La próxima semana viviremos una de las experiencias más esperadas e ilusionantes del curso: nuestro viaje de estudios a Piñar. Allí realizaremos diferentes actividades relacionadas con la prehistoria, entre ellas la visita a las conocidas cuevas de Piñar y distintos talleres donde podremos descubrir cómo vivían las personas hace miles de años.
Por ello, durante estos días hemos comenzado a prepararnos en clase, trabajando previamente algunos contenidos para que el alumnado pueda disfrutar mucho más de todo lo que va a vivir durante esta aventura.
Para comenzar, realizamos una gran lluvia de ideas en la que compartimos todo aquello que ya sabíamos sobre la prehistoria. Fue muy interesante escuchar sus aportaciones, curiosidades y conocimientos previos. A partir de ahí, empezamos a organizar y comprender mejor las distintas etapas históricas, diferenciando especialmente el Paleolítico, el Neolítico y la Edad de los Metales.
Poco a poco fuimos descubriendo cómo cambiaba la forma de vida de las personas en cada periodo: cómo vivían, qué comían, cómo cazaban, cuándo comenzaron a cultivar o a utilizar los metales. Todo ello se trabajó utilizando diferentes propuestas y actividades dinámicas que facilitaran la comprensión de unos contenidos tan amplios y llamativos.
Cuando el aprendizaje se vive despertando la curiosidad, el interés aumenta enormemente y la vivencia posterior se ha hace exponencialmente significativa.
También hemos realizado diferentes dibujos relacionados con algunos de los elementos más representativos de la prehistoria: cuevas, herramientas, fuego, animales, etc. Estas actividades artísticas les han permitido expresar lo aprendido, desarrollar su creatividad y recrear, desde su propia mirada, cómo imaginan aquella época tan lejana.
Pero, sin duda, más allá de todos los aprendizajes relacionados con la prehistoria, hay otro aspecto que está llenando estos días de emoción: la ilusión por el propio viaje. Será una experiencia muy especial, ya que compartirán una noche fuera de casa junto a sus compañeros y compañeras. Hemos aprovechado también este momento para hablar sobre la importancia de la responsabilidad y la autonomía, especialmente en aspectos tan cotidianos como preparar su propia maleta, cuidar sus pertenencias o colaborar en todo lo necesario durante la estancia; también en una oportunidad educativa muy valiosa. Poco a poco van comprendiendo que crecer implica asumir pequeñas responsabilidades y aprender a desenvolverse cada vez con mayor independencia.
Nos encontramos, por tanto, en una semana llena de ilusión, aprendizaje y emoción. Estamos seguros de que esta experiencia en Piñar será inolvidable y de que todo el trabajo previo realizado en el aula hará que puedan disfrutarla todavía más, comprendiendo mejor todo aquello que descubrirán en las cuevas y en los diferentes talleres. Ahora solo queda continuar la cuenta atrás y preparar las maletas para esta gran aventura prehistórica.
Os dejamos las recomendaciones que con las contribuciones de todos y todas hemos puesto en común:
ASEO: Crema solar, pasta de dientes, cepillo de dientes, repele mosquitos y cepillo para el pelo o peine.
ROPA: Pijama, ropa interior, una muda, pantalón largo, sudadera o chaquetilla, zapatillas y toalla de aseo.
OBJETOS PERSONALES: Libro, peluche, gafas de sol, linterna y gorra.
Midiendo el mundo que nos rodea
Esta semana hemos explorado las matemáticas a través de un trabajo muy práctico y cercano: las magnitudes, concretamente la longitud. Lejos de aprender únicamente desde el libro o la pizarra, hemos querido descubrir para qué sirve medir y cómo esta este recurso está presente constantemente en nuestra vida cotidiana.
Para comenzar, hablamos en clase sobre qué significa medir. Poco a poco fuimos comprendiendo que medir consiste en comparar una longitud con una unidad determinada para saber cuánto ocupa algo de largo, ancho o alto. A partir de ahí, iniciamos una serie de actividades manipulativas y vivenciales que han permitido al alumnado aprender de una forma mucho más significativa.
Dentro del aula comenzamos midiendo objetos cercanos y familiares. Utilizamos reglas, cintas métricas y otros instrumentos de medida para averiguar cuánto medían nuestras mesas, estuches, cuadernos, lápices, libros e incluso algunos rincones de la clase. Antes de medir, hacíamos hipótesis y pensábamos qué objetos serían más largos o más cortos, fomentando así también el razonamiento y la estimación.
Además de aprender a utilizar correctamente los instrumentos de medida, trabajamos aspectos muy importantes como la observación, la comparación y la precisión. Poco a poco fueron entendiendo que no basta con “mirar” un objeto para saber cuánto mide, sino que necesitamos herramientas y unidades que nos ayuden a hacerlo de manera exacta.
Después trasladamos todo este aprendizaje al exterior. Salimos al patio del colegio para enfrentarnos a medidas mucho más grandes. Allí medimos bancos, zonas del suelo, paredes y diferentes espacios del entorno escolar. Esta experiencia resultó especialmente motivadora, ya que pudieron comprobar cómo las matemáticas sirven también para comprender y organizar el espacio que utilizamos cada día.
Por supuesto, nos hemos medido a nosotros y nosotras mismas. Pudimos hasta descubrir la diferencia respecto al pasado año y mas tarde ordenarnos para comprobar que la medida había sido hecha correctamente.
Vivir las matemáticas de forma práctica y cercana, se convierten en una herramienta útil, divertida y mucho más fácil de comprender.
Seguiremos avanzando en el trabajo de las magnitudes durante las próximas semanas, descubriendo nuevas formas de medir y relacionando siempre los aprendizajes con situaciones reales y cotidianas.
La conferencia de Ale sobre cómo hacer un vídeo juego nos ha despertado mucho interés.
Para hacerlo debemos seguir una serie de pasos importantes.
1.) escoger el tipo de juego que quieres crear. Como un juego de Aventura, un puzzle, de carreras, etc.
2.) escoger los personajes y su mundo. Algunos personajes famosos son: Mario, Luigi, Princesa Peach, Donkey Kong, y Yoshi. En Pokemon, Pikachu. En el juego de Pac-Man está Pacman y otros más. También en Sonic hay varios personajes.
Cada uno de estos personajes viven en sus propios mundos. Como Mario vive en varios mundos. El mundo de agua, de espacio, de setas, y muchas más. Cada mundo es un distinto nivel.
Para que funcione un videojuego; Primero hay que hacer las reglas e instrucciones. También hay que decidir cómo ganar o perder. Hay que crear los elementos como vidas, monedas, tiempo, enemigos y las metas. Finalmente hay que programar el videojuego.
Para programar un vídeo juego se necesita un ordenador para escribir el código que le da las instrucciones a el juego.
Cuando termines de programar el código, se prueba y se corrige si hay errores.
A través de este juego Ale nos ha mostrado cómo usar códigos para programar un videojuego.
Cubetto tiene varias fichas con códigos.
Las fichas verdes significan un paso adelante
Las fichas rojas significan un giro a la derecha.
Y las fichas amarillas significan un giro a la izquierda
Nuestro objetivo es que Cubetto llegue a la montaña.
Para ello se le van dando las instrucciones.
Para terminar, todos hemos pensado en un videojuego que nos gustaría crear. Y en una hoja que nos ha facilitado Ale, hemos ido marcando qué tipo de juego queríamos crear, con que personajes y su mundo.
También hemos dedicado un tiempo muy especial al bienestar emocional y a la relajación a través de una sesión pensada para trabajar aspectos fundamentales en estas edades, como la calma, el autocontrol, la conciencia corporal y diferentes funciones ejecutivas. En el ritmo acelerado del día a día, consideramos muy importante ofrecer al alumnado momentos en los que puedan parar, escuchar su cuerpo, relajarse y conectar consigo mismos y con los demás desde la tranquilidad y el cuidado.
La primera de las dinámicas realizadas ha sido “el túnel de la calma”. Para ello, organizamos al alumnado en dos filas enfrentadas, formando un pasillo por el que, uno a uno, iban pasando los niños y niñas con los ojos cerrados. Mientras caminaban lentamente por el centro, sus compañeros y compañeras les acompañaban con pequeños gestos relajantes y respetuosos, como suaves cosquillas en los brazos, caricias en el pelo, toques tranquilos en la espalda o el cuello. El ambiente que se generó fue muy especial: silencio, confianza y mucha sensibilidad hacia el otro. Esta actividad permitió trabajar la relajación, pero también la empatía, el respeto por los demás y la importancia de sentirse seguros y acompañados dentro del grupo.
La segunda propuesta consistió en sentarnos todos en círculo para escuchar una historia relajante. Mientras la narración avanzaba, cada niño y niña representaba lo que ocurría en la historia realizando suaves masajes y movimientos en la espalda del compañero o compañera que tenía delante, mientras al mismo tiempo recibía el masaje de quien estaba detrás. A través de las palabras y del contacto guiado y en un clima de serenidad, fuimos creando una experiencia sensorial muy enriquecedora que favoreció la concentración, la escucha activa, la regulación emocional así como la seguridad compartida y pertenencia al grupo.
Estas actividades, además de resultar muy agradables para ellos y ellas, tienen una gran importancia en el desarrollo integral del alumnado. Aprender a relajarse, a controlar impulsos, a mantener la atención o a identificar estados de calma son habilidades que también forman parte del aprendizaje y que repercuten positivamente tanto en la convivencia como en el bienestar emocional y académico.
Tatiana Molina -Tutora 2ºEPO-























































































































