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PENSAR Y DESCUBRIR

Esta semana, en el equipo segundillo, hemos seguido aprendiendo a través de experiencias que nos invitan a pensar, compartir, experimentar y descubrir el mundo que nos rodea. Desde los pequeños retos matemáticos hasta el diseño de inventos en equipo, pasando por una salida a nuestro entorno más cercano, cada propuesta nos ha permitido desarrollar habilidades diferentes y, al mismo tiempo, seguir construyendo aprendizajes conectados con la vida real.

Agilidad mental: cada cual encuentra su estrategia

En matemáticas, seguimos dedicando momentos al juego del cálculo rápido, una propuesta con la que buscamos ganar agilidad mental y mejorar progresivamente nuestra capacidad para realizar operaciones de manera cada vez más eficaz.

Más allá de resolver correctamente los cálculos, lo interesante de esta actividad es observar cómo cada niño y niña pone en marcha sus propias estrategias. Algunos recurren a descomposiciones, otros utilizan resultados que ya conocen, cuentan mentalmente o buscan relaciones entre los números que les permiten llegar a la solución. Poco a poco, van descubriendo qué procedimientos les resultan más útiles y cómo pueden aplicarlos en diferentes situaciones.

De esta manera, el cálculo deja de ser una simple repetición de operaciones para convertirse en un ejercicio de pensamiento, búsqueda de estrategias y toma de decisiones. La práctica continuada favorece que determinados resultados se automaticen, liberando recursos mentales para afrontar cálculos más complejos. Pero, sobre todo, nos ayuda a comprender que no siempre existe un único camino para llegar a una solución y que aprender a elegir el nuestro también forma parte del aprendizaje matemático.

Emprendimiento: ideas que se construyen en equipo

La semana pasada, a través de una dinámica de construcción, nos acercamos a uno de los grandes pilares del emprendimiento: el trabajo en equipo. Esta semana hemos retomado aquella experiencia para recordar qué aprendimos y, sorprendentemente, el alumnado ha sido capaz de recuperar, con una participación muy activa, muchas de las claves que habíamos identificado juntos.

Hemos hablado de la importancia de escuchar las ideas de los demás, comunicarnos con claridad, respetar diferentes opiniones, tomar decisiones compartidas, organizarnos, resolver dificultades y buscar soluciones cuando algo no sale como esperábamos. También hemos reflexionado sobre cómo cada integrante puede aportar algo diferente y cómo el resultado colectivo puede enriquecerse cuando somos capaces de aprovechar esas diferencias.

Con todas estas ideas presentes, hemos dado un paso más con la actividad «Si yo fuera inventor». Organizados en pequeños grupos, los niños y niñas se han enfrentado a un nuevo reto: imaginar y diseñar un invento capaz de responder a una necesidad y ayudarnos a mejorar algún aspecto de nuestra vida cotidiana.

Para ello, cada equipo ha tenido que observar, pensar, intercambiar propuestas y llegar a acuerdos hasta dar forma a una idea común. Después, han elegido un nombre para su invento y han realizado un diseño gráfico que permite visualizar cómo lo imaginan. Una actividad que encierra un proceso muy interesante: identificar un problema, proponer alternativas, valorar posibilidades y transformar una idea en un proyecto compartido.

Desde edades tempranas, emprender significa aprender a tomar la iniciativa, identificar necesidades, buscar soluciones y atreverse a convertir nuestras ideas en algo posible. Son habilidades que pueden acompañarnos durante toda la vida, tanto en nuestros proyectos personales como en un futuro laboral, en el que colaborar con otras personas, comunicar propuestas y afrontar retos de manera conjunta resulta fundamental.

La Vega de Granada: aprender con los ojos bien abiertos

Esta semana también hemos salido a explorar uno de los mayores tesoros que tenemos cerca: la Vega de Granada, nuestro entorno más inmediato y un auténtico espacio de aprendizaje al aire libre.

A veces, para descubrir cosas extraordinarias, no necesitamos ir muy lejos. Basta con salir del aula, caminar con atención y observar aquello que habitualmente tenemos a nuestro alrededor. Durante nuestro paseo, hemos dirigido la mirada hacia el paisaje que nos acompaña y hemos identificado algunas de las montañas que podemos divisar desde nuestro entorno. Sus perfiles nos han servido para conversar sobre el relieve, orientarnos en el paisaje y reconocer algunos de los elementos naturales que caracterizan nuestro territorio.

También hemos hablado de los ríos que atraviesan la Vega y de la importancia del agua para la vida y para las actividades humanas. Al observar los campos, nos hemos detenido en algunos de los cultivos que trabajan los vecinos de la zona, así como en diferentes plantas que encontramos a lo largo del recorrido. De esta forma, hemos conectado con la realidad de nuestro entorno, comprendiendo mejor la relación entre el paisaje, la agricultura y las personas que lo habitan.

Y, por supuesto, la pequeña fauna que nos ha ido acompañando durante el camino ha despertado una enorme curiosidad. Los insectos que hemos encontrado se han convertido en protagonistas de numerosas observaciones, preguntas y comentarios. A veces, un pequeño insecto es suficiente para detener a todo un grupo, despertar nuevas preguntas y recordarnos que todavía nos queda muchísimo por descubrir.

Estas salidas nos permiten desarrollar una mirada más atenta, aprender a observar con intención, formular preguntas y relacionar conocimientos de distintas áreas. Pero también nos ayudan a cultivar el respeto por la naturaleza y a reconocer el valor de un entorno cercano que merece ser conocido, cuidado y protegido.

Tatiana Molina -2ºEPO-

Aprendizaje compartido y entorno

Esta semana en segundo hemos seguido aprendiendo a través de experiencias que nos invitan a pensar, experimentar, compartir ideas y comprender mejor el mundo que nos rodea. Entre los momentos destacados, queremos detenernos especialmente en una propuesta de nuestra sesión semanal del área de Emprendimiento, que nos ha permitido descubrir que, cuando trabajamos en equipo, el resultado depende mucho más que de nuestras propias ideas: también necesitamos aprender a escuchar, dialogar, tomar decisiones y construir junto a los demás.

Emprender es aprender a trabajar en equipo, así hemos planteado un espacio en el que nos acercamos progresivamente a habilidades y actitudes que nos ayudarán a desenvolvernos en la vida: la iniciativa, la creatividad, la capacidad de resolver problemas, la toma de decisiones y, por supuesto, la colaboración con otras personas.

Esta semana hemos querido profundizar en una de las bases fundamentales del emprendimiento: el trabajo en equipo. Porque emprender no consiste únicamente en tener una buena idea, sino también en ser capaces de compartirla, escuchar otras propuestas, llegar a acuerdos y encontrar soluciones junto a los demás.

Para ello, nos hemos enfrentado a un reto muy concreto: construir, por grupos, una torre que fuera lo más alta y sólida posible. Todos los equipos partían exactamente de los mismos materiales: dos pajitas de plástico, un folio y un trocito de plastilina. ¡Nada más! Con estos recursos, debíamos pensar cómo utilizarlos, imaginar diferentes posibilidades y organizarnos para conseguir nuestro objetivo.

Pronto hemos comprobado que no bastaba con ponerse a construir rápidamente. Antes de actuar, era necesario observar los materiales, pensar distintas alternativas, escuchar las propuestas de los compañeros y tomar decisiones conjuntas. Algunos equipos han tenido que modificar sus planes sobre la marcha; otros han descubierto que una idea que parecía estupenda al principio no funcionaba como esperaban. Y ahí estaba precisamente una parte muy valiosa del aprendizaje: probar, equivocarse, revisar lo que hemos hecho y volver a intentarlo.

Porque trabajar en equipo no significa que todos pensemos igual ni que una sola persona decida por los demás. Significa aprender a aprovechar las ideas de cada miembro del grupo, expresar nuestras opiniones con respeto y encontrar una solución compartida. También supone tener paciencia, repartir tareas, aceptar que otras propuestas pueden ser mejores que las nuestras y comprender que todas las personas pueden aportar algo importante.

Una vez terminada la construcción, hemos dedicado un tiempo a la asamblea para poner en común lo vivido y reflexionar sobre cómo había trabajado cada equipo. Más allá de la altura alcanzada por las torres, nos interesaba descubrir qué habíamos aprendido durante el proceso. ¿Nos habíamos escuchado? ¿Habíamos hablado antes de empezar? ¿Habíamos conseguido ponernos de acuerdo? ¿Qué dificultades habían aparecido? ¿Qué podríamos hacer de otra manera la próxima vez?

A partir de estas preguntas, hemos identificado algunas acciones esenciales para que un equipo funcione: pensar, decidir, escuchar, comunicarse, observar, organizarse, resolver problemas, revisar, etc. También hemos hablado de la importancia de respetar los turnos de palabra, valorar las aportaciones de los demás y mantener una actitud flexible cuando algo no sale como habíamos imaginado.

Esta reflexión nos ha permitido comprender que una dificultad no tiene por qué convertirse en un obstáculo definitivo. Puede ser una oportunidad para detenernos, analizar lo que ocurre y buscar una alternativa entre todos. Del mismo modo, hemos visto que una buena idea individual puede enriquecerse cuando se comparte y se combina con las ideas de otras personas.

Durante esta actividad hemos trabajado la creatividad y la resolución de problemas, pero también habilidades sociales, comunicativas y de autorregulación que necesitamos desarrollar en nuestro día a día en el aula.

Seguiremos buscando nuevas oportunidades para poner en práctica esta y otras habilidades, porque aprender a colaborar, confiar en las propias posibilidades y valorar las de los demás es una herramienta fundamental para afrontar futuros retos.

Aprendemos a cuidarnos: el plan de emergencia

Esta semana también hemos contado con la visita de nuestra directora, Loli, que nos ha acompañado para explicarnos en profundidad el plan de emergencia del colegio.

A través de su charla, hemos podido conocer cómo debemos actuar si escuchamos un aviso por megafonía y por qué es tan importante mantener la calma, prestar atención a las indicaciones y seguir las instrucciones de las personas responsables. También hemos hablado de algunas medidas concretas que debemos tener presentes ante situaciones como un incendio, un terremoto o una inundación.

Hemos aprendido que, en una situación de emergencia, no se trata de correr ni de actuar por nuestra cuenta, sino de escuchar, mantenernos tranquilos y seguir las pautas establecidas. Conocer previamente cómo debemos comportarnos nos ayuda a sentirnos más seguros y a responder de una manera adecuada si alguna vez necesitamos ponerlo en práctica.

Estas conversaciones forman parte de un aprendizaje imprescindible: cuidarnos también significa saber cómo actuar para protegernos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean. Familiarizarnos con estas medidas desde pequeños nos ayuda a desarrollar responsabilidad, autonomía y conciencia colectiva.

Las tres erres: pequeños gestos para cuidar nuestro entorno.

En el área de Ciencias continuamos explorando y conociendo nuestro entorno más cercano. Durante las sesiones anteriores hemos prestado atención a algunos de los espacios naturales que forman parte de nuestro colegio, como el huerto, la granja, el estanque y el jardín. Observarlos nos ayuda a descubrir la riqueza de nuestro entorno y a comprender que también tenemos una responsabilidad en su cuidado.

Esta semana hemos dado un paso más y nos hemos acercado a la importancia de reducir nuestro impacto sobre el medioambiente a través de la conocida regla de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.

Hemos reflexionado sobre cómo nuestras acciones cotidianas generan residuos y sobre la posibilidad de tomar decisiones que contribuyan a disminuirlos. Reducir significa intentar consumir menos y evitar residuos innecesarios; reutilizar consiste en dar una segunda vida a los objetos siempre que sea posible; y reciclar nos permite separar correctamente determinados residuos para facilitar su tratamiento y aprovechamiento.

Nos hemos centrado especialmente en esta última R, aprendiendo a identificar los contenedores de diferentes colores y a relacionarlos con los residuos que debemos depositar en cada uno. A través de esta actividad, hemos empezado a comprender que separar correctamente la basura no es un gesto aislado, sino una práctica que, cuando se convierte en un hábito compartido, contribuye al cuidado de nuestro planeta.

Además, hemos conectado este aprendizaje con los espacios naturales que conocemos y disfrutamos en el colegio. Cuidar el huerto, respetar la granja, mantener limpio el jardín o proteger el entorno del estanque son acciones que cobran aún más sentido cuando entendemos que nuestras decisiones tienen consecuencias sobre el medio que compartimos.

¡Porque cuidar el planeta empieza con decisiones pequeñas que están al alcance de todos!

Tatiana Molina -tutora 2ºEPO-

Aprendemos, compartimos

Esta semana hemos vivido algunas experiencias especialmente significativas que nos han permitido seguir construyendo aprendizajes más allá de simples contenidos. Hemos compartido momentos de lectura con compañeros de otra etapa, hemos viajado hasta Argentina y Chile sin salir del aula y hemos comenzado una nueva aventura de cuidado y respeto por nuestro entorno. Tres propuestas diferentes que tienen algo en común: aprender haciendo, compartiendo y preguntándonos sobre el mundo que nos rodea.

📚 Lectura compartida: aprender en ambas direcciones.

Esta semana hemos iniciado una de las propuestas que nos acompañará durante todo el curso: La lectura compartida, una experiencia en la que los niños y niñas de segundo nos encontramos semanalmente con nuestros compañeros y compañeras de 5º EPO. Organizados en parejas formadas por un alumno/a de cada curso, leemos, nos escuchamos y conversamos juntos sobre el texto.

La propuesta parte de una idea muy sencilla pero con un enorme valor educativo: todos tenemos algo que enseñar y todos tenemos algo que aprender. En ocasiones será el niño o niña de segundo quien lea para su compañero mayor y, en otras, será el de quinto quien comparta su lectura con segundo. Los mayores pueden ayudar a mejorar la entonación, la fluidez o la comprensión, pero también tienen que detenerse, escuchar, adaptar sus explicaciones y buscar estrategias para hacerse entender. Esto les permite reforzar su autoestima y autonomía, tomar conciencia de sus propias capacidades y experimentar la satisfacción de sentirse útiles para otra persona.

Para los pequeños, compartir un libro con un compañero mayor supone además una fuente de motivación: leer para alguien, preguntarle por una palabra que no comprenden, comentar lo que ocurre en la historia o descubrir juntos el significado de una expresión convierte la lectura en una experiencia social y compartida. Y, entre ambos, pueden hacerse preguntas, resumir un fragmento o comentar juntos aquello sobre lo que están leyendo.

🌎 Día de las Lenguas: viajar a través de las palabras

Con motivo del Día de las Lenguas, hemos tenido la suerte de recibir en el aula a dos familiares de nuestro primer ciclo: Magali, mamá de Maya, de primero y Martín, papá de Aria, de segundo, que nos han acercado a sus países de origen, Argentina y Chile. A través de sus experiencias hemos descubierto que conocer una lengua también significa acercarnos a las personas y a las culturas que la hablan. Hemos conocido algunas de sus costumbres, expresiones, lugares y particularidades. Una oportunidad para despertar la curiosidad, valorar la diversidad cultural y comprender que nuestro colegio también es un pequeño espacio donde caben muchas historias, acentos y lugares del mundo.

🌱 Comienza la Patrulla Medioambiental

Esta semana también hemos dado la bienvenida a una iniciativa que nos acompañará durante todo el curso: la Patrulla Medioambiental. Cada semana, dos alumnos y alumnas de cada clase asumirán la responsabilidad de formar parte de esta patrulla, que acompañada por uno de los docentes, cuidará y contribuirá a mantener nuestro colegio y sus espacios en las mejores condiciones.

Su misión será estar atentos a pequeños gestos que tienen una gran importancia: comprobar que no haya luces encendidas innecesariamente, que el aire acondicionado o la calefacción se utilicen de manera responsable, que no queden grifos abiertos, recoger papeles de las zonas verdes o cuidar el aspecto de nuestros espacios exteriores. En definitiva, aprender que el colegio es nuestra casa y que cuidarlo es responsabilidad de todos.

Más allá de revisar unas luces o recoger un papel, esta propuesta pretende generar hábitos, responsabilidad y conciencia. Porque el cuidado del medio ambiente no se aprende únicamente hablando de él, sino incorporándolo poco a poco a nuestras decisiones y a nuestra vida cotidiana.

🐜 Cuando una hormiga se convierte en una oportunidad para aprender

Y, como muestra de que el aprendizaje también aparece de manera natural, espontánea y casi sin avisar, me gustaría contaros cómo partiendo de que 2 alumnos encuentran unas hormigas y deciden cogerlas para observarlas, surgen preguntas, hipótesis y ganas de descubrir: ¿adónde van?, ¿qué están haciendo?, ¿cómo se organizan?, ¿por qué se mueven así?; Una pequeña escena cotidiana que nos recuerda que la curiosidad es uno de los motores más potentes del aprendizaje. A veces, solo hace falta detenerse, mirar y hacerse una buena pregunta para hacer de cualquier espacio nuestro aula.

Tatiana Molina -tutora 2ºEPO-

¡SEGUNDO!¡ALLÁ VAMOS!

Comenzamos un nuevo curso escolar cargado de ilusión, nuevos retos y muchas experiencias que iremos compartiendo y construyendo juntos. Estos primeros días en segundo de Primaria suponen el inicio de una nueva etapa en la que, poco a poco, iremos recuperando ritmos, afianzando aprendizajes y creciendo tanto a nivel académico como personal.

Durante esta primera semana hemos dedicado un tiempo especialmente importante a reencontrarnos, conocernos y comenzar a construir nuestro grupo. Algunos compañeros y compañeras ya compartían experiencias anteriores, mientras que otros comienzan ahora a formar parte de nuestro día a día. Por ello, las dinámicas de grupo, los momentos de conversación y las actividades compartidas nos están ayudando a establecer vínculos y a favorecer un clima de confianza, respeto y seguridad.

También hemos comenzado a recuperar las rutinas propias de la vida escolar: organizar nuestros materiales, respetar los diferentes momentos de trabajo, aprender a escuchar, participar de manera adecuada, responsabilizarnos de nuestras pequeñas tareas y desenvolvernos con una autonomía cada vez mayor.

Las normas de convivencia ocupan igualmente un lugar fundamental en estos primeros días. Más que entenderlas como simples normas que debemos cumplir, queremos ser partícipes de ellas, comprender por qué son necesarias y cómo nos ayudan a sentirnos bien, respetarnos y conseguir que el aula y colegio sea un espacio agradable para todos y todas. Aprender a esperar, escuchar al otro, cuidar nuestros espacios y materiales o resolver las pequeñas diferencias mediante el diálogo serán aprendizajes presentes durante todo el curso.

También hemos celebrado la bienvenida oficial a Primaria, acompañados por todo el equipo docente y directivo, inaugurando juntos este nuevo curso.

Para retomar de manera fluida los aprendizajes matemáticos, hemos reconstruido juntos nuestra tabla del 100. Cada alumno ha recibido algunos números para ordenarlos de forma ascendente y, posteriormente, colocarlos por familias entre todos. Este es solo un ejemplo de una de las actividades que, además de recordar contenidos, nos permite observar estrategias, razonamientos y conocimientos previos del grupo, pero ¡haciéndolo como juego!

Comenzamos así a poner los primeros cimientos de este nuevo camino. Nos espera un curso lleno de aprendizajes, descubrimientos, retos, convivencia y momentos especiales que esperamos poder ir compartiendo con vosotros y vosotras semana tras semana.

¡Bienvenidas, familias, a segundillo!

Tatiana Molina -Tutora 2º EPO-

Una huella para siempre



Llegamos al final del camino. Y, como ocurre siempre con los viajes que merecen la pena, uno se detiene a mirar atrás y descubre que lo verdaderamente importante no son solo los lugares a los que hemos llegado, sino todo lo que hemos vivido juntos para alcanzarlos.

Hace apenas unos meses comenzábamos segundo de Primaria con nervios, dudas, ilusión y muchas ganas de crecer. Hoy terminamos el curso siendo un grupo muy diferente. Hemos aprendido a leer mejor, a escribir más y a resolver problemas cada vez más difíciles. Pero, sobre todo, hemos aprendido a convivir, a ayudarnos, a pedir perdón, a esperar nuestro turno, a superar frustraciones y a celebrar los logros de los demás.

He tenido el privilegio de contemplar ese crecimiento día a día. He visto cómo algunos vencían sus miedos, cómo otros descubrían talentos que ni siquiera sabían que tenían y cómo, poco a poco, cada uno iba encontrando su lugar dentro del grupo. He visto abrazos, risas, lágrimas, enfados que se solucionan, amistades que nacen y pequeños gestos que demuestran que también se aprende con el corazón.

Ser tutor supone acompañar al alumnado en sus aprendizajes, pero también en sus alegrías, en sus preocupaciones y en sus descubrimientos. Y ahí es donde reside la verdadera vocación: en disfrutar de cada avance, por pequeño que parezca, y en emocionarse al comprobar cómo los niños y niñas van construyendo su propia historia.

Gracias a las familias por la confianza y el apoyo constante. Gracias a este maravilloso grupo por regalarme cada día una nueva oportunidad para aprender junto a ellos.

Cerramos el curso con la satisfacción del trabajo realizado y con la certeza de que, aunque el verano nos separe durante unas semanas, todo lo vivido permanecerá para siempre en nuestra memoria. Porque los cursos terminan, pero la conexión permanece para siempre.

Tatiana Molina -tutora 2º EPO-