Descubrimos, compartimos

Los comienzos siempre son especiales. Al mismo tiempo que nos adentramos de lleno en los diferentes contenidos y aprendizajes, consideramos fundamental dedicar tiempo a: conocernos, descubrirnos y sentir que formamos parte de un grupo en el que cada persona tiene su lugar.

El autoconocimiento y la cohesión grupal, necesitan espacios, tiempos y propuestas que permitan al alumnado expresarse, escuchar y descubrir también a quienes tiene a su alrededor. Por eso, durante estas primeras semanas estamos generando diferentes situaciones en las que poder hablar de nosotros mismos, compartir intereses y experiencias y comenzar a construir una identidad colectiva como equipo de segundo.

Una de estas propuestas ha sido “¿Quién soy yo?”, una actividad con la que el alumnado ha tenido la oportunidad de detenerse a pensar y hablar sobre sí mismo: cómo es, qué le gusta, cuáles son sus intereses, sus aficiones o aquellas cosas que considera importantes. Hemos utilizado el dibujo como una forma de representación y expresión, pero también hemos dado un papel protagonista a la asamblea y a la comunicación oral, porque aprender a expresarnos, escuchar a los demás y descubrir que nuestras experiencias, es también una manera de aprender a convivir.

En este proceso de construcción del grupo, hasta una propuesta tan sencilla como una sopa de letras con los nombres de todos los niños y niñas de segundo puede convertirse en una experiencia significativa. Encontrar el propio nombre y buscar el de los compañeros y compañeras nos permite trabajar, desde una perspectiva lúdica, ese sentimiento de pertenencia al mismo tiempo que nos acerca al repaso de las letras de manera ilusionante.

Y es que, en nuestro día a día, los aprendizajes no siempre llegan cuando los buscamos. A veces aparecen de manera espontánea, inesperada y mucho más emocionante que cualquier actividad planificada.

Esta semana hemos tenido una buena muestra de ello al tener la posibilidad a través del profe Juanjo de vivir la experiencia de acercarnos a una culebra de una manera respetuosa y segura. Poder observarla de cerca, conocer algunas de sus características y hacerse preguntas sobre ella convierte un encuentro cotidiano en una auténtica oportunidad de aprendizaje.

Pero, además de aprender sobre el animal, también aprendemos cómo relacionarnos con otros seres vivos. La experiencia nos permite hablar del respeto, del cuidado y de la responsabilidad que tenemos hacia los animales y hacia nuestro entorno.

También hemos comenzado a acercarnos a algunos contenidos curriculares desde propuestas que buscan mantener viva la curiosidad y las ganas de aprender. Las matemáticas, por ejemplo, han aparecido estos días a través de los juegos de cartas, una forma lúdica de repasar, recuperar y poner en práctica aprendizajes de primero. Detrás del juego hay números, estrategias, cálculo, comparación, razonamiento y toma de decisiones, pero también algo fundamental: la posibilidad de aprender con los demás, equivocarnos, probar de nuevo y disfrutar del propio proceso.

Porque en estas primeras semanas no se trata únicamente de recordar lo aprendido el curso anterior ni de comenzar nuevos contenidos. Se trata de volver a aprender juntos, de compartir.

Tatiana Molina -tutora 2ºEPO-