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Construyendo nuestro lugar

Esta semana hemos seguido avanzando en algo fundamental al comienzo de cualquier curso: sentirnos parte de un grupo. Antes de adentrarnos de lleno en nuevos aprendizajes, necesitamos conocernos, recuperar rutinas y construir entre todos un espacio en el que podamos aprender, participar y sentirnos cómodos.

A través de diferentes dinámicas grupales hemos hablado sobre nosotros mismos: qué cosas nos gustan, cómo ha sido nuestro verano, nuestra familia, que queremos compartir con nuestros compañeros y compañeras o qué esperamos de este nuevo curso.

Estos pequeños momentos nos permiten conocernos mejor, pero también trabajar habilidades tan importantes como escuchar, respetar turnos, expresarnos delante de los demás e ir descubriendo todo aquello que nos espera a lo largo de segundo.

También hemos elaborado entre todos algunas de nuestras pautas de convivencia. Lejos de plantearlas únicamente como normas impuestas por los adultos, hemos querido reflexionar juntos sobre qué necesitamos para estar a gusto en clase y qué podemos aportar cada uno para conseguirlo. Dar voz al alumnado en este proceso favorece que comprendan mejor el sentido de los acuerdos y comiencen a asumir responsabilidades dentro del grupo.

Y, poco a poco, ¡también vamos entrando en materia! Lo estamos haciendo de una forma especialmente lúdica, manipulativa y grupal, utilizando juegos y experiencias que nos permiten ir retomando contenidos mientras observamos cómo afronta cada niño y niña las diferentes propuestas.

En ciencias, por ejemplo, hemos realizado nuestra primera visita al huerto y a la granja, espacios privilegiado en el que observar, preguntar y aprender directamente de nuestro entorno. En Lectoescritura, hemos estrenado nuestras visitas a la biblioteca, acercándonos de nuevo a los libros y recordando que leer también significa descubrir, imaginar y disfrutar.

Además, nuestros cuadernos de escritura ya han comenzado a cobrar vida. A lo largo del curso escribiremos en ellos semanalmente, convirtiéndolos en pequeños testigos de nuestra evolución: veremos cómo nuestras frases crecen, cómo incorporamos nuevo vocabulario, cómo organizamos mejor nuestras ideas y cómo, poco a poco, vamos consiguiendo una escritura más madura.

Son días de reencuentros en los que comenzamos a construir los cimientos sobre los que construiremos este curso 2026/2027.

Tatiana Molina -tutora 2ºEPO-

¡SEGUNDO!¡ALLÁ VAMOS!

Comenzamos un nuevo curso escolar cargado de ilusión, nuevos retos y muchas experiencias que iremos compartiendo y construyendo juntos. Estos primeros días en segundo de Primaria suponen el inicio de una nueva etapa en la que, poco a poco, iremos recuperando ritmos, afianzando aprendizajes y creciendo tanto a nivel académico como personal.

Durante esta primera semana hemos dedicado un tiempo especialmente importante a reencontrarnos, conocernos y comenzar a construir nuestro grupo. Algunos compañeros y compañeras ya compartían experiencias anteriores, mientras que otros comienzan ahora a formar parte de nuestro día a día. Por ello, las dinámicas de grupo, los momentos de conversación y las actividades compartidas nos están ayudando a establecer vínculos y a favorecer un clima de confianza, respeto y seguridad.

También hemos comenzado a recuperar las rutinas propias de la vida escolar: organizar nuestros materiales, respetar los diferentes momentos de trabajo, aprender a escuchar, participar de manera adecuada, responsabilizarnos de nuestras pequeñas tareas y desenvolvernos con una autonomía cada vez mayor.

Las normas de convivencia ocupan igualmente un lugar fundamental en estos primeros días. Más que entenderlas como simples normas que debemos cumplir, queremos ser partícipes de ellas, comprender por qué son necesarias y cómo nos ayudan a sentirnos bien, respetarnos y conseguir que el aula y colegio sea un espacio agradable para todos y todas. Aprender a esperar, escuchar al otro, cuidar nuestros espacios y materiales o resolver las pequeñas diferencias mediante el diálogo serán aprendizajes presentes durante todo el curso.

También hemos celebrado la bienvenida oficial a Primaria, acompañados por todo el equipo docente y directivo, inaugurando juntos este nuevo curso.

Para retomar de manera fluida los aprendizajes matemáticos, hemos reconstruido juntos nuestra tabla del 100. Cada alumno ha recibido algunos números para ordenarlos de forma ascendente y, posteriormente, colocarlos por familias entre todos. Este es solo un ejemplo de una de las actividades que, además de recordar contenidos, nos permite observar estrategias, razonamientos y conocimientos previos del grupo, pero ¡haciéndolo como juego!

Comenzamos así a poner los primeros cimientos de este nuevo camino. Nos espera un curso lleno de aprendizajes, descubrimientos, retos, convivencia y momentos especiales que esperamos poder ir compartiendo con vosotros y vosotras semana tras semana.

¡Bienvenidas, familias, a segundillo!

Tatiana Molina -Tutora 2º EPO-

Una huella para siempre



Llegamos al final del camino. Y, como ocurre siempre con los viajes que merecen la pena, uno se detiene a mirar atrás y descubre que lo verdaderamente importante no son solo los lugares a los que hemos llegado, sino todo lo que hemos vivido juntos para alcanzarlos.

Hace apenas unos meses comenzábamos segundo de Primaria con nervios, dudas, ilusión y muchas ganas de crecer. Hoy terminamos el curso siendo un grupo muy diferente. Hemos aprendido a leer mejor, a escribir más y a resolver problemas cada vez más difíciles. Pero, sobre todo, hemos aprendido a convivir, a ayudarnos, a pedir perdón, a esperar nuestro turno, a superar frustraciones y a celebrar los logros de los demás.

He tenido el privilegio de contemplar ese crecimiento día a día. He visto cómo algunos vencían sus miedos, cómo otros descubrían talentos que ni siquiera sabían que tenían y cómo, poco a poco, cada uno iba encontrando su lugar dentro del grupo. He visto abrazos, risas, lágrimas, enfados que se solucionan, amistades que nacen y pequeños gestos que demuestran que también se aprende con el corazón.

Ser tutor supone acompañar al alumnado en sus aprendizajes, pero también en sus alegrías, en sus preocupaciones y en sus descubrimientos. Y ahí es donde reside la verdadera vocación: en disfrutar de cada avance, por pequeño que parezca, y en emocionarse al comprobar cómo los niños y niñas van construyendo su propia historia.

Gracias a las familias por la confianza y el apoyo constante. Gracias a este maravilloso grupo por regalarme cada día una nueva oportunidad para aprender junto a ellos.

Cerramos el curso con la satisfacción del trabajo realizado y con la certeza de que, aunque el verano nos separe durante unas semanas, todo lo vivido permanecerá para siempre en nuestra memoria. Porque los cursos terminan, pero la conexión permanece para siempre.

Tatiana Molina -tutora 2º EPO-

Nadando hacia el final

Algunas de las actividades significativas con las que llegamos a este tramos final son entre otras, el taller de jabones naturales con el que además de celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, reflexionando sobre la importancia de cuidar nuestro entorno y valorar alternativas más respetuosas con el medio ambiente; hemos querido tener un detalle con los compañeros y compañeras de 6º, que en pocos días finalizarán su etapa en nuestro centro. Cada uno hemos elaborado un jabón para llevarnos a casa y otro destinado a ellos y ellas. Esta experiencia nos ha permitido unir sostenibilidad, aprendizaje y convivencia.

Y hemos tenido una de las semanas más esperadas por el alumnado: la semana de la natación.

A lo largo de cuatro jornadas consecutivas nos hemos desplazado hasta la piscina para participar en diferentes sesiones dirigidas por monitores especializados, quienes han acompañado al grupo en todo momento y han adaptado las propuestas a las características y necesidades de cada niño y niña.

La natación constituye una actividad física muy completa que aporta numerosos beneficios tanto a nivel motriz como emocional. Por ello, esta experiencia ha supuesto una magnífica oportunidad para seguir aprendiendo fuera del entorno habitual del aula, desarrollando habilidades relacionadas con el control corporal, la coordinación, el equilibrio, la respiración y la autonomía personal.

Durante las sesiones, el alumnado ha realizado diferentes ejercicios y juegos acuáticos encaminados a mejorar su confianza en el agua y a perfeccionar aspectos básicos de la natación. Algunos niños y niñas han tenido la oportunidad de afianzar habilidades que ya dominaban, mientras que otros han conseguido superar pequeños retos personales, demostrando una gran capacidad de esfuerzo y superación. Hemos visto avances muy significativos en la seguridad con la que se desenvuelven en el medio acuático, algo que sin duda constituye un aprendizaje de gran valor para su desarrollo integral.

El alumnado ha mostrado una actitud muy positiva hacia la actividad además de poner en valor la responsabilidad y autonomía propia para poder llevarla a cabo, favoreciendo el desarrollo de su autonomía en tareas cotidianas como organizar sus pertenencias, cambiarse de ropa o responsabilizarse de sus materiales. Son pequeños aprendizajes que contribuyen de manera muy significativa a su crecimiento personal.

Uno de los aspectos más destacados ha sido la enorme ilusión con la que han acudido cada día a la piscina. Desde primera hora de la mañana se percibía el entusiasmo por compartir esta experiencia con sus compañeros y compañeras. Las risas, los juegos y los momentos de convivencia han convertido cada sesión en una oportunidad para fortalecer los vínculos del grupo y seguir construyendo recuerdos compartidos que permanecerán en su memoria.

Con esta semana de la natación seguimos poniendo el broche especial a un curso que ha estado lleno de experiencias enriquecedoras, descubrimientos y aprendizajes. Ha sido una actividad que combina salud, diversión, convivencia y educación, y que refleja perfectamente la importancia de aprender también a través de la experiencia y del contacto con entornos diferentes.

Tatiana Molina -tutora 2º EPO-

Conviviendo en Piñar

Nuestro viaje de fin de curso a Piñar ha sido una experiencia inolvidable llena de aventuras, convivencia,  descubrimientos y aprendizaje. Durante toda la jornada hemos podido convivir con animales, conocer cómo vivían los seres humanos en la Prehistoria y participar en talleres muy interesantes.

Llegamos con mucha emoción  a la granja escuela el castillo y nos reciben los monitores que nos van a acompañar durante nuestra estancia. Nos explican nuestro programa de actividades para los dos días que vamos a pasar con ellos.

Dejamos las maletas y preparamos nuestras camas colocando las sábanas. Recorremos los distintos espacios donde vamos a compartir estos dos días.

Iniciamos las actividades programadas realizando  un Taller de pintura rupestre

Nos fabricamos un pincel con mango de sauco y pelos de esparto. Sobre una pizarra, con pigmentos naturales, pintamos escenas que inventamos sobre la vida prehistórica y nuestro aspecto empieza a parecer bastante primitivo.

Nuestros tiempos de comida son relajantes y disfrutamos de una rica comida casera.

Visita a la Cueva de las Ventanas

Tras un breve descanso y juego en el que ponemos las normas de nuestra habitación nos preparamos para visitar las cuevas.

Nos subimos al trenecito que nos lleva hasta la montaña dentro de la están las cuevas.¡¡ viajar en tren es fenomenal…!!

Confirmamos que los estudios que hemos hecho durante la preparación de nuestra visita se corresponden con las explicaciones de nuestros guías. Nos atienden personas expertas que nos explican  la historia de este lugar tan singular, donde vivió el hombre primitivo y se resguardó de los peligros e inclemencias del clima.

Tras la visita merendamos y disfrutamos de juegos cooperativos muy divertidos como quitar la cola, quitar los zapatos…¡lo pasamos genial en el gran prado!

Tras la cena de nuevo nos reunimos en la sala de juegos para realizar una divertida gincana como velada nocturna.

Llega la hora de dormir y aunque algunos no encuentran a Morfeo , van durmiendo poco a poco agotados por la intensidad del día.

El viernes  nos despertamos temprano , recogemos las camas y las mochilas .

Tras el desayuno comenzamos conociendo en profundidad algunos de los animales que viven allí. Conocimos de cerca a un hurón, Titi, una tortuga, varias cabras y algunos burros y a la avestruz Petra.

El hurón llamó mucho nuestra atención porque es un animal pequeño, alargado y muy curioso. Tiene el cuerpo flexible, patas cortas y un hocico pequeño y puntiagudo. Los monitores nos explicaron que el hurón pertenece a la familia de los mustélidos, igual que las nutrias o las comadrejas. Es un animal muy activo, inteligente y juguetón, capaz de moverse rápidamente y esconderse en lugares muy estrechos. También aprendimos que tiene un olfato y un oído muy desarrollados. Pudimos acariciarlo con mucho cuidado mientras observábamos su suave pelaje y su comportamiento inquieto.

También tuvimos la oportunidad de conocer una tortuga. Nos explicaron que las tortugas son reptiles y que existen especies terrestres y acuáticas. La que vimos en la granja tenía un caparazón muy duro que le sirve para protegerse de los depredadores. Aprendimos que las tortugas son animales muy tranquilos y longevos, ya que algunas pueden vivir muchísimos años. Además, respiraban aire mediante pulmones y ponen huevos. Pudimos observar cómo se movía lentamente y cómo escondía la cabeza dentro del caparazón cuando se sentía insegura.

Las cabras fueron otros de los animales protagonistas de nuestra visita. Descubrimos que son animales muy sociables, animales herbívoros y que de ellas se obtiene leche con la que se elaboran muchos quesos. También aprendimos que son animales muy inteligentes y con gran capacidad para adaptarse a diferentes lugares.

Los burros también nos encantaron. Son animales fuertes, resistentes y muy trabajadores que tradicionalmente han ayudado a las personas en las tareas del campo y en el transporte de mercancías. Aunque muchas veces se piensa que son tercos, en realidad son animales muy prudentes y tranquilos. Tienen unas orejas largas que les permiten escuchar sonidos desde grandes distancias y una gran capacidad para soportar el calor y caminar por terrenos difíciles. Pudimos acariciarlos y darles de comer.

El avestruz es el ave más grande y pesada de todo el planeta. Aunque tiene alas, no puede volar, pero es una corredora increíblemente rápida.  ¡Huevos enormes! Un solo huevo de avestruz que equivale a dos docenas de huevos de gallina. Pudimos comprobar su peso.

Los avestruces a veces comen piedras  que les ayudan a digerir sus alimentos.

Es fácil saber si es un papá o una mamá avestruz: los machos tienen plumas negras brillantes y las hembras tienen plumas grises o marrones.

¿Esconden la cabeza? ¡Es un mito! Las avestruces no entierran la cabeza en la arena; simplemente se acuestan en el suelo para confundirse con el paisaje y pasar desapercibidas

Después de visitar los animales, vivimos una experiencia muy divertida y educativa con la llegada de Cocochungo, un hombre prehistórico que nos mostró cómo vivían los seres humanos en la Prehistoria, que ropa se ponían (utilizaban pieles de animales para protegerse del frío porque todavía no existían los tejidos modernos), con que se calzaban (fabricaban calzado sencillo con cuero y fibras naturales para proteger sus pies al caminar por terrenos rocosos), cómo cazaban y hasta cómo hacía el fuego.

Uno de los momentos más sorprendentes fue cuando nos enseñaron cómo conseguían hacer fuego. El fuego fue uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad porque permitió cocinar alimentos, calentarse, iluminar cuevas y protegerse de los animales salvajes. Se pudo producir golpeando piedras como el sílex y así generando chispas  y utilizando materiales secos para iniciar la llama. Fue increíble pensar en lo difícil que debía de ser conseguir fuego hace miles de años.

Más tarde realizamos un taller de aves rapaces que nos gustó muchísimo. Primero aprendimos qué son las aves rapaces. Son aves cazadoras que poseen garras fuertes y picos curvos y afilados para atrapar y desgarrar a sus presas. También tienen una vista extraordinaria que les permite localizar pequeños animales desde grandes distancias. Nos explicaron la diferencia entre aves rapaces diurnas y nocturnas.

Entre las aves nocturnas conocimos a la lechuza y al búho. La lechuza destacó por su cara en forma de corazón y por el color claro de sus plumas. Aprendimos que puede volar casi sin hacer ruido gracias a la forma especial de sus alas, lo que le permite cazar ratones y pequeños animales durante la noche. Además, tiene un oído muy desarrollado capaz de detectar sonidos muy débiles.

El búho tiene unos ojos enormes adaptados para ver en la oscuridad y puede girar la cabeza muchísimo más que las personas. Sus plumas suaves hacen que su vuelo sea silencioso y sus garras son muy poderosas. Los búhos suelen vivir en bosques y salen principalmente por la noche para cazar.

Entre las aves rapaces diurnas vimos un halcón. Aprendimos que es una de las aves más rápidas del mundo y que puede lanzarse en picado a gran velocidad para capturar a sus presas. Tiene alas puntiagudas, una vista excelente y un pico curvado. Los halcones son grandes cazadores y destacan por su rapidez, precisión y agilidad durante el vuelo.

Tras la comida participamos en un taller de herramientas prehistóricas donde elaboramos un cuchillo similar a los que utilizaban nuestros antepasados. Primero aprendimos que en la Prehistoria las herramientas eran fundamentales para sobrevivir, ya que servían para cortar alimentos, cazar, fabricar ropa o trabajar la madera. Nosotros construimos un cuchillo utilizando materiales naturales. Para el mango empleamos corteza de árbol, que era resistente y fácil de sujetar. Para la punta utilizamos sílex, una piedra muy dura que al romperse produce bordes muy afilados. Además, usamos resina natural para unir las piezas, igual que hacían los seres humanos prehistóricos hace miles de años.

Este taller nos ayudó a comprender la inteligencia y la habilidad que tenían las personas prehistóricas para aprovechar los recursos de la naturaleza.

Sin duda, nuestro viaje a la Granja Escuela de Piñar ha sido una experiencia fantástica en la que hemos aprendido muchísimas cosas sobre los animales, la naturaleza y la Prehistoria. Hemos disfrutado mucho conviviendo con nuestros compañeros y compañeras y realizando diferentes actividades. Será un recuerdo que guardaremos para siempre.

Tutoras del ciclo y especialista idiomas , Barbara, Tatiana y Daría