PICASSO Y LA CERÁMICA

Los alumnos del primer ciclo han querido imitar al Picasso ceramista. La arcilla es un material que ellos conocen, además están familiarizados con el proceso de creación mediante el cual convertimos la arcilla en una pieza de cerámica. En esta ocasión escogemos hacer un plato, elemento utilitario que el mismo Picasso elevó en muchas ocasiones a obra de arte.

El proceso de la cerámica es lento, es la arcilla la que nos marca sus ritmos. Tras el modelado, tenemos que esperar al secado al aire, evitando choques térmicos y esperando que la arcilla no absorba demasiada de la humedad ambiental que tenemos en la época invernal. La primera cocción o cochura como se nombra en el argot del ceramista, a 980º, nos lleva más de un día antes de poder abrir el horno y sacar las piezas sin que se rompan. Bizcochadas y enfriadas las piezas ( otra palabra del argot) procedemos a decorarlas. En esta ocasión hemos empleado Keramines unas tizas de uso cerámico que funcionan como pigmentos. Terminada la decoración, bañamos cada pieza con esmalte transparente que fija los colores y hace utilitarios a nuestros platos tras la segunda cochura.

Os cuento todo el proceso para que seáis conscientes del trabajo y sobre todo del tiempo que pasa desde que los alumnos manipulan la arcilla fresca hasta que sus piezas se han convertido en cerámica.

Una técnica que aún estando situada en la antítesis de la celeridad con la que realizamos ( incluidos nuestros alumnos) muchas otras actividades, posee la cualidad de atraparnos, de deleitarnos y de sorprendernos cada vez que la trabajamos.

Así se sintió Picasso, atraído por la cerámica y sus procesos. En 1946 Picasso visitó el taller de cerámica Madoura, en Vallauris, propiedad de Suzanne y Georges Ramié, y al año siguiente regresó con unos proyectos modestos. Fue el inicio del Picasso ceramista. Se tomó muy en serio esta nueva actividad artística y asimiló las complejas técnicas de este arte.

Tierra, aire, agua y fuego son ingredientes imprescindibles en el proceso de la cerámica. Estos cuatro elementos de la naturaleza intervienen en un proceso alquímico en el que la tierra adquiere la consistencia necesaria para hacerla duradera y versátil. Esta actividad ancestral está ligada al origen de la humanidad.  Muchas civilizaciones dejaron sus huellas a través de los restos de sus piezas cerámicas.  Arcilla, minerales, pigmentos, esmaltes, y la cocción de las piezas en el horno cerámico, son la base de la cerámica.

El material cerámico ofrecía a Picasso un nuevo potencial. Nunca juzgó la cerámica como una forma de arte menor, ni como una mera decoración de los objetos, sino que su actividad consistía en un permanente desafío creativo con este medio artístico. Picasso trabajó la interconexión entre pintura, escultura y cerámica. Conectó técnicas, formas y temáticas en función de lo que le interesaba en ese momento. Cualquier objeto o actividad cotidiana era fuente de inspiración para él.

Picasso encontró un paralelismo entre la actividad cerámica  y la de cocinar los alimentos. Relación que se ve reflejada en multitud de piezas relacionadas con el arte culinario.

Nuestros alumnos han podido tener una experiencia similar con la realización de estos platos bellamente decorados.

Ana Martín