Nuestro entorno la Vega de Granada

Sembrar la curiosidad para facilitar el aprendizaje y favorecer el desarrollo personal constituye una parte esencial de nuestro proyecto educativo.

La curiosidad surge cuando tomamos conciencia de la distancia entre lo que ya sabemos y aquello que nos gustaría descubrir. Por eso, despertar el deseo de saber es uno de nuestros objetivos cuando nos preparamos para compartir conferencias, realizar investigaciones en clase, formular preguntas, reflexionar o buscar soluciones a diferentes problemas. Todas estas situaciones nos predisponen al aprendizaje.

En nuestro día a día, la curiosidad está presente en las actividades que vertebran la vida del grupo. Cada pregunta abre la puerta a nuevos descubrimientos y nos invita a seguir investigando.

Estos días hemos estado hablando del otoño, ante la inminente salida a la Vega de Granada y la celebración de nuestra tradicional Fiesta de Otoño. Nos hemos preguntado por qué se caen las hojas de muchos árboles durante esta estación. Sabemos que se secan y caen, pero todavía queremos comprender por qué sucede y cómo se desarrolla este proceso. A través de nuestras preguntas, de las respuestas que vamos encontrando y de la información que compartimos, completamos poco a poco la explicación de este fenómeno tan llamativo de la naturaleza.

Salida a la Vega de Granada

El contacto directo con la naturaleza, a través de la experiencia y la vivencia, nos ayuda a conocerla, comprenderla y aprender a cuidarla. Por eso, el descubrimiento de nuestro entorno ocupa un lugar tan importante en nuestro proyecto educativo.

Esta semana hemos salido a disfrutar del maravilloso entorno que rodea nuestro colegio: la Vega de Granada.

Llegó el día esperado y, con gran emoción, nos reunimos en el jardín con los compañeros de segundo para emprender nuestra ruta. Era nuestra primera salida juntos y ellos, que ya tienen experiencia, nos acompañaron y ayudaron durante el recorrido.

Comenzamos observando las fincas de nuestros vecinos, donde investigan las plantas y los cultivos. Después, dirigimos la mirada hacia las montañas que nos rodean. Mirar a lo lejos nos permitió reconocer la Sierra de la Alfaguara, Monte Vives, Sierra Elvira y la imponente Sierra Nevada, que nos acompañó a nuestras espaldas durante buena parte del recorrido.

Más cerca, los cultivos y las acequias captaron nuestra atención: los maizales, las esparragueras y los terrenos recién labrados nos mostraron diferentes formas de trabajar y aprovechar la tierra.

Los árboles también nos dieron señales de la llegada del otoño. El viejo álamo del duende de los deseos nos recibió con sus hojas amarillas y, cerca de la entrada, encontramos una seta que despertó nuestro interés.

Continuamos hasta la confluencia de los ríos Beiro y Genil, los cursos de agua que bordean nuestro entorno. Pudimos observar cómo el pequeño Beiro desemboca en el Genil, justo en un punto de nuestro trayecto hacia el campo de las hormigas.

Allí nos detuvimos a observar los hormigueros, llenos de actividad. Las hormigas trabajaban sin descanso, recogiendo alimento y preparándose para la llegada del frío. Fue una pequeña escena que nos permitió relacionar lo que vemos en la naturaleza con todo aquello que estamos aprendiendo sobre los cambios propios del otoño.

Los minerales que encontramos despiertan nuestro interés.

De regreso, encontramos semillas de habas dispersas por el campo donde se cultivaron el año pasado. Recogimos algunas con la intención de llevarlas a nuestro huerto y darles una nueva oportunidad para crecer.

Ha sido una experiencia muy interesante, en la que hemos podido observar, explorar e interactuar con nuestro entorno, descubriendo que la naturaleza siempre tiene algo nuevo que enseñarnos.

Nuestro huerto también ha cobrado protagonismo. Hemos sembrado las habas y ahora esperamos con ilusión que pronto asomen entre la tierra, buscando el calorcito del sol.

La zarzamora nos ha regalado unas hojitas que servirán de alimento a los insectos palo que estamos cuidando en clase. Además, las gallinas nos han ofrecido unos huevos que nos hemos llevado a casa para degustar.

Son pequeñas experiencias cotidianas que nos acercan a los ciclos de la naturaleza, al cuidado de los seres vivos y al valor de todo aquello que nos proporciona nuestro entorno.

Arte de la naturaleza

Ana  en artística nos ha sorprendido esta semana con diferentes materiales que la naturaleza desecha y nos ha invitado a observar sus formas, imaginar posibilidades y transformarlos en nuevas creaciones.

Ante estos materiales, la imaginación no ha tardado en ponerse en marcha. Han comenzado a surgir ideas relacionadas, sobre todo, con figuras de animales: pájaros de distintos tipos, algunos incluso en sus nidos. Pero nuestra creatividad también ha demostrando que un mismo material puede dar lugar a creaciones muy diferentes según la mirada de quien lo observa.

Esta propuesta nos permite experimentar, imaginar y descubrir las posibilidades artísticas de los elementos naturales, dando valor a materiales que, a primera vista, podrían parecer inservibles.

Nos despedimos hasta el lunes, con la ilusión de comenzar otra semana llena de experiencias, preguntas y descubrimientos en el colegio.

¡Un abrazo!

Daría