aunque haya afinidad entre los miembros del grupo, existen ritmos variados, exigencias contrarias y formas de trabajo diferentes. Compartir y regular de manera autónoma todos estos factores es la base de la riqueza de este trabajo, que insisto es cooperativo. Todos realizan una obra con un fin común: la fiesta fin de curso. Los trabajos de gran envergadura salen adelante con la colaboración de muchos, van tomando conciencia de ello.
Varias sesiones de trabajo hacen posible la interacción entre alumnos del mismo ciclo. Los del curso mayor acompañan a los más pequeños y les trasmiten lo que están haciendo y cómo deberían hacerlo. Los más pequeños, tratan de imitar actitudes de los mayores: dibujos, formas de colorear, rotulado, limpieza del espacio…
Es muy complejo trasmitir el gran intercambio que se produce en estos contextos de aprendizaje. Entre lo más destacado de manera general os puedo contar que se favorece la autonomía y la responsabilidad del trabajo, se potencia la inclusión y el respeto a la diversidad de cada uno, mejoran las habilidades de comunicación y colaboración entre ellos.
Y a nivel emocional es un trabajo que les permite canalizar muchas energías. Imaginaros el contexto. Papeles de gran formato, extendidos por los pasillos, alrededor de ellos se organizan los alumnos. Parece un imperativo el hecho de quitarse los zapatos, se sienten libres y motivados. El curso ya llega está en su recta final y las vacaciones se aproximan, el dinamismo y la vivacidad de nuestros alumnos necesitan espacio, libertad de movimientos y libertad de creación.
¡Enhorabuena a todos! Habéis realizado un gran trabajo.
Antes de terminar esta entrada quiero haceros referencia a los dibujos del cuaderno de artística. Sabéis que he hecho varias comunicaciones refiriéndome a ellos. Al final de curso sacamos del cuaderno las hojas que están dibujadas para que formen parte de su carpeta trimestral. Llegarán a casa esos dibujos. Ojeándolos me encuentro esto:
Garabateos o partidos de fútbol caóticos.
Gestiones, alineaciones o relatos.
O ensayos con el color.
No les juzguéis. La libreta de artística es un espacio de libre expresión. Hay algunas libretas que contienen ensayos y a la vez dibujos elaborados. También hay libretas caóticas y excelentes dibujos hechos en propuestas de clase. Validamos todo ello como procesos necesarios. Como espacios donde la mente del alumno se enfrenta a una página en blanco, a un momento de gestión de emociones varias, a procesos de aceptación o de autocrítica… Ya se juzgan ellos, a través del cuaderno son muchas las gestiones que procesan. La mirada del alumno solo requiere de aceptación y respeto.
También encuentro dibujos elaborados.
Este lo pongo en grande por el gran simbolismo que contiene.
¡Buen verano para todos!
Ana Martín


















































































































































