Hoy damos comienzo a una nueva semana y con ella la recta final de este mes de octubre.
En nuestro calendario, contamos los días que faltan para que acabe el mes, ya que esperan ansiosos dos acontecimientos importantes: la fiesta de Halloween y la incorporación de Claudia y Daniel.
Hoy Tomás se ha estrenado como súper-ayudante del día y ha realizado las tareas como si llevase ya con nosotros varios meses, je. Aprovecho para contaros (se me pasó la semana pasada), que la «patrulla verde» está ya a pleno funcionamiento. Esta semana es el equipo número 2 el encargado de recordarme tareas como: apagar las luces antes de salir del aula, revisar la recogida del material de juego para que todo esté en su sitio, controlar si la ventilación del aula se está realizando correctamente (ventana y puerta abiertas), recordar la higienización del baño tras cada momento de aseo, etc. Están encantados de ir «recordándome» o revisando todo cuanto es mi responsabilidad, les hace tener sentido de pertenencia y correspondencia dentro del grupo. Tienen un lugar, una tarea, se sienten capaces, autónomos…
Como propuesta de juego hemos mantenido «el restaurante», ya que la semana pasada no tuvimos oportunidad de disfrutarlo suficientemente. La propuesta ha partido en esta ocasión de mí, pero la votación ha sido unánime, así que nos hemos puesto en marcha sin dilación.
Como ya habíamos trabajado previamente la construcción de espacios de juego diferenciados, cómo llevar a cabo el reparto de roles, las normas básicas para que el juego se desarrolle sin contratiempos y los objetos que caracterizarían a cada personaje: cocineros, camareros y clientes, todo ha sido «coser y cantar». Hoy hemos incluido un elemento más, el cartel que da nombre a nuestro restaurante, al que hemos llamado como nuestro cole, ALQUERÍA.

Han decidido incluirme en el juego con el rol de abuelita Manuelita, con tres magníficos nietos de 7, 8 y 15 años (Nacho, Mateo A. y Máximo), con los que he visitado el estupendo restaurante y nos hemos dado una comilona… ja, ja, ja.

No olvidéis preguntar a vuestros peques porque nos lo hemos pasado en grande. El más mayor tenía «examen de mates» y se ha ido solo a casa, avisándonos que había llegado, el mediano investigaba sobre ranas porque se lo había encargado Juanjo y el más pequeño sobre la Prehistoria, para la clase de Daría.
¡No me lo he podido pasar mejor!
Mientras esto transcurría, los cocineros (Lucía, Nora y Tomás) se afanaban en preparar deliciosos manjares, que unos diligentes camareros (Emma y Mateo T.) nos traían utilizando en todo momento las correspondientes normas de cortesía.
Entre comanda y comanda, han salido a limpiar y desinfectar la zona del baño, que les ha parecido no estaba demasiado limpia.
¿Me los como? No, os los dejaré a vosotros que son vuestros hijos, pero ganas hoy no me han faltado.
Han jugado tan requetebién que hasta en el patio no han echado en falta el material exclusivo de este espacio, han compartido juegos como el pilla-pilla, el escondite, la gallinita ciega…
Os dejo los dibujos de la propuesta de juego, haciendo hincapié hoy en otorgar volumen a la figura humana y la precisión del trazo para poder repasar luego con rotulador.
Volvemos a leernos el viernes. ¡Os deseo una feliz semana!,
Esther Justicia.


Por la tarde, tenemos Cuenta cuentos en el Árbol reunión, compartimos espacio con la clase naranja y ha sido Silvia la que nos cuenta «YO MATARÉ MONSTRUOS POR TÍ», una historia muy divertida que trata el tema de los miedos nocturnos como una de las emociones que están presentes en estas edades. Este cuento nos da pie a tratar el tema con naturalidad y les damos la posibilidad a ellos para que expresen a qué suelen tener miedo y cómo podemos gestionarlo con la ayuda de mamá y papá.
Para animarlos a comer ensalada y verduras podemos ser creativos a la hora de presentarles los platos para que prueben nuevos alimentos, así que Silvia nos preparó una carita muy divertida utilizando diferentes verduras, huevo y pasas.

La jornada del martes, el grupo continuó con el interés de 
El jueves nos atrevimos con nuestro 


Por la tarde, en el Árbol reunión tenemos tarde de Biblioteca con momentos de relajación para volver a la calma tras el juego libre del Parque y contamos el cuento de «UN DEDO EN LA NARIZ», una historia muy divertida de una niña, «Sofia» que se pasa todo el día hurgándose en la nariz hasta tal punto que su dedo «Tim» se construye una casa dentro del agujero. A ver si ellos saben contaros algo más del final de este cuento.