Durante esta semana celebramos en nuestro colegio la Semana Cultural que este año está dedicada a nuestra ciudad.
Siglos de historia sustentan y consolidan el asentamiento de poblaciones humanas en un entorno natural estratégico. Un enclave con cerros y colinas suaves en las ultimas estribaciones de Sierra Nevada: San Miguel, cerro del Sol, La Sabika; valles y ríos Darro, Genil, cuyos caudales pudieron alimentar las necesidades de los pobladores y el desarrollo posterior de la agricultura en su fértil vega.
El primer núcleo de población lo encontramos en el Albaicín donde se levantó la ciudad ibero-romana de Iliberri (S. VII AC ) y que se extendía entre San Miguel Bajo y San Nicolás. La llegada de los romanos concedió el estatus de Municipium con el nombre de Florentia Iliberritana, supuso un periodo de apogeo de la ciudad que se prolongó hasta el S. IV DC. La caída del imperio romano, dio paso al periodo visigodo en el que predominó el modo de vida rural y que se mantuvo hasta la llegada de los ziríes en el S XI.
El posterior desarrollo de la ciudad está estrechamente ligado al traslado de la población de Madinat Elvira (situada a los pies de Sierra Elvira en Atarfe). Los orígenes de esta ciudad son algo difusos. Situada en una encrucijada de caminos, esta ciudad experimentó un gran desarrollo durante la Alta Edad Media debido a su papel de capital de la Kura de Ilbira. Debió de desarrollarse a partir de un proceso de unión de varias alquerías y centros de influencia cultural como la mezquita aljama. La ciudad experimentó su máximo desarrollo entre los siglos X y comienzos del XI.
Las divisiones internas y los desequilibrios sociales y políticos llevaron al abandono de la ciudad alrededor del año 1013. La población de Ilbira bajo la protección de Zaguï ben Zirí se trasladó a la ciudadela erigida en la altiplanicie de la ribera del río Darro, sobre las ruinas de la anterior ciudad ibérica y romana de Iliberri, actual Albaicín. Allí funda la taifa de Garnata, construyendo una medina fortificada la Alcazaba Qadima.
Desde entonces hasta nuestros días han ido aconteciendo infinidad de circunstancias históricas, sociales y culturales que, con más o menos acierto, configuran la ciudad que es hoy Granada.
Con este preámbulo no pretendo erigirme como entendida de la historia de Granada. Tal vez sí manifestar mi más profundo respeto por esa evolución histórica que nos ha ido configurando como ciudadanos de este entorno. Si olvidamos nuestra historia, olvidamos nuestra alma colectiva. La evolución de la sociedad actual tiende a diluir las señas de identidad de los pueblos. La esencia de cada civilización se sustenta en el traspaso de experiencias de una generación a otra. El patrimonio histórico y cultural de un pueblo configura también su presente.
La ciudad de Granada es un mosaico de los vestigios que han dejado las diferentes culturas que han pasado por nuestra tierra. Solo hay que aprender a ver y descifrar la gran cantidad de códigos y elementos patrimoniales heredados. Con el conocimiento podemos educar nuestra mirada y profundizando en el estudio podremos contextualizar aquello que vamos descubriendo dotándolo de significado.
Desde el área de artística he querido trasladar a nuestros alumnos una pequeña porción de esa mirada, aquella que nos hace detenernos y que genera en nuestro interior nuevas experiencias.
Hay muchas manifestaciones artísticas y culturales en nuestra ciudad. Contamos con personajes históricos, personas del mundo de la cultura, del arte, de la literatura, de la música que han dejado y están dejando una huella de un valor incalculable. Para poder animar a mis alumnos, debía implicarles en el trabajo y qué mejor que el dibujo.
Para que ellos fuesen protagonistas de primera mano, puse a su disposición variados dibujos, láminas, pinturas, grabados sobre algún aspecto de nuestra ciudad.
Como trabajo previo al dibujo, hemos ensayado sobre diversas formas de colorear, bien en la escala de grises con el carboncillo como con acuarela o tizas pastel. Todas estas prácticas previas que hicimos, pretendían servir de soporte al acabado de sus trabajos.
También he tenido en cuenta las salidas que los diferentes cursos van a realizar a nuestra ciudad próximamente. Los grupos de sexto y de primero visitarán la Alhambra, el grupo de segundo visitará el Albaicín. He tratado que todo el material soporte les sea significativo o se preste a dar un paso más en su evolución gráfica.
Soy consciente que Granada no es solo Albaicín y Alhambra. Hay otros muchos rincones que no hemos podido dibujar. El barrio del Albaicín además de sus múltiples vestigios históricos: murallas, puertas, aljibes… nos ofrece una gran cantidad de posibilidades: sus vistas, sus plazas, sus rincones…con una estructura urbanística de fácil hechura para nuestros alumnos.
Antonio Gala escribió refiriéndose a Andalucía: “Quienes quieran amar a su tierra, conózcanla antes, pues es el conocimiento el que engendra el amor y el amor el que perfecciona y aumenta dicho conocimiento” Hoy le tomo prestadas estas palabras para referirme a Granada.
En las siguientes entradas os voy a mostrar el trabajo de cada uno de los grupos.
Os animo a que disfrutéis de todo lo que se ha preparado para esta semana y que continuéis reforzando el conocimiento y el amor por nuestra ciudad.
Ana Martín
Ana Martín
