Esta semana quiero compartir con vosotros una de las líneas de trabajo que estamos desarrollando en clase, las funciones ejecutivas.
Aunque puede parecer un término muy técnico, se refiere a habilidades que el alumnado utiliza cada día para aprender, pues están ligadas a prestar atención, recordar instrucciones, esperar el turno, controlar un impulso, planificar una tarea o calmarse cuando algo no sale como esperan.
En clase solemos explicar esta idea hablando de «los frenos del cuerpo y de la mente». Igual que un coche necesita frenos para detenerse a tiempo, nuestro cerebro también necesita “frenos” para poder esperar, escuchar, concentrarse o calmarnos cuando aparecen emociones intensas.
Y aquí llega una idea importante que comparto con ellos, y es que aún están construyendo esos frenos. Su cerebro está en pleno desarrollo y, por tanto, todavía no disponen de todos los mecanismos de autocontrol que tendrán en el futuro. Por eso, los adultos que los acompañamos tenemos un papel esencial en ese acompañamiento, ponerles frenos cuando lo necesitan y ayudarles, poco a poco, a desarrollar los suyos propios.
Conocemos nuestro cerebro
Para que el alumnado entendiera mejor esta idea, utilizamos una explicación muy visual utilizando nuestra propia mano como modelo del cerebro.
Si cerramos el puño y doblamos los dedos sobre la palma, podemos imaginar que los dedos representan la corteza prefrontal, la parte del cerebro que se encuentra justo detrás de la frente. Es la zona que nos ayuda a pensar antes de actuar, a controlar los impulsos, a concentrarnos, a tomar decisiones y a regular nuestras emociones.
Les expliqué que esta parte del cerebro es la última en madurar. Por eso, a veces les cuesta frenarse, esperar o controlar una emoción, porque su cerebro todavía está en construcción. Esta idea ayuda al alumnado a comprenderse mejor y también nos recuerda, como adultos, la importancia de acompañarles.
Las funciones ejecutivas incluyen habilidades como el control inhibitorio, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva, que se desarrollan progresivamente a lo largo de la infancia y la adolescencia.
¿Por qué son importantes?
Las funciones ejecutivas son capacidades que nos permiten regular la atención, la memoria, las emociones y la conducta para alcanzar una meta. Cuando un niño o niña consigue esperar su turno, escuchar una explicación sin interrumpir, recordar los pasos de una actividad o calmarse después de una frustración, está poniendo en marcha estos “frenos”.
Su óptimo desarrollo está relacionado con el rendimiento académico, la autonomía y el bienestar emocional . Por eso, trabajarlas de forma intencionada ayuda a mejorar la participación, la resolución de problemas y la convivencia en el aula.
Las funciones ejecutivas, práctica en clase
Durante estas semanas hemos realizado diferentes propuestas para entrenar estas habilidades.
Hemos practicado actividades de control inhibitorio, en las que el alumnado tenía que frenar una respuesta automática, esperar una señal o resistirse a una distracción.
También hemos trabajado el seguimiento de instrucciones, comenzando con consignas sencillas que irán aumentando progresivamente. Esta actividad fortalece la memoria de trabajo, es decir, la habilidad de mantener en la mente la información necesaria mientras se realiza una tarea, algo fundamental en el aprendizaje.
La respiración
La actividad consistía en la práctica de técnicas de focalización en la respiración.
En breves momentos guiados, el alumnado ha aprendido a observar cómo entra y sale el aire, a notar las sensaciones del cuerpo y a volver su atención a la respiración cuando la mente se distrae. La respiración se convierte así en un punto de apoyo que ayuda a calmarse, reducir la impulsividad y preparar el cerebro para aprender.

Lo más valioso que están descubriendo es que la atención se puede entrenar, lo importante de darse cuenta cuándo se distrae y elegir una estrategia para volver a la tarea. Esta capacidad de autorregularse es una de las bases del desarrollo personal y académico .
Estamos poniendo las bases para que construyan sus propios “frenos”. Y mientras debemos acompañarles, poner límites claros y ofrecerles herramientas de autorregulación.
Buen fin de semana.
Laura Justicia
La expectación se creó al inicio del tema al contarles que cada tema, en la medida de las posibilidades, va a estar acompañado de experimentos.


La mamá de Francisco de 4º nos ha acercado hacia el país de Portugal narrándonos numerosas experiencias y vivencias de su país y su cultura.

aspectos culturales,
Agradecerles a ambas familias su especial colaboración y dedicación en este día de conmemoración de las lenguas europeas.




