Nuestro viaje de fin de curso a Piñar ha sido una experiencia inolvidable llena de aventuras, convivencia, descubrimientos y aprendizaje. Durante toda la jornada hemos podido convivir con animales, conocer cómo vivían los seres humanos en la Prehistoria y participar en talleres muy interesantes.
Llegamos con mucha emoción a la granja escuela el castillo y nos reciben los monitores que nos van a acompañar durante nuestra estancia. Nos explican nuestro programa de actividades para los dos días que vamos a pasar con ellos.


Dejamos las maletas y preparamos nuestras camas colocando las sábanas. Recorremos los distintos espacios donde vamos a compartir estos dos días.
Iniciamos las actividades programadas realizando un Taller de pintura rupestre
Nos fabricamos un pincel con mango de sauco y pelos de esparto. Sobre una pizarra, con pigmentos naturales, pintamos escenas que inventamos sobre la vida prehistórica y nuestro aspecto empieza a parecer bastante primitivo.
Nuestros tiempos de comida son relajantes y disfrutamos de una rica comida casera.

Visita a la Cueva de las Ventanas
Tras un breve descanso y juego en el que ponemos las normas de nuestra habitación nos preparamos para visitar las cuevas.
Nos subimos al trenecito que nos lleva hasta la montaña dentro de la están las cuevas.¡¡ viajar en tren es fenomenal…!!

Confirmamos que los estudios que hemos hecho durante la preparación de nuestra visita se corresponden con las explicaciones de nuestros guías. Nos atienden personas expertas que nos explican la historia de este lugar tan singular, donde vivió el hombre primitivo y se resguardó de los peligros e inclemencias del clima.

Tras la visita merendamos y disfrutamos de juegos cooperativos muy divertidos como quitar la cola, quitar los zapatos…¡lo pasamos genial en el gran prado!
Tras la cena de nuevo nos reunimos en la sala de juegos para realizar una divertida gincana como velada nocturna.
Llega la hora de dormir y aunque algunos no encuentran a Morfeo , van durmiendo poco a poco agotados por la intensidad del día.
El viernes nos despertamos temprano , recogemos las camas y las mochilas .
Tras el desayuno comenzamos conociendo en profundidad algunos de los animales que viven allí. Conocimos de cerca a un hurón, Titi, una tortuga, varias cabras y algunos burros y a la avestruz Petra.
El hurón llamó mucho nuestra atención porque es un animal pequeño, alargado y muy curioso. Tiene el cuerpo flexible, patas cortas y un hocico pequeño y puntiagudo. Los monitores nos explicaron que el hurón pertenece a la familia de los mustélidos, igual que las nutrias o las comadrejas. Es un animal muy activo, inteligente y juguetón, capaz de moverse rápidamente y esconderse en lugares muy estrechos. También aprendimos que tiene un olfato y un oído muy desarrollados. Pudimos acariciarlo con mucho cuidado mientras observábamos su suave pelaje y su comportamiento inquieto.
También tuvimos la oportunidad de conocer una tortuga. Nos explicaron que las tortugas son reptiles y que existen especies terrestres y acuáticas. La que vimos en la granja tenía un caparazón muy duro que le sirve para protegerse de los depredadores. Aprendimos que las tortugas son animales muy tranquilos y longevos, ya que algunas pueden vivir muchísimos años. Además, respiraban aire mediante pulmones y ponen huevos. Pudimos observar cómo se movía lentamente y cómo escondía la cabeza dentro del caparazón cuando se sentía insegura.
Las cabras fueron otros de los animales protagonistas de nuestra visita. Descubrimos que son animales muy sociables, animales herbívoros y que de ellas se obtiene leche con la que se elaboran muchos quesos. También aprendimos que son animales muy inteligentes y con gran capacidad para adaptarse a diferentes lugares.
Los burros también nos encantaron. Son animales fuertes, resistentes y muy trabajadores que tradicionalmente han ayudado a las personas en las tareas del campo y en el transporte de mercancías. Aunque muchas veces se piensa que son tercos, en realidad son animales muy prudentes y tranquilos. Tienen unas orejas largas que les permiten escuchar sonidos desde grandes distancias y una gran capacidad para soportar el calor y caminar por terrenos difíciles. Pudimos acariciarlos y darles de comer.
El avestruz es el ave más grande y pesada de todo el planeta. Aunque tiene alas, no puede volar, pero es una corredora increíblemente rápida. ¡Huevos enormes! Un solo huevo de avestruz que equivale a dos docenas de huevos de gallina. Pudimos comprobar su peso.
Los avestruces a veces comen piedras que les ayudan a digerir sus alimentos.
Es fácil saber si es un papá o una mamá avestruz: los machos tienen plumas negras brillantes y las hembras tienen plumas grises o marrones.
¿Esconden la cabeza? ¡Es un mito! Las avestruces no entierran la cabeza en la arena; simplemente se acuestan en el suelo para confundirse con el paisaje y pasar desapercibidas
Después de visitar los animales, vivimos una experiencia muy divertida y educativa con la llegada de Cocochungo, un hombre prehistórico que nos mostró cómo vivían los seres humanos en la Prehistoria, que ropa se ponían (utilizaban pieles de animales para protegerse del frío porque todavía no existían los tejidos modernos), con que se calzaban (fabricaban calzado sencillo con cuero y fibras naturales para proteger sus pies al caminar por terrenos rocosos), cómo cazaban y hasta cómo hacía el fuego.
Uno de los momentos más sorprendentes fue cuando nos enseñaron cómo conseguían hacer fuego. El fuego fue uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad porque permitió cocinar alimentos, calentarse, iluminar cuevas y protegerse de los animales salvajes. Se pudo producir golpeando piedras como el sílex y así generando chispas y utilizando materiales secos para iniciar la llama. Fue increíble pensar en lo difícil que debía de ser conseguir fuego hace miles de años.
Más tarde realizamos un taller de aves rapaces que nos gustó muchísimo. Primero aprendimos qué son las aves rapaces. Son aves cazadoras que poseen garras fuertes y picos curvos y afilados para atrapar y desgarrar a sus presas. También tienen una vista extraordinaria que les permite localizar pequeños animales desde grandes distancias. Nos explicaron la diferencia entre aves rapaces diurnas y nocturnas.
Entre las aves nocturnas conocimos a la lechuza y al búho. La lechuza destacó por su cara en forma de corazón y por el color claro de sus plumas. Aprendimos que puede volar casi sin hacer ruido gracias a la forma especial de sus alas, lo que le permite cazar ratones y pequeños animales durante la noche. Además, tiene un oído muy desarrollado capaz de detectar sonidos muy débiles.
El búho tiene unos ojos enormes adaptados para ver en la oscuridad y puede girar la cabeza muchísimo más que las personas. Sus plumas suaves hacen que su vuelo sea silencioso y sus garras son muy poderosas. Los búhos suelen vivir en bosques y salen principalmente por la noche para cazar.
Entre las aves rapaces diurnas vimos un halcón. Aprendimos que es una de las aves más rápidas del mundo y que puede lanzarse en picado a gran velocidad para capturar a sus presas. Tiene alas puntiagudas, una vista excelente y un pico curvado. Los halcones son grandes cazadores y destacan por su rapidez, precisión y agilidad durante el vuelo.
Tras la comida participamos en un taller de herramientas prehistóricas donde elaboramos un cuchillo similar a los que utilizaban nuestros antepasados. Primero aprendimos que en la Prehistoria las herramientas eran fundamentales para sobrevivir, ya que servían para cortar alimentos, cazar, fabricar ropa o trabajar la madera. Nosotros construimos un cuchillo utilizando materiales naturales. Para el mango empleamos corteza de árbol, que era resistente y fácil de sujetar. Para la punta utilizamos sílex, una piedra muy dura que al romperse produce bordes muy afilados. Además, usamos resina natural para unir las piezas, igual que hacían los seres humanos prehistóricos hace miles de años.
Este taller nos ayudó a comprender la inteligencia y la habilidad que tenían las personas prehistóricas para aprovechar los recursos de la naturaleza.
Sin duda, nuestro viaje a la Granja Escuela de Piñar ha sido una experiencia fantástica en la que hemos aprendido muchísimas cosas sobre los animales, la naturaleza y la Prehistoria. Hemos disfrutado mucho conviviendo con nuestros compañeros y compañeras y realizando diferentes actividades. Será un recuerdo que guardaremos para siempre.
Tutoras del ciclo y especialista idiomas , Barbara, Tatiana y Daría






































































































































































































