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Aprendizaje compartido y entorno

Esta semana en segundo hemos seguido aprendiendo a través de experiencias que nos invitan a pensar, experimentar, compartir ideas y comprender mejor el mundo que nos rodea. Entre los momentos destacados, queremos detenernos especialmente en una propuesta de nuestra sesión semanal del área de Emprendimiento, que nos ha permitido descubrir que, cuando trabajamos en equipo, el resultado depende mucho más que de nuestras propias ideas: también necesitamos aprender a escuchar, dialogar, tomar decisiones y construir junto a los demás.

Emprender es aprender a trabajar en equipo, así hemos planteado un espacio en el que nos acercamos progresivamente a habilidades y actitudes que nos ayudarán a desenvolvernos en la vida: la iniciativa, la creatividad, la capacidad de resolver problemas, la toma de decisiones y, por supuesto, la colaboración con otras personas.

Esta semana hemos querido profundizar en una de las bases fundamentales del emprendimiento: el trabajo en equipo. Porque emprender no consiste únicamente en tener una buena idea, sino también en ser capaces de compartirla, escuchar otras propuestas, llegar a acuerdos y encontrar soluciones junto a los demás.

Para ello, nos hemos enfrentado a un reto muy concreto: construir, por grupos, una torre que fuera lo más alta y sólida posible. Todos los equipos partían exactamente de los mismos materiales: dos pajitas de plástico, un folio y un trocito de plastilina. ¡Nada más! Con estos recursos, debíamos pensar cómo utilizarlos, imaginar diferentes posibilidades y organizarnos para conseguir nuestro objetivo.

Pronto hemos comprobado que no bastaba con ponerse a construir rápidamente. Antes de actuar, era necesario observar los materiales, pensar distintas alternativas, escuchar las propuestas de los compañeros y tomar decisiones conjuntas. Algunos equipos han tenido que modificar sus planes sobre la marcha; otros han descubierto que una idea que parecía estupenda al principio no funcionaba como esperaban. Y ahí estaba precisamente una parte muy valiosa del aprendizaje: probar, equivocarse, revisar lo que hemos hecho y volver a intentarlo.

Porque trabajar en equipo no significa que todos pensemos igual ni que una sola persona decida por los demás. Significa aprender a aprovechar las ideas de cada miembro del grupo, expresar nuestras opiniones con respeto y encontrar una solución compartida. También supone tener paciencia, repartir tareas, aceptar que otras propuestas pueden ser mejores que las nuestras y comprender que todas las personas pueden aportar algo importante.

Una vez terminada la construcción, hemos dedicado un tiempo a la asamblea para poner en común lo vivido y reflexionar sobre cómo había trabajado cada equipo. Más allá de la altura alcanzada por las torres, nos interesaba descubrir qué habíamos aprendido durante el proceso. ¿Nos habíamos escuchado? ¿Habíamos hablado antes de empezar? ¿Habíamos conseguido ponernos de acuerdo? ¿Qué dificultades habían aparecido? ¿Qué podríamos hacer de otra manera la próxima vez?

A partir de estas preguntas, hemos identificado algunas acciones esenciales para que un equipo funcione: pensar, decidir, escuchar, comunicarse, observar, organizarse, resolver problemas, revisar, etc. También hemos hablado de la importancia de respetar los turnos de palabra, valorar las aportaciones de los demás y mantener una actitud flexible cuando algo no sale como habíamos imaginado.

Esta reflexión nos ha permitido comprender que una dificultad no tiene por qué convertirse en un obstáculo definitivo. Puede ser una oportunidad para detenernos, analizar lo que ocurre y buscar una alternativa entre todos. Del mismo modo, hemos visto que una buena idea individual puede enriquecerse cuando se comparte y se combina con las ideas de otras personas.

Durante esta actividad hemos trabajado la creatividad y la resolución de problemas, pero también habilidades sociales, comunicativas y de autorregulación que necesitamos desarrollar en nuestro día a día en el aula.

Seguiremos buscando nuevas oportunidades para poner en práctica esta y otras habilidades, porque aprender a colaborar, confiar en las propias posibilidades y valorar las de los demás es una herramienta fundamental para afrontar futuros retos.

Aprendemos a cuidarnos: el plan de emergencia

Esta semana también hemos contado con la visita de nuestra directora, Loli, que nos ha acompañado para explicarnos en profundidad el plan de emergencia del colegio.

A través de su charla, hemos podido conocer cómo debemos actuar si escuchamos un aviso por megafonía y por qué es tan importante mantener la calma, prestar atención a las indicaciones y seguir las instrucciones de las personas responsables. También hemos hablado de algunas medidas concretas que debemos tener presentes ante situaciones como un incendio, un terremoto o una inundación.

Hemos aprendido que, en una situación de emergencia, no se trata de correr ni de actuar por nuestra cuenta, sino de escuchar, mantenernos tranquilos y seguir las pautas establecidas. Conocer previamente cómo debemos comportarnos nos ayuda a sentirnos más seguros y a responder de una manera adecuada si alguna vez necesitamos ponerlo en práctica.

Estas conversaciones forman parte de un aprendizaje imprescindible: cuidarnos también significa saber cómo actuar para protegernos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean. Familiarizarnos con estas medidas desde pequeños nos ayuda a desarrollar responsabilidad, autonomía y conciencia colectiva.

Las tres erres: pequeños gestos para cuidar nuestro entorno.

En el área de Ciencias continuamos explorando y conociendo nuestro entorno más cercano. Durante las sesiones anteriores hemos prestado atención a algunos de los espacios naturales que forman parte de nuestro colegio, como el huerto, la granja, el estanque y el jardín. Observarlos nos ayuda a descubrir la riqueza de nuestro entorno y a comprender que también tenemos una responsabilidad en su cuidado.

Esta semana hemos dado un paso más y nos hemos acercado a la importancia de reducir nuestro impacto sobre el medioambiente a través de la conocida regla de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.

Hemos reflexionado sobre cómo nuestras acciones cotidianas generan residuos y sobre la posibilidad de tomar decisiones que contribuyan a disminuirlos. Reducir significa intentar consumir menos y evitar residuos innecesarios; reutilizar consiste en dar una segunda vida a los objetos siempre que sea posible; y reciclar nos permite separar correctamente determinados residuos para facilitar su tratamiento y aprovechamiento.

Nos hemos centrado especialmente en esta última R, aprendiendo a identificar los contenedores de diferentes colores y a relacionarlos con los residuos que debemos depositar en cada uno. A través de esta actividad, hemos empezado a comprender que separar correctamente la basura no es un gesto aislado, sino una práctica que, cuando se convierte en un hábito compartido, contribuye al cuidado de nuestro planeta.

Además, hemos conectado este aprendizaje con los espacios naturales que conocemos y disfrutamos en el colegio. Cuidar el huerto, respetar la granja, mantener limpio el jardín o proteger el entorno del estanque son acciones que cobran aún más sentido cuando entendemos que nuestras decisiones tienen consecuencias sobre el medio que compartimos.

¡Porque cuidar el planeta empieza con decisiones pequeñas que están al alcance de todos!

Tatiana Molina -tutora 2ºEPO-

Aprendemos, compartimos

Esta semana hemos vivido algunas experiencias especialmente significativas que nos han permitido seguir construyendo aprendizajes más allá de simples contenidos. Hemos compartido momentos de lectura con compañeros de otra etapa, hemos viajado hasta Argentina y Chile sin salir del aula y hemos comenzado una nueva aventura de cuidado y respeto por nuestro entorno. Tres propuestas diferentes que tienen algo en común: aprender haciendo, compartiendo y preguntándonos sobre el mundo que nos rodea.

📚 Lectura compartida: aprender en ambas direcciones.

Esta semana hemos iniciado una de las propuestas que nos acompañará durante todo el curso: La lectura compartida, una experiencia en la que los niños y niñas de segundo nos encontramos semanalmente con nuestros compañeros y compañeras de 5º EPO. Organizados en parejas formadas por un alumno/a de cada curso, leemos, nos escuchamos y conversamos juntos sobre el texto.

La propuesta parte de una idea muy sencilla pero con un enorme valor educativo: todos tenemos algo que enseñar y todos tenemos algo que aprender. En ocasiones será el niño o niña de segundo quien lea para su compañero mayor y, en otras, será el de quinto quien comparta su lectura con segundo. Los mayores pueden ayudar a mejorar la entonación, la fluidez o la comprensión, pero también tienen que detenerse, escuchar, adaptar sus explicaciones y buscar estrategias para hacerse entender. Esto les permite reforzar su autoestima y autonomía, tomar conciencia de sus propias capacidades y experimentar la satisfacción de sentirse útiles para otra persona.

Para los pequeños, compartir un libro con un compañero mayor supone además una fuente de motivación: leer para alguien, preguntarle por una palabra que no comprenden, comentar lo que ocurre en la historia o descubrir juntos el significado de una expresión convierte la lectura en una experiencia social y compartida. Y, entre ambos, pueden hacerse preguntas, resumir un fragmento o comentar juntos aquello sobre lo que están leyendo.

🌎 Día de las Lenguas: viajar a través de las palabras

Con motivo del Día de las Lenguas, hemos tenido la suerte de recibir en el aula a dos familiares de nuestro primer ciclo: Magali, mamá de Maya, de primero y Martín, papá de Aria, de segundo, que nos han acercado a sus países de origen, Argentina y Chile. A través de sus experiencias hemos descubierto que conocer una lengua también significa acercarnos a las personas y a las culturas que la hablan. Hemos conocido algunas de sus costumbres, expresiones, lugares y particularidades. Una oportunidad para despertar la curiosidad, valorar la diversidad cultural y comprender que nuestro colegio también es un pequeño espacio donde caben muchas historias, acentos y lugares del mundo.

🌱 Comienza la Patrulla Medioambiental

Esta semana también hemos dado la bienvenida a una iniciativa que nos acompañará durante todo el curso: la Patrulla Medioambiental. Cada semana, dos alumnos y alumnas de cada clase asumirán la responsabilidad de formar parte de esta patrulla, que acompañada por uno de los docentes, cuidará y contribuirá a mantener nuestro colegio y sus espacios en las mejores condiciones.

Su misión será estar atentos a pequeños gestos que tienen una gran importancia: comprobar que no haya luces encendidas innecesariamente, que el aire acondicionado o la calefacción se utilicen de manera responsable, que no queden grifos abiertos, recoger papeles de las zonas verdes o cuidar el aspecto de nuestros espacios exteriores. En definitiva, aprender que el colegio es nuestra casa y que cuidarlo es responsabilidad de todos.

Más allá de revisar unas luces o recoger un papel, esta propuesta pretende generar hábitos, responsabilidad y conciencia. Porque el cuidado del medio ambiente no se aprende únicamente hablando de él, sino incorporándolo poco a poco a nuestras decisiones y a nuestra vida cotidiana.

🐜 Cuando una hormiga se convierte en una oportunidad para aprender

Y, como muestra de que el aprendizaje también aparece de manera natural, espontánea y casi sin avisar, me gustaría contaros cómo partiendo de que 2 alumnos encuentran unas hormigas y deciden cogerlas para observarlas, surgen preguntas, hipótesis y ganas de descubrir: ¿adónde van?, ¿qué están haciendo?, ¿cómo se organizan?, ¿por qué se mueven así?; Una pequeña escena cotidiana que nos recuerda que la curiosidad es uno de los motores más potentes del aprendizaje. A veces, solo hace falta detenerse, mirar y hacerse una buena pregunta para hacer de cualquier espacio nuestro aula.

Tatiana Molina -tutora 2ºEPO-

¡SEGUNDO!¡ALLÁ VAMOS!

Comenzamos un nuevo curso escolar cargado de ilusión, nuevos retos y muchas experiencias que iremos compartiendo y construyendo juntos. Estos primeros días en segundo de Primaria suponen el inicio de una nueva etapa en la que, poco a poco, iremos recuperando ritmos, afianzando aprendizajes y creciendo tanto a nivel académico como personal.

Durante esta primera semana hemos dedicado un tiempo especialmente importante a reencontrarnos, conocernos y comenzar a construir nuestro grupo. Algunos compañeros y compañeras ya compartían experiencias anteriores, mientras que otros comienzan ahora a formar parte de nuestro día a día. Por ello, las dinámicas de grupo, los momentos de conversación y las actividades compartidas nos están ayudando a establecer vínculos y a favorecer un clima de confianza, respeto y seguridad.

También hemos comenzado a recuperar las rutinas propias de la vida escolar: organizar nuestros materiales, respetar los diferentes momentos de trabajo, aprender a escuchar, participar de manera adecuada, responsabilizarnos de nuestras pequeñas tareas y desenvolvernos con una autonomía cada vez mayor.

Las normas de convivencia ocupan igualmente un lugar fundamental en estos primeros días. Más que entenderlas como simples normas que debemos cumplir, queremos ser partícipes de ellas, comprender por qué son necesarias y cómo nos ayudan a sentirnos bien, respetarnos y conseguir que el aula y colegio sea un espacio agradable para todos y todas. Aprender a esperar, escuchar al otro, cuidar nuestros espacios y materiales o resolver las pequeñas diferencias mediante el diálogo serán aprendizajes presentes durante todo el curso.

También hemos celebrado la bienvenida oficial a Primaria, acompañados por todo el equipo docente y directivo, inaugurando juntos este nuevo curso.

Para retomar de manera fluida los aprendizajes matemáticos, hemos reconstruido juntos nuestra tabla del 100. Cada alumno ha recibido algunos números para ordenarlos de forma ascendente y, posteriormente, colocarlos por familias entre todos. Este es solo un ejemplo de una de las actividades que, además de recordar contenidos, nos permite observar estrategias, razonamientos y conocimientos previos del grupo, pero ¡haciéndolo como juego!

Comenzamos así a poner los primeros cimientos de este nuevo camino. Nos espera un curso lleno de aprendizajes, descubrimientos, retos, convivencia y momentos especiales que esperamos poder ir compartiendo con vosotros y vosotras semana tras semana.

¡Bienvenidas, familias, a segundillo!

Tatiana Molina -Tutora 2º EPO-

Una huella para siempre



Llegamos al final del camino. Y, como ocurre siempre con los viajes que merecen la pena, uno se detiene a mirar atrás y descubre que lo verdaderamente importante no son solo los lugares a los que hemos llegado, sino todo lo que hemos vivido juntos para alcanzarlos.

Hace apenas unos meses comenzábamos segundo de Primaria con nervios, dudas, ilusión y muchas ganas de crecer. Hoy terminamos el curso siendo un grupo muy diferente. Hemos aprendido a leer mejor, a escribir más y a resolver problemas cada vez más difíciles. Pero, sobre todo, hemos aprendido a convivir, a ayudarnos, a pedir perdón, a esperar nuestro turno, a superar frustraciones y a celebrar los logros de los demás.

He tenido el privilegio de contemplar ese crecimiento día a día. He visto cómo algunos vencían sus miedos, cómo otros descubrían talentos que ni siquiera sabían que tenían y cómo, poco a poco, cada uno iba encontrando su lugar dentro del grupo. He visto abrazos, risas, lágrimas, enfados que se solucionan, amistades que nacen y pequeños gestos que demuestran que también se aprende con el corazón.

Ser tutor supone acompañar al alumnado en sus aprendizajes, pero también en sus alegrías, en sus preocupaciones y en sus descubrimientos. Y ahí es donde reside la verdadera vocación: en disfrutar de cada avance, por pequeño que parezca, y en emocionarse al comprobar cómo los niños y niñas van construyendo su propia historia.

Gracias a las familias por la confianza y el apoyo constante. Gracias a este maravilloso grupo por regalarme cada día una nueva oportunidad para aprender junto a ellos.

Cerramos el curso con la satisfacción del trabajo realizado y con la certeza de que, aunque el verano nos separe durante unas semanas, todo lo vivido permanecerá para siempre en nuestra memoria. Porque los cursos terminan, pero la conexión permanece para siempre.

Tatiana Molina -tutora 2º EPO-

preparados para viajar

La próxima semana viviremos una de las experiencias más esperadas e ilusionantes del curso: nuestro viaje de estudios a Piñar. Allí realizaremos diferentes actividades relacionadas con la prehistoria, entre ellas la visita a las conocidas cuevas de Piñar y distintos talleres donde podremos descubrir cómo vivían las personas hace miles de años.

Por ello, durante estos días hemos comenzado a prepararnos en clase, trabajando previamente algunos contenidos para que el alumnado pueda disfrutar mucho más de todo lo que va a vivir durante esta aventura.

Para comenzar, realizamos una gran lluvia de ideas en la que compartimos todo aquello que ya sabíamos sobre la prehistoria. Fue muy interesante escuchar sus aportaciones, curiosidades y conocimientos previos. A partir de ahí, empezamos a organizar y comprender mejor las distintas etapas históricas, diferenciando especialmente el Paleolítico, el Neolítico y la Edad de los Metales.

Poco a poco fuimos descubriendo cómo cambiaba la forma de vida de las personas en cada periodo: cómo vivían, qué comían, cómo cazaban, cuándo comenzaron a cultivar o a utilizar los metales. Todo ello se trabajó utilizando diferentes propuestas y actividades dinámicas que facilitaran la comprensión de unos contenidos tan amplios y llamativos.

Cuando el aprendizaje se vive despertando la curiosidad, el interés aumenta enormemente y la vivencia posterior se ha hace exponencialmente significativa.

También hemos realizado diferentes dibujos relacionados con algunos de los elementos más representativos de la prehistoria: cuevas, herramientas, fuego, animales, etc. Estas actividades artísticas les han permitido expresar lo aprendido, desarrollar su creatividad y recrear, desde su propia mirada, cómo imaginan aquella época tan lejana.

Pero, sin duda, más allá de todos los aprendizajes relacionados con la prehistoria, hay otro aspecto que está llenando estos días de emoción: la ilusión por el propio viaje. Será una experiencia muy especial, ya que compartirán una noche fuera de casa junto a sus compañeros y compañeras. Hemos aprovechado también este momento para hablar sobre la importancia de la responsabilidad y la autonomía, especialmente en aspectos tan cotidianos como preparar su propia maleta, cuidar sus pertenencias o colaborar en todo lo necesario durante la estancia; también en una oportunidad educativa muy valiosa. Poco a poco van comprendiendo que crecer implica asumir pequeñas responsabilidades y aprender a desenvolverse cada vez con mayor independencia.

Nos encontramos, por tanto, en una semana llena de ilusión, aprendizaje y emoción. Estamos seguros de que esta experiencia en Piñar será inolvidable y de que todo el trabajo previo realizado en el aula hará que puedan disfrutarla todavía más, comprendiendo mejor todo aquello que descubrirán en las cuevas y en los diferentes talleres. Ahora solo queda continuar la cuenta atrás y preparar las maletas para esta gran aventura prehistórica.
Os dejamos las recomendaciones que con las contribuciones de todos y todas hemos puesto en común:

ASEO: Crema solar, pasta de dientes, cepillo de dientes, repele mosquitos y cepillo para el pelo o peine.

ROPA: Pijama, ropa interior, una muda, pantalón largo, sudadera o chaquetilla, zapatillas y toalla de aseo.

OBJETOS PERSONALES: Libro, peluche, gafas de sol, linterna y gorra.

Midiendo el mundo que nos rodea

Esta semana hemos explorado las matemáticas a través de un trabajo muy práctico y cercano: las magnitudes, concretamente la longitud. Lejos de aprender únicamente desde el libro o la pizarra, hemos querido descubrir para qué sirve medir y cómo esta este recurso está presente constantemente en nuestra vida cotidiana.

Para comenzar, hablamos en clase sobre qué significa medir. Poco a poco fuimos comprendiendo que medir consiste en comparar una longitud con una unidad determinada para saber cuánto ocupa algo de largo, ancho o alto. A partir de ahí, iniciamos una serie de actividades manipulativas y vivenciales que han permitido al alumnado aprender de una forma mucho más significativa.

Dentro del aula comenzamos midiendo objetos cercanos y familiares. Utilizamos reglas, cintas métricas y otros instrumentos de medida para averiguar cuánto medían nuestras mesas, estuches, cuadernos, lápices, libros e incluso algunos rincones de la clase. Antes de medir, hacíamos hipótesis y pensábamos qué objetos serían más largos o más cortos, fomentando así también el razonamiento y la estimación.

Además de aprender a utilizar correctamente los instrumentos de medida, trabajamos aspectos muy importantes como la observación, la comparación y la precisión. Poco a poco fueron entendiendo que no basta con “mirar” un objeto para saber cuánto mide, sino que necesitamos herramientas y unidades que nos ayuden a hacerlo de manera exacta.

Después trasladamos todo este aprendizaje al exterior. Salimos al patio del colegio para enfrentarnos a medidas mucho más grandes. Allí medimos bancos, zonas del suelo, paredes y diferentes espacios del entorno escolar. Esta experiencia resultó especialmente motivadora, ya que pudieron comprobar cómo las matemáticas sirven también para comprender y organizar el espacio que utilizamos cada día.

 

 

Por supuesto, nos hemos medido a nosotros y nosotras mismas. Pudimos hasta descubrir la diferencia respecto al pasado año y mas tarde ordenarnos para comprobar que la medida había sido hecha correctamente.

Vivir las matemáticas de forma práctica y cercana, se convierten en una herramienta útil, divertida y mucho más fácil de comprender.

Seguiremos avanzando en el trabajo de las magnitudes durante las próximas semanas, descubriendo nuevas formas de medir y relacionando siempre los aprendizajes con situaciones reales y cotidianas.

La conferencia de Ale sobre cómo hacer un vídeo juego nos ha despertado mucho interés.

Para hacerlo debemos seguir una serie de pasos importantes.

1.) escoger el tipo de juego que quieres crear. Como un juego de Aventura, un puzzle, de carreras, etc.

2.) escoger los personajes y su mundo. Algunos personajes famosos son: Mario, Luigi, Princesa Peach, Donkey Kong, y Yoshi. En Pokemon, Pikachu. En el juego de Pac-Man está Pacman y otros más. También en Sonic hay varios personajes.

Cada uno de estos personajes viven en sus propios mundos. Como Mario vive en varios mundos. El mundo de agua, de espacio, de setas, y muchas más. Cada mundo es un distinto nivel.

Para que funcione un videojuego; Primero hay que hacer las reglas e instrucciones. También hay que decidir cómo ganar o perder. Hay que crear los elementos como vidas, monedas, tiempo, enemigos y las metas. Finalmente hay que programar el videojuego.

Para programar un vídeo juego se necesita un ordenador para escribir el código que le da las instrucciones a el juego.

Cuando termines de programar el código, se prueba y se corrige si hay errores.

A través de este juego Ale nos ha mostrado cómo usar códigos para programar un videojuego.

Cubetto tiene varias fichas con códigos.

Las fichas verdes significan un paso adelante

Las fichas rojas significan un giro a la derecha.

Y las fichas amarillas significan un giro a la izquierda

Nuestro objetivo es que Cubetto llegue a la montaña.

Para ello se le van dando las instrucciones.

Para terminar, todos hemos pensado en un videojuego que nos gustaría crear. Y en una hoja que nos ha facilitado Ale, hemos ido marcando qué tipo de juego queríamos crear, con que personajes y su mundo.

También hemos dedicado un tiempo muy especial al bienestar emocional y a la relajación a través de una sesión pensada para trabajar aspectos fundamentales en estas edades, como la calma, el autocontrol, la conciencia corporal y diferentes funciones ejecutivas. En el ritmo acelerado del día a día, consideramos muy importante ofrecer al alumnado momentos en los que puedan parar, escuchar su cuerpo, relajarse y conectar consigo mismos y con los demás desde la tranquilidad y el cuidado.

La primera de las dinámicas realizadas ha sido “el túnel de la calma”. Para ello, organizamos al alumnado en dos filas enfrentadas, formando un pasillo por el que, uno a uno, iban pasando los niños y niñas con los ojos cerrados. Mientras caminaban lentamente por el centro, sus compañeros y compañeras les acompañaban con pequeños gestos relajantes y respetuosos, como suaves cosquillas en los brazos, caricias en el pelo, toques tranquilos en la espalda o el cuello. El ambiente que se generó fue muy especial: silencio, confianza y mucha sensibilidad hacia el otro. Esta actividad permitió trabajar la relajación, pero también la empatía, el respeto por los demás y la importancia de sentirse seguros y acompañados dentro del grupo.

La segunda propuesta consistió en sentarnos todos en círculo para escuchar una historia relajante. Mientras la narración avanzaba, cada niño y niña representaba lo que ocurría en la historia realizando suaves masajes y movimientos en la espalda del compañero o compañera que tenía delante, mientras al mismo tiempo recibía el masaje de quien estaba detrás. A través de las palabras y del contacto guiado y en un clima de serenidad, fuimos creando una experiencia sensorial muy enriquecedora que favoreció la concentración, la escucha activa, la regulación emocional así como la seguridad compartida y pertenencia al grupo.

Estas actividades, además de resultar muy agradables para ellos y ellas, tienen una gran importancia en el desarrollo integral del alumnado. Aprender a relajarse, a controlar impulsos, a mantener la atención o a identificar estados de calma son habilidades que también forman parte del aprendizaje y que repercuten positivamente tanto en la convivencia como en el bienestar emocional y académico.

Tatiana Molina -Tutora 2ºEPO-