La pasada semana tuvo lugar nuestro esperado y deseado viaje fin de curso… y, avisamos, ¿venimos con muchas historias que contar!
Para muchos era su primera vez viviendo una experiencia así con el cole; otros ya tenían una noche de “entrenamiento”, y algunos eran auténticos veteranos. Pero si en algo coincidían todos era en la ilusión… y en la cantidad de veces que preguntaron: “¿Cuándo comemos?” y “¿Cuándo son las chuches?”
ALLÁ VAMOS!!!!!!!!!!!
Nos montamos en el bus con los nervios a flor de piel (aunque más de uno/a estaba bastante más tranquilo que su familia… jajaja). Entre canciones, bromas y risas, el viaje se nos pasó volando… o casi, porque empezábamos a sumar kilómetros , eso sí, alguno ya empezó a entrenar la “cabezada express” en el asiento y algún que otro mareo también hubo.
Al llegar, Antonio nos recibió y nos acompañó a la que sería nuestra casa durante tres días. Dejamos el equipaje, nos aseamos un poco (los profes montamos el ya clásico “hospital de campaña” y organizamos medicaciones como auténticos profesionales ) y bajamos a tomar fruta.
A continuación, empezamos con juegos y dinámicas: DUSAMBA, EL PAÑUELO, LA COMBA, ZAPATILLA POR DETRÁS… y, por supuesto, juego libre y nuestros preciados juegos de malabares, que viajaron con nosotros.
La comida llegó en forma de picnic, riquísimo… aunque no faltaron los pedidos personalizados tipo restaurante de cinco estrellas: “yo mejor sin jamón, yo mejor sin queso, yo mejor sin pan!!!»
Tras un “descanso” en las habitaciones (que no llegó ni a media hora y en el que hubo más visitas que en la boca del metro), seguimos con la jornada.
Y entre actividad y actividad, la gran pregunta: ¿Cuándo nos comemos las chuches? ¿Falta mucho para comer?
Por la tarde hicimos una ruta de senderimo por la vereda que va junto al embalse, unas vistas insuperables.
Y llegó uno de los grandes momentos del día… LA DUCHA
Aquí se abrió el gran debate existencial: “¿la cabeza también?” (también conocido como “¿con pelo o sin pelo?”). Hubo quien entró casi con la ropa puesta, quien salió con la muda elegante misteriosamente empapada, y quien intentó colar la negociación del siglo: “yo me duché ayer, hoy no me toca”. Spoiler: nos tocaba a todos.
Aparición estelar de todos y todas vestidos con sus mejores galas dispuestos a pasar una noche estupenda.
Tras una deliciosa cena… más juegos, risas y una velada llena de bailes donde el sentido del ritmo… digamos que era variado . Eso sí, energía no faltaba. Pasada la media noche, cuando parecía que todo se calmaba, empezaron las rondas nocturnas de los profes hasta comprobar que todos dormían (solo hicieron falta un par de horas para eso! jajaj)
Y aquí desmontamos un mito importante: no, los profes no dormimos solos. Tuvimos compañía las dos noches!!! Repetimos: las dos noches. Entre visitas inesperadas, susurros, “profe, no puedo dormir” y algún que otro traslado estratégico… la noche estuvo bien acompañada.
SEGUNDO DÍA
A la mañana siguiente, muuuuuy temprano, empezaron las primeras voces. Intentamos alargar el descanso… pero misión prácticamente imposible. Desayunamos y nos preparamos para un día lleno de actividades deportivas: rápel, tiro con arco, escalada, orientación y juegos de equipo.
Antes, hicimos una ruta preciosa por el entorno del pantano de los Bermejales. Naturaleza, vistas espectaculares… y, cómo no, alguien preguntando si eso era la costa. Nos adaptamos rápido: pues sí, ¡a la costa!
Durante las actividades, fueron unos auténticos campeones. Superaron miedos, se animaron unos a otros y demostraron que pueden con todo. ¡Orgullo máximo!
Por la noche, más juegos, bailes y momentos para recordar. Canciones, juegos de grupo, chistes… y una pista de baile que echaba humo. Si alguien tenía dudas: sí, se lo pasaron en grande. Y sí, volvieron a caer rendidos… esta noche algunos no esperaron a llegar a la habitación para dormir y otros estuvieron algo «penosillos» por diferentes motivos, por lo que la ronda nocturna de profes comenzó de nuevo! Pero no hay nada que el bálsamo relajante casero de Juanjo (preguntadle la receta) y unos mimos de sus profes no calmen (además de dormir con los profes, que eso de estar piel con piel… es mano de santo).
ÚLTIMO DÍA
El despertar costó un poquito más, pero en cuanto arrancaron… energía otra vez a tope. Desayuno y momento “maleta”, una aventura en sí misma.
Algunas habitaciones parecían tutoriales de orden y otras… una gymkana para encontrar calcetines, chanclas y neceseres desaparecidos. Pero todo apareció (más o menos) y conseguimos cerrar todas las maletas.
Antes de irnos, compartimos el último almuerzo y realizamos una asamblea final donde recordamos momentos, risas… y, cómo no, anécdotas nocturnas que mejor se quedan entre nosotros.
¡Felicidades a los dos grupos. Lo hemos pasado genial!
Nos volvemos con la mochila llena de recuerdos, muchas risas… y bastante sueño acumulado, porque hemos disfrutado muchísimo!
¡Deseando que llegue la próxima!
Sabemos (porque lo sabemos jajaja) que había familias esperando la entrada del blog casi desde el mismo momento en que salimos… pero sabéis que elaborar el blog, seleccionar fotos y publicarlo mientras estamos cuidando, acompañando y disfrutando con vuestros hijos es misión imposible. Y si alguien pensaba que el fin de semana saldría… lo sentimos, necesitábamos recuperar fuerzas para poder afrontar la semana como se merece (y sobrevivir al cansancio acumulado). (pincha para ver las fotos)
Seguro que la espera ha merecido la pena! Esperamos que disfrutéis leyendo y que os acerque un poquito a todo lo vivido.
Un gran saludo,
Alberto, Bárbara, Juanjo y Laura